HISTORIA

ALJARANDA

El ingeniero Cristóbal de Rojas
reconoce Tarifa en 1597 (y II)

Ángel J. Sáez Rodríguez

    Cristóbal de Rojas participa de forma directa en la encendida polémica que entre finales del siglo XVI y principios del XVII tiene lugar entre los ingenieros militares sobre la forma que habían de tener las torres almenaras (1). Nuestro personaje mantiene una postura contraria a la predominante en la época, ya que apuesta por construcciones cuadrangulares, sin talud. Desde la segunda parte del reinado de Felipe II se habían impuesto las atalayas troncocónicas, tomando el relevo a las cilíndricas con alambor. Su opinión queda claramente expresada en el siguiente texto:

Un dibujo de Rojas que ilustra su teoría acerca de las ventajas de la torre cuadrangular frente a la de planta circular "[...] Ha de ir hecha a plomo y no a escarpa porque las piedras que se echaren desde lo alto de la torre den en el cimiento de ella [...]
Por ser torre cuadrada es mucho más fuerte que redonda y la pueden guardar dos soldados solos mejor que la redonda diez y tiene menos costa en su hechura"
. A.G.S. M.T. Leg. 781. M.P. y D. XXXVI-17. Cristóbal de Rojas, 1613.

    "Esta segunda torre que muestra la AB es conforme a la opinión del capitán Rojas, ingeniero de Su Majestad. Ha de ir hecha a plomo y no a escarpa porque las piedras que se echaren desde lo alto de la torre den en el cimiento de ella, como muestra la línea AB. Y para toda perfección se hará la guirnalda de piedra que muestra en el remate, hecha sobre canes que vuelen media vara de la pared para que, por los agujeros entre can y can, pueda el soldado que está allí de guardia echar piedras al cimiento y hacer mucho daño al enemigo, y él estará cubierto con la guirnalda de piedra. Y esto no es de ninguna costa, sino un poco de cuidado en volar las piedras afuera y que la artillería esté en el suelo de la puerta, como allí parece, dejando un agujero en el suelo alto que sirva de chimenea para el humo de las piezas. Y esta torre es muy necesario que se haga en la punta de San Sebastián en Cádiz y otra en la punta de Molodón en las Arenas Gordas. Y que, si se le pusiere farol para alumbrar de noche a los navíos que vinieren de fuera, se mande que, en ninguna manera, se encienda en todo el año, si no fuese las noches de mucha tormenta pidiendo socorro algún navío, tirando piezas; porque, si se encendiese en bonanza, sería poner luminaria al enemigo para entrarse en la bahía.

    Tiene esta torre de altura 40 tapias que, a cinco ducados de cada una, monta 200 ducados. Dándole a cada tapia 100 pies cuadrados y a las paredes 6 pies de grueso y por ser torre cuadrada es mucho más fuerte que redonda y la pueden guardar dos soldados solos mejor que la redonda diez y tiene menos costa en su hechura" (2).

La Torre del Diablo de Gibraltar, edificada de acuerdo al criterio de alzado vertical, con "guirnalda" sostenido por nuestro ingeniero. No ocurrió así respecto a su planta, que es circular en vez de cuadrada. Esta torre no existe en la actualidad.

    Este es exactamente el modelo que se aplicó en la Torre del Diablo de Gibraltar, según puede apreciarse en la ilustración nº 5.

    Cristóbal de Rojas, ingeniero real y experto constructor de almenaras, diseña la Torre de San Sebastián de Cádiz de acuerdo con este modelo de transición, que describe en los términos que siguen:

    "[...] Es redonda, lo qual tengo por mejor, y que así fuesen todas, con tal que vayan a plomo, y no tienen guirnalda, y a mí parecer la habían de tener todas, porque son más fáciles de defender, y aunque les tiren de fuera con arcabucería, están cubiertos los que están a la defensa, y no sólo guardan que no les puedan llegar a la puerta de la torre, sino también excusan que no se les arrimen entenas, como hizo Moro Antúnez en la costa de Cartagena de Levante a una torre que allí tomó con 60 hombres" (3).

    En ocasiones, la falta de maestría por parte de los encargados de ejecutar la construcción de las torres provocaba un coste exagerado en su realización o la inseguridad derivada de una obra indebidamente realizada. Esto suponía, en definitiva, un derroche de fondos públicos que fue denunciado por el ingeniero don Cristóbal de Rojas en 1613. Su intervención, que oculta cierto celo corporativo ante la injerencia de un letrado enviado por el Consejo de Justicia para entender de cuestiones que le son ajenas, como la construcción de fortificaciones, insiste en aspectos técnicos que le confieren gran verosimilitud (4). En este documento recoge, entre otros datos de interés, la denuncia del derroche de fondos que aquel intruso llevaba a cabo, pues conviene "mirar bien cómo se gasta la sangre de los pobres vasallos de Vuestra Majestad, porque se sabe que se han vendido mantos y sayas de mujeres para ir pagando estos repartimientos", es decir, la obligación de la población de cierta jurisdicción a sufragar los gastos de las edificaciones defensivas (5).

    No deja de ser interesante la referencia a la enajenación de la típica indumentaria femenina de las costas del sur de Andalucía.

Transcripción del documento referido a Tarifa (6)

    "Carta del corregidor de Tarifa dando parte de haberla reconocido Cristóbal de Rojas, 12 de febrero de 1597.

    Señor

    A esta ciudad de Tarifa llegó Cristóbal de Rojas, ingeniero de Vuestra Majestad, el cual me dio la carta de Vuestra Majestad y vimos el sitio y muros della el cual lleva la planta y sitio y de las demás cosas de esa larga relación y de la necesidad que tiene de ser fortificada por ser el más cercano a la Berbería.

    Han tenido mucho descuido los duques de Alcalá que, con llevar cada año más de diez mil ducados de las dehesas, no gastaban ninguna cosa en los muros, está condenado en vista en restitución de ellos mandando Vuestra Majestad se acabase este pleito como lo ha suplicado la ciudad se podría de esta renta ir fortificando sin que Vuestra Majestad gastase de su Real Hacienda.

    Yo ando fundando el almadraba de atunes para pescar este verano, como dirá Cristóbal de Rojas y dará razón del sitio de ella, con el ayuda de Dios ha de ser de mucho provecho. Daré cuenta a Vuestra Majestad de lo que se fuere haciendo. Dios guarde la católica real persona de Vuestra Majestad mucho años.

    Tarifa 12 de febrero de 1597.

    Licenciado Alonso de Castro".

"Esta plaça es a propósito para arrimada las espaldas a la marina o a un río, estando en línea recta por las espaldas, como aquí parece". En DE ROJAS, C. Tres Tratados sobre Fortificación y milicia. CEDEX. Madrid, 1985. p. 121.

    Desconocemos la planta de la ciudad a que se refiere este documento. Su localización sería especialmente interesante porque, si bien disponemos de un par de ejemplos de ésta en la primera mitad del siglo XVII (Castillejos, 1611, y Gerardo Coen o Cohen, 1646), no ocurre lo mismo para la centuria anterior. La representación de Antón Van den Wyngaerde es de 1567, pero se trata de una serie de magníficas perspectivas desde el oeste sin vistas cenitales, por lo que la información de Cristóbal de Rojas para finales del XVI sería clave para desvelar algunas dudas sobre el frente oriental, especialmente. Por otra parte, la formación arquitectónica de Rojas nos permite albergar la esperanza de que en sus dibujos de Tarifa no sólo hubiese reflejado la traza de su recinto fortificado, sino que haya prestado atención a sus edificios relevantes. Así se puede comprobar en su proyecto para la restauración de la catedral de Cádiz (1608), en los planos de almacenes y tabernas para la misma plaza (1604) y en los de la casa de Juan de las Heras en el Puerto de Santa María.

    Finalmente, cualquier proyecto de Rojas para Tarifa debía ser bien singular, ya que en su opinión era elemento clave en una plaza la preexistencia de fortificación antigua y la presencia de mar, río o isla en sus inmediaciones, todo lo cual se da cita en nuestra ciudad. En su opinión, debían aprovecharse las obras antiguas, combinando tradición y modernidad, como propusiera para la fortificación de Gibraltar. En la ciudad del Peñón, y a pesar de las diversas propuestas tendentes a arrasar la muralla litoral dado su mal estado y la creencia de que podía servir de resguardo al enemigo que desembarcase en aquellas playas, entre el Baluarte del Rosario y la Torre del Tuerto, Cristóbal de Rojas defendió y obtuvo su conservación (7).

Con su peculiar estilo, Rojas representó la trama urbana de Gibraltar a comienzos del siglo XVII, dejando constancia de sus principales edificaciones en el contexto del recinto defensivo que estaba ayudando a conformar. A.G.S. G.A. Leg. 708. M.P. y D. III-29 (1 de 2). DE ROJAS, C. La vaya de Gibraltar (detalle). 1608.

REFERENCIAS Y BIBLIOGRAFÍA

(1) SÁEZ RODRÍGUEZ, Á.J. "Almenaras en el Estrecho de Gibraltar. Las torres de la costa de la Comandancia General del Campo de Gibraltar". Instituto de Estudios Campogibraltareños. Vol. 16. Algeciras, 2001. pp. 116 y ss.
(2) A.G.S. M.T. Legajo 781. M.P. y D.XXXVI-17. Cristóbal de Rojas. 1613.
(3) A.G.S. M.T. Costa de Andalucía. Legajo 786. Fernando de Añasco. "Informe de 27 de octubre de 1613 sobre Carta de Rojas (?) en de los perjuicios que se seguían con la construcción de las torres de la costa" (APARICI GARCÍA, J. Opus Cit. Documento 563. Fols. 400 y ss.).
(4) A.G.S. M.T. Legajo 782. 1613 (APARICI GARCÍA, J. Opus Cit. Vol. 23. Fols. 412-415 vto.).
(5) Ibídem. Fol. 414 vto.
(6) A.G.S. Costa de Andalucía. Legajo 506. Sanlúcar. "Carta del corregidor de Tarifa dando parte de haberla reconocido Cristóbal de Rojas. Tarifa, 12 de febrero de 1597" (APARICI GARCÍA, J. Opus Cit. Fols. 95-95 vto.). En estas mismas páginas se hizo eco de la existencia de este documento PATRÓN SANDOVAL, J.A. "Aviso a los Navegantes. Tarifa en los fondos manuscritos de la Biblioteca Francisco de Zabálburu". ALJARANDA. Vol. 32. Tarifa, 1999. pp. 8-11.
(7) A.G.S. M. T. Legajo 481. Gibraltar, 1597? "Consulta del Consejo sobre la fortificación de Gibraltar" (APARICI GARCÍA, J. Opus Cit. Sección Primera. Vol. III. Sign. 1-5-3. Fol. 50).

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