PATRIMONIO

ALJARANDA

El viento

Juan Navarro Cortecejo

Impresionante imagen de un fuerte día de levante
(Foto Archivo ALJARANDA)

LAS ESTADÍSTICAS

    El aire que procede del mar de Alborán y nordeste de África, se orienta en la dirección este-oeste al atravesar el Estrecho, aumentando de fuerza y originando lo que conocemos como LEVANTE. Este viento es el que padecemos en la zona y el más injusto y pesado por su intensidad. No tiene días fijos de permanencia, aunque la media es de 3 a 7 días, llegando, incluso, a durar hasta dos semanas. Con levante llueve poco, pero cuando lo hace, las lluvias son torrenciales.

    Hay muchas estadísticas, pero la duración del levante no tiene regla fija alguna. En 1981, hubo 20 días de levante en el mes de mayo, 16 días en abril de 1984 y 16 en septiembre de 1987. Con datos del observatorio meteorológico de Tarifa, hubo en el año 1958,117 días de levante, 43 de fuertes vientos llegan el día 17 de lebrero a alcanzar rachas de 129 km/h.

    En 1963, con temporal, el viento llegó a soplar a una velocidad máxima de 152 km/h entre las tres y seis de la madrugada. No es extraño, por lo tanto, que los pesqueros Guzmán el Bueno y Luis Díaz se estrellaran contra las rocas.

    El 18 de diciembre de 1989 se registró la racha de viento máximo de los últimos treinta años. Y curiosamente no fue de levante, sino de poniente. A las cuatro de la tarde arreció hasta alcanzar los 166 km/h.

    La brusquedad de los cambios es expresada en cambios que van de la calma más absoluta a vientos de 40 km/h.

    Muchas veces hay aquí vientos de 70 km/h y sin embargo un poco más allá, en el Tolmo, el viento está entre 20-30 km/h, de ahí que algunos marineros salgan a pescar incluso con esa levantera.

    Esta situación climatológica tiene su contrapartida. Nos ayuda a ahuyentar a la contaminación.

UN POCO DE HISTORIA

    En el relato La torre de los Canutos, se dice del viento: Se sabe que este viento es mudo cuando recorre las extensiones marinas hasta llegar a la isla de las Palomas, pero cuando las rocas playeras le sugieren que ha comenzado Europa, se torna noticia ululante y descarada que los campesinos de estos lugares conocen y soportan; es nada menos que el Levante. Una invisible maldición que saquea las costas del Estrecho desde las dunas de Los Lances a la fortaleza del Torno. Sus fantasmales sonidos producen un indescriptible pánico en las tripulaciones de los buques que se encontraban en las cercanías de los farallones. El Levante es un maleficio que no logra aplacar la espumeante y sangrienta muerte diaria del Sol ahogado en el Océano.

    Parece que el Levante logró expulsar a los fenicios de la Costa. Herodoto en el añó 630 a J.C. habla de un bajel, mandado por Coleo que el furioso levante lo arrojó al Estrecho.

    En la Batalla del Salado, una terrible borrasca, un gran temporal de Levante se hizo protagonista dispersando y hundiendo galeras del rey de Marruecos, Algeciras y Gibraltar o haciéndolos encallar en la costa.

    Ignacio López de Ayala en 1782 enumera sus males: Es oscuro, es húmedo, es cálido con él se enmoecen o pudren los muebles, se corroen los espejos, contrae orin todo lo que es de yerro o acero, sin que baste cubrirlo ni guardarlo. El mismo López de Ayala, un viejo experto en vientos, asegura la llegada del Levante si se cubre de nubes el Peñón y sierra Bullones: se sienten punzadas en las heridas o llagas antiguas, los males crónicos se agravan y los sanos padecen melancolía y laxitud. El Poniente por el contrario es el recreo, la primavera sazonada.

    José y Jesús de la Cuevas en Los mil años del Castillo de Tarifa, dice que el Castillo con el Levante gime, cruje, se desencuadernan, tiemblan (se diría) sus almenas. Pero acostumbrado ya, le da la cara y pone a prueba la solidez, lo arraigado, lo eterno de sus raices. Con el Poniente fresquito se remoza y es un placer subir a lo alto del torreón de Guzmán el Bueno y ver como se hinchan las velas, suben las olas o corre el humo de los barcos.

    Eugenia Serrano dice: Como quiera que sea cuando galopa el levante, Tarifa se vuelve más moruna que nunca. Es tan bella.

    Citan al viento es sus obras: Jose Mª Pemán, Alberti, Quiñones, quien dijo que Tarifa es el arzobispado nacional del viento.

    Alfonso Grosso en su obra Entre dos Banderas: Un fantasma que oprime a una ciudad triste y vacía. Los hombres miran la calle sucia que amarillea el polvo. Una motocicleta aparcada junto al encintado cae al suelo estrepitosamente, empujada por la fuerza del levante, y un niño llora en brazos de su madre con los ojos hinchados por las partículas diminutas que llevan los remolinos de arena.

    Lord Byron (1809) en su obra dice que los vientos del Estrecho le habían obligado a cambiar África por Algeciras.

    Andrea Reidt, periodista alemana y asidua visitante de Tarifa escribió un artículo en el Frankfurter Algemeine Zeitung el 30 de abril de 1986 en el que dice del viento: De la noche a la mañana el levante se ha levantado. Cuando salimos de la casa sacude nuestras faldas. El sol pica sin compasión pero el viento refresca. Caminamos hacía la playa: ¿suavidad mediterránea o rompiente atlántico?. Tal opción existe solamente en este punto de Europa. Tarifa vive y muere de sus hijos celestes: del levante, viento del este, del poniente viento del oeste, y del vendaval, viento del suroeste. En ningún sitio de España la gente filosofa sobre el tiempo tan excesivamente. Cuando hay poniente se alegra el pescador, si es levante suave los windsurfers lo festejan. Sólo sobre la tercera fuerza natural están todos de acuerdo: el nombre de vendaval es sinónimo de tempestades y nadie se alegra de las tormentas. Gracias a Dios el vendaval brama solamente dos o tres veces al año.

    Tarifa podría ser un lugar de veraneo normal, pero... el turista de agencia se queda en Torremolinos y Marbella o se va al Algarve. El viajero de mochila se queda una noche, duerme y coge aburrido el autobús siguiente. La pareja cambia a escenarios de amor más alegres después de dos días. Sólo el independiente se siente aquí a gusto. Lo que le molesta a los demás, le atrae a él: el dictado incalculable del viento.

DE LOS ASPECTOS PSICOSOMÁTICOS

    Hay muchas y cualificadas opiniones sobre los efectos del levante en las personas y en los tarifeños en particular, expondré algunos y que cada cual opine lo que quiera. Unos dicen que el levante hace a las gentes de Tarifa pasivas y apáticas. Otros dicen que produce irratibilidad, mal humor, depresiones (estado disfónico). Hay quien sufre de trastornos, como bajadas de tensión o dolores de cabeza.

    Se nota en la gente. Caso especial, por entrañable, es el de nuestro popular Juanito, que sabemos que barrunta el levante, cuando se disparata y empieza con su letanía de piropos. Todos estamos siempre: chica va a ser la levantera, o Mañana, levante.

    Pero no para todos el levante es dañino, dicen que a los enfermos de artrosis les va bien.

    Afecta psicológicamente el no saber cuando se va a terminar, siempre estamos que hartera de levante; que pesado; ya llevamos tres días...

    Hay lugares en los que el crimen con levante, es una atenuante.

El windsurfing, una nueva riqueza. (Foto M. Rojas)

    Dice A. Rizquez que en Tarifa o Algeciras puedes comprobar como el barómetro sube de forma espectacular, el mercurio parece que hierve en cuestión de segundos. El Estrecho es una tobera que comprime los vientos y produce fuertes cambios de presión. Nuestro organismo se adapta a la presión exterior de forma natural. Dice también Rizquez: En una ocasión siendo presenciado por un médico cardiólogo este se alarmó al ver tan variadas fluctuaciones en cuestión de segundos. Admirándose de la maravillosa capacidad del cuerpo humano para soportar semejante tortura física, desproporcionado a lo que es habitual en el resto del mundo. Aunque no llegue a causar lesiones apreciables o que pueden ser relacionadas directamente al fenómeno, resulta evidente que estas bruscas alteraciones de la presión contribuyen al especial malestar, nerviosismo, sentirse raro, y alteraciones psicosomáticas que los tarifeños, como buenos andaluces, asumen con resignación y buen humor.

   Hemos adquirido tal adiestramiento, que cuando deja de soplar el levante lo echamos de menos: qué raro tanto tiempo sin levante; parece mentira; ¿ hasta cuando?; ¿ estamos sordos?.

    Ya se va adentrando el día, las calles se alegran y si aparece el levante, una de dos, o seguir melancólico o llevarlo con buen talante:

                    VIENTO DE LEVANTE, amigo
                    dime si tus lamentos de invierno
                    son ayes de hombres tristes
                    que buscan a su mismo encuentro,
                    su destino en el ayer con el mañana,
                    su camino hacia la nada.
                    A lomos de tu corriente saltaré,
                    y buscaré lo incierto.
                    Será mientras respire, viento
                    después, ¿podré saberlo?.
                   
(Ildefonso Sena).

    En el prólogo de este mismo libro, José Vicente Araújo, describe así el viento: Su poesía y él, saben que el viento es a veces como un mono pequeño que corre, te salta al cuerpo, te lame los ojos y los labios, se cuelga de la espalda, salta al suelo y se aleja como si nunca hubiera existido, alborotando el mundo de papeles y hojas.

    El viento siempre fue página de sucesos o crónica de desastres marítimos. El viento siempre fué un handicap para el desarrollo turístico de esta zona, ya que lo tenía todo, muchas y bellísimas playas vírgenes, salvajes, de arena fina y agua clara, unos paisajes bucólicos, un pueblo lleno de Historia en sus calles, sus monumentos... Pero todo eso no era suficiente, las gentes venían, pero estaban un par de días y se marchaban, ¡no soportaban el viento!.

    Lo mismo ocurre con la pesca, que dió un salto cuantitativo y cualitativo importante en nuestro puerto, pero el dichoso levante les impide constantemente salir a la mar, a la captura del preciado voraz.

LA ENERGÍA EÓLICA Y EL WINDSURFING

    Pero en fin, si siempre fue negativo, hay una frase del filósofo Tagore, que dice que la adversidad es grande, pero el hombre es más grande que la adversidad. Y lo que fué negativo se convierte en positivo para muchas personas.

    Como dice José Vallecillo en Europa Sur, el viento fue desde siempre en estos parajes naturales, un aire enfadado y hosco pero los adelantos de la ciencia han transmutado la realidad.

La energía eólica, la otra nueva riqueza que ha traido el Levante. (Foto M. Rojas)

    El viento se convierte en impulsor del turismo. Hemos pasado del levante funesto al afortunado levante. Desde que un día alguien llegó a Tarifa y comprobó con una tabla, que este era un lugar idóneo para la práctica de un deporte, para nosotros desconocido, el SURF. Nos hemos convertido en unos especialistas y somos uno de los primeros lugares de Europa, somos centro de regatas y de diversión con la tabla. Pero aún más, somos de los mejores del mundo, por sus playas y por sus vientos. Gracias a esto se nos conoce en toda España y en todo el mundo.

    Pero esta dicha no viene sola y hete aquí que también el levante nos trae otra buena nueva: el aprovechamiento del viento para sacar energía eólica. Y ya tenemos una de las plantas de energía eólica más importantes de Europa, concretamente en el monte Ahumada.

    Dice Oscar Lobato: viento convertido en luz, en magia, en calor o música que oímos por la radio. Sin magia, de no ser tecnología pura. Una de las más audaces, limpias, simples del mundo. Pocos tarifeños se detienen a pensar que parte de la electricidad consumida en sus hogares, eran momentos antes, ráfagas de viento. Han domesticado años de vientos de Levante y de Poniente.

    Es frecuente leer Tarifa la novia del viento o Tarifa el viento por bandera.

    El tarifeño ha asumido ya el viento, hasta tal punto, que bautizamos nuestros negocios así: Pub Eolo, Restaurante El Levante, Boutique La Levantera, calles como La Plazuela del Viento, comparsas y chirigotas como Murmullos del viento o Hijos del Levante.

    El Centro Andaluz ha distinguido a los tarifeños que destacan durante el año con los premios Viento de Levante, Viento de Poniente, Viento del Norte.

    En Televisión han premiado un vídeo grabado en la Isla durante una Jura de Bandera y con un levante de aupa, ¡ya se podrán hacer una idea!.

    Radio Algeciras tiene un programa que lleva Juan Luis, titulado Entre Levante y Poniente.

    Pero no nos conformamos con eso que sacamos la Moda del Viento, colección de moda, arte y diseño, con la denominación de origen Tarifa. Conjunto de prendas, camisas, pantalones, bañadores, diseñados y confeccionados aquí, con colores llamativos y muy al estilo windsurfista.

EL VIENTO Y EL HUMOR

    Para no ser menos el Ayuntamiento tuvo la feliz idea de envasar aire para exportarlo. Se trata de una lata con las leyendas: Este aire es beneficioso para la salud. No caduca. Se recomienda consumirlo al menos una vez al año en su lugar de origen. Producto del Campo de Gibraltar. España.

    Después de todo esto, sólo falta un valiente que bautice a su hijo con el nombre de Eolo, si es niño o Levantera (por ejemplo) si es niña.

    Y siguiendo con un poco de humor, los gaditanos dicen que el Levante arregla todo lo que destruye el Poniente.

    De todos es conocido el dicho popular: Tarifa entre dos mares, la mare que parió al poniente y la mare que parió al levante.

    También se dice que Guzmán no tiró el puñal para que mataran a su hijo, es que el levante se lo llevó.

    Se dice que el viento es la alegría del cristalero, por aquello de los portazos.

    No hay una cosa más mala que una "tajá" de cerveza y al día siguiente Levante.

    Cuenta Alfonso Grosso en su libro, que el viajero entra en una taberna, es imposible seguir en la calle, y se acoda en el mostrador.

    Si se siembran trigos y habas, comenta un campesino, o se los lleva el viento o les entra el jopo.

    Y cuando se inauguró el Corazón de Jesús, encalló el Calvo Sotelo.

    Con decirles que una nadadora, por cierto pariente de Gento el futbolista, vino a hacer la travesía del Estrecho y al cabo de dos semanas de esperar un día de calma, tuvo que volver a su tierra sin tirarse al agua.

    Cuentan los hermanos Cuevas, que en la inauguración del monumento a Guzmán, hubo naturalmente, muchos invitados, pero uno se presentó sin llamarlo nadie: el Levante. Sopló fuerte con ganas. Uno de los dos que describen el acontecimiento, estuvo a punto de tragarse la corbata en pleno discurso. La corrida de toros, ¡como no!, tuvo que suspenderse. Hasta con toros y toreros puede el viento.

    También es anecdótico que el viajero Pérez Bayer escribiera: el Levante me traspasa, para evitar así acudir a la casa de un vecino que lo había invitado.

    Se ha dicho que las calles de Tarifa son estrechas y compactas, y lo son así para combatir mejor el viento.

    Y para terminar, algunas letras de nuestro Chacarrá y nuestro Carnaval, que tienen como protagonista al viento:

                    A las niñas de Tarifa
                    cuando barrunta el levante
                    se les pone el chamerí
                    como un pimiento picante.
                   
(Copla de chacarrá).

                    El levante y el poniente
                    dicen ser primos hermanos
                    pero ahora viene el poniente
                    un poco descontrolado.
                    ¡Ay! que olor tan repelente
                    ¡ojú! que pestazo a guano.
                    Maldita sea la hora
                    la fábrica que montaron.
                   
(Comparsa Los Lanceros de Guzmán 1983).

                    Tarifeños, gaditanos
                    somos murmullos del viento
                    y el levante
                    música de nuestro pueblo
                    vientos son de mi tierra
                    los que quitan polución
                    y también las ideas
                    de una mala intención.
                   
(Comparsa Murmullos del Viento, 1985).

    Últimamente el pintor tarifeño Guillermo Pérez Villalta, ha sido el autor del cartel del Cultural Mundo Vela de Cádiz y en él pinta al viento como símbolo del evento.

    Y voy a terminar con unas palabras de José Mª García León: Describir una tarde gris con fuerte viento de levante visto desde el Miramar, no deja de ser bello, es que es bellísimo. Hay que decir que ante la imposibilidad de prescindir de este viento, lo mejor es aceptarlo e incluso mimarlo y hacerlo estandarte de nuestra tierra.

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