HISTORIA

ALJARANDA

El ostracismo de un alcalde.
Amador Mora Rojas en Ubrique

Antonio Morales Benítez

    La campaña electoral de noviembre de 1933 está considerada como una de las más accidentadas y reñidas de las que tuvieron lugar en la provincia gaditana durante los años de la Segunda República (1). Estas elecciones, además, tuvieron otra particularidad, ya que fueron las primeras en las que pudieron votar las mujeres. La aprobación de este sufragio había dividido a los partidos republicanos y de izquierda. Desde algunos sectores se argumentaba la inmadurez política o la excesiva influencia que sobre la mujer ejercía el clero. Por lo que la irrupción del electorado femenino en estos comicios tendría un tratamiento específico en la campaña y la captación de su voto sería también una cuestión que iba a enfrentar a los partidos. Además, su importancia se vio incrementada al haber ahora en el censo más mujeres que hombres. La campaña tampoco estaría exenta de algunas iniciativas que llegaron a levantar la desconfianza de los propios partidos que sostenían a la coalición gubernamental. Las fuerzas conservadoras trataron de captar ese voto desde la defensa de dos valores que entonces parecían encarnar el universo femenino, como pueden ser la familia y la religión. Se pretendía atemorizar al electorado femenino con la política de los partidos de izquierda en materias como la legalización del divorcio o los ataques a la iglesia. Pero esta estrategia desplegada por los partidos situados más a la derecha no se llevaba a cabo a través de la organización de actos abiertos a la participación de la mujer, sino muchas veces mediante visitas particulares a sus propios domicilios (2).

Amador Mora Rojas. (Foto: Archivo del autor)

    En este contexto habría que situar los incidentes ocurridos en Tarifa durante aquellas fechas y que se saldaron con el encarcelamiento, la destitución y, finalmente, el alejamiento de la localidad, mediante su traslado profesional como maestro de Instrucción Primaria a Ubrique, del alcalde socialista Amador Mora Rojas.

    El 3 de noviembre de 1934, en sesión plenaria del Ayuntamiento de Tarifa, el teniente de alcalde José Chamizo Morando daba cuenta de las actividades de "unas comisiones de señoras y señoritas dedicadas desde hace algunos días a solicitar, de domicilio en domicilio, el voto de los electores en favor de los monárquicos". Según el edil, estas comisiones estarían extendiendo la idea de que si no se votaban las opciones monárquicas "desaparecería la iglesia". Y Chamizo Morando interpretaba esto como una coacción sobre el electorado. El alcalde, por su parte, respondía que conocía la existencia de esas comisiones "dedicadas a mendigar votos para los monárquicos", pero que al estar dentro del período electoral lo consideraba como propaganda que él no podía evitar (3). Pero unos días más tarde aparecieron en la ciudad una serie de pintadas denunciando esa campaña en unos términos que algunos consideraron insul-tantes para las mujeres. Ello iba a precipitar un movimiento de protesta en la localidad.

    Conocemos el desarrollo de los incidentes (4). El 13 de noviembre una multitud de más de tres mil personas, la mayoría mujeres, bloqueaba la carretera nacional a la altura de la población, aprovechando que el presidente del Gobierno debía pasar por Tarifa camino de Málaga. Martínez Barrio venía de Jerez donde, dentro de la campaña, había intervenido en un mitin en el teatro Eslava junto al histórico dirigente republicano Manuel Moreno Mendoza y a un hijo de éste, José Moreno Gallego, que era candidato por el partido radical-socialista (5). El presidente venía acompañado por el gobernador civil de Cádiz Alfredo Piqueras Olivares. Los manifestantes consiguieron parar la comitiva y que Martínez Barrio y el gobernador se bajasen para contemplar las pintadas. Posteriormente, para calmar los ánimos, se dirigieron al Ayuntamiento donde, ante la ausencia del primer edil, el gobernador prometía hacer todo lo que estuviese en su mano para proceder a la inmediata destitución del alcalde.

    Unas horas más tarde, Piqueras informaba por teléfono de todo lo ocurrido al ministro de la Gobernación. Y al día siguiente le remitía un telegrama donde calificaba las pintadas que había visto de "infamantes e indecorosos contra las mujeres y los hombres que no votaran a los socialistas, así como otros de carácter sedicioso puestos por el hijo del propio alcalde y varios empleados del municipio". Y trasladaba al ministro su temor de que si no se adoptaban medidas urgentes podrían ocurrir "sucesos desagradables y de fatales consecuencias" (6).

    Los sucesos iban a producirse a primera hora del día siguiente. Algunos de los participantes en la protesta, sin duda envalentonados por el éxito de la maniobra, se dirigieron al colegio del Retiro donde se encontraban la mujer y una hija del alcalde para preparar el almuerzo que diariamente daba el Ayuntamiento a los alumnos más necesitados de las escuelas nacionales. Y ante las provocaciones de los manifestantes que insultaban a las personas que allí trabajaban, acudió el alcalde y su hijo Miguel. En el tumulto que se originó los alborotadores (7) trataron de agredir al propio alcalde y a su familia. Mora Rojas, sin apenas protección, tuvo que efectuar disparos al aire para contener a la gente. Tras ello se personó la Guardia Civil que apuntando al alcalde lo obligó a entregarse manos arriba junto a Miguel, que sería herido por los manifestantes mientras era trasladado por los guardias (8).

    En un primer momento Mora Rojas y su hijo ingresaron en la cárcel de Tarifa, pero después el gobernador atendía el ruego del juez de Instrucción de Algeciras para que los detenidos fuesen trasladados a aquella ciudad para ingresar en la cárcel del partido "en evitación de desórdenes públicos (que) pudieran originarse" por su permanencia en los calabozos municipales (9). Los detenidos también quedaban sujetos a la jurisdicción militar. Mientras tanto su esposa y demás hijos tenían que ser protegidos de las iras por la propia Guardia Civil en los locales de la escuela, donde habían encontrado refugio. Y, para evitar nuevos incidentes, la Benemérita tenía que patrullar por las calles de la población (10).

    Las reacciones políticas no se hicieron esperar. El día 15, la Agrupación Socialista de Tarifa protestaba mediante sendos telegramas dirigidos al ministro de la Gobernación por la actuación del gobernador civil al que llegaba a acusar de haber "alentado" la protesta "siguiendo manejos del candidato fascista Núñez Manso" y de haber puesto la Guardia Civil "al servicio de la reacción". Su actuación en la localidad merecía los más duros calificativos al haber ofrecido la destitución del alcalde tras dejarse "impresionar por (una) manifestación urdida por elementos reaccionarios con fines electorales" y ordenar su detención por "ejercer legítima defensa personal y familia ante agresión consumada por promotor manifestación día anterior" (11).

    Pero no era la primera vez que el alcalde tarifeño centraba la atención del gobernador. Sólo una semana antes de que se produjeran los incidentes, la primera autoridad provincial había trasladado al ministro su sospecha –alimentada por informes fidedignos que decía haber recibido– de que Mora Rojas sería el instigador de una huelga de obreros declarada en Tarifa y Facinas durante esos días, y pedía al ministro amplias atribuciones para enviar un delegado que actuara con "rapidez y energía" (12).

Manifestación en Ubrique durante la Segunda República. (Foto: Archivo del autor)

    Por otra parte, el diputado gaditano y candidato por el partido radical-socialista, Manuel Muñoz Martínez, desde Algeciras, también se movilizó para hacer llegar al ministro su versión de los hechos. Y hacía una lectura en clave electoralista de los acontecimientos, detrás de los cuales estarían elementos monárquicos con la colaboración del "sector sometido a la influencia del cacique", que habrían esceni-ficado la protesta para crear una opinión errónea sobre el verdadero sentir de la población hacia su primer edil. Por todo ello pedía al ministro la inmediata libertad de los detenidos para que no se consumasen unos hechos que podrían tener un "efecto moral desastroso" sobre las fuerzas republicanas de la localidad (13). El ministro, a su vez, remitía al propio gobernador civil copia del telegrama de Martínez Barrio, que contenía una versión de los hechos que difería sustancialmente de la que le había ofrecido la primera autoridad provincial, para que surtiese "los efectos procedentes" (14).

    Al Ministerio también llegaban otros telegramas de diversos colectivos con pronunciamientos a favor o en contra del alcalde. Así, el secretario de los Trabajadores del Mar desde Algeciras calificaba de arbitraria la detención del alcalde tarifeño y pedía su pronta liberación (15). Y en sentido contrario, Acción Femenina, organización conservadora, cuyo comité electoral no dudaba en pedir la destitución del Ayuntamiento en pleno por "atropellos y coacción" (16). A esta iniciativa se sumaron los representantes del comercio de Tarifa que enviaban otro comunicado con el mismo mensaje apenas unos minutos después (17).

    Mientras tanto el Juzgado de Instrucción acusaba a los detenidos de "incitación a la rebelión y uso de arma sin licencia" y se decretaba la suspensión cautelar de Mora Rojas como alcalde. Chamizo Morando tenía que hacerse cargo del gobierno municipal como alcalde accidental. Estos hechos llevaron el desconcierto a las filas de la coalición gobernante. En las sesiones municipales no se llegaba a tratar este asunto. Ni se recogía ninguna iniciativa de apoyo a su primer edil ni de protesta por lo ocurrido. Ni siquiera se ofrecía una explicación por el relevo al frente del Consistorio. Pero, indudablemente, estos acontecimientos dejaron huella en los ediles. Las sesiones municipales se desarrollaban ahora sin la asistencia de la mayor parte de los concejales. Los acuerdos sólo podían ser rubricados por dos o tres ediles. Ello llevaba al Ayuntamiento a una cierta parálisis. Provisionalmente, algunos servicios dejaron de funcionar, como la cantina escolar, una de los proyectos más emblemáticos del equipo municipal (18). Todo ello coincidía, además, con el giro político que se había operado en España tras las elecciones celebradas el 19 de noviembre. En estos comicios el candidato tarifeño por la CEDA, Carlos Núñez Manso, resultaba elegido diputado.

    Mora Rojas y su hijo salían de la cárcel a los pocos días. Y en junio de 1934 el juez de Instrucción comunicaba al Ayuntamiento –para que surtiera los efectos oportunos– que la Audiencia de Cádiz había sobreseído el sumario sobre "excitación, sedición y uso de armas" seguido contra su alcalde, y se dejaba sin efecto su procesamiento. A su vez, el Ayuntamiento trasladaba el telegrama al gobernador civil, que respondía que no podía posesionarse de la Alcaldía en tanto siguiese sujeto a la jurisdicción militar. El Ayuntamiento entonces iniciaba gestiones ante la justicia militar para aclarar estos términos (19). Pero una semana más tarde llegaba un oficio del propio gobernador civil, quien, en función de las facultades que le confería la ley, y en vista de los antecedentes de Mora Rojas, decretaba la suspensión de sus cargos de alcalde y concejal (20). Finalmente, el 6 de octubre el gobernador civil, Luis de Armiñán y Odriozola, procedía a la remodelación del gobierno municipal con el cese de los ediles elegidos en 1931 y el nombramiento de un Ayuntamiento interino (21).

    Un mes después, el mismo Gobierno Civil informaba al Ayuntamiento que "las suspensiones subsisten hasta tanto no se dicte providencia en contrario gubernativa o judicial" (22), tras recibir instrucciones del Gobierno de la nación. Al mismo tiempo, el Ejecutivo –tras la intentona revolucionaria de octubre de 1934– publicaba un decreto relativo a suspensiones de Ayuntamientos y su sustitución por otros interinos, y otro que afectaba a los maestros nacionales ya que contemplaba su incompatibilidad con los cargos de diputados provinciales y concejales (23).

Manuel Arenas Vinagre "El Americano" (1888-1936), último alcalde republicano de Ubrique. (Foto: Archivo del autor)

    Pero con anterioridad a su cese en el Ayuntamiento, la salida de la cárcel de Mora Rojas había suscitado ya la preocupación del gobernador que realizaba algunas gestiones para asegurarse que iba a continuar apartado de la Alcaldía (24). El antiguo alcalde, aunque alejado ahora del Ayuntamiento, continuaba en la ciudad ejerciendo su profesión de maestro. Pero la revolución de octubre –que tuvo en Tarifa cierta incidencia ya que las autoridades gubernativas y municipales intervinieron contra algunas personas para asegurarse el mantenimiento del orden– iba a complicar aún más su delicada situación en la localidad. Unas supuestas declaraciones suyas vertidas, al parecer, en un bar de Algeciras, iba a provocar de nuevo su ingreso en la cárcel de esta ciudad. Tras ello el concejal Francisco Terán Fernández, perteneciente a la minoría agraria, estimaba que se debía "solicitar de quien corresponda que dicho señor no vuelva más a Tarifa, por estar más que suficientemente probada su incompatibilidad con la inmensa mayoría del pueblo" (25). Finalmente, a finales de 1934, las autoridades educativas le instruyeron un expediente y lo declararon incompatible con la ciudad. Ello suponía su traslado al otro extremo de la provincia.

    Mora Rojas llegaba a Ubrique (26) en febrero de 1935 para incorporarse a su nuevo destino profesional. Cubría una plaza que estaba ocupando interinamente el maestro Ángel Alba Cava. Por entonces Ubrique tenía unos 6.000 habitantes y su población escolar rondaba los 500 alumnos distribuidos en diez aulas. Mora Rojas era destinado a la Escuela Nacional de Niños nº 1 situada en la calle Ingeniero Romero Carrasco. Estos locales, que antes de ser habilitados para escuelas habían servido de matadero municipal, constaban de tres aulas. Mora Rojas compartía este Centro con los docentes Fernando Gavilán Vázquez y Rafael Tocón Barea. Tenían destino en las escuelas nacionales de Ubrique un total de diez maestros. El Consejo Local de Primera Enseñanza estaba presidido por la maestra madrileña María Luisa Rodríguez Formozo y como secretario actuaba el propio Fernando Gavilán (27).

    Dado lo excepcional de la situación, y las urgencias que demostraron tener las autoridades educativas por alejarlo de Tarifa, Mora Rojas se incorporaba a este destino a mitad de curso y sin ni siquiera tomar posesión oficial de la plaza. Sólo una vez acabado el curso podía celebrase ese acto. Por lo que la toma de posesión se producía cinco meses después de su llegada a Ubrique, el 5 de julio de 1935. Al día siguiente el Ayuntamiento ubriqueño era informado de ello por el Consejo Local (28).

    Mora Rojas se instalaba en Ubrique pero toda su familia permanecía en Tarifa. Se alojó en la pensión que regentaba Remedios Arenas Bohórquez situada en el nº 23 de la calle Botica, nombre por la que popularmente se conoce una calle que ha tenido diversas denominaciones: en 1935, cuando llegaba Mora Rojas, se llamaba oficialmente Santiago Rodríguez Piñero, un año después, tras el triunfo del Frente Popular, será Manuel Azaña y anteriormente había sido Sagasta. Como compañeros de hospedaje tenía a un matrimonio de artesanos, un dependiente de comercio y la maestra Consuelo Vega, natural de Villamartín. Le costó mucho adaptarse a la nueva situación. Sus primeros días de destierro se le recuerda triste y desengañado. Permanecía distante y no solía contar nada de las causas que habían motivado su traslado a Ubrique ni de su delicada situación política. Durante este período solía recibir con cierta frecuencia correspondencia de una hermana viuda que tenía en Córdoba y que disfrutaba de una posición acomodada. Esta hermana le ofrecía ayuda material, si lo necesitaba, y le aconsejaba reiteradamente que se alejase de la política (29). Pero no llegaba a recibir la visita de otros familiares puesto que solía desplazarse a Tarifa con bastante frecuencia.

    Pero Ubrique era también una población en plena ebullición política. La realidad socio-política de Ubrique era un tanto diferente a la que había dejado en Tarifa. El movimiento obrero giraba alrededor de las organizaciones adscritas a la CNT –que en 1936 contaba con más de 1.400 afiliados– y, en menor medida, la UGT. En Ubrique existía también desde el último tercio del siglo XIX una gran tradición en la implantación de sociedades obreras y organizaciones políticas de diverso signo. La oposición al sistema restauracionista se había aglutinado en torno al anarquismo, el republicanismo y la masonería (30).

    Mora Rojas no tardaba en recuperar los contactos políticos que había perdido al ser alejado de Tarifa. Sabemos, por ejemplo, que uno de sus compañeros de escuela, el maestro Fernando Gavilán, compartía con él muchas de las ideas socialistas. Por otra parte, la Agrupación Socialista de Ubrique se había constituido en agosto de 1931 y tenía su sede en la plaza Fermín y Galán –o plaza de La Verdura–, situada a escasos metros de la pensión. Por lo que, una vez superados los primeros momentos de desconcierto, el largo año que estuvo en Ubrique lo iba a aprovechar para rodearse de nuevas amistades políticas. Y, pese a esas reservas iniciales, dadas las circunstancias excepcionales que lo habían traído a Ubrique, pudo desplegar una cierta actividad política. Además, sus contactos no iban a verse reducidos a miembros del partido socialista, sino que alcanzaron también a militantes de otras agrupaciones políticas, desde los partidos republicanos históricos hasta las incipientes organizaciones comunistas. Ello no era una novedad en la vida de Mora Rojas, ya que en su ciudad natal cordobesa, antes de recalar en Tarifa, se relacionó con lerruoxistas, como el pedagogo Eloy Vaquero Cantillo –quien sería primer alcalde republicano de la capital cordobesa, ministro de la Gobernación y de Trabajo y Sanidad con Lerroux y, en su exilio de Nueva York, catedrático de la Universidad de Columbia–; o comunistas como el propio Ignacio Gallego (31).

    Además, la ubriqueña calle Botica era uno de los centros de la vida política local. Junto a la pensión, en el número 19, trabajaba la familia Orellana Regordán. Se trataba de tres hermanos: Segundo, José Antonio y Manuel. En este local, donde el padre tenía una zapatería y un taller de artículos de piel, Mora Rojas entraba en contacto con algunos representantes de las organizaciones republicanas o de la izquierda. Sería testigo, asimismo, de los contactos que allí se establecieron para la creación de la primera organización comunista de Ubrique. De este núcleo iba a nacer la Juventud Comunista, que se constituyó formalmente en marzo de 1936 (32). Mora Rojas conoció a los aproximadamente diez jóvenes que la fundaron. Su amigo José Antonio Orellana ocupó la presidencia de la nueva organización. Mientras que otro hermano, Segundo, militante de Izquierda Republicana, formaría parte de la gestora que se hizo cargo del Ayuntamiento desde febrero de 1936. Las tres organizaciones de signo republicano, socialista y comunista compartían sede en la plaza Fermín y Galán.

Cese de Amador Mora Rojas como maestro en Ubrique el 31 de enero de 1936. (Archivo Municipal de Ubrique)

    Pero fuera de este círculo, Mora Rojas también se relacionaba con otros dirigentes políticos locales que tuvieron un gran protagonismo durante el último período republicano (33). Como Manuel Arenas Guerrero, conocido como "El Americano", que tenía su domicilio frente a la pensión de Mora Rojas. "El Americano", era hijo de uno de los patriarcas del republicanismo local, y tras volver de su emigración argentina ocupó la presidencia del partido de Azaña. Fue el último alcalde republicano de Ubrique antes del estallido de la guerra (34). Y, dentro del partido socialista, cultivó otras amistades, como su secretario, Marcos León, que sería Primer Teniente de Alcalde desde febrero de 1936 y, posteriormente, presidente del Comité de Defensa de la Villa de Ubrique que se constituyó en la localidad el 23 de julio de 1936 para organizar la resistencia contra los sublevados.

    Asimismo, durante su período ubriqueño también tendría ocasión de mantener contactos con otros líderes políticos a nivel nacional. Desde Ubrique se desplazó a Sevilla para ver a Francisco Largo Caballero. A la capital hispalense, con este motivo, también acudieron sus familiares desde Tarifa. Además, en Ubrique Mora Rojas se encontraba con el dirigente anarcosindicalista Ángel Pestaña, que daba un mitin en la Casa del Petaquero a finales de 1935 y pedía el voto para el Partido Sindicalista.

    Después de las vacaciones estivales de 1935, Mora Rojas regresaba a Ubrique para iniciar un nuevo curso escolar. Pero no lo iba a terminar aquí. Puesto que el 31 de enero de 1936 la presidenta del Consejo Local de Primera Enseñanza daba cuenta al alcalde ubriqueño de que con esa fecha había cesado como maestro. El Ayuntamiento, por su parte, daba cuenta del cese en sesión celebrada el 3 de febrero (35). Se anunciaba un nuevo cambio en el panorama político con la convocatoria de las elecciones de febrero de 1936. Coincidía todo ello con el declive del gobierno radical-cedista. Mora Rojas podía volver a Tarifa y recuperaba la alcaldía que le fue arrebatada en noviembre de 1933 (36).

    El último contacto que iba a tener con alguno de aquellos dirigentes políticos que había conocido en Ubrique sería en Cádiz el 13 de julio de 1936. Mora Rojas coincidía allí con Arenas Guerrero, cuando ambos eran ya alcaldes de Tarifa y Ubrique. Asistían a una asamblea de alcaldes de la provincia para reclamar del Gobierno una efectiva lucha contra el paro obrero. A esta reunión asistía también Blas Infante que había sido invitado para recibir el apoyo de los primeros ediles gaditanos en su lucha por el estatuto de Andalucía y para proceder a izar la bandera blanca y verde (37).

    Pero cinco días más tarde estallaba el conflicto bélico. Ubrique era tomado por los rebeldes el 27 de julio tras vencer la resistencia que le opuso el Comité de Defensa (38). Y tras controlar la localidad, los sublevados iniciaron una represión que adquirió grandes proporciones. El castigo se ejerció en primer lugar contra los dirigentes políticos –serían ejecutados cuatro ex-alcaldes– y sindicales, para posteriormente dirigirse contra cualquier militante o simpatizantes de aquellas organizaciones. Entre muchos otros, encontraron la muerte la mayor parte de aquellos que había conocido Mora Rojas. Así, en los primeros días de la sublevación serían fusilados "El Americano" y Marcos León. De la familia Orellana Regordán, corrieron la misma suerte Segundo y Manuel. Como buena parte de aquellos jóvenes izquierdistas que se agruparon en la primera organización comunista de la localidad, y de cuyo nacimiento había sido testigo el alcalde tarifeño.

    Finalmente, la muerte de Mora Rojas, el 12 de marzo de 1937, en acción de guerra en el provincia de Córdoba (39), se conoció en Ubrique. Un ubriqueño coincidió con él en el ejército republicano y, tras regresar a su localidad natal, pudo contar lo ocurrido (40). Aunque no trascendió la suerte que habían corrido sus familiares más directos. Don Amador –como todavía lo conocen algunos de sus antiguos alumnos en esta localidad–, durante el tiempo que permaneció en Ubrique, estuvo arropado por las amistades políticas que aquí cultivó y llegó a desplegar una cierta actividad fuera de las aulas, participando discretamente en la movilización política que precedió a las elecciones de febrero de 1936. Aunque siempre tuvo como horizonte retornar a la ciudad tarifeña y recuperar la alcaldía que perdió a finales de 1933.

REFERENCIAS Y BIBLIOGRAFÍA

(1) CARO CANCELA, D. La República en Cádiz. Elecciones y partidos políticos. Diputación Provincial. Cádiz, 1987. pp. 185-187.
(2) CAPEL, R.M. El sufragio femenino en la Segunda República española. Granada, 1975. p. 241.
(3) Archivo Municipal de Tarifa (AMT). Actas Capitulares. Sesión 3 -noviembre- 1933. Fol. 24v. Mora Rojas aprovechaba la ocasión para destacar "la conducta que observa en su propaganda el Partido Socialista, al cual se honra en pertenecer, y cuyo Partido jamás mendigará votos de nadie valiéndose de medios censurables, recordando al efecto las palabras pronunciadas por Jesucristo que fue –dice– el primer socialista que hubo en el mundo cuando dijo: perdónalos que no saben lo que hacen".
(4) SEGURA GONZÁLEZ, W. Tarifa en la II República. Apuntes para la historia del republicanismo tarifeño. Editorial Acento. Tarifa, 2001. pp. 115-121; y "Amador Mora Rojas y la II República". En ALJARANDA nº 36 y 37. Ayuntamiento de Tarifa, 2000. pp. 16-22 y 12-24.
(5) DIARIO DE CÁDIZ. 13/11/1933. Edición de tarde. pp. 4-5.
(6) Archivo Histórico Nacional (AHN). Madrid. Sección Gobernación. Serie A. Leg. 31. Nº 6. Cádiz. Telegrama nº 644, 14/11/1933, 14 h.
(7) DIARIO DE CÁDIZ. 17/11/1933. Edición de tarde. p. 2. El corresponsal en Tarifa aseguraba que los protagonistas de estos incidentes serían "algunas personas muy conocidas en el pueblo por lo alborotadores que eran". Este periódico informa ampliamente de los incidentes. Pero habría que distinguir entre la información que firma su corresponsal en la localidad y la que ofrece el diario desde la capital gaditana que proviene directamente del Gobierno Civil. Así, en un principio presentaba los incidentes con estos titulares "El alcalde de Tarifa continúa haciendo de las suyas. Su proceder está a punto de provocar una colisión entre la Benemérita y la guardia municipal". (D.C. 14/11/1933. Edición de tarde. p. 1).
(8) AHN. Madrid. Gobernación. Serie A. Leg. 31. Nº 6. Telegrama nº 684, de Muñoz Martínez, desde Algeciras, a ministro de la Gobernación. 15/11/1933, madrugada; y DIARIO DE CÁDIZ. 17/11/1933. Edición de tarde. p. 2.
(9) Ibídem. Telegrama nº 725, 15/11/1933, 16:30 h., del gobernador al ministro.
(10) DIARIO DE CÁDIZ. 16/11/1933. Edición de mañana. p. 1.
(11) AHN. Madrid. Gobernación. Serie A. Leg. 31. Telegramas nº 682 y nº 683, 15/11/1933, madrugada, de la Agrupación Socialista al ministro de la Gobernación. El segundo telegrama fue enviado también al inspector de la Guardia Civil.
(12) Ibídem. Telegrama nº 237, 6/11/1933, 13:15 horas, del gobernador civil al ministro de la Gobernación.
(13) Ibídem. Telegrama nº 684, 15/11/1933, madrugada, de Muñoz Martínez a ministro de la Gobernación.
(14) Ibídem. Telegrama nº 15/357, de la Sección de Orden Público, Subsecretaría Ministerio de la Gobernación para Cádiz, 15/11/1933, 14 h.
(15) Ibídem. Telegrama, nº 828, 16/11/1933, 22:30 h, del secretario de los Trabajadores del Mar, Fermín Sánchez, al ministro de la Gobernación.
(16) Ibídem. Telegrama nº 749, 15/11/1933, 16 h. Firmaban por parte de este comité electoral Lorenza Núñez, Luz Gil, Dolores Arando y Antonio Escribano.
(17) Ibídem. Telefonema nº 748, 15/11/1933, 16:25 h. Suscribían esta comunicación Villoslada (farmacéutico), Pedro Galera, Juan Trujillo Marcos, Julio Groso Labao, M. Ruffo (impresor), Joaquín Pérez, José Bernal, Andrés Terán, Diego Ruiz R. de la Presilla.
(18) AMT. Actas Capitulares. Las sesiones de los días 24 de noviembre y 1 de diciembre se desarrollaron con la asistencia de sólo dos concejales. Durante la sesión del 8 de diciembre el edil Sánchez Jiménez preguntaba cuándo iba a funcionar nuevamente la cantina escolar. Por otra parte, Chamizo Morando se quejaba el 13 de enero de 1934 de la falta de asistencia de la mayoría de los concejales, pese a que habían sido invitados expresamente por el alcalde accidental, a la comida extraordinaria que el Ayuntamiento había ofrecido en la cantina a los escolares, y donde también se repartiría ropa entre los mismos.
(19) AMT. Actas Capitulares. Sesión 22 de junio de 1934. Fol. 6v.
(20) AMT. Actas Capitulares. Sesión 29 de junio de 1934. Fols. 7 y 7v.
(21) AMT. Elecciones. Leg. 368. Oficio del Gobierno Civil de Cádiz de 6/10/1934. Por su parte, el Ayuntamiento de Tarifa comunicaba a Mora Rojas su cese el 10 de octubre de 1934.
(22) AMT. Ibídem. Oficio de 27/11/1934. El gobernador recogía unas instrucciones del Director General de Administración.
(23) Boletín Oficial de la Provincia de Cádiz nº 272. 17/11/1934. p. 3. Recoge estas dos órdenes del Ministerio de la Gobernación y del de Instrucción Pública y Bellas Artes publicadas en la Gaceta de Madrid el 14/11/1934. En el primer decreto, que se justificaba por "el actual estado de guerra", se contemplaba las suspensiones de ayuntamientos "cuya permanencia constituía un peligro para el orden público". El segundo afectaba también a los Inspectores de Primera Enseñanza y daba un plazo de quince días para que optaran por uno de los dos cargos.
(24) SEGURA GONZÁLEZ, W. "Amador Mora Rojas y (...)". Opus Cit. p. 15. Cuando se producía la excarcelación de Mora Rojas, el gobernador civil enviaba un telegrama al alcalde accidental de Tarifa Chamizo Morando para que impidiera que Mora Rojas ocupara la Alcaldía ; y Tarifa en la II República (...). Opus Cit. p. 121. El ministro de la Gobernación habría negociado con Carlos Núñez el cese definitivo de Mora Rojas como alcalde, que se hacía efectivo a finales de junio de 1934.
(25) AMT. Actas Capitulares. Sesión 31/10/1934. Fols. 44v. y 45. A Mora Rojas se le acusaba de haber dicho que "si él hubiese sido alcalde de Tarifa cuando tuvieron lugar los últimos sucesos revolucionarios, aquí hubiera ocurrido otro tanto que en Oviedo". Por otra parte, Terán Fernández, expresaba su satisfacción por las "medidas adoptadas (...) por el alcalde en relación con el orden y la tranquilidad pública". Y exponía a la consideración del Ayuntamiento la situación de Mora Rojas sin querer "que se vea el influjo de la pasión política". El alcalde respondía que las medidas llevadas a cabo en la población contra algunas personas habían sido adoptadas "sin ánimo alguno de venganza".
(26) MORALES BENÍTEZ, A. "Amador Mora Rojas, maestro en Ubrique y alcalde de Tarifa". En Ubrique Información. 6/6/2001. p. 13.
(27) Archivo Municipal de Ubrique (AMU). Expedientes Impersonales. Leg. 546. Exp. "Instrucción Pública (II)". Las aulas estrarían en los centros situados en las calles Toledo, San Sebastián, Ángeles Bohórquez e Ingeniero Romero Carrasco. Al frente de los cuales estaban los maestros Rafael Tocón Barea, Ramón Crossa Marín, Antonio de Haro Rodríguez, Cándido Palacios Pascual, Fernando Gavilán Vázquez, María Fernández, Francisca Contreras Márquez, Consuelo Vega Domínguez, Emilia Lobato Aragón y María Luisa Rodríguez Formozo. La oferta educativa se completaba con un centro privado de párvulos denominado Sagrado Corazón de Jesús. El Consejo Escolar se completaba con el médico zamorano Luis Casaseca, el concejal Francisco Vallejo Cantos, como representante de la administración municipal, y Manuel García Parra y Julia Janeiro Rubiales, como padres de familia.
(28) Ibídem. Oficio del Consejo Local de Primera Enseñanza de Ubrique a alcalde de Ubrique- 6/7/1935.
(29) Entrevista con Luis Reguera Arenas, escritor ubriqueño afincado en Córdoba, hijo de la dueña de la pensión donde estuvo alojado Amador Mora Rojas. Conoció también la faceta de profesor de Mora Rojas.
(30) SÍGLER SILVERA, F. Reforma social y actitudes revolucionarias en la Sierra de Cádiz: Ubrique, 1900-1936. Diputación Provincial. Cádiz, 1988. pp. 209-338; MORALES BENÍTEZ, A. "Masonería y republicanismo en Ubrique". En Papeles de Historia nº 3. Asociación "Papeles de Historia". Ubrique, 1994. pp. 53- 81.
(31) Entrevista con Luis Reguera Arenas.
(32) AMU. Expedientes Impersonales. Leg. 529. Exp. "Sociedades Políticas. Juventud Comunista".
(33) SÍGLER SILVERA, F. "El voto (y la abstención) en libertad. Las elecciones de la II República en un núcleo rural: Ubrique". En Papeles de Historia nº 3. Ubrique, 1994. pp. 159-190.
(34) MORALES BENÍTEZ, A. "El Americano. Sesenta años de la muerte del último alcalde republicano de Ubrique". Ubrique Información. 21/10/1996. pp. 18-19.
(35) AMU. Expedientes Impersonales. Leg. 546. Exp. "Instrucción Pública (II)". Oficio del Consejo Local de Primera Enseñanza a alcalde de Ubrique. 31/1/1936; y Gobierno. Actas Capitulares. Leg. 21. Sesión 3/2/1936. Punto 8ª. Testimonios orales confirman que Mora Rojas no volvió a Ubrique después de las vacaciones de Navidad.
(36) AMT. Elecciones. Leg. 368. Telegrama del gobernador civil a la Alcaldía de Tarifa de 20/2/1934. El contenido del telegrama decía: "Habiendo desaparecido causas que motivaron suspensión gubernativa concejales procedentes elección popular ese Ayuntamiento proceda inmediatamente a citar a la misma para en sesión extraordinaria reponerla en sus puestos cesando automáticamente interinos que los sustituían (...)".
(37) RODRÍGUEZ CABAÑAS, A. Blas Infante en Cádiz. Julio 1936. Diputación Provincial. Cádiz, 1996.
(38) SÍGLER SILVERA, F. "Resistencia republicana y guerra civil en Ubrique". En Papeles de Historia nº 2. Ubrique, 1990. pp. 55-78.
(39) SEGURA GONZÁLEZ, W. "Amador Mora Rojas y (...)". Opus Cit. p. 19.
(40) Se trataría de Lorenzo Domínguez Maza que se encontró con Mora Rojas en el frente cordobés del valle de Los Pedroches.

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