| PATRIMONIO |
ALJARANDA |
La Medalla de Oro
de la ciudad de Tarifa
Juan A. Patrón Sandoval
Como afirma Wenceslao Segura (1), durante los años que siguieron a la guerra civil, la anodina vida tarifeña tuvo entre sus preocupaciones la exaltación al régimen franquista. Y fue, precisamente, bajo esas circunstancias que la Corporación Municipal creaba la Medalla de Oro de la Ciudad, el más alto galardón destinado a premiar especiales merecimientos, beneficios señalados o servicios extraordinarios prestados al municipio, tanto por personas naturales del mismo o de otras poblaciones.
En efecto, el 31 de julio de 1946, a propuesta del entonces alcalde-presidente del Ayuntamiento tarifeño, Salvador Pérez Gutiérrez, la Corporación municipal acordó por unanimidad la creación de la "Medalla de la Ciudad de Tarifa", cuyas características, condiciones para su concesión y demás aspectos deberían ser sometidas a su aprobación más adelante (2).
Sin embargo, sin que haya constancia de aprobación de reglamento alguno (3), ya el 15 de octubre de aquel mismo año se habilitaban 50.000 pesetas de gasto para costear la concesión de la que habría de ser la primera Medalla de Oro de la ciudad y el correspondiente homenaje que debía rendirse al mismísimo Jefe del Estado, el general Francisco Franco Bahamonde.
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Fotografía del acto de imposición de la primera Medalla de Oro de la ciudad al Jefe del Estado, el general Francisco Franco, en el Palacio del Pardo el 21 de abril de 1948. (Foto cedida por Fernando Villanueva Ferrer). |
Así, parece ser que la Medalla de Tarifa, antes incluso de su institución, había nacido ya con dos claros receptores, pues a la anterior noticia sobre la que habría de ser destinada a homenajear al Jefe del Estado, el 30 de diciembre de 1946 se nos da cuenta del destino elegido para una segunda Medalla de Oro, al ser informada la Corporación de haberse hecho el encargo a D. Manuel Vallecillo Riquelme "de las dos medallas de oro de la ciudad que habían de ser concedidas a Franco y a Moscardó", por un importe de 12.000 pesetas.
La segunda, pues, sería destinada a homenajear al teniente general José Moscardó Ituarte, quien ya había recibido en 1936 un primer homenaje de la ciudad al rotular una de sus calles más céntricas, la entonces llamada "José Hakens", como "Coronel Moscardó", en atención única y exclusivamente a la semejanza de su heroica acción durante la guerra en la defensa del Alcázar de Toledo (4) con la gesta que Guzmán el Bueno protagonizó en la defensa del Castillo de Tarifa. Por ello, aquel Ayuntamiento eligió la otrora también llamada calle "Privilegios", para que la rotulada en honor del defensor del Alcázar, cuando aquél era coronel de Infantería, estuviese junto a la que ya existía con el nombre de Guzmán el Bueno (5).
Sin embargo, creada ya la Medalla de Oro de la ciudad y conocidos sus dos primeros destinatarios, no sería hasta el 16 de julio de 1947 que, de forma oficial y en sesión extraordinaria, la Comisión Municipal Gestora acordara conceder e imponer la primera condecoración de tal clase al Jefe del Estado, facultándose entonces al alcalde Salvador Pérez Gutiérrez para efectuar la imposición en el día, modo y forma que conviniera a la Casa Civil del Generalísimo.
En aquella misma sesión el alcalde expuso el porqué de la segunda Medalla, manifestando "que una destacada figura militar, el laureado teniente general José Moscardó Ituarte, se hacía acreedor a análoga distinción por el heroico y sublime sacrificio soportado […] en la defensa del Alcázar de Toledo […] que guarda admirable analogía con la generosa abnegación de D. Alonso Pérez de Guzmán en la defensa de la Plaza de Tarifa el año 1294, por la que mereció el calificativo de 'Bueno' y representa la continuidad histórica de las virtudes castrenses del pueblo español en la lucha por su fe y su independencia" (6). Tras su exposición, la Comisión Municipal acordó también por unanimidad la entrega de la segunda Medalla de Oro de la ciudad al teniente general José Moscardó, facultando igualmente al alcalde para efectuar la imposición en el tiempo, modo y lugar que conviniera con él.
Emplazada la imposición de la primera de las medallas al general Franco para el día 21 de abril de 1948 en el Palacio del Pardo, días antes se desplazó a Madrid una comisión municipal que sería la recibida en audiencia por el jefe del Estado el día señalado para el acto. Presidida por el alcalde Pérez Gutiérrez, compusieron la referida comisión el segundo teniente de alcalde, Carlos Núñez Polavieja y los gestores Manuel Pérez Gutiérrez, Francisco García Bustamante (7) y Antonio Villanueva Ferrer, quienes fueron acompañados por las más altas autoridades provinciales: el gobernador civil, Carlos María R. de Valcárcel, el general gobernador militar del Campo de Gibraltar, Eduardo Sáenz de Buruaga y Polanco y el Delegado provincial de Trabajo, Antonio Cazalla Morales.
En esto, en la mañana del 20 de abril de 1948, en ausencia del titular de la alcaldía, que se encontraba al frente de la comisión que viajó a Madrid, el alcalde accidental y primer teniente de alcalde Miguel Serrano Trujillo presidía una sesión extraordinaria, en la que tras declarar constituida la Corporación municipal manifestó "que este pueblo […] habría de sentir el lógico deseo de participar en el solemne acto, en estrecho contacto espiritual con sus comisionados, mediante exteriorizaciones simbólicas que dando una nota festiva y brillante a la ciudad, reflejen la natural emoción de la misma por sentirse recibida por el Caudillo y escuchada en sus inquietudes más sentidas en la representación de unos hijos del pueblo honrados con tan halagador encargo".
Se acordó entonces publicar edictos con la mayor profusión para poner en conocimiento del vecindario que al día siguiente tendría lugar el acto de la imposición y de aquel modo pudieran engalanar con colgaduras las fachadas de sus casas, "dando a la ciudad el ambiente de fervor patriótico que reclamaban esos días excepcionales en la vida y en el acerbo de los valores morales de los pueblos". Se acordó igualmente encarecer de los maestros nacionales que el día de la imposición lo celebrasen como festivo en sus escuelas para esparcimiento de los niños, a los que se debía instruir sobre la significación de la fecha, sirviéndose a los niños pobres una comida en el Hospital de la Caridad. Por último, se ordenaría al secretario del Ayuntamiento que dispensara la cesación absoluta de todo trabajo burocrático en las oficinas municipales para que los funcionarios se asociasen a los actos que se desarrollarían en Madrid y a las inquietudes de sus autoridades representativas.
De aquellos acuerdos se tomó nota y se plasmaron en un telegrama que fue dirigido al alcalde para que, si lo juzgaba oportuno, lo transmitiera al Caudillo y con su lectura el saludo y fervorosa adhesión del pueblo de Tarifa.
Finalmente, el 21 de abril de 1948, en el Palacio del Pardo tuvo lugar la imposición de la primera Medalla de Oro de Tarifa al general Francisco Franco como Jefe del Estado. En el transcurso del acto, que se inició con el discurso como presidente de la comisión del alcalde Pérez Gutiérrez, éste hizo entrega al general Franco del diploma acreditativo (8) y de la Medalla de Oro de la ciudad. Tras el formal discurso de agradecimiento, ambas partes departieron cordialmente durante el resto de la audiencia, que resultó a juicio de los munícipes tarifeños cordialísima "durando media hora más de lo previsto" y en la que se trataron asuntos como la aspiración de los tarifeños por el ferrocarril, sobre la que Franco manifestó que era propósito del gobierno restringir esta clase de obras a trazados que aportaran mucho tonelaje, respondiéndole el alcalde la cantera inagotable de productos a exportar que encerraban poblaciones afectadas por el trazado de Chiclana a Algeciras. En particular, sí mostró interés el Jefe del Estado por conocer si Tarifa tenía redactado un plan de urbanización y ensanche de la ciudad, recomendando que se activara su confección para evitar que la ciudad se expansionase anárquicamente.
Con todo, en los días que siguieron durante su estancia en Madrid, la comisión municipal realizó otras gestiones en la capital. Así, se visitó al marqués de Valterra, al que se recomendó el encargo de la Cofradía de Pescadores y se le dio las gracias por su incansable labor en pro del ferrocarril. También se detuvo la comisión en la Dirección General de Montes, en la Comisión Nacional del Paro, donde prometieron librar prontamente la subvención concedida con destino a obras municipales, y en la Dirección General de Beneficencia, donde se sostuvo un detenido cambio de impresiones con el Director General, recogiendo muy favorablemente la impresión del Sr. Noreña en lo tocante a la reanudación de las construcciones navales militares en el puerto tarifeño.
Por último, la comisión visitó al teniente general Moscardó en su domicilio, donde los recibió. Fue entonces cuando tras ofrecérsele la segunda Medalla de Oro de la ciudad, se le notificó que su imposición se le haría en la misma Tarifa el día 8 de septiembre, festividad de Nuestra Señora la Virgen de la Luz.
Tan sólo dos días después de su regreso a la localidad (9), el 26 de abril de 1948 el alcalde daba detallada cuenta de la estancia de la comisión en Madrid al resto de la Corporación y al numeroso público que asistió a la nueva sesión extraordinaria, acordándose entonces solicitar mediante oficio a la Casa Civil del Jefe del Estado la remisión del texto taquigráfico del discurso del Caudillo, agradeciéndole al tiempo el cordial recibimiento y las deferencias y honores dispensados a la comisión.
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Fotografía del acto de imposición de la segunda Medalla de Oro de la ciudad al teniente general Moscardó, conde del Alcázar de Toledo, al pie del castillo de Guzmán el Bueno el 8 de septiembre de 1948. (Foto diario ABC). |
Se acordó también transmitir el sincero agradecimiento de la Corporación a las autoridades que acompañaron a los munícipes tarifeños y a los directores de "Prensa Española", empresa editorial del diario ABC, y a la revista gráfica de corte falangista Fotos, que cubrieron la noticia de la imposición de la primera Medalla de Oro de Tarifa al Jefe del Estado (10).
Entregada la primera a Franco y próxima la fecha acordada para la imposición de la segunda Medalla de la Ciudad al teniente general Moscardó Ituarte, a quien se había concedido recientemente el título de conde del Alcázar de Toledo, comenzaron los preparativos para el nuevo acto de imposición, que esta vez habría de tener lugar en Tarifa y al que se invitó a todos los tarifeños lanzando una octavilla que decía textualmente:
"AL PUEBLO DE TARIFA. El día 8 del actual, festividad de nuestra amadísima Patrona la Santísima Virgen de la Luz, se verificará la imposición de la medalla de oro de nuestra Ciudad al Teniente General Excmo. Sr. D. José Moscardó Ituarte, glorioso protagonista de la Gesta del Alcázar, que la historia, al desarrollar el proceso de nuestra Cruzada, inmortalizará y popularizará en el devenir de los tiempos, al igual que lo hizo con la señera figura de Guzmán el Bueno, cuando llevó a cabo la defensa de nuestra Ciudad y del histórico Castillo de su nombre, con sacrificio, temple y valor semejante a lo que puso a prueba el héroe del Alcázar.
Esta significativa semejanza entre ambas epopeyas históricas, caló muy hondamente en la conciencia tarifeña, y por eso la Ciudad, para imponer al Ilustre General su más preciada condecoración, ha elegido también su más preciado día: el de su Patrona.
Para dar a los actos de la imposición la mayor resonancia y esplendor, ruego muy encarecidamente a todos los vecinos, que participen en el homenaje y se asocien a los actos con su presencia en masa. El homenaje popular ha de ser recogido por los servicios del NODO –que se desplazan a esta Ciudad para recoger sus momentos más brillantes– y hemos de dejar buen testimonio ante el mundo, de la identificación de la Ciudad, conocida universalmente por la de Guzmán el Bueno, con el émulo de la gesta que le ha dado renombre y fama.
El recibimiento del homenajeado y de las restantes autoridades por el pueblo se realizará a las diez de la mañana en la Calzada. A las diez y media se celebrará solemne función religiosa en honor de nuestra excelsa Patrona, y a las 12, al pie del histórico torreón del Castillo de Guzmán el Bueno tendrá lugar el solemne acto de la imposición.
Como concierne a día tan señalado, la población deberá hallarse profusamente engalanada.
Vuestro Alcalde, Salvador Pérez Gutiérrez. Septiembre de 1948" (11).
A falta de otras noticias que pudieran haberse recogido en las actas de cabildo del Ayuntamiento, la crónica detallada de cómo acontecieron los actos con motivo de esta segunda imposición de la medalla de oro de la ciudad al teniente general Moscardó la encontramos en la prensa escrita. Así, al igual que ocurriera con el acto de imposición de la primera Medalla de Tarifa, el Diario ABC se hizo eco de la noticia, siendo el propio director del Diario quien bajo el titular de "Tarifa, Guzmán el Bueno y Moscardó" nos ofrece la primera de las informaciones, cuya trascripción íntegra es la que sigue (12):
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Anverso y reverso de la estampa recordatorio de la Función Principal en honor de la Virgen de la Luz, de 8 de septiembre de 1948. (Colección particular de Rafael Chamizo). |
"TARIFA, 8 (Por teléfono. Crónica de nuestro director).- Queríamos unirnos a Tarifa en el homenaje al Conde del Alcázar de Toledo y en Tarifa estamos. Tarifa, en la ruta de Algeciras a Cádiz, es lugar de paso frecuente para nosotros y muy de tarde en tarde nos detenemos. Por eso advertimos su cambio progresivo. Esta vez con el homenaje del laureado general Moscardó, hemos observado algo que queremos mencionar: su finura y su buen gusto. Pudiera haber caído, y no sería motivo de extrañeza, en falta pueblerina porque los pueblos pescadores y ganaderos no tienen muchas ocasiones de albergar personalidades ni cultivar la cortesía. Y se ha conducido sin embargo con elegante naturalidad. Y es que los pueblos que tienen una tradición gloriosa conservan un espíritu fino dentro de esas murallas que bordeamos cuando pasamos rápidos sin detenernos.
Tiene Tarifa un albergue de oficiales, cómodo y de buen gusto, obra laboriosa, preocupación castrense de un coronel por su Regimiento. El coronel se llama Sanz Vinajera. El Regimiento se llama de Álava. Y hay otro albergue de suboficiales y Academia para la tropa y un cuartel que armoniza con las viejas murallas que no huele a cuartel. En esta Residencia de oficiales alberga el coronel a todos los invitados. Es insospechable esta obra en Tarifa y sin embargo en estos sitios de alojamientos escasos es donde son más útiles y necesarios. Estos oficiales y suboficiales de Álava que tienen en la Residencia una vida confortable y por un precio proporcional a su sueldo ¿dónde y cómo vivirían? Este es uno de los motivos que dan tono a Tarifa.
La solemnidad religiosa con que se abrió el homenaje fue realmente solemne y la oración del sacerdote Mainé, fácil, elocuente y emotiva cuando se dirigía a la Virgen de la Luz que se venera en Tarifa y cuando acordándose que fue capellán de la Bandera de Marruecos se dirigió desde el púlpito al general Moscardó.
El general Moscardó. Habían venido a recibirle el capitán general de la Segunda Región, teniente general Rada con su jefe de Estado Mayor y ayudantes. El gobernador militar del Campo de Gibraltar, general Sáenz de Buruaga, con el general Sotelo, con el jefe del Estado Mayor y ayudantes. La Marina de San Fernando con el almirante Estrada, contralmirante Vida jefe de Estado Mayor, ayudantes y comandante de Marina de Algeciras. El gobernador accidental de Cádiz y representaciones civiles de toda la región. Todos, con el alcalde de Tarifa, el coronel Sanz Vinajera, Ayuntamiento y jerarquías del Movimiento esperaron al general en la puerta de la parroquia de San Mateo. El conde del Alcázar venía acompañado de su hijo, el teniente coronel Moscardó, y su hijo político, también teniente coronel de Estado Mayor.
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Retrato del teniente general José Moscardó Ituarte. |
En el acto de la entrega de la Medalla al pie del torreón de Guzmán el Bueno, entre el discurso ofrenda del alcalde de la ciudad y el discurso de salutación del teniente general Rada en nombre del Ejército de la Segunda Región, que mandó Moscardó, habla el Conde del Alcázar de Toledo con el pensamiento puesto en sus compañeros de la gesta del Alcázar y en su hijo sacrificado en aras del cumplimiento del deber y de la obediencia ciega, que si tiene un antecedente heroico en Guzmán el Bueno, tiene también un antecedente religioso en Abraham. Por esto el discurso (discurrir acerca del suceso) tenía pausas para que no se vieran las lágrimas. Cuando dijo que alguna vez se planteó si en el hecho de Guzmán el Bueno se había producido vacilación entre el sacrificio del hijo y el cumplimiento del deber, Moscardó añadió rotundo 'No, yo digo que no hubo vacilación. El cumplimiento del deber, por doloroso que sea, no admite dudas'. Un silencio de admiración que se resolvió con el respiro de un aplauso.
Luego vinieron los agasajos: el desfile militar de la tropa, el vino de honor en el Ayuntamiento; el almuerzo en la Residencia; la despedida. Pero quedó algo flotando en el ambiente que ni el levante pertinaz de Tarifa pudo barrer: una gran emoción y una afirmación. Alguna vez, al visitar el torreón de Guzmán el Bueno se habrá dudado, con esas dudas que envuelven los siglos si el suceso de Guzmán el Bueno y su hijo era historia real o leyenda de cronista. Viendo hoy en Tarifa al Conde del Alcázar de Toledo, al pie del torreón, no se puede dudar de la verdad de Guzmán el Bueno".
No quedando ahí la cobertura informativa del Diario ABC al acto, bajo el mismo titular y en la misma página, a continuación figuraba una segunda crónica de su corresponsal que, al igual que hicimos con la primera, trascribimos íntegramente a continuación:
"TARIFA, 8 (Cifra).- La ciudad ha honrado la memoria de Guzmán el Bueno en la persona del teniente general Moscardó, a quien se impuso la Medalla de Oro de la ciudad al pie del histórico castillo coincidiendo con la festividad de la Virgen de la Luz, patrona de Tarifa. La población amaneció engalanada.
A la entrada y junto al castillo se levantó un artístico arco con alusiones a las gloriosas gestas de Guzmán el Bueno y del laureado defensor del Alcázar, que no vaciló tampoco en sacrificar a su hijo antes de entregar la fortaleza al enemigo.
En el Paseo de la Calzada se encontraban el capitán general de la Región, señor Rada; el capitán general del Departamento Marítimo de San Fernando, almirante Estrada; gobernador militar del Campo de Gibraltar, general Sáenz de Buruaga; comandante general del Arsenal de la Carraca; jefe de la Infantería Divisionaria; Ayuntamiento bajo mazas y otras personalidades.
A las diez y media, y acompañado del alcalde, llegó en automóvil el heroico general Moscardó. Todo el vecindario tributó grandes aclamaciones y vítores al defensor del Alcázar, quien después de revistar una compañía del Regimiento de Infantería número 22, con bandera y música, que rindió honores, pasó a la iglesia Mayor de San Mateo, donde se celebró una solemne función principal en honor de la Virgen de la Luz.
Terminado el acto religioso, el teniente general Moscardó, seguido de las autoridades y vitoreado por el pueblo en masa, que se agolpaba en las calles del trayecto, se dirigió al pie del castillo de Tarifa, cuya torre estaba engalanada. En aquel lugar se había instalado una artística tribuna figurando el escudo de España. Al ocuparla el defensor del Alcázar se produjeron las muestras de entusiasmo del vecindario.
El alcalde de Tarifa ofreció la Medalla de Oro de la ciudad al defensor del Alcázar. Seguidamente habló el teniente general Moscardó quien agradeció la concesión de la Medalla y dijo que este hermoso acto era un honor para su persona. Mostró su orgullo de llevar en el pecho la Medalla de Tarifa, que encierra un gran dolor y que mantiene un significado sentimental, honrándose en ser desde ahora un tarifeño más.
Recordó la consigna de que el oficial que recibe la orden de mantener un puesto a toda costa, lo hará con toda clase de sacrificios. Afirmó rotundamente que no hubo dudas ni vacilaciones en aquel gesto, sino un sacrificio reflexionado y consciente, que es el verdadero sacrificio y mucho mayor si la víctima lo acepta, con el corazón, y la mirada puestos en España. Gran emoción embargaba al pronunciar estas palabras.
A continuación dio las gracias al Ejército y a la Marina, de los que tantas atenciones había recibido, y dedicó un emocionado recuerdo a las ruinas del Alcázar, donde estaban enterrados los restos de sus compañeros que allí cayeron en su defensa. Al final dio las voces de ¡Viva España! ¡Viva Franco! y ¡Viva Tarifa!, que fueron clamorosamente contestadas. El público aplaudió calurosamente al entregar el alcalde al general Moscardó el pergamino con la concesión de la Medalla.
Seguidamente habló el capitán general de la Región, en nombre de las fuerzas militares de la Región, y dijo que Tarifa, al imponer la Medalla al general Moscardó, honraba a todo el Ejército y se honraba a ella misma. Resaltó las gestas heroicas de Guzmán el Bueno y del héroe del Alcázar y terminó con vítores a España y al Caudillo, clamorosamente contestados.
Seguidamente, la comitiva se dirigió al Ayuntamiento, en cuyo salón de sesiones se sirvió una copa de vino español (13). El noticiario 'No-Do' recogió documentalmente estos actos patrióticos".
REFERENCIAS Y BIBLIOGRAFÍA
(1) SEGURA GONZÁLEZ, W. Tarifa en la II
República. Editorial Acento 2000. Tarifa, 2001. p. 160.
(2) Salvo indicación expresa, la documentación consultada se refiere a las actas
de cabildo del Archivo Municipal de Tarifa, cuyas fechas se indican en el texto.
(3) Sin que conozcamos otro antecedente cabe referir que el "Reglamento especial
de concesión de Honores y Distinciones de la Ciudad de Tarifa", por el que se ha
de regular la concesión de la Medalla de la Ciudad, no fue redactado por el
Ayuntamiento hasta el 13 de octubre de 1963, no siendo aprobado por el
Ministerio de la Gobernación hasta el 29 de enero de 1968, toda vez que durante
el proceso fue necesaria la rehabilitación del escudo heráldico de Tarifa que
había de figurar en la medalla. Archivo General de la Administración Civil del
Estado. Caja 3.820. nº 53/76.
(4) José Moscardó Ituarte, nació en Madrid en 1878. Fue Director de la Escuela
Militar de Gimnasia de Toledo con el grado de coronel cuando se produjo el
Alzamiento en julio de 1936. Encerrado en el Alcázar, fue el alma de la
resistencia; sacrificó a su hijo por no rendir la posición, y se mantuvo durante
setenta días hasta que fue liberado, hecho por el que se le concedió la cruz
laureada de San Fernando. En octubre de 1936 pasó a mandar la división de Soria,
y en el año 1938 el cuerpo de Ejército de Aragón, con el que hizo la campaña de
Cataluña, de donde pasó a la región Centro. Terminada la Guerra Civil, fue jefe
de la Casa Militar del Jefe del Estado, canciller de la Orden Imperial del Yugo
y las Flechas (1943) y delegado nacional de Deportes. En 1948 se le concedió el
título de conde del Alcázar de Toledo. Fue nombrado capitán general del
Ejército, a título póstumo tras su fallecimiento en Madrid el año 1956.
(5) La inmediatez de ambas calles: Moscardó - Guzmán el Bueno y, por tanto, la
pretendida vinculación entre ambos personajes se ha perdido tras el acuerdo
municipal del pleno de 26 de enero de 2004 por el que se ha de rotular como de
"Hermanos Costaleros" el tramo de la calle "Coronel Moscardó" coincidente con la
plazuela de la Cárcel Real, precisamente el que la une a la de "Guzmán el
Bueno".
(6) Con idéntica motivación, el 3 de octubre de 1936, la Corporación Municipal
presidida por Lorenzo Jiménez González decidía dar a la calle "José Hakens"
(antigua calle "Privilegios") el nombre de Coronel Moscardó, director de la
Academia Militar "por su heroico comportamiento en la defensa del Alcázar de
Toledo, luchando contra la canalla marxista la que sacrificó a su hijo por la no
rendición de aquella fortaleza". Se eligió precisamente aquella calle por su
inmediatez a la calle de Guzmán el Bueno, con quien se asemejó su gesto. AA.CC.
de 3 de octubre de 1936. Citado por Wenceslao Segura en Tarifa en la II
República. Editorial Acento 2000. Tarifa, 2001. p. 155.
(7) SEGURA GONZÁLEZ, W. lo recoge erróneamente como Francisco García Sillero. p.
160.
(8) Ambas medallas serían acompañadas de sendos pergaminos dedicados, cuya
realización se encargó inmediatamente a D. José Ordóñez, cuya factura por
importe de 4.000 pesetas fue aprobada con cargo a una de las partidas del
presupuesto ordinario, en la sesión del 15 de diciembre de 1947.
(9) El 30 de abril de 1948, con cargo a la partida 35 del presupuesto ordinario
se aprobó la cuenta de los gastos originados en el viaje a Madrid del 18 al 24
de abril por la Comisión Municipal que había hecho entrega al Jefe del Estado de
la primera medalla de oro de la ciudad, que importaron 10.538 pesetas.
(10) La Revista Fotos en su número 583, de 1 de mayo de 1948, publicaba
la que reproduce SEGURA GONZÁLEZ, W. en su libro Tarifa en la II República.
p. 160.
(11) TERÁN GIL, J. Nuestra Señora de la Luz. La patrona más meridional de
Europa. Tomo II. Servicio de Publicaciones Ayuntamiento de Tarifa. 2000.
pp.181-182.
(12) "Tarifa, Guzmán el Bueno y Moscardó". Recorte de prensa, diario ABC.
9 de septiembre de 1948? Cortesía de Currita Labao Sarrias.
(13) La única referencia con motivo del acto de la entrega de la medalla a
Moscardó que hemos hallado en los libros de cabildo se refiere al 8 de
septiembre de 1948 y al importe de 4.989’60 pesetas por el almuerzo ofrecido al
teniente general en el "Bar-Restaurante Cerezo" en su recepción con motivo de
imponérsele la medalla de oro de la ciudad.
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