| TARIFEÑOS DE AYER Y HOY |
ALJARANDA |
Rafael de Arcos y Lozano
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Cazador a caballo de la Guardia Real. 1824. |
Rafael de Arcos y Lozano nació en Tarifa el 25 de julio de 1797. Fueron sus padres el regidor perpetuo de la ciudad Antonio de Arcos y Aragón, de noble estirpe infanzona y descendiente de los conquistadores de Arcos y Jerez de la Frontera, y Josefa Lozano de Rivera, de una de las más principales familias del país. Se hallaba aún estudiando matemáticas y latinidad en el colegio cuando a consecuencia del memorable sitio que las tropas francesas pusieron a Tarifa en 1811, tuvo que seguir a su madre que con todos sus hijos menores marchó a refugiarse a la isla de León, la actual San Fernando. No era fácil permanecer indiferente ante el belicoso entusiasmo que en aquella época ardía en el corazón de todos los españoles, así que el joven Rafael, prescindiendo de la afición que desde muy niño había tenido a la carrera de Marina, se decidió por la de las armas, ingresando en el Real Cuerpo de Guardias de Corps el 10 de noviembre de 1813.
Destinado a petición suya al segundo escuadrón llamado de campaña a las órdenes del general Ballesteros, permaneció en este servicio hasta 1814, pasando entonces a la comitiva del rey Fernando VII y después al cantón de Ocaña. Estando de guarnición en Madrid, en julio de 1816 salió formando parte del piquete que salió a recibir y escoltar a la reina María Isabel de Braganza, prestando en los años sucesivos en Palacio y Sitio Reales el servicio correspondiente a su Cuerpo, hasta que éste fue disuelto en febrero de 1821.
En 1824 pasó a la Guardia Real con el empleo de ayudante del 2º regimiento de cazadores a caballo, del que obtuvo el grado de teniente coronel de Caballería en 1830 y el de coronel tres años más tarde, en 1833. El 2 de marzo de ese mismo último año contrajo matrimonio con la camarista Rosario Suárez y Fuertes, siendo los padrinos de boda Sus Majestades los reyes, quienes comisionaron a los duques de Medinaceli para que en su real nombre asistieran a la ceremonia nupcial.
Comandante de uno de los escuadrones del regimiento de coraceros de la Guardia Real en 1837, Gentil hombre de cámara de S.M. con ejercicio desde 1844, caballero cruz y placa de la orden de San Hermenegildo, tres veces de la de 1ª Clase de San Fernando, condecorado con otras cruces de distinción entre ellas la de Mendigorría y el honorífico escudo creado por la brillante acción de caballería en los campos de Lodosa. Dotado de un valor incontestable y de una capacidad que se demostró claramente en los mandos que obtuvo en su carrera, Rafael de Arcos tomó parte en las más gloriosas acciones de la Guerra Carlista, ganando sus ascensos sobre los campos de batalla, como lo fue el empleo de coronel de caballería conferido por el mismo general Espartero tras la brillante acción de Viurrun en el año 1838. Nombrado brigadier en 1846, en 1852 fue nombrado comandante general de la provincia de Castellón de la Plana, cargo que continuó ostentando en 1853 también como gobernador militar.
Tras alcanzar en 1855 un puesto en el Estado Mayor del ejército español, sin duda, este tarifeño ilustre, desconocido por muchos, es acreedor a aparecer en las páginas de nuestra revista a la espera, seguro, de un estudio más pormenorizado sobre su vida.
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