MÚSICA TRADICIONAL

ALJARANDA

El Chacarrá (II)

Aurelio Gurrea Chalé

LA FIESTA

    Las fiestas siempre solían empezar el tres de mayo, día de la cruz; durando hasta San Pedro (29 de junio). Durante el mes de mayo, se instalaban en las casas y cortijos una cruz hecha con unas maderas recubiertas con flores y se adornaban las casas donde había fiesta, con cadenetas de papel por el techo, macetas de flores y los cuatro rincones del habitáculo donde se instalaba la cruz se adornaban con hojas de laurel.

    Las gentes cogían con mucho deseo la llegada de la Cruz de Mayo como comienzo de las fiestas, dando rienda suelta a sus ganas de pasárselo bien:
                    Venga fiesta, venga fiesta
                    venga fiesta hasta el día
                    que a mi me gusta la fiesta
                    más de noche que de día.

    A estas fiestas, acudían las "mocitas" acompañadas de sus madres, los hombres siempre iban aparte, incluso los propios novios, que no se acercaban a sus pretendidas hasta la media noche, mientras ellas les guardaban celosamente sus sillas o sitios para sentarse.
                    Ya está aquí la Cruz de Mayo
                    la fiesta de las mujeres
                    la que no le salga novio
                    que espere al año que viene.

    La fiesta, nunca se hacía en ventas, sino en casas particulares y cortijos, para lo cual, antes de que llegara el día señalado, el dueño del cortijo o casero, se preparaba comprando vino blanco, vino Málaga (moscatel), aguardiente y anís dulce para luego venderlos a los asistentes de las fiestas.

    La comida consistía en caracoles, aceituna, picadillos de tomate y cebolla, tocino frito, "chicharrones" y algún que otro producto residual de las matanzas. El complemento lo daba el pan "macho" recién salido del horno casero. En los herraderos era donde más se comía y también en las matanzas.

    Los hombres bebían vino blanco y aguardiente, mientras que las mujeres (que bebían vino dulce y anís) no lo hacían hasta que eran invitadas por alguien. A veces el invitante paraba la fiesta y hacía un brindis en verso. La invitación consistía en llenar un vaso de vino moscatel o anís (según fuera la hora) y dárselo a beber a las mujeres; todas bebían en el mismo vaso y apenas se consumía, ya que estaba mal visto que las mujeres bebieran y solamente se mojaban los labios. Lo principal de la fiesta, por supuesto, era el fandango, aunque habían otras actividades complementarias, al igual que sucede en la fiesta de verdiales, que hacían divertirse a todos los asistentes, como juegos, "acertijos", pequeñas representaciones, parodias, "jeciuras", chascarrillos, etc.

    Literariamente, el fandango tarifeño (como todos los fadangos), se componen de un estrofa de cinco versos octosílabos que se convierten en seis tercios de cantares por la repetición del primer verso en tercer lugar. Aunque se usa con más frecuencia la cuarteta, que se adapta a los seis tercios en virtud de la repetición de los versos primero, segundo y cuarto en distintas variantes en cuanto a su ejecución. No hay que olvidar que la cuarteta es la forma predilecta de los cantos populares de España.

    Como ocurre en el flamenco, las coplas del chacarrá hacen escuela de sabiduría popular, porque entre otros valores cultiva:
El amor al pueblo.- Tarifa siempre está presente en la "fiesta" y son numerosas las coplas que la aluden. Unas veces con nostalgia:
                   Tarifa de mi Tarifa
                    Tarifa de mi consuelo
                    quien estuviera en Tarifa
                    aunque durmiera en el suelo.

En otras, el tarifeño proclama orgulloso su origen:
                    De Tarifa soy señores
                    para que lo voy a negar
                    por eso me gusta tanto
                    la fiesta de chacarrá.

Otras exalta a la ciudad, su entorno, monumentos, etc:
                    Tarifa tiene por gala
                    el Castillo de Guzmán
                    la Isla de las Palomas
                    y el baile del chacarrá.

                    Tres cosas tiene Tarifa
                    que no las tiene Madrid
                    la Calzada, la Alameda
                    y el río Guadalmesí.

Aunque también las hay de crítica "cariñosa", permisible sólo a los tarifeños:
                    En Tarifa no hay justicia
                    tampoco corregidor
                    y una calle muy estrecha
                    por donde no caben dos.

El amor filial a la Patrona.- La Virgen de la Luz, ocupa la cúspide de los temas de las coplas de chacarrá. Son muchísimos los cantes que le rinden culto desde sus letras más antiguas:

El amor filial a la patrona tema constante en las letras de chacarrá. (Foto M. Rojas)

                    La Virgen del manto azul
                    la Patrona de Tarifa
                    tiene su sagrada casa
                    en el Palmar de la Luz
                    dando vista a la cañada.

Esta copla tiene una variante que dice:
                    Tarifa tiene por gala
                    a la Virgen de la Luz
                    que tiene su casa sagrada
                    en el Palmar de la Luz
                    dando vista a la cañada.

El "fiestero" cantaor no para de ensalzar a su Virgen:
                    La Virgen de la Luz tiene
                    media luna y dos estrellas,
                    y los ángeles del cielo
                    son los que adoran en ellas.

                    La Virgen de la Luz tiene
                    en el Palmar una ermita
                    y todos los años viene
                    a Tarifa de visita.

El piropo a la mujer.- No podía faltar naturalmente, el homenaje a la mujer a través del piropo hecho copla:
                    Tiene usted una cinturita
                    que parece, que parece,
                    al clavel en la maceta
                    que viene el viento y lo mece.

                    Con ese vestido rojo
                    que lleva la bailaora
                    ella se luce con él
                    y a todo el mundo enamora.

                    Que contentita estará
                    la madre de esa doncella
                    que estando el cielo tan alto
                    tiene en su casa una estrella.

                    Cuando sales a bailar
                    con los lazos y los palillos
                    pareces la reina mora
                    cuando sale del castillo.

Cante del enamorado.- Lleno se encuentra el cancionero del chacarrá de coplas de amor, principalmente cantadas por el hombre, quien demuestra directamente su amor al ver bailar a la mujer que le gusta cantándole:

El baile del chacarrá insustituible en las fiestas. (Foto M. Rojas)

                    La naranja nació verde
                    y el tiempo le dió color
                    mi corazón nació libre
                    y el tuyo lo cautívó.

                    La mitad del corazón
                    te di "pa" que me quisieras
                    y yo te sigo queriendo
                    con la mitad que me queda.

Otras veces, el amor que se siente por la mujer no es correspondido:
                    Dicen que el agua divierte
                    quita pena y dá alegría
                    yo me voy a ir a una fuente
                    a ver si esta pena mía
                    se la lleva la corriente.

                    ¡Ay de mí! que me han "quitao"
                    una rosa siendo mía
                    y ahora la veo en otras manos
                    marchita y "descoloría'.

                    "Desgraciao" el labrador
                    que siembra y no coje trigo
                    más 'desgraciao" soy yo
                    que no puedo hablar contigo
                    una palabrita o dos.

Aunque a veces, el ejemplo de amor no correspondido sea algo jocoso:
                    Cuando uno quiere a una
                    y esa una no lo quiere
                    es lo mismo que si un calvo
                    se encuentra en la calle un peine.

Esta copla, se encuentra recogida por don Preciso en su Colección de las mejores coplas de Seguidillas, Tiranas y Polos que se han compuesto para cantar a la guitarra, dentro del capítulo de "Coplas jocosa de tiranas y polos", escrito en 1709 en su primera edición. Lo que nos dice que el chacarrá se nutre también de coplas foráneas al entorno tarifeño.

También está el enamorado que no se atreve a declarar su amor y lo hace de forma velada a través de la copla:
                    Bailaorcito pulido
                    bailalo decentemente
                    que puede ser que esa niña
                    tenga aquí su pretendiente.

Los despechados porque le han dado "calabazas" también cantan con cierto "mosqueo":
                    Si tú tuvieras vergüenza
                    y tus sentidos cabales
                    no pasarías por mi puerta
                    ni cruzarías mis umbrales.

                    Tú me distes calabazas
                    y me las comí con tocino
                    mejor prefiero calabazas
                    y no casarme contigo.

                    Ya no me calienta a mí
                    la llama de tu candela
                    lo que ha sido y no es
                    es como si nada fuera.

                    Aquí me tienes "penene"
                    con el pie puesto en el barro
                    la olla que mucho hierve
                    pronto se le acaba el "cardo"

Cantes de amistad y compañerismo- También la amistad encuentra frecuentemente eco en el cancionero de chacarrá:
                    Me gusta mi compañero
                    por lo bien que me ha "cantao"
                    me ha cantao poquito y bueno
                    poquito y bien "arreglao".

                    Ayudame compañero
                    a dibujar esta rosa
                    que yo solito no puedo
                    dibujarla tan hermosa.

                    Dale compañero, dale,
                    a esa guitarra que suene
                    que estas niñas están "dormías"
                    y es mejor que las desvele.

El recuerdo a las cárceles.- El tema de los presidios, cárceles y prisiones también tienen su sitio en las coplas de chacarrá como lo tiene también en el flamenco:
                    Cuando yo estaba en prisiones
                    en lo que me entretenía
                    era en contar eslabones
                    que mi cadena tenía.

                    Tenía mi calabozo
                    una ventanita al mar
                    donde yo me entretenía
                    viendo los barcos pasar.

Temas variados.- Existen también otros temas que son recogidos en las coplas de chacarrá, como la crítica social, reflexiones filosóficas, trabalenguas, coplas socarronas de doble sentido, de desafío, etc.

La crítica a la hija del cortijero que comparte la fiesta con los jornaleros no se hace esperar:
                    La niña que gasta tufo
                    y se peina a lo bolero
                    no la puede mantener
                    ningún pobre jornalero.

También son halagadas las mujeres casadas:
                    El olivo bien "plantao"
                    siempre parece olivita
                    y la mujer bien casada
                    siempre parece mocita.

Las reflexiones filosóficas son incorporadas al cante:
                    Mañana me voy, mañana
                    ¿quién se acordará de mi?
                    Se acordará el cantarillo
                    por el agua que bebí.

El casado también rememora épocas pasadas a la vista de una buena moza:
                    Si yo me volviera mozo
                    y lo pasado pasado
                    le iba a ajustar las cuentas
                    a esa de colorado.

Por supuesto, los trabalenguas cantados también son incorporados a la fiesta:
                    No hay quien me ayude con maña
                    a decir seis veces ocho
                    ocho y ocho tronco y corcho
                    tronco y corcho ocho y ocho.

También, reivindican el sufrimiento del que presumen las gentes de la mar, dada la rivalidad marinero-campera de Tarifa:
                    Lo que puede pasar un falucho
                    cuando va por alta mar
                    eso no lo saben mucho
                    que se pasa mucho más
                    con una burra y un rucho.

Hay letras de chacarrá en las que se aluden la mujer y el hombre, reprochándose mutuamente el engaño de que han sido objeto al creer uno en el otro.

Estas coplas se cantan de forma encadenada dándose respuestas ambos cantaores (hombre y mujer):
Ellas:    El pañuelo que me distes
                    con punta y con "arramá"
                    yo creí que eRan firmezas
                    y era pura falsedad.
El:              Si era pura falsedad
                   señora, dispense usted
                   que si esta vez he pecado
                   en otra me enmendaré.
Ella:           Dijistes que te enmendabas
                   y que no te quisistes enmendar
                   daré parte a la justicia
                   y preso te llevarán.
El:              Si das parte a la justicia
                   que me prendan con piedad,
                   siendo yo tu fino amante
                   lágrimas te ha de costar.
Ella:           Lágrimas me costaría
                   y borraría mi nombre,
                   sólo por haber querido
                   a un falso y traidor mal hombre.
El:              Un falso y traidor mal hombre
                   señora, nunca lo he sido,
                   si usted quiere que no lo sea,
                   señora, perdón le pido.
Ella:           Por mí ya está perdonado
                   por mi gente no lo sé,
                   a la noche en la ventana
                   la respuesta le daré.

Y los dos tan felices después de hacer "las paces" y en espera de que llegará la noche para verse por las rejas de la ventana. Pero son las "coplillas" o coplas socarronas, las que a veces por su doble intención o su picaresca, hacían encenderse las mejillas de las mujeres con el consiguiente cabreo de sus pretendientes. Por estas "coplillas" ha habido "palos" en más de una ocasion.

Imagen de la serranía tarifeña. (Foto M. Rojas)

                    Las niñas de la "Jumá"
                    tienen las ligas de alambre
                    y mas arribita tienen
                    el conejo muerto "jambre".

                    Cuando paso por tu puerta
                    paro la burra y escucho,
                    y oigo que dice tu madre
                    que eres floja y duermes mucho.

                    Mi novia me dijo anoche
                    que no comiera pescado
                    porque tenía para mi
                    un conejito guardado.

                    Las niñas de La Angostura
                    tienen los labios pintaos
                    y luego pasan más jambre
                    que una chinche en un candao.

                    Una viuda me quiere
                    y yo me muero de susto
                    porque quiere que le ande
                    donde le anduvo el difunto.

                    Ya no me calienta a mí
                    la llama de tu candela la
                    batata que te metí
                    que te la saque tu abuela.

                    La nariz de mi pariente
                    no tiene comparación
                    desde aquí está oliendo
                    lo que guisan en Mahón.

                    Mi vecina tiene un pollo
                    que canta en la madrugá
                    siempre se lo estoy pidiendo
                     pero nunca me lo da.

                    En la puerta de mi novia
                    la burra se me cayó
                    la burra peos y yo palos
                    ¡Me cago en la burra, Dios!
                    De un tirón le arranqué el rabo.

                    Válgame San Pedro encueros
                    y la Magdalena en camisa
                    la Juane en calzones blancos
                    con las calcetas caidas.

                    Nunca te enamores
                    de niña que sirve a amo,
                    porque lleva mas tentones
                    que las brevas en verano.

                    Esas dos que están bailando
                    vaya parejita son
                    una parece una espuerta
                    y la otra parece un cerón.

                    A las niñas de Tarifa
                    cuando barrunta el levante
                    se le pone el "chamerí"
                    como un pimiento picante.

                    Por mucho que arda tu fragua
                    no se enciende mi candil,
                    aun que subas tus enaguas
                    ya te he dicho que pa mí
                    no eches más arroz Bernarda.

También el buen "fiestero" Antonio Triviño, nos apuntó unas coplillas de las llamadas de "desafio" en donde se provoca la reyerta entre el cantaor y el "desafiante":
Desafiante:     Cantaor que tanto cantas
                        y te la das de poeta
                        ahora me vas a decir
                        si las pavas tienen tetas.
Cantaor:         Las pavas no tienen tetas
                        no se las ha dado Dios.
                        Pero tu novia las tiene
                        que se las he tocado yo.

Por supuesto que debió formarse un buen "lio" después de la contestación del cantaor. Pero seguro que al poco tiempo provocador y provocado bebían juntos una buena copa de aguardiente.

Era la magia que poseían unas personas que sabían divertirse sin rencores. Es el talante de esa buena gente que aún y después de tantos años conservan perfectamente su fandango, el fandango tarifeño, el chacarrá.

Para terminar con éste artículo dedicado a la fiesta y a las coplas de chacarrá les vamos a poner un ejemplo de como estas gentes sencillas de campo alzaban su voz como protesta, y a través de las coplas de chacarrá, censuraban al régimen que les hacía pasar hambre:
                    Con esto del Movimiento
                    y la entrada del Caudillo
                    estamos pasando el tiempo
                    con tagarninas y cardillos.

NOTA DE LA REDACCION

Este artículo de Aurelio Gurrea Chalé, es continuación del publicado en el número 4 de esta revista. En el próximo número se publicará la última parte de este trabajo sobre Chacarrá.

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