GEOGRAFÍA

ALJARANDA

Tarifa en la geografía medieval.
Las fuentes cartográficas (y II)

Carlos Gozalbes Cravioto

    En las páginas del número anterior de esta revista, analizábamos las fuentes textuales medievales que hacían referencia a la ciudad de Tarifa y a su contexto geográfico (1). Curiosamente veíamos como los datos histórico-geográficos que nos pueden aportar las fuentes medievales cristianas (casi exclusivamente los itinerarios de peregrinos), han estado muy poco utilizadas por la historiografía, que se ha centrado en una serie bastante corta de viajeros y geógrafos arábigo-medievales, como Idrissi, Bekri, Saqundi, Mazuzi, etc.

El universo en T, según San Isidoro de Sevilla.

    Pero una documentación mucho más olvidada por los historiadores es la representación geográfica marcada por la cartografía medieval, a pesar de que es fundamental para comprender la visión de la realidad geográfica en ese momento determinado. Una cartografía que en un primer momento pasó por su representación simbólica con los llamados mapas en "T". En estos planos, la Tierra se representaba como un círculo en el que la T representaba a los océanos y mares y a cada lado se correspondía con un continente. En la parte central se colocaba Jerusalem y a los Santos Lugares.

Plano árabe que representa a Córdoba como centro del Universo.

    Esta visión ideológica-religiosa, muy frecuente en los mapas mundi de los "beatos", tuvo su paralelo en el mundo islámico en algunos mapas en los que se representa a Córdoba como el centro del universo, en un momento en el que el califato cordobés alcanzó el mayor poderío religioso y político.

    Una herencia indiscutible del Mundo Antiguo, tuvo que ser el mapa de Ptolomeo o el del Itinerario de Antonio, ambos hoy día perdidos. Del primero conocemos multitud de copias realizadas en el Renacimiento. Del segundo, lo conocemos indirectamente por la copia realizada en el siglo XV, a la que se le ha dado el nombre de "Tabula Peutingeriana". La zona correspondiente a la Península Ibérica se perdió, pero ha sido reconstruida por Müller.

    Estos dos ejemplos de cartografía constituyen un intento de representar la realidad geográfica frente a los mapas simbólico-religiosos. No obstante esta realidad siempre representaba al Mundo Antiguo. Se presentan las ciudades ya desaparecidas o las que permanecen tienen el nombre antiguo, perdurando los errores geográficos marcados por las coordenadas dadas por Ptolomeo.

    Durante toda la Alta Edad Media, subsisten las dos tendencias cartográficas: la ptolomáica y la simbólica religiosa de los "beatos" y "padres" de la Iglesia.

    Pero en el siglo XIII surge un tipo de cartografía sobre el que aún se discute su origen, los portulanos. El primero conocido es la Carta Pisana de 1260-1270, que supone un avance enorme sobre el cual todavía hoy se desconocen sus orígenes inmediatos. Unos piensan que el origen es mallorquín, otros italiano o árabe, sin que exista un acuerdo en los investigadores. A pesar de ello, es indiscutible el paso intermedio que nos marca la Carta Rogeriana, plano hecho por el ceutí Al Idrissi en el siglo XI.

Portulano de Jacobo Giroldis de 1422-1446 (A.V.).

    Lo cierto es que el portulano supone una representación muy ajustada de las costas mediterráneas, siendo la primera cartografía que representa los nombres de las verdaderas ciudades y villas de las costas en ese momento.

Atlas Catalán de Abraham Cresques de 1371.

    A pesar de que debieron ser muy abundantes, apenas pasan del centenar los que han llegado a nuestros días anteriores al siglo XVI. Se trata en todos los casos de ejemplares únicos –anteriores al conocimiento de las técnicas de impresión– en los que siendo frecuente la copia, éstas se hacían siempre a mano.

    En algunos casos, los datos que nos aportan traspasan la mera información de la costa, incluyendo fronteras (caso de la frontera del Reino de Granada) o bien situaciones geográfico-políticas, con la inclusión de banderas o de viñetas de ciudades.

    En el siglo XVI, los portulanos van ganando en belleza, colorido y arte, pero paralelamente hay un menor interés científico. Al mismo tiempo, la eclosión renacentista supuso en las cartas náuticas, un abandono definitivo de la tendencia teológico-religiosa anterior, pero surge una nueva pugna entre la cartografía empírica y práctica de los portulanos, destinada a los navegantes y comerciantes y la tendencia meramente humanística y culta, de despacho, que vuelve a la clásica representación ptolomáica.

La Carta Magrebina de la Biblioteca Ambrosiana de Milán.

    El mapa puramente ideológico subsiste residualmente hasta el siglo XVIII. En estos mapas tardíos, los continentes o islas adoptan la forma de personajes admirables (reyes, papas, leones, águilas, etc.) y en otros la forma de personajes negativos o repudiados (musulmanes, serpientes, etc.). Por tanto se hace todavía una geografía representativa anclada en la simbología, el subjetivismo y el racismo religioso-geográfico propio de la Alta Edad Media.

    Con los portulanos se busca una imagen mucho más integradora, universalista, unificadora y tolerante. Es la primera manifestación cultural generalizada en donde se muestra la relatividad cultural y la aceptación del otro, aunque impulsada no por valores éticos ni morales, ni religiosos, sino por el incipiente liberalismo económico y comercial.

    Los portulanos llegaron a ser no sólo un elemento necesario, sino también obligatorio en todas las naves aragonesas. Ya en 1359, Pedro IV de Aragón ordena que todas las naves de la corona, llevasen al menos dos cartas náuticas.

    Gracias a su proliferación y a que algunas de estas cartas, sólo estaban destinadas a las bibliotecas y despachos, contamos hoy día con algunas, pues su uso práctico y necesario, provocaba su constante deterioro y desaparición.

    En estos portulanos es en donde por primera vez se dibujan redes de vientos y rumbos que parten de los nudos situados sobre una corona de vientos y en donde también se inicia el uso de las escalas gráficas. Los nombres de puertos y accidentes geográficos se iban colocando –una vez conocidas sus distancias– sobre una red de líneas divergentes que seguían la dirección de los vientos y los puntos cardinales en circunferencias tangentes entre sí y divididas en áreas de vientos (2). De esta forma, el rumbo entre dos puntos siempre tenía próxima alguna de sus rectas de forma paralela.

Portulano de Bartolomé Pareto de 1455.

    Un derrotero textual que cita profusamente a Tarifa, pero que tuvo como base o complemento un documento gráfico hoy día perdido, es el de Parma-Magliabecchi, que nos indica:

    "Trafegher cum ixola de Tarifa quarta de siroco ver levante mia 25 e per questo chamino e uno colfo a nome val de Valterra e una fiumera a nome varnates e una villa a nome veger e a puesto colfo sono do seche per mezo la fumera.

    Tarifa e citade e una ixola largo dala cita mia 2 e da ponente del ixola e un scocieto per mezo la dita biancho e largo nexo mio e una secha a prono ixola e dala parte de levante e una altro secha et a la ditta ixola e bon sorzador e bon estatio.

    Dala cita de Tarifa al chavo ixacalder zoe a la ponta de charnero siroco e naestro mia 15".

    Como "Ixola de Tarifa", nos lo cita también el portulano-derrotero textual de Rizo (siglo XV).

    Los portulanos anteriores al siglo XV que citan a Tarifa, nos aportan cuatro formas toponímicas: Tarifa, Tariffa, Tarif y Tariffe. Resultan muy uniformes, frente a las numerosas formas toponímicas de Gibraltar o de Marbella por ejemplo.

Portulano de Pedro Vesconte del Archivo Vaticano.

    Con el topónimo Tarifa, aparece en los siguientes portulanos:

- Carta Pisana de 1260-1270. Biblioteca Nacional de París (B.N.P.). Res.Ge.B.1118.
- Portulano de Tammar-Luxoro del siglo XIV. Biblioteca Cívica V. Berio de Génova (B.C.V.B).
- Atlas Catalán de Abraham Cresques de 1375. B.N.P. Ms.Esp.30.
- Portulano de Vesconte de 1320-1330. Archivo Vaticano (A.V.). Cod. Pal. 1362-1.
- Portulano de Vesconte de 1311-1320. K.K. Biblioteca de Viena (K.K.B.V.).
- Portulano de Vesconte de 1330. B.N.P. Ms. 27376. f.181v.
- Atlas de Andrea Bianco de 1435. A.V.
- Atlas de Andrea Bianco de 1436. Biblioteca Marciana de Venecia (B.M.V.).
- Atlas de Pinelli de 1388. Archivo del Museo Británico de Londres (A.M.B.). Add. 19510.
- Carta del Museo de Meereskunde de 1453. A.B.M.
- Portulano anónimo portugués del siglo XV. Bayerische Armé Biliothek de Munich (B.A.B.M.).
- Carta del Archivo de Lucerna de finales del siglo XV. (A.L.).
- Portulano de la Biblioteca Imperial, hoy en la B.N. de París. Fin del siglo XV.
- Carta Catalana del siglo XV de la Biblioteca Nacional de Nápoles (B.N.P.).
- Portulano de Francisco de Cesanis de 1321. (M.C.C.V.). Port. 7.

    Con el topónimo Tariffa, aparece en los siguientes portulanos:

- Atlas de Giroldi de 1422-1446. A.V. Cod.Ros. 676. Tav.II. y Ross. 67.613.
- Portulano de Bartolomé Pareto de 1455. Biblioteca Nazionale Vittorio Emmanuel II de Roma.
- Portulano de Andrea Benicasa de 1468. Archivo de la Fundación March de Palma de Mallorca (A.F.M.P.).
- Portulano de Andrea Benicasa de 1468 del Archivo de la corona de Aragón (A.C.A.).
- Portulano de Gracioso Benicasa de 1463. A.M.B. Add. 18451.
- Portulano de Gracioso Benicasa de 1467. B.N.P.
- Portulano de Gracioso Benicasa de 1469. A.F.M.P.
- Portulano de Gracioso Benicasa de 1470. A.M.B. Add. 31318.
- Portulano de Gracioso Benicasa de 1471. A.V. Cod. Pal.Vat. 906.
- Portulano de Gracioso Benicasa de 1473. A.V. Sig.Cod. 280.
- Atlas de Ortiz Valero (hacia 1501). Servicio Geográfico del Ejército de Madrid.

Portulano de Gabriel Valseca de 1439 (M.M.B.).

    Con el topónimo Tarif, aparece en los siguientes:

- Carta Magrebina del siglo XIV. Archivo de la Biblioteca Ambrosiana de Milán (A.B.A.M.).
- Carta de Ibrahim al Mursi de 1461. Archivo del Top Kapu Saraki Museum de Estambul (T.K.S.E.)
- Carta de Piri Reis. Del siglo XVI, pero con datos anteriores. T.K.S.E.

    Con el topónimo Tariffe, sólo aparece en el Portulano de Parma de 1430. Biblioteca Palatina de Parma.

    En algunas cartas hay un gran interés por marcar exageradamente los posibles hitos de la navegación. Las islas se exageran y las zonas de escollos se representan con cruces que advierten a los pilotos de las cercanas y peligrosos rocas. Por ejemplo se dibujan en casi todos los portulanos, los escollos alrededor de la isla de Cádiz y la isla de Tarifa y a veces hasta la isla Verde de Algeciras.

La forma del Estrecho de Gibraltar en los portulanos.

    La forma de la costa, exagera los accidentes geográficos, para marcar de una forma evidente el recorrido a los marineros. Así entre el monte de Gibraltar y el Cabo de Trafalgar, se dibujan dos grandes bahías. Una la bahía de Gibraltar que termina en la Punta de Tarifa y otra bahía que empieza en Tarifa y termina en Trafalgar. Se trata sin duda de una simplificación de la costa en las bahías de Algeciras-Getares y la de Bolonia. Igual simplificación se hace con la costa africana, exagerando las bahías de Beliunes y Tánger.

    En todos ellos, la rotulación sigue una pauta "anticiclónica" por regla general en sentido horario en el continente europeo y asiático, pero al revés en el continente africano.

    En la mayor parte de los portulanos no se refleja de forma diferenciada a la "isla" de Tarifa y en los que podría estar señalada, se añaden otros puntos o cruces como islas inexistentes.

    En la mayoría de los portulanos de los siglos XIII, XIV y XV, se produce una diferenciación en el color de la tinta con la que se escribe el topónimo, según haga referencia a una ciudad-población o a un accidente geográfico o población poco importante. A veces también los accidentes geográficos muy importantes están rotulados en rojo. En otras ocasiones, la distinción de colores se hace exclusivamente según la importancia de los distintos puertos.

Carta del Archivo de Lucerna.

    En aquellos portulanos en los que una diferenciación de color en el texto de los topónimos indica una mayor o menor importancia del lugar, podemos ver que se indica a Tarifa como un lugar menor entre los dos topónimos importantes de Gibraltar (o Algeciras en otros portulanos) y Cádiz. Otros topónimos menores de la zona, son los de Trafalgar, Vaqueros y Getares, aunque no todos los portulanos los incluyen.

    Los portulanos nos confirman, por tanto, las noticias que nos aportan las otras fuentes escritas medievales. Tarifa era una pequeña ciudad con un importante puerto –aunque de complicado acceso– que vivía de cara al mar y a su función de "puente" entre Europa y África, pero al mismo tiempo "ahogada" por su competencia funcional con la cercana Algeciras.

REFERENCIAS Y BIBLIOGRAFÍA

(1) ....
(2) MOLLAT DU JOURDIN, M. Europa y el mar. Barcelona, 1002. p. 47.

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