EDITORIAL

¡GRACIAS, TARIFA!

    Con independencia de la histórica celebración del V Centenario del Descubrimiento de América, e independientemente de las magnas celebraciones de la Exposición Universal o de las Olimpiadas, Tarifa ha tenido su particular e importante celebración. Nos referimos al VII Centenario de la Toma de la Ciudad por las tropas cristianas, que encabezara el rey castellano Sancho IVel Bravo.

    Para conmemorar este importantísimo acontecimiento, el Ayuntamiento formó una Comisión Organizadora del evento, en el ya lejano 1990. El espíritu con el que se encaró la celebración, fue desde un principio claro. En modo alguno se entendió como la celebración de una conquista militar de los cristianos sobre los musulmanes, tampoco se trataba de conmemorar la expulsión de los árabes tarifeños. Se quiso celebrar el hecho histórico en sí. Se trataba de recordar que en aquel 21 de septiembre de 1292, en Tarifa se produce un cambio que condicionaría (para bien o para mal, ¡quien sabe!) su existencia hasta hoy. Y como todo hay que decirlo, el citado acontecimiento nos servía además para vanagloriamos de nuestro rico pasado, para sentirnos engranaje de ese mecanismo sin fin que representa la Historia.

    A lo largo de los dos últimos años se han ido organizando diversas actividades culturales: ciclos de conferencias, exposiciones, concursos. etc. Pero como la más sobresaliente hay que citar el nacimiento de la revista de estudios tarifeños ALJARANDA, que durante este tiempo y con su periódica regularidad trimestral, ha sido instrumento de comunicación entre todos aquellos interesados por los diversos aspectos de nuestra realidad.

    Pero aparte de los actos organizados durante los dos últimos años, el pensamiento de la Comisión Organizadora estaba puesto en la fecha clave del 21 de septiembre del 92. Se buscaba algo que permaneciera y que recordara a futuras generaciones el respeto de los actuales tarifeños por su pasado. En este surge el genio creador de Manuel Reiné que ideó construir un monumento al que fuera artífice del acontecimiento que se celebraba: erigir una estatua a Sancho IV. La modestia de nuestra Ciudad y la envergadura del proyecto, fueron, después de diversas vicisitudes, superados. El decidido apoyo municipal a la obra, permitió que el pasado 21 de septiembre, los tarifeños pudiéramos ver entre el asombro y la contenida emoción, la serena figura de Sancho IV que fundido en bronce acompañará al torreón de Guzmán el Bueno en su particular camino a través del tiempo.

Guzmán el Bueno. Grabado aparecido en la Unión de Tarifa

    Al finalizar el año 1992, también finalizaron las actividades de la Comisión Organizadora y pretende este artículo ser su punto final. Concluido nuestro que hacer, es el momento de los agradecimientos. En primer lugar agradecer al equipo de gobierno municipal su decidido apoyo, su creencia de que las señas de identidad de un pueblo se originan en su pasado común, y que es por ello que este pasado debe estar siempre bien presente. Igual agradecimiento a todos los miembros del pleno municipal, de los cuales sentimos su indudable y gratificante apoyo.

    Agradecimiento, en fin, a una serie de personas, que con sus conferencias, exposiciones, artículos y colaboraciones de lo más diversas, fueron los verdaderos artífices del buen fin de esta celebración.

    Dejamos para lo último nuestro agradecimiento más emocionado. El agradecimiento dirigido al Pueblo de Tarifa. Durante estos dos últimos años, fue un constante aliento que los actos organizados fueran ampliamente seguidos. En nuestro agradecimiento se encuentra el ánimo y la simpatía que la ciudadanía tarifeña prestó al proyecto conmemorativo del VII Centenario de la Toma. Pero como queriendo recalcar aún más el carácter Popular de la celebración, nos queda el gratísimo recuerdo de ese lunes 21 de septiémbre a media mañana, cuando más de dos mil personas se agolpaban en los alrededores del torreón de Guzmán el Bueno, en donde se desarrollaban los actos centrales. Un indeleble recuerdo guardamos de simultanear la vista entre la bandera de Tarifa y el atónito rostro de los niños que allí se encontraban, que sin saberlo vivían una inolvidable jornada, crucial para su pueblo. Esa mancomunada emoción que el pueblo de Tarifa vivió ese día, merece nuestro más entusiasta agradecimiento.

    Lógico que durante estos más de dos años, hayan surgido problemas, pero fueron mínimos y en todo caso eclipsados totalmente por los satisfactorios resultados obtenidos. Ni siquiera, el olvido que después de públicas promesas tuvieran las administraciones provincial y autonómica para con esta celebración, empañaron los actos. Al contrario, de esa manera la celebración fue más nuestra y por eso más orgullosos debemos de estar. Gracias, por lo tanto, también.

    Hace 700 años, Tarifa se encaramó en una posición de privilegio, tanto en el aspecto militar como político. Durante aquellos años nuestro pueblo fue escenario de sucesos de primera categoría. Uno de ellos, sin duda el más importante, debería ser celebrado en el mes de abril de 1994. Nos referimos a la histórica y singular gesta de Guzmán el Bueno, hito imperecedero de la Historia de España. Tanto la Concejalía de Cultura como los miembros de esta Comisión, tienen el deseo de preparar con igual dignidad que ahora, la conmemoración de aquella gesta heróica por antonomasia. De manera, que terminamos una etapa y ya pretendemos continuar con otra. Esperamos que en esta eventual andadura podamos contar con los mismos apoyos. Por todo ello, gracias Tarifa.

[ Volver al Índice ]