PRENSA

ALJARANDA

El Copiador

Manuel Liaño Rivera

    El 2 de Junio de 1907, Manuel Pérez Búa, estudiante de Filosofía y Letras en la Universidad de Sevilla por aquél entonces, junto con varios amigos, jóvenes como él, fundan un periódico bimensual al que titulan EL COPIADOR.

    Éste se editaba en la imprenta de Manuel Ruffo Pérez, en la calle de Sancho IV el Bravo 3, con seis páginas y a dos columnas. Sus medidas eran 31x21. Cuando la ocasión lo requería, debido a la acumulación de material publicable, eran aumentadas el número de páginas. Su precio era de 15 céntimos mensuales.

Cabecera de El Copiador.

    Colaboraban en él, aparte del mencionado Sr. Pérez Búa, Luis Herrero y Benito Flores Álvarez.

    Sus secciones constaban de: Editorial.- A nuestros lectores.- Los Inéditos (página literaria para colaboraciones). - Nuestras Informaciones - Los Pueblos - Copias.

    En su número 2, Benito Flores Álvarez, en la sección Nuestras Informaciones, escribe un artículo, que más bien es una entrevista y lo titula:

HABLANDO CON BABIYA

    ¿Que cómo me llamo?, Alfonso Ferrera Sabariego; pero puedo asegurar que aquí nadie conoce mis apellidos: todos me apodan Babiya y yo lo llevo muy a gusto, porque comprendo que el apodo es ley en mi clase.

    ...Me lo pusieron como a todos los marineros; yo creo que el mío se debe a que cuando era pequeño y me peleaba con los chiquillos se me llenaba la boca de baba por lo excitado que me ponía; pero no crea Vd. que todo se puede justificar de la misma manera. Sin ir más lejos, una vecina mía tiene un chiquillo que le apodan Canguelo, y vayale Vd. al niño con fantasmas para asustarlo.

    Si Señor, a mi madre, una pobre vieja, impedida hace ya mucho tiempo y a la que quiero mucho; algunos señores me han ofrecido llevarla al asilo; asegurándome que allí estaría bien y que no carecería de nada; pero yo no quiero separarme de ella, pues no me resigno a que manos ajenas la cuiden mientras yo pueda hacerlo.

    ¡...Pero, hombre de Dios! Como voy a casarme con dos reales que vendré a tomar diariamente por la venta de estos burugatos, ¿Cree Vd. que alguna mujer va a tomar sobre sí la carga de cuidar de mi madre, sólo por amor a mi bella figura; y al decir esto sonreía enigmáticamente, quizás pensando con amargura que las mujeres son unas... pícaras, incapaces de consolar por el amor a sus compañeros de miseria.

    ...Pues verá Ud.: me levanto a las cuatro de la mañana y le compro un poquito de café a mi madre para que tenga en el estómago algo caliente hasta que yo vuelva; enseguida voy a mariscar; siempre lejos de Tarifa, porque estas inmediaciones están agotadas, y allí estoy hasta las diez, hora en que tengo que venir para dar de almorzar a la vieja. Y decía esto con acento de oveja resignada que sigue todos los días el camino que la necesidad le ha impuesto.

    ...Psch... según las perrillas que me han sobrado de el día anterior; así hago el almuerzo; café y pan con manteca es casi siempre; me da pena no poderle dar otra cosa mejor; pero ¿Qué quiere Vd.? los tiempos son los que mandan; algunas veces, cuando los huevos están baratos, compro uno y se lo frío, quedando mi conciencia satisfecha, pues según he oído decir; los huevos son de mucho alimento.

Anuncio aparecido en El Copiador

    ...No crea Vd. no es así; es verdad que se está sentado o de paseo, y esto, francamente, no tiene gran trabajo; pero el público es muy exigente; hay algunos que quieren llevarse todo el cenacho por una perra; es verdad (siguió diciendo con un aire de sinceridad que se reflejaba en sus ojos) quisiera luchar todo el día con las piedras de la costa y no tratar cinco minutos al público de los burugatos. ¡Si supiera el trabajo que me cuesta y las combinaciones que hago para distribuir el dinero de la venta, no serían así por muy poca conciencia que tuvieran!.

    ...¡Ca!, no señor; casi siempre sobra algo y excuso decirle que esto destruye las ilusiones que me hago sobre la venta entera de la mercancía. Hoy mismo, al salir de mi casa he pensado volver a ella con cinco reales. Pues bien, ya la hora va pasando y verá Vd. lo que tengo en el bolsillo.. (y sacó unas cuantas monedas) ... cuarenta céntimos. Esto me pasa casi todos los días, sin que los continuos desengaños puedan quitarme la manía de hacer cuentas galanas mientras estoy cociendo los burugatos. Sus ojos apagados, brillaron un momento al contemplar su desgracia; quizás los encediera la ira al ver defraudadas sus esperanzas en la venta; quizás el recuerdo de su madre; pero al cronista se le antojó que aquel fuego era de pasión; de rebeldía hacia un estado de cosas que de tal modo le hacían insoportable la vida.

    ...¡Hombre! (continuó diciendo con aire ya contristado) con estos cuarenta céntimos no tengo para nada; figúrese que compro la comida de los dos, el café de mi madre y el almuerzo de mañana. Los días de poca venta como hoy, acudo a la caridad de...; (y aquí publicó tres o cuatro nombres que no publicamos por discreción) nunca salgo con las manos vacías; yo, francamente, no quiero molestarlos, pero ¿Qué voy a hacer?, no tengo otro remedio. y su cabeza de siervo se inclina humildemente sobre su mugrienta blusa.

    ...¡Oh, yo no! (Decía a la vez que un sentimiento de horror se dibujaba en su fisonomía) yo no tengo más política que mi madre, ni más gobierno que mis burugatos: lo mismo me da un alcalde que otro, todos son lo mismo ¡Mientras no me prohiban mariscar!

    Se ha hecho el silencio. Nosotros hemos agradecido con breves palabras las suyas, y nos hemos alejado del pobre vendedor pensando que todo es interesante... que no hay nada pequeño.

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