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ALJARANDA |
El Cine en Tarifa
Juan Navarro Cortecejo
Tras la lectura del libro recientemente publicado Historia del Cine en el Campo de Gibraltar (1895-2000) de Manuel Carlos Fernández Sánchez (cuya cercana pérdida lamento profundamente), he quedado perplejo al observar que el autor, de extenso y brillante currículum, habla del cine en Tarifa tan sólo de puntillas, con escasas alusiones a nuestro pueblo. Pero en realidad, os puedo asegurar que la historia del Cine en Tarifa da para llenar muchas páginas. Sin ir más lejos, el autor de este trabajo ha publicado en distintos medios locales títulos como "Del Salón Medina al Cine Alameda", "Películas de temática tarifeña", "Tarifa, un plató", "El Cine de Verano Punta Europa", etc. En este artículo pretendo esbozar la extensa historia del cine en Tarifa.
Se ignora cuando pudo presenciarse por primera vez en nuestra ciudad el fabuloso invento de los hermanos Lumiere, ya que no tenemos constancia escrita de ello, pero podemos presumir que sería ya avanzados los primeros años del siglo XX.
La época del llamado "cine mudo" (aunque nunca fue verdaderamente mudo, dada la existencia de la música que interpretaba un pianista o una orquesta en la sala, e incluso había narradores y locutores-actores) abarca desde 1895 a 1930, momento en que se implantó definitivamente la palabra y se sincronizó la banda sonora con la imagen fílmica. En Tarifa se pudieron ver regularmente películas sonoras a partir de 1934, hasta entonces, y desde los años diez, se proyectaron muchísimas películas de cine mudo de Chaplin, Buster Keaton, Harold Lloyd, Max Linder, Mary Pickford, Pola Negri, Greta Garbo, Rodolfo Valentino y fantásticos personajes como Pamplinas, el Gordo y el Flaco, Gafitas y tantos otros.
Tanto en teatros de verano como luego en el Salón Medina y otros locales, se pudo disfrutar el cine en nuestra ciudad en los años veinte, gracias a empresarios como los señores Natera, Medina, Quesada, Moreno y Cebrián. Esas entrañables proyecciones estaban acompañadas musicalmente al piano por Petisme y M. Villanueva, entre otros, y se anunciaban que el proyector "es último modelo, sin oscilaciones". Igualmente, en estos años se puede ver cine en la feria, ya que viene como atracción en teatros, circos y barracones.
Las películas tenían un contenido religioso, patriótico, reportajes taurinos y distintas superproducciones que constaban de cinco y hasta seis partes con una duración de más de tres horas.
En 1929 encontramos la primera referencia al cine sonoro en una nota de prensa que relata como se habían proyectado en el Salón Medina por primera vez películas habladas. Al invento se le llamaba Cinefón y fue creado por el norteamericano Lee de Forest y según la prensa de Cádiz, que lo había visto en aquella ciudad el año anterior, "no es más que un complemento del cinematógrafo y el fonógrafo".
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Antiguo Salón Medina, hoy Cine Municipal Alameda. (Foto: Colección Sebastián Trujillo) |
También destacamos estas referencias al cine aparecidas en La Unión de Tarifa en el año 1932: "… porque la feria, dígase lo que se quiera por el papelón oficioso, ha sido este año una verdadera birria y un completo fracaso. Faltaron las fiestas religiosas –a su tiempo abogamos por ellas– y como podía preverse faltó el mayor aliciente, la principal atracción de forasteros. Y hubo más, hubo un verdadero plebiscito, no por silencioso menos elocuente, en contra de la feria laica. De nada sirvió que se instalase un cine gratuito a la misma hora que la novena, porque amplias naves de la iglesia parroquial viéronse pletóricas de fieles. No es bastante el disfrute de un espectáculo gratuito para que los vecinos de este pueblo abandonen a la Virgen de la Luz en fecha tan señalada. Y además los bailes y el cine están puestos para el beneficio del Café Pérez. ¡Se han lucido!, ahora sólo falta saber lo que han costado estas diversiones". En el mismo periódico encontramos: "¿es que este año no hay feria?, algunos dicen que no hay toros y que el programa más espectacular para atraer forasteros serán unas sesiones de cine sonoro. No pretendemos negar al cine sonoro, porque entendemos un poco de buen gusto, pero el cine sonoro en Tarifa habría de ser un espectáculo atrayente en cualquier época del año, ya que aquí no es conocido, pero en feria, no. Sí como espectáculo secundario, pero traerlo aquí a base de querer deslumbrar a los forasteros, pretendiendo que se despoble aquí España, no se le puede ocurrir más que al que intentó hacer un pantano en la Laguna de la Janda".
De todos modos, hasta el 25 de mayo de 1934 no se inaugura un equipo sonoro estable en el Salón Medina, rebautizado como Cine Avenida. La instalación de este equipo era un verdadero anhelo según lo que reflejaba la prensa local días antes del estreno: "… falta poco para que llegue ese día, que para Tarifa será como el Juicio Final, para enterarnos bien de las cosas que aún quieren tapar…". La primera película que se pasó con el nuevo aparato, totalmente hablada en español, fue "El hombre se reía del amor", basada en la novela de Pedro Mata e interpretada por María Ladrón de Guevara y Rafael Ribelles. Cuentan las crónicas, reflejadas en los periódicos locales, que "la inauguración fue un éxito rotundo, viéndose el local abarrotado de público en las dos sesiones que se dieron, éste salió altamente complacido de la precisión del aparato, así como de la limpieza de la voz". En días posteriores la prensa todavía se hacía eco del acontecimiento, reseñando que "fue actualidad esta semana la inauguración del cine sonoro, al que la gente acudió en gran número. A decir verdad, a la sonoridad del aparato no se le puede pedir nada. Pedirle algo sería demasiado exigente, y los tarifeños tienen más que demostrado que de exigentes no tienen nada. Con lo que están aguantado, está este detalle demostrado" (son frecuentes las alusiones despectivas del periodista a los gobernantes locales aprovechando cualquier tema). Otras alusiones cinematográficas encontramos en números posteriores de distintas publicaciones: "con gran éxito y agotamiento de papel continúa en el Cine Avenida proyectándose películas sonoras, el público corresponde a esos selectos programas que les brinda la empresa. En esta semana pusieron la película hablada en español titulada La Máscara del Otro. Para esta semana está anunciada en el citado coliseo la producción cantada y hablada en español ¡A casarse muchachas!". Referencias como estas son numerosas en los distintos periódicos de la época y en ellas vemos como eran frecuentes las películas en inglés con subtítulos y las reposiciones de películas mudas.
Durante la Guerra Civil, la Falange organiza programas "patrióticos y sesiones benéficas". Se proyectan en esta época muchas películas alemanas e italianas y el precio de las sesiones sube a causa del "impuesto pro-combatientes". Como dato curioso resalto una nota de 1937 donde se da cuenta de la suspensión el 13 de octubre de la función por no haber llegado el programa, o la del 23 del mismo mes "por motivo de la toma de Gijón".
Los años posteriores a la guerra fue una época de hambre y penurias, pero en Tarifa se vio mitigado de algún modo por la inyección económica que supusieron las obras del puerto y las obras de carácter militar y la abundante población militar. Así, el cine se llenaba y la empresa se permitía el lujo de estrenar películas a la vez que en Madrid o Barcelona. Fruto de este auge fue la apertura en 1946 del cine de verano Punta Europa y el cine de Facinas, del mismo empresario García Bustamante. Estos años se caracterizaron por las frecuentes interrupciones de las películas para oír al General Franco y desde 1943 se impuso como obligatoria la proyección del No-Do como único noticiero cinematográfico.
Precisamente, nuestro pueblo fue noticia del No-Do en varias ocasiones, de las que destacamos las veces en las que Franco vino a pescar en su yate Azor al Estrecho y llegaba al puerto, donde le esperaba la banda de música, la Falange, etc. O aquella otra más cercana en que visitaron Tarifa los príncipes de España. Igualmente quedó reflejado en la visita del Teniente General Moscardó en 1948 con motivo de la imposición de la Medalla de Oro de la ciudad. Curioso es el caso de la consagración del Corazón de Jesús erigida en el morro del muelle, ya que el 30 de mayo de 1944 se realizó la filmación del acto pero este noticiero nunca fue proyectado en Tarifa, comentándose la posibilidad que se hubiese velado o quemado la cinta; lo cierto es que en toda la filmación se veía encallado en el contradique al cañonero Calvo Sotelo, buque nodriza de las seis lanchas torpederas con base en nuestro puerto, lo que da lugar a pensar en la posibilidad de un secuestro por parte de la censura.
En 1952, y gracias a las gestiones del entonces alcalde Francisco Terán Fernández, vinieron las cámaras del No-Do a filmar la entrada de la Virgen de la Luz, una vez atendida la petición por parte de Alberto Rey, subdirector de No-Do. El acto fue proyectado en todos los cines de España en el noticiero 506 A. El alcalde intentó lograr una copia de todo lo rodado para su posterior proyección en el Cine Alameda dentro de un acto a beneficio de la Hermandad de la Virgen. En 1964 vuelven las cámaras del noticiero a rodar las fiestas en honor a la Virgen.
Todo esto es un esbozo de la relación de Tarifa con el cine, prometo volver a "dar la paliza" con el tema, para mí apasionante.
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