TURISMO

ALJARANDA

Breve análisis de las consecuencias
del turismo en Tarifa

Francisco Javier Jiménez Perea

    En este artículo quiero analizar la transformación que ha experimentado la economía tarifeña y su vinculación cada vez mayor con el sector turístico, auténtico motor económico en la actualidad. Comenzaremos el presente artículo exponiendo los datos estadísticos que nos ofrece el Instituto Estadístico de Andalucía y que han sido seleccionados para llegar a unas reflexiones finales.

    En primer lugar veremos los datos que hacen referencia al número de apartamentos: Desde el año 1988 hasta el año 2002 la creación de apartamentos con categoría de Lujo y de Primera ha sido nulo, mientras que ha sido elevado el número en los de Tercera o Una llave que han pasado de ninguno en 1988, 23 en 1994, a 101 en 2002, y medio-bajo en los de Segunda o Dos llaves que pasaron de 3 en 1988 a 21 en 2002.

    De las cafeterías registradas, ninguna de ellas tiene la categoría de Tres tazas o de Dos tazas, mientras que el número de las de Una taza ha pasado de 2 en 1988, 3 en 1994, y hasta 7 en 2002.

    Los campings no han variado a lo largo de los años. Ninguno de ellos son de Tercera, sino todos de Segunda siendo su número de 5 en 1988, 6 en 1994 y 7 en 2002. Los de Primera tenían 1 desde el año 88 hasta el 94, pero pasó en los años posteriores a Segunda.

    No se registran Hoteles de Cinco estrellas y tan solo 1 de Cuatro estrellas durante bastantes años hasta que en el 2000 pasan a ser 2. Prácticamente todos los demás hoteles tienen Dos y Una estrella. Los de Tres estrellas desde 1988 ha sido solamente 1 hasta el año 2000 en que pasan a ser 2 y en el 2002 a 3. Los de Dos estrellas casi no han variado, 5 en 1988, 6 en 1994, y 7 durante el 98 y 2000, aunque de nuevo 6 en 2002. Los de Una estrella han subido a lo largo de los años, pasando de 1 en 1998, 4 en 1994 y 8 en 2002. De igual forma, las pensiones de Una estrella han aumentado bastante pasando de 6 en 1988, 14 en 1994, a 21 en 2002. Las de Dos estrellas han subido poco ya que han pasado de 2 en 1988 a 6 en 2002.

    Los restaurantes han aumentado bastante en número. También en éstos no existe ninguno en las categorías de Lujo, Primera y Segunda, mientras que los de Tercera pasaron de 9 en 1988 a 12 en 2002. Son los de Cuarta los que más han aumentado, pasando de 16 en 1988, 28 en 1994 a 56 en 2002.

    A modo de exposición global, las plazas en las diferentes categorías por los años escogidos para comprobar la evolución son las siguientes:

Apartamentos

Cafeterías

Campamentos

Restaurantes

2002

391

401

4.486

3.856

2000

246

144

4.486

2.695

1998

175

582

4.581

2.155

1996

145

120

4.581

1.923

1994

80

120

4.581

1.981

1992

35

180

4.581

1.645

1990

15

120

2.806

1.583

1988

9

60

2.806

1.419

    Como vemos, las plazas en estos establecimientos no han parado de subir, fruto del continuo avance del turismo en la ciudad. Este turismo, como queda patente en el tipo de establecimientos, no es de alto nivel económico, concentrándose éste a las afueras de la ciudad, sobre todo en la zona de Atlanterra, mientras que por el contrario en la ciudad se hospedan los de un poder adquisitivo más bajo. Los grandes negocios se concentran a lo largo de la carretera nacional mientras que los localizados dentro de la ciudad son pequeños negocios familiares sin conexión con circuitos de comercialización. Por otra parte, debemos decir que el comercio tradicional ha sufrido un gran descenso en favor de las nuevas demandas del turismo. La crisis que el comercio tradicional estaba sufriendo ya en los años 80 con el cambio en los lugares de compra como podía ser Algeciras que ofrecía y ofrece mayores ofertas en cualquier campo, apoyado en el uso del coche particular, vino a modificar ese comercio tradicional por otro nuevo enfocado al turista. Esos nuevos establecimientos son tiendas de ropa deportiva y de materiales-útiles para la práctica de esos deportes. Por el contrario no surgen tiendas de recuerdos y productos típicos de la zona, algo que es asumido por los comercios tradicionales que logran sobrevivir especializándose en numerosos productos. Pero un dato curioso resulta el hecho de que al ser un turismo con pocos recursos, esos mismos establecimientos son utilizados para la realización de las compras diarias. Este hecho llevó a una gran inflación en los precios, cosa normal en cualquier lugar turístico, pero que ya hoy día parece más controlada. En ello jugó un papel importante la instalación de una gran superficie comercial, aunque por otra parte también debemos decir que produjo sus efectos negativos como fue el cierre de otros muchos comercios tradicionales minoristas. También debemos decir que el emplazamiento de estos nuevos comercios ha variado, pasando de su ubicación tradicional en el centro de la ciudad a lo largo de la calle Sancho IV, a la calle Batalla del Salado, avenida que fue en su día la antigua carretera nacional, y que oferta mayores posibilidades para los nuevos comercios en cuanto a los metros en los locales e instalaciones, así como una mayor comodidad en cuanto a comunicación con los coches. Otra calle que ha experimentado un mayor crecimiento de los comercios es en el primer tramo de la Avenida de Andalucía. El centro ahora conserva algunos comercios como son joyerías, pastelería, oficinas inmobiliarias y, sobre todo, bares y cafeterías así como pubs de copas nocturnos.

    Por otra parte debemos decir que la ocupación estimada según una encuesta de Sigma 2 para Tarifa en el año 1997 en cuanto a la ocupación en distintos períodos de 1996 fue la siguiente:

    - Mes de julio: 70% de ocupación. En hoteles y pensiones de 1* se ocupó el 42% de sus plazas. En hoteles y pensiones de 2 y 3*, el 61%. En hoteles de 4* el 91% y en camping el 60% de su ocupación.
    - Mes de agosto: 90% de ocupación. En hoteles y pensiones de 1* el 75%, en hoteles y pensiones de 2 y 3* el 90%, en hoteles de 4* el 98% y en camping el 83%.
    - Mes de septiembre: 63% de ocupación. En hoteles y pensiones de 1* el 33%, en hoteles y pensiones de 2 y 3* el 58%, en hoteles de 4* el 82% y en camping el 40%.
    - Semana Santa: 29% de ocupación. En hoteles y pensiones de 1* el 59%, en hoteles y pensiones de 2 y 3* el 48%, en hoteles de 4* el 0% y en camping el 47%.

    De estos datos podemos deducir que durante los meses de verano las plazas hoteleras de cualquier categoría son ocupadas prácticamente en su totalidad, siendo en el resto del año poco significativa. Podemos ver que hay una clara división del turista en dos categorías. El que busca una cierta calidad en los hoteles de más estrellas con el agravante de que el de cuatro estrellas es el situado a unos 40 kilómetros, y por otro lado el turista de los campings con menor exigencia de calidad. Pero a estos alojamientos debemos sumarles los no regulados en forma de alquileres de apartamentos, pisos y acampadas ilegales, estimándose según Sigma 2 en unas 9.000 plazas.

    Un ejemplo de lo que actualmente está experimentando la economía tarifeña se puede observar en la presente tabla de Trabajadores por actividad económica:

1

2

3

4

5

6

7

8

9

10

11

2002

174

19

246

585

410

56

62

68

26

27

45

2000

202

349

216

510

351

80

49

84

20

28

45

1998

182

33

124

528

382

74

27

45

12

0

37

    O bien esta otra tabla que nos refleja la ocupación de población para el año 1991, distinguiéndose entre la población femenina y masculina:

 

Mujeres

Hombres

Agricultura y pesca

9

740

Industria extractiva

0

9

Industria manufacturera

98

196

Energía y agua

1

9

Construcción

9

416

Comercio-Hostelería

247

546

Servicios

292

883

    Queda más que demostrado con estos datos la importancia que a partir de los años 80 ha tenido el turismo en la ciudad impulsado por factores como su clima suave, las extensas playas, el viento para la práctica del windsurf, las dos reservas naturales del Parque de los Alcornocales y la Playa de los Lances, que muy bien son descritos por Paola Moreno (1991), habiéndose duplicado las plazas en todos los campos que abarca este sector, suponiendo un mayor número de población que trabaja en él superior al de la agricultura y pesca, con el consiguiente traspaso de población de otros sectores a este. Una de las consecuencias directas es la generación de nuevos puestos de trabajo, que impide la inmigración de la población, sobre todo de la joven. También, cómo indirectamente ha desarrollado otros sectores tal y como ha sido el caso de la construcción frente a la creciente demanda de apartamentos y viviendas; o el aumento de las actividades inmobiliarias y de alquileres; así como a otras muchas más actividades como hemos comprobado en la tabla anterior. Aunque debemos resaltar que este sector es estacional, lo que provoca que durante el resto del año la población deba salir a buscar otro puesto de trabajo diferente. Esto hace necesario que todos los poderes y en especial el público, deban plantearse otros modos de producción complementarios. Ser agentes motores capaces de generar una mayor diversificación de la economía tarifeña. Buscar la MULTIFUNCIONALIDAD, tal y como queda patente en el artículo de Andrés Sarriá (1993) en el que nos dice que las alternativas pasan por desarrollar el turismo, tanto de playa como el ecológico, y yo añadiría el cultural, la estratégica situación para comunicaciones con el norte de África, máxime hoy día con la declaración de frontera exterior europea, y a esto se le podrían sumar la agricultura ecológica y otros cultivos agrícolas, el actual desarrollo del polígono industrial, etc. Si hablamos del sector turístico, se deben buscar fórmulas para que esa estacionalidad basada en el turista de playa, del deporte acuático, se amplíe a un turismo más continuo en el año. Se trataría de potenciar lo natural, con el desarrollo del turismo rural que ya está teniendo su presencia en el término municipal, y sobre todo el cultural con mayores recursos económicos, que gracias a numerosos potenciales que en ambos campos posee la propia ciudad y todo el municipio tarifeño, serían el germen del futuro. Pero para ello se hace también necesario una mejora en la calidad de los servicios prestados y de la existencia de una concienciación de mejora basada en los diferentes estudios del turismo.

BIBLIOGRAFÍA

- JIMÉNEZ PEREA. F.J. "Una aproximación a la evolución del comercio y profesiones en el casco histórico de Tarifa". ALJARANDA nº 46. Septiembre 2002. Excmo. Ayuntamiento de Tarifa.
- JIMÉNEZ PEREA, F.J. "Ciudad histórica y turismo". ALJARANDA nº 40. Marzo 2001. Excmo. Ayuntamiento de Tarifa.
- MORENO PÉREZ, P. "Tarifa: una alternativa turística". ALJARANDA nº 2. Septiembre 1991. Excmo. Ayuntamiento de Tarifa.
- SARRIÁ MUÑOZ, A. "La posición geográfica de Tarifa como factor de desarrollo". ALJARANDA nº 8. Marzo 1993. Excmo. Ayuntamiento de Tarifa.

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