| COMUNICACIONES | ALJARANDA |
Juan de Tarifa
Juan Ruiz Rios tarifeño por los cuatro costados, reside hace años en Galicia donde trabaja como funcionario de Correos y Telégrafos. Mariano cien por cien, Juan Ruiz pocas veces falta a la cita con su Virgen de la Luz. Desde su segunda patria chica nos envía este trabajo.
Con la hermosura y la esplendidez del maravilloso paisaje de las benditas tierras gallegas, con el encanto de su entorno; con el agradable frescor de sus verdes prados, con sus deliciosas rías, sus frondosos y fecundos valles, sus colosales montañas coronadas con la blancura inmaculada de las nieves y la hospitalidad, sencillez y nobleza de sus gentes, bien se podría componer un canto a la Madre.
Pero reconozco mi poco valer y carezco de talento literario. Sólo trato a manera de plegaria y creación, ofrecer esta humilde demostración de cariño y fervor a la Patrona de mi ciudad natal. Y aprovecha esta feliz oportunidad que me brinda el prestigioso tarifeño: Jesus Terán Gil, Director de ALJARANDA, y de rendir un noble homenaje de devoción filial a la mujer más humilde y sencilla, que por ser sencilla y humilde, es la mujer más excelsa y la más piropeada desde todas las generaciones por ser La Madre de Dios.
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| Imagen de la Virgen de la Luz. (Foto M. Rojas) |
Y a esa bendita Madre de Dios, Tarifa, la tiene por madre y patrona, bajo la advocación de MARÍA SANTÍSIMA DE LA LUZ. Y como tarifeño declino hablar de nuestro pueblo y ofrezco desde mi pequeñez, este poema en prosa, a nuestra Señora, reconociendo que poco puedo expresar de la grandeza maternal de la Virgen; pero sí puedo manifestar lo que Tarifa ama y venera a su Patrona, que en el correr de los siglos, de padres a hijos, hemos recibido esta rica herencia mariana y que para los tarifeños es el más apreciado tesoro legado de nuestros mayores. Los hijos de esta generación tarifeña, en estos tiempos donde impera un confundismo atroz, error y tendencias destructivas de querer borrar de la faz de nuestra Patria el amor y la veneración a la Madre de Dios; nosotros, los hijos de la Ciudad de Guzmán el Bueno, tenemos el sagrado deber de defender valientemente la devoción genuina y popular de nuestra Patrona. Los hijos de la LUZ, los tarifeños, estemos donde estemos, aunque nos cueste contratiempos, riesgos de perder vida y hacienda, iremos por doquier pregonando el Dogma de la Maternidad Virginal de María, con nuestro talante y dignidad, demostrando nuestro amor filial a la Virgen y Reina de Tarifa, con nuestro impar estilo andaluz y vivir de un cristiano sincero y leal.
Ese es el canto que un tarifeño dedica a su Madre y Patrona, desde la Ciudad del Sacramento.
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