EDITORIAL

ALJARANDA

Editorial

    Me agrada mucho el poder estar de nuevo aquí esta noche con todos vosotros, con todos los que formáis el consejo de redacción, con los técnicos de cultura y, en general, con todo el público particular de ALJARANDA; y digo particular porque veo que sois los mismos de siempre, recuerdo que en las reuniones que teníamos del consejo de redacción siempre surgía el mismo tema: qué hacemos con las presentaciones para que venga más público, para hacerlas más atractivas, sin caer en la cuenta de lo difícil que es atraer y mantener un público tan fiel como sois vosotros, "muchas veces tendemos a buscar fuera lo que tenemos dentro".

    Siguiendo el espíritu que caracteriza las presentaciones de ALJARANDA, seré breve para que no os aburra mucho y sigáis siendo fieles a estos actos que organiza la delegación de cultura.

    En la legislatura pasada fui concejal delegado de cultura, la revista ALJARANDA supuso para mí un enriquecimiento tanto cultural como personal, cultural por que gracias a esta publicación me introduje en la historia de Tarifa, y, consecuentemente, me hizo admirar nuestro pasado y el legado que nos ha llegado hasta nuestros días; y personalmente porque a través de ella descubrí un grupo de personas constante que aportaron su tiempo y su saber a la delegación de cultura procurando así entablar una muy buena relación con todos ellos.

    Es incuestionable la aportación de la revista al municipio, partiendo de la máxima de que "nadie puede amar aquello que no conoce", podemos afirmar que la revista cumple con un primer objetivo, que lo convierte en fundamental, fomentar la investigación y divulgación histórica, para que podamos conocer nuestro pasado y así protegerlo y mostrarlo orgullosos a todo aquel que quiera acercarse a él.

    Con todo ello, el sentido de la revista se eleva a un rango superior adjudicándole a ella la autoridad que eso implica, es decir, ser el máximo defensor de los bienes históricos y culturales de la ciudad. ¿Puede haber algo más importante que ser erigido en autoridad máxima en lo que a patrimonio cultural se refiere? Es este pues el mayor galardón que una revista de estas características puede recibir.

    Para que esta publicación salga trimestralmente es necesario que al frente de ella exista un grupo cohesionado que trabaje y que trabaje mucho y ese grupo lo formáis los que estáis en el consejo de redacción, recuerdo que las primeras reuniones, en las que apenas nos conocíamos, pensaba que el equipo se renovaría lo mismo que se renovó el concejal de cultura, pensaba que me iba a quedar con el problema que supone formar un equipo que fuese capaz de conducir como hasta el momento se había conducido esta publicación, pensaba en definitiva que la revista me iba a suponer un esfuerzo extra y difícil de asumir.

    Lejos de mis primeras impresiones me fui dando cuenta que todos los que aquí estaban venían porque les motivaba algo distinto a la simple colaboración, que les motivaba sobre todo la investigación y la difusión de los temas tarifeños, este nuevo y sorprendente descubrimiento supuso para mí por un lado una gran tranquilidad por que me quitaba un problema de encima, pero por otro lado, y seguro el más importante, descubría un grupo que iba a colaborar, indistintamente de la ideología política de cada uno, con la delegación de cultura en todo lo concerniente a la conservación y difusión de los bienes culturales tarifeños.

    Fue en este momento cuando surge y se formaliza el servicio de publicaciones del Excmo. Ayuntamiento de Tarifa, dando la posibilidad a todos los investigadores que colaboraban con la revista de publicar de forma íntegra sus trabajos. También se inicia la publicación digital de todos los números que se habían editado hasta el momento, con lo que se ofrecía de nuevo la posibilidad de conseguir los números agotados de la revista. En este punto quiero felicitar públicamente a Wenceslao porque, según tengo noticias, su artículo sobre la Isla Perejil fue visitado por miles de internautas y eso a todos los que de algún modo estamos relacionados con la revista nos enorgullece y nos llena de satisfacción.

    Asimismo es en este tiempo cuando, una vez finalizados los trabajos parciales de la restauración del castillo, se inician las visitas guiadas así como la adecuación de algunas de las salas del castillo alojándose en ellas un pequeño museo educativo de la época. Ni que decir tiene que siempre y en todo momento fui asesorado y guiado por la mayoría de los miembros del consejo de redacción de ALJARANDA.

    Por todo ello, hablar de ALJARANDA es hablar de la delegación de cultura, es hablar de toda una institución, es hablar de un grupo de personas que son capaces de estar dispuestas, en cualquier momento, para todo aquello que se les encomiende, porque tienen claro la máxima que antes comenté.

    Todo este potencial es el que deberíamos canalizar para constituir lo que en muchas ocasiones hablamos pero que nunca llegó a materializarse, y es la creación de una especie de consejo consultivo con capacidad de emitir informes que asesoren en materia de ordenación urbana y patrimonial, fue esta sin duda una de tantas lagunas que quedaron por solucionar y que no estaría mal que se planteara de nuevo cómo hacerlo, ya que actualmente a nadie se le escapa que es el poder económico el impulsor de todo, y que por él somos capaces de cometer las mayores aberraciones con o sin licencias en el casco histórico, debido precisamente a esa pérdida de sensibilidad hacia lo que hemos heredado.

    Ya sólo me resta el agradeceros que me hayáis dado esta oportunidad de poder compartir un rato con vosotros y poder valorar públicamente la labor que lleváis a cabo desde hace ya tanto tiempo, sé que siempre os estáis renovando porque tenéis claro la importancia de trabajo que traéis entre manos, sé que no buscáis protagonismo alguno sino intentar apasionar y animar a cuantos más ciudadanos mejor. Felices fiestas y que la paz sea lo único que nos mueva en este próximo año. Buenas noches.

Juan M. Diosdado Lozano

Palabras pronunciadas en el acto de presentación del número 47 de ALJARANDA el 27 de diciembre de 2002.

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