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ALJARANDA |
Las investigaciones
arqueológicas en Baelo
Pierre Sillières
Bolonia es hoy uno de los más famosos yacimientos arqueológicos de la Península Ibérica. Tras las primeras excavaciones de Pierre Paris y las veintitrés campañas realizadas entre 1966 y 1990 por la Casa de Velázquez, la mayoría de los monumentos de la ciudad hispanorromana de Baelo se hallan al descubierto. Y no es exagerado decir que este conjunto urbano constituye el mejor y el más completo ejemplo de ciudad romana de la Hispania. Y cada año atrae a mayor número de turistas.
Esas excavaciones han sido ya objeto de numerosas publicaciones. Después de los dos volúmenes de P. Paris, publicados con una rapidez ejemplar, han aparecido las crónicas de las excavaciones publicadas en los Mélanges de la Casa de Velázquez y en las Excavaciones arqueológicas en España, siete monografías sobre monumentos (Macellum, Capitolio) y materiales arqueológicos (epigrafía, numismática y cerámicas sigillatas) y un estudio de síntesis (SILLIÈRES, P. Baelo Claudia, una ciudad romana de la Bética. Madrid, 1997).
Así Baelo es también una de las ciudades romanas mejor conocidas de la Hispania. Ante esa documentación voluminosa y redactada en distintas épocas (siete decenios separan Les fouilles de Belo de Baelo Claudia) parece útil reexaminar las aportaciones sucesivas y presentar la interpretación histórica que parece hoy la más verosímil. Esa interpretación fue elaborada poco a poco, durante los diez últimos años, cuando se redactaron los volúmenes de la síntesis y del capitolio.
Pero primero presentaré un rápido resumen de los trabajos realizados desde 1917, destacando las principales aportaciones.
I - UNA ACUMULACIÓN CONTINUA DE DATOS
En este largo espacio de tiempo, tres cuartos de siglo, se pueden distinguir tres periodos en el desarrollo del conocimiento sobre la ciudad: 1917-1921, 1966-1968 y 1968-1987.
Primer periodo: 1917-1921
En poco tiempo, P. Paris y sus colaboradores (un español, un belga y dos franceses) han puesto de manifiesto el interés extraordinario de la ciudad de Baelo. La mayoría de sus monumentos fueron exhumados: muralla, templos, teatro, acueductos, casas, factorías de salazones, necrópolis y hoy todavía nuestros conocimientos sobre varios edificios provienen casi exclusivamente de estos trabajos: para la necrópolis, las factorías de salazones, los acueductos, las casas. Y todos esos descubrimientos fueron publicados muy rápidamente en dos libros:
- PARIS, P.; BONSOR, G.; LAUMONIER, A.; RICARD, R. et DE MERGELINA, C. Fouilles de Belo (Bolonia, province de Cadix) (1917-1923). La ville et ses dépendances. Paris, 1923.
- PARIS, P.; BONSOR, G.; LAUMONIER, A.; RICARD, R. et DE MERGELINA, C. Fouilles de Belo (Bolonia, province de Cadix) (1917-1921). La nécropole. Paris, 1926.
Pero esas excavaciones y las dos publicaciones tienen un gran defecto: la falta de estratigráfica y una cronología siempre errónea. Esa carencia, habitual en la arqueología de principios del siglo XX, resulta del método de excavación y de la ignorancia de las cerámicas romanas. Ejemplos de los errores: la muralla es considerada por P. Paris como prerromana, las casas y las factorías de salazones serían de época tardía.
Segundo periodo: 1966-1968
La tarea de los tres primeros arqueólogos de la Casa de Velázquez de 1966 (Claude Domergue, Daniel Nony y Gérard Nicolini) era entonces muy clara: tenían que fechar los monumentos, es decir, dar un buen cuadro cronológico para las futuras investigaciones.
El momento era favorable: los ejemplos de excavaciones estratigráficas empezaban a multiplicarse, después de los trabajos modélicos de Nino Lamboglia en Vintimiglia, y se disponía de recientes y buenos estudios sobre la cerámica romana: estudios de N. Lamboglia sobre cerámicas campanienses y claras, estudios de M.A. Mezquirez y J. Boube sobre la cerámica sigillata hispánica, estudios de Goudineau, Oxe y Confort sobre la cerámica sigillata itálica.
En sólo tres campañas de sondeos estratigráficos se consiguió el objetivo: el cuadro cronológico fue establecido. Los resultados de esa investigación fundamental fueron publicados ya en 1973: DOMERGUE, C. Belo I. La Stratigraphie. Madrid, 1973.
Para Domergue, la historia de la ciudad de Baelo se divide en cinco periodos:
1.- Inicios: segunda mitad del siglo II° a.C. hasta finales de la Republica;
2.- El desarrollo: época augustal y primera mitad del siglo I° d.C.;
3.- Apogeo: segunda mitad del siglo I°;
4.- Recesión: siglo II°;
5.- Renacimiento: siglos III° y IV°;
Veremos que esa periodicidad se revisó después para los periodos 4 y 5. Pero queda totalmente vigente para los tres primeros periodos. Además, algunas cronologías muy precisas fueron establecidas para algunos monumentos. Recordaré la más importante para mí: la fecha de la muralla con el sondeo 21-V-VII, apoyado al lado interior de la muralla, cerca de la Puerta de Gades (cerca de la Torre 34). Este muro de opus caementicium y paramentos de piedras bien labradas de tamaño mediano, fue construido hacia mediados del siglo I° d.C. Este jalón cronológico, perfectamente firme, es uno de los datos fundamentales para la interpretación de la evolución histórica de la ciudad.
Tercer periodo: 1968-1988
Cl. Domergue y sus amigos habían indicado la vía que los arqueólogos siguientes tenían que seguir: la vía del rigor científico. Durante los veinte años siguientes, los arqueólogos de la Casa de Velázquez intentaron seguirla y generalmente lo consiguieron. Pero era más difícil, pues los objetivos eran muy ambiciosos: se había decidido, por acuerdo entre las autoridades arqueológicas españolas y la Casa de Velázquez, de excavar todos los monumentos del centro monumental.
Ese programa muy amplio presentaba un peligro: el interés turístico podía pasar antes de los imperativos científicos y algunas veces eso ha ocurrido: por ejemplo en la excavación de la plaza del foro, del decumano máximo, incluso del teatro. Sin embargo, esos dos decenios de investigaciones han proporcionado los mayores descubrimientos y han dado lugar a numerosas publicaciones. Se han descubierto los templos del capitolio, publicados en 2000, el Macellum publicado en 1986, el templo de Isis, de próxima aparición, la basílica, en preparación, las termas, la puerta de Cádiz, unas casas al norte del decumano, el teatro. Insistiré solamente sobre los datos clave obtenidos en esos dos decenios.
El principal descubrimiento epigráfico fue la inscripción del pedestal de Pupius que reveló el nombre y el estatuto de la ciudad: M(unicipium) C(laudium) B(aelo).
La excavación del macellum por Francisco Didierjean entre 1976 y 1983 fue un estudio arqueológico modélico por su interés por las estructuras tardías y por los datos importantísimos proporcionados sobre la Baelo augustal. La monografía sobre este monumento fue publicada en 1986: DIDIERJEAN, F.; NEY, C. et PAILLET, J.L. Belo III. Le macellum. Madrid, 1986.
Por primera vez, casi toda la historia de la ciudad aparece en la estratigrafía de un único monumento.
1.- Niveles y estructuras de la Antigüedad Tardía: se excavaron tres casas tardías instaladas por encima de las ruinas del macellum y ocupadas del siglo IV° al siglo VI°).
2.- Un monumento del Alto Imperio: el macellum, construido a finales del siglo I° y abandonado alrededor de mediados del siglo III.
3.- Estructuras augustales y niveles de la primera mitad del siglo I°, bajo el suelo del macellum: esas construcciones de época augustal habían sido arrasadas hacia el 50 d.C.
4.- Más abajo, los niveles del siglo I° a.C. y finales del siglo II° descansan sobre el terreno virgen.
Las otras excavaciones han proporcionado datos complementarios. En el santuario de Isis se encontraron también algunas casas de la Antigüedad Tardía. En la basílica se conservaba un enorme nivel de abandono y de derrumbe del monumento con todas las columnas caídas como de un golpe. En el Capitolio, el muro este del templo C se había caído también sin desagregarse.
El estudio de la muralla ha proporcionado otros datos muy importantes. Hemos observado que hay dos tipos de muralla: un muro en opus caementicium en la parte oeste del recinto y un muro de grandes bloques sin mortero en la parte este. Entonces, esa muralla se construyó en dos momentos: el muro en opus caementicium se edificó hacia el 50, (dato de la excavación de Cl. Domergue) y el muro de grandes bloques en época de Augusto, fecha que fue recientemente confirmada por la excavación de F. Alarcón.
II - EVOLUCIÓN HISTÓRICA DE BAELO: LAS TRES BAELO
En el decenio 1990-2000, hemos reexaminado todos esos datos para la preparación de dos libros, la síntesis sobre Belo Claudia y la monografía sobre el capitolio. Así nos dimos cuenta de que casi todas las estratigrafías indican dos grandes transformaciones en la historia de la ciudad.
Las dos grandes transformaciones y sus causas
La más evidente es la de mediados del siglo III° (hacia 230-250). Los edificios de la Baelo del Alto Imperio fueron destruidos de modo violento: el mejor testimonio de esta catástrofe se observó en la basílica con sus espectaculares derrumbamientos. Otros muros caídos aparecieron en las excavaciones de casi todos los monumentos: en los tres templos, en la curia, en el macellum y en las casas privadas.
Pero hubo otra gran transformación, a mediados del siglo I°. Hacia 50 d.C., todos los edificios augustales fueron arrasados, no sólo los monumentos públicos, pero también las casas privadas. Y poco después todo fue reconstruido (hacia 60-70), salvo la parte este de la muralla y las tiendas del foro. A ese momento, se construyó la Baelo que admiran los turistas.
Evidentemente, todos los arqueólogos han intentado descubrir las causas de esas dos transformaciones: si para unos parece bastante fácil, lo es mucho menos para otros.
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(Foto: Archivo ALJARANDA) |
La destrucción de mediados del siglo III°
El tipo de derrumbamiento de los muros y de las columnas de los edificios del Alto Imperio hizo pensar en un terremoto ya en los años 80 (MENANTEAU, L.; VANNEY, J.R. et ZAZO CARDENA, C. Belo et son environnement (Détroit de Gibraltar). 150-152). Y nos parece evidente: los derrumbamientos espectaculares aparecidos al excavar la basílica en 1972-1973 no dejan ninguna duda sobre la existencia de un movimiento sísmico y de sus efectos devastadores.
El arrasamiento de mediados del siglo I° y la reconstrucción de la ciudad hacia 60-70
Es más difícil de entender la transformación de la ciudad en el siglo I°: la mayoría de los edificios de la ciudad del Alto Imperio se construyeron entre 50 y 70 para reemplazar construcciones anteriores, principalmente de época augustal, que habían sido destruidas y niveladas. Esta reconstrucción general de una ciudad, en la que todos los edificios habían sido construidos apenas medio siglo antes, ha parecido, por supuesto, muy sorprendente. No obstante, año tras año, las excavaciones confirmaban un hecho que, por incontestable que sea, no deja de ser chocante. Así P. Le Roux, describiendo sus sondeos bajo la basílica, decía: "lo más sorprendente es que, al parecer, se hayan destruido monumentos importantes con el único fin de asentar un nuevo centro monumental" (Crónica 1982. Mélanges de la Casa de Velázquez, XIX-1. 1983. p. 424).
Después de la aparición del pedestal de Pupius, se propuso una explicación: la reconstrucción del centro monumental de Baelo en la secunda mitad del siglo I° era la consecuencia de la elevación de la ciudad al estatuto de municipio de ciudadanos romanos bajo el reinado de Claudio. El motivo de esa profunda remodelación urbana era el deseo de adecuar su centro monumental a su eminente rango de municipio. Se trataba de un arrasamiento y de una reconstrucción de prestigio. Esa hipótesis fue generalmente admitida, por ejemplo por S. Keay en su excelente manual (Keay, S.J. Hispania romana. Barcelona, 1992). Nosotros también la hemos aceptado hasta nuestros trabajos de 1990-2000.
Pero poco a poco me pareció que algunos datos no encajan con esa explicación, sobre todo el arrasamiento y la reconstrucción de los edificios privados: me parecía inverosímil que las casas de particulares hubiesen sido derruidas para ser reconstruidas poco después. Sí se puede entender que los monumentos públicos sean arrasados para ser reconstruidos más bellos después de la obtención del estatuto de municipio, es poco creíble que la misma reconstrucción se extienda a toda la ciudad y afecte a las casas privadas. Igualmente es bastante incoherente con esta interpretación el aspecto de las murallas: este recinto reconstruido a medias, en el que destaca, en particular, la reparación de varias cortinas desestabilizadas, se corresponde mal con una reconstrucción general planificada y con un proyecto de prestigio y de monumentalización; parece más bien revelar que la reconstrucción fue realizada con los mínimos gastos, reparando y conservando todo aquello que podía serlo.
Es por este motivo por el que hemos renunciado a la primera explicación proponiendo como hipótesis alternativa la existencia de otro terremoto en la historia de Baelo, aunque éste no haya dejado huellas directas. En efecto, a diferencia del seísmo del siglo III, resulta mucho más difícil reconocerlo dado que las huellas de los daños sufridos por los edificios fueron borradas enteramente por las reconstrucciones que se llevaron a cabo casi inmediatamente.
Las tres Baelo
Esos dos seísmos, el de mediados del siglo I° y el de mediados de siglo III°, dividen la historia de la ciudad en tres periodos. Cada una de esas tres Baelo presenta un paisaje urbano particular. Pero en este cuadro histórico falta la Baelo republicana, de la cual no conocemos casi nada.
La Baelo augustal
Ya Baelo era una verdadera ciudad romana. Su espacio estaba organizado según los principios del urbanismo italiano: tenía una gran muralla con sus puertas monumentales, una trama urbana ortogonal orientada a 19° este y en el centro se encontraba el foro con sus edificios públicos alrededor de una plaza.
Era también una ciudad ya prospera como lo indica Estrabón (Geografía, III, 1,8) con sus factorías de salazones y sus talleres de ánforas. Una clase de notables se había enriquecido por la navegación, la pesca, la artesanía y el comercio, en particular del gárum.
Así nos parece que la ciudad de Baelo alcanzó ya un primer apogeo en época augustal.
Baelo Claudia
Es la riqueza de las élites de la primera mitad del siglo I° que permitió la reconstrucción rápida de la ciudad, después de su destrucción a mediados del siglo I°. Estos notables se encargarían de una parte de los gastos edilicios, como lo hicieron M. Sempronius Maxumus y L. Vecilius quienes asumieron, en parte o en su totalidad, la edificación del templo de Isis, construido hacia el año 60, al lado del capitolio y en el emplazamiento de un edificio destruido.
Pero la facilitó, quizás, una ayuda del emperador, como era habitual en esas circunstancias. En varios casos está atestiguada la benevolencia del emperador a favor de ciudades siniestradas. Por ejemplo Augusto recuerda sus ayudas en las Res Gestae a favor de varias ciudades destruidas por un terremoto o un incendio. Otros documentos, literarios y epigráficos, lo confirman: Augusto a favor de Cos y Tralas en el 26 a.C., Tiberio de doce ciudades de Asia en el 17, Claudio de Samos en el 47, o Adriano de Nicomedia y Nicea. Las ciudades siniestradas apelaban a la generosidad del emperador y éste manifestaba su solicitud concediendo una cantidad de dinero, una rebaja de impuestos, algunas veces enviando a un representante que se encargase de conducir o de inspeccionar la reconstrucción. Luego, la ciudad manifestaba su agradecimiento al príncipe: un decreto de Cos, grabado en un monumento levantado en Olimpia, rinde un vibrante homenaje a Augusto, alabado como un salvador y un dios que propició el renacimiento de la ciudad; Claudio aparece en una inscripción de Samos como el nuevo fundador de la ciudad de la cual hizo reconstruir los edificios derribados por el seísmo del 47. Además, la ciudad socorrida tomaba frecuentemente el nombre del príncipe que había ayudado a su reconstrucción y que era considerado como su nuevo fundador. Añadía a su nombre el nomen imperial y en lo sucesivo era designada por este doble nombre: conocemos por ejemplo, Tralles Kaisareia, Papho Augusta, Nicomedia Augusta o Maximianopolis Constantina. A este respecto, merece ser citado un pasaje de Malalas (Chorographia. p. 323) por ser especialmente explícito: "Bajo el emperador Constantino, la cólera divina golpeó por segunda vez Maximianopolis, la ciudad de Osroene. Por este motivo el emperador Constantino reconstruyó totalmente la ciudad; fomentó asimismo la reconstrucción de las murallas e hizo importantes donaciones a los supervivientes; tras lo cual la ciudad tomó el nombre de Constantina".
Pensamos entonces que, del mismo modo, Baelo recibió una ayuda de Claudio para su reconstrucción. A nuestro parecer, como en los casos más arriba mencionados, la ciudad tomó el nombre de Baelo Claudia después del seísmo que la golpeó hacia el 50 d.C., como reconocimiento a Claudio por la ayuda aportada para su reconstrucción. A partir de ese momento fue nombrada Baelo Claudia.
Con estos medios, los de sus notables y los del emperador, la ciudad se reconstruyó rápidamente. Es la Baelo Claudia que admiran los turistas.
La Baelo de la Antigüedad tardía
Semejante reconstrucción de la ciudad fue imposible después del seísmo de mediados del siglo III: la ciudad era sin duda menos rica, al igual que sus notables, y no se podía apelar al poder imperial, sumido entonces en grandes dificultades financieras.
Y la ciudad quedó mucho tiempo en ruinas, casi un siglo. La vida se organizó dentro de las ruinas, hasta mediados del siglo IV° aproximadamente.
Esta situación no podía durar siempre. Finalmente, los Baelonienses hicieron tabla rasa del pasado: se abatieron los tramos de muros que amenazaban ruina y se niveló la capa superior de los escombros, por encima de las estructuras caídas que se quedaron in situ. Una nueva ciudad se levantó sobre las ruinas y los escombros de la antigua. El nivel de ocupación de la ciudad tardía se encuentra a 1 m. aproximadamente por encima de los suelos de los edificios del Alto Imperio. Según las estratigrafías de la terraza del capitolio, del santuario de Isis y del macellum, esta transformación tuvo lugar probablemente durante la época constantiniana.
La ciudad del siglo IV° tenía poco parecido con la del Alto Imperio. No respetaba tan siquiera la red de las calles anteriores ni el centro monumental antiguo. Por todos los lados se levantaron casas: en el interior de los monumentos en ruina, por ejemplo en el santuario de Isis, en las termas, en el macellum y en el teatro, hasta en el forum y a través de las calles, incluso en el cardo maximus y el decumanus maximus. Estas construcciones tardías tenían un aspecto muy pobre, como se ha podido ver en el macellum y en el templo de Isis.
Es difícil delimitar la extensión de esta aglomeración dado que nuestras informaciones son demasiado esporádicas. No sabemos casi nada de los niveles superficiales en las zonas de las antiguas excavaciones. Además, algunos campos fueron más despedregados que otros y los sillares de cimentación, que generalmente afloran, han sido a veces retirados por los agricultores de Bolonia. Lo único que se sabe es que el poblado tardío cubría la ciudad anterior en todo el espacio entre la basílica y la puerta del oeste, así como en la zona de los templos. Es bastante probable que ocupara al menos todo el espacio de la ciudad baja, desde el teatro y los templos hasta la mar.
CONCLUSIÓN
Todas estas investigaciones llevadas a cabo desde 1917 en Baelo han dado una imagen bastante buena de esta ciudad antigua del Estrecho de Gibraltar, sobre todo en cuanto a la Baelo Claudia del Alto Imperio. Pero, a pesar de estas múltiples campañas de excavaciones, importantes lagunas subsisten que nos impiden alcanzar un conocimiento satisfactorio del conjunto de su evolución histórica y urbanística. Las más graves conciernen la primera y la última época de la ciudad, es decir, la Baelo republicana y augustal y la Baelo tardía. Por eso es sobre estos dos periodos que sería deseable que se centren, en el futuro, las investigaciones arqueológicas.
Como ya hemos dicho, no conocemos apenas los edificios de la Antigüedad tardía. Sólo algunos de ellos han sido encontrados durante las excavaciones del área monumental del Alto Imperio, pero generalmente de manera rápida. La excavación rigurosa de los niveles tardíos que se conservan en varias partes del yacimiento, nos permitiría avanzar considerablemente en el conocimiento de las ciudades de esta época. Dos zonas, que no han sido objeto de excavación alguna hasta ahora, podrían ser de gran interés para este propósito: por un lado el amplio espacio situado entre las tiendas del forum y la muralla este, por otro lado el ángulo norte de la ciudad.
Los niveles y las estructuras preclaudianas siguen estando igualmente poco estudiados en Baelo. Sólo han sido alcanzados por los sondeos estratigráficos de C. Domergue, de reducidas dimensiones, y por los sondeos realizados en el interior de los edificios del Alto Imperio. Por ello, sería de gran interés reemprender estas investigaciones sobre la primera Baelo romana. La ocasión se presentará sin duda con motivo de la refección de los suelos de los grandes monumentos cuyo estado se deteriora constantemente debido a las inclemencias del tiempo. Sería altamente deseable que estas restauraciones estén precedidas por la excavación cuidadosa de los niveles subyacentes y por el estudio detenido de las numerosas e importantes estructuras que se conservan en esos niveles.
En último lugar, hay que recordar que Baelo fue el núcleo habitado principal de un territorio casi desconocido. Habrá, algún día, que estudiar el poblado de la Silla del Papa. Existe ahí, en la cumbre de la Sierra de la Plata, un oppidum prerromano y romano que existió por lo menos entre el siglo IV y mediados del siglo I a.C., es decir, que estaba todavía habitado cuando Baelo iniciaba su expansión. ¿Era ésta la Baelo indígena? Es posible, pero sólo su estudio arqueológico permitirá afirmarlo con más seguridad. Por otra parte, el territorio deberá también ser objeto de investigación, efectuando en primer lugar prospecciones sistemáticas, tanto pedestres como aéreas. Estas prospecciones permitirán el descubrimiento de cierto número de asentamientos rurales, especialmente en la llanura del río Almodóvar, y, entre ellos, algunos deberán ser excavados con el fin de precisar su importancia –villa, granja– e intentar determinar sus producciones.
Hay entonces trabajo al menos para un siglo, pues las excavaciones arqueológicas son hoy mucho más lentas y mucho más meticulosas que antes.
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