| TARIFEÑOS DE AYER Y HOY |
ALJARANDA |
Marcos Núñez de Reynoso
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Marcos Núñez de Reynoso. |
Nació en Tarifa el 20 de febrero de 1866, contaba sólo 52 años cuando la muerte le privó de empezar a disfrutar de su labor como padre, de su vida de trabajo y cuando aún era muy necesario a los suyos. La franqueza de su carácter, lo llano y afable de su trato y sobre todo su caballerosidad democrática y lo caritativo de sus sentimientos, le crearon un ambiente propio del prestigio y afecto que su vida inspiraba en todas las clases sociales de Tarifa.
Fue presidente de las Conferencias de San Vicente de Paul, obra anónima de la caridad cristiana y al frente de esta benemérita institución hizo no poco por las clases desvalidas de su pueblo; su peculio particular y el portal de su casa siempre estuvieron abiertos a la necesidad y al enjugue de muchas lágrimas.
Cursó la carrera de las armas en la Academia General Militar de Toledo, y en este templo de amor a la patria cultivó como otros muchos de aquellos años un acendrado patriotismo.
Cerradas las escalas de reserva y sin otro medio posible para atender a su casa y negocio, tuvo que pedir la absoluta del ejército en el año 1893 y ya en 1894 aparece como político al frente del comité del partido liberal dinástico, siendo a los pocos meses nombrado alcalde de nuestra ciudad por R.O. de S.M. la reina doña Cristina. Gran cooperación le prestó por aquel entonces su amigo don José Cazalla Sotomayor, hombre de excepcionales condiciones políticas y también del partido liberal.
Durante su actuación como alcalde se hicieron muchas reformas en la pavimentación y ornato de nuestro pueblo. Fue a Madrid presidiendo una comisión que visitó a S.M. la reina para impetrar su valioso apoyo y auxilio en pro de las embarcaciones pesqueras que sufrieron duro quebranto en los temporales del célebre año de la Regente. Consiguió de la Diputación Provincial, siendo diputado por Algeciras, un crédito para hacer una dársena refugio de los barcos tarifeños. En deuda el Ayuntamiento con los empleados municipales cuando se entregó de la alcaldía, pagó 29 meses de atrasos y encauzó no poco la hacienda municipal. Tuvo una época de verdadera lucha política en Tarifa donde los partidos, conservador y liberal, tenían arraigos, hombres, ideales, estímulos y ambiente, todo muy necesario para gobernar los pueblos.
En 1907, desanimado en su actuación política donde tuvo muchos sinsabores y no viendo colmados sus deseos en lo mucho que para su pueblo quería, se retiró con la conciencia tranquila y el espíritu sereno de las almas que como la suya sólo reflejaban bondad y virtud.
Nuestro biografiado fue jefe superior honorario de Administración Civil y estaba en posesión de las cruces de Carlos III e Isabel la Católica.
(Extracto del artículo publicado en el semanario Unión de Tarifa, de 22 de noviembre de 1924).
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