Fachadas
blasonadas tarifeñas:
Sancho IV el Bravo, nº 5
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| Foto: Shus Terán. |
En el patio de la casa de don Carlos Núñez Jiménez, sita en la calle Sancho IV el Bravo número cinco, se encuentra un escudo nobiliario que perteneció a la familia Cantero. Este blasón se hallaba anteriormente en el edificio que actualmente ocupa la Cofradía de Pescadores, en la calle Guzmán el Bueno.
El noble linaje de los Cantero tuvo su origen en Burgos. La primitiva casa solar se encontraba en el Valle de Tobalina, del partido judicial de Villarcayo, en dicha provincia, no muy lejos de la antigua ciudad de Frías, que hoy pertenece al partido judicial de Briviesca. Posteriormente se extendió por Cantabria, Vizcaya, Asturias y ambas Castillas.
Se trata de un hermoso escudo labrado en mármol blanco, cuya descripción coincide con el apellido Cantero:
En campo de azur, una banda de oro de la que penden seis panelas (figuras en forma de corazón), acompañada en lo alto de un castillo, de plata, y en lo bajo, de una caldera jaquelada, de oro y sable.
El ornamento exterior lo forma un casco o celada de hidalgo a modo de timbre, rematado por tres penachos de plumas. Rodeado el escudo a modo de lambrequines por unas alas y cola de rapaz.
El blasón descrito coincide con el del tercer cuartel de los que conforman el escudo heráldico de la familia "Solís-Cantero", el mismo que figura en la llamada Lápida de Solís (fechada en 1636). Sin duda, éste de "Cantero" perteneció al ascendiente paterno de aquella doña Elvira Cantero Piña y Mendoza, esposa de don Francisco de Solís.
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