| FILATELIA | ALJARANDA |
Andrés Román Lozano
Andrés Román Lozano es abogado y Jefe de los Servicios Comerciales de Correos y Telégrafos, gran tarifeño que no falta nunca a su cita anual con la ciudad que lo vió nacer. Nos envÍa este interesante trabajo sobre filatelia.
En España, los datos más antiguos sobre el correo se remontan al Siglo XIII, durante el reinado de Alfonso X el Sabio, creando unos correos denominados "Mandaderos". Siglo, que no reinado, en el que tuvo lugar la conquista de Tarifa, la ciudad blanca de las calles entornadas, en la que empieza o termina España, según se mire. Ciudad que hubo de guardarse de la codicia ajena y rodearse de un recio cinturón de piedra, coronado por el más famoso castillo de Andalucía, la cual tiene la elegancia, en honor de los que a ella llegan, de cubrir las piedras defensivas, con la fresca yedra con que se tejen las guirnaldas de bienvenida en la celebración del VII Centenario de la precitada toma.
La Historia del Correo en nuestro Pais es similar a la de la mayoría de los de nuestra civilización y podemos dividirla en tres periódos:
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| El primer sello español. |
El primero, considerando como principio el siglo XIII, en el que las comunicaciones, raramente orales y por lo común escritas, se transmitían empleando a individuos, que bien por misión especial, como los "correus" y "troters", allá por el año 1283, valencianos o catalanes, y los "peones" y "recueros", castellanos, o bien designados al efecto para aquella misión especial, se utilizaban en un momento dado, para, bien a pie o a caballo, mula o asno, transmitir los mensajes que se les confiaban, al empleárseles, con la denominación castellana de "mensajeros".
En el segundo período, el de las "Postas", los monarcas designaban a una persona determinada, por lo común allegada a la Corte, para que se encargase de establecer el servicio con personal especial, que caminaban por rutas fijadas de antemano, donde los "ostes", posaderos, mesoneros y otras personas dedicadas al hospedaje de los caminantes, les facilitaban caballos de relevos y alojamiento, para recobrarse de las fatigas de aquellas jornadas.
Finalmente, el período tercero, que paulatinamente ha ido perfeccionándose, hasta llegar a la actual situación, es decir, del "correo de uso general", nacido cuando se permitió a los particulares, mediante el pago de un derecho fijo en relación con el peso y distancia a recorrer por el mensaje, a enviar éstos: en forma de "cartas francas", cuando el importe de su conducción lo abonaba el remitente, y "cartas debidas", si debía ser pagado por el destinatario. Se establecieron servicios regulares, que poco a poco fueron haciéndose más frecuentes; luego se establecieron las estafetas, que dieron mayor celeridad al servicio. A principios del siglo XVII se encomendó a los buques de la Real Armada el transporte del correo a ultramar, y habiéndose hecho cargo la Corona de los servicios postales, éstos fueron paulatinamente perfeccionándose, aprovechando los diversos adelantos del progreso.
El 6 de mayo de 1840, se pone a la venta el primer sello adhesivo del mundo, obra del inglés Sir Rowland Hill; un día antes, el 5 de mayo surge el primer sobre, invento del también inglés Mr. Brewer, comerciante de papel.
Hasta entonces, para asegurar el secreto de la correspondencia, se doblaba la carta, pegándose los bordes de la misma una vez unidos. El éxito que acompañó a la introducción del primer sello en el servicio de Correos, hizo que rápidamente fuera adoptado por otros paises. En el nuestro surge en 1850 "el célebre sello de seis cuartos", con la efigie de Isabel II. Fue sin duda acertada la iniciativa pues, entre otras ventajas, se impuso la unificación de las tarifas, que hasta entonces se calculaban por leguas de recorrido y se redujeron las mismas, con la consiguiente generalización del correo para todas las clases sociales.
Tras esta visión general o panorámica, de situación para el amable lector corresponde, haciendo honor al título, mencionar las marcas, signos, huellas o vínculos de TARIFA con Correos, es decir, su Historia Postal, que hasta la mitad del siglo XIX está ligada con la de la ciudad de San Roque.
En el año 1716 se creó en San Roque la Estafeta del Campo de Gibraltar, que atendía los crecientes núcleos de población que surgían en su entorno, además de corresponderse con la Estafeta de Ceuta. Necesidades postales de la zona evidentes a partir del exilio del pueblo gibraltareño a sus campos inmediatos, a la vista y bajo la sombra del Peñón.
De aquella Estafeta dependían las de Algeciras, Tarifa, Los Barrios y otras ciudades. En la ciudad de San Roque se recibía y despachaba el Correo General procedente de Madrid y otras ciudades españolas, a través de la posta reglada de Ecija, nudo de la carrera de Andalucía, que unía Madrid con Cádiz, y una de las seis existentes en aquella época.
En el año 1761, en el Itinerario Real de Postas de Campomanes, donde se detallan las distintas postas que cubrían la ruta Ecija-San Roque, aparecía esta última ciudad como Caja Principal, necesaria para ir cubriendo las distintas estafetas que se iban creando. El enlace postal con Cádiz, por esta ruta, tardaba unos cinco días.
En TARIFA se creó una Caja Agregada a la Principal de San Roque y su correspondencia era llevada a Algeciras por medio de un conductor que enviaba el Ayuntamiento, los miércoles, viernes y domingos, regresando los lunes, jueves y sábados. Desde Algeciras era conducida a San Roque por el mismo postillón a caballo de la Posta de San Roque.
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| Documento filatélico fechado en 1854. |
En un Reglamento dado por el Conde de Floridablanca en el año 1779, que establecía las treinta y dos demarcaciones de partidos, asignaba el sello correspondiente a esta zona: ANDALUCIA VAXA, si bien inicialmente no aparecía Tarifa en la relación de estafetas. No obstante, en sobres escritos fechados en 1805, aparece su primera marca postal, única que se conoce de Tarifa en el periodo prefilatélico. Se usó en dos colores de estampación: Rojo entre los años 1805 y 1854 y negro por variante de color.
Tras la Guerra de la Independencia se abrió otra ruta postal entre San Roque y Cádiz: el correo era llevado a través de las montañas, por mulo o caballo a Medina Sidonia, y de allí, a San Fernando y Cádiz. Este viaje, sujeto a las inclemencias del tiempo y a las interceptaciones en ruta por bandoleros, duraba de 5 a 6 días.
En 1851 se abre una nueva ruta costera, que pasa por Tarifa, mejorando la comunicación con Cádiz, principalmente por la seguridad en el servicio y periodicidad de tres veces a la semana. Nueva ruta que dió lugar a que la correspondencia de Tarifa dejara de depender de San Roque, y la clasificó como Administración Subalterna de la Principal de Correos de Cádiz, en virtud de Real Orden de Febrero de 1854.
La marca postal T ANDALUCIA VAXA dejó de emplearse cuando se implantó el fechador de origen, conocido como número 1, unificado para toda España. Posiblemente, el uso tardío de esta marca prefilatélica en Tarifa, que incluso dió lugar a que no llegara a la ciudad la marca fechadora en 1842, conocido como el "Baeza", y usada en casi la totalidad de las ciudades españolas, dió lugar a determinadas anomalías postales:
La más curiosa es el uso en nuestra ciudad del matasellos mudo, llamado REJILLA, utilizado casi exclusivamente en las oficinas postales de Madrid y en los ambulantes dependientes de la Administración Principal o Central, y por tanto, matasellos ocasional y rarísimo en lugares tan apartados de Madrid.
Existen dos versiones justificativas: que el ambulante en algunas ciudades, para ayudar a sus compañeros, lo utilizaba como suplencia; la otra, de que era fijo de la cartería de Tarifa y ligeramente diferente al usado en Madrid.
También se encuentra matasellos usado fuera de su tiempo, e incluso dos matasellos distintos en una misma carta.
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| Con motivo del VII Centenario hubo un matasello especial con el logotipo del acontecimiento. |
Finalmente, considero interesante mencionar la gran cantidad de cartas, que de forma "fraudulenta", es decir, fuera de la valija de Correos, llegaron a Cádiz en la segunda mitad del siglo XIX. En aquella época, el gran comercio gaditano que recibía los géneros de ultramar y otras regiones del país, surtía al pequeño comerciante de provincias originando la circulación, tanto por vía terrestre como marítima, de una gran cantidad de notas de pedido, entregas y facturas, las cuales eran llevadas por las mismas personas que transportaban los géneros.
El transporte de mercancías por vía terrestre era una actividad exclusivamente del cosario, o conductor de cosas, existiendo constancia de que desarrollaron este trabajo en Tarifa: Miguel Cervantes, Juan Márquez, Bernardo Loceño, José Espinosa y Juan García, que tenían sus puntos de parada en los mesones de Cádiz. Por vía marítima, la labor era realizada por los patrones de los barcos de cabotaje que salían del puerto o surgidero de Tarifa rumbo a Cádiz y entre los que se conocen a: Fuentes, Antonio Díaz y Foncubierta.
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