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ALJARANDA |
La crisis de la masonería tarifeña
(1892-1895)
Antonio Morales Benítez
La masonería en Tarifa tuvo un desarrollo crono- lógico limitado. La logia "Bercelius" nº 199, perteneciente a la federación del Grande Oriente Nacional de España (GONE), fue constituida en el año 1885 y desaparecería en 1895. Durante estos diez años la logia conoció períodos de gran actividad durante los cuales se haría presente la presencia de los hermanos fuera de la logia participando en las diferentes instituciones culturales que fueron impulsadas por el propio taller en la localidad, o bien nutriendo otras sociedades donde también iba a ser importante su participación para extender los ideales masónicos. Al mismo tiempo, los hermanos que estaban en posesión de grados capitulares formaron otra entidad masónica, el capítulo "Bercelius" nº 56.
Tenemos algunos testimonios procedentes de la propia Obediencia masónica de esta proyección de los miembros de "Bercelius" en la localidad. Así, en julio de 1887, tres hermanos del taller eran elevados al grado 7º y la logia recibía la felicitación del Grande Oriente por la popularidad que había alcanzado entre la población y "las muestras de simpatía de que fue objeto en el acto de celebración de banquete, serenata y fraternización de todos"; o cuando, tras la celebración de un banquete solsticial, sus miembros eran reconocidos por sus "valiosos esfuerzos (...) en bien de la cultura e ilustración de aquellos Valles, y de la Orden en general"; también, se destacaba que la logia sabía "hacerse querer de tal suerte, que las bandas populares las suelen sorprender con serenatas en los banquetes" (1).
Pero quizás el momento de mayor auge –en cuanto al activismo desplegado por los hermanos en el mundo profano– sería a raíz de la promulgación de la Ley de Asociaciones de 1887 del primer Gobierno liberal de Sagasta. La logia quería impulsar la creación de una escuela nocturna para adultos. Desde el Grande Oriente se recomendaba a sus promotores que se valiesen de "las facilidades que da la actual Ley de Asociaciones, por medio de la cual pueden constituir una sociedad que viva al amparo de las leyes del país". Un mes después habían comenzado los trabajos para la instalación de la citada escuela, e incluso de otra entidad que debía impartir una enseñanza más especializada, como era "una cátedra especial de geografía e historia universal" (2). El Boletín Oficial del GONE recogía las numerosas muestras de aprobación que suscitaba en la Obediencia las actividades desplegadas por el taller o la conducta humanitaria de alguno de sus hermanos (3). Paralelamente a ello, el taller iba a distinguirse, también, por el fomento de otras actividades benéficas o por su contribución al fondo general de socorros. El boletín del 15 de junio de 1890 destacaba en sus páginas que la logia tarifeña "sostiene una Escuela nocturna". Asimismo, sabemos de la organización de conferencias y otros actos que eran valorados por el Grande Oriente como "de suma importancia en los actuales momentos" (4).
Desde la creación de la logia y del capítulo, el 20 de agosto de 1885, habían sido 7 años de intensa actividad. También, en cuanto a la participación de algunos de sus miembros en la política municipal, formando parte de las diferentes corporaciones locales (5). Durante estos años se incrementaría el número de afiliados al taller, que había sido fundado sólo con siete hermanos. Así, el cuadro lógico de enero de 1892 constaba de 17 (6), y a lo largo de sus diez años de vida al menos 62 masones se formaron en sus filas (7).
Sin embargo, durante estos primeros años, el taller tampoco pudo estar al margen de ciertos problemas internos, derivados la mayoría de las veces de las diferencias que parecieron surgir entre sus miembros. No se trataba de ninguna excepcionalidad, estos episodios alcanzaron con demasiada frecuencia a logias del Campo de Gibraltar (8). Se trataría, pues, de un fenómeno que pareció instalarse en la realidad diaria de esta institución. Sabemos que en mayo de 1889 la Gran Cámara de Justicia del Grande Oriente Nacional de España procesó a varios hermanos de "Bercelius"; que en el mes de octubre de 1891, el GONE, a través de su boletín oficial, informaba que, tras resolución del Consejo de Administración y Disciplina, se confirmaba la sentencia contra el hermano Ramón Barce, simbólico "Hércules", grado 3º, que era irradiado de la logia por faltas cometidas con dos miembros del taller (9).
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Pablo Gómez Moure (1833-1897). (Foto de El Republicano Nacional. Biblioteca Nacional. Madrid). |
Pero a partir de 1892 la crisis iba a instalarse de una manera definitiva en el taller. Ello iba a llevar a la logia tarifeña a limitar cada vez más su actividad y, finalmente, a su desaparición. Ese año el Venerable Maestro de la logia Pablo Gómez Moure presentaba la dimisión, que era aceptada en el mes de octubre por el Gran Comendador de la Obediencia. Gómez Moure ostentaba el grado 33º, el máximo que concede la masonería, su propio nombre simbólico, "Bercelius", que había adoptado al ser iniciado en otro taller masónico perteneciente a un oriente francés, sería utilizado para denominar a la logia tarifeña. Desde su creación había presidido esta institución y se había convertido en el referente de la masonería tarifeña (10). El Grande Oriente no dudaba en reconocer el "celo y la actividad" que había demostrado en el desempeño del cargo. Para elegir un nuevo Venerable, la logia elevó una terna a la Obediencia, y ésta, recibida la propuesta, nombraría a la persona que figuraba en primer lugar de la lista, el hermano Hernando Teodomiro Martín Muñoz, de nombre simbólico "Labra", grado 11º, y de profesión empleado de Obras Públicas. Este hermano era elevado al grado 15º, al mismo tiempo que recibía el encargo de seguir "las huellas de su ilustre predecesor" (11).
La lista de las nuevas dignidades de la logia se completaba con los siguientes cargos: Manuel Díaz Ronda, simb. "Voltaire", gr. 2º, estudiante (Secretario); Juan Araujo Rodríguez, simb. "Constante", gr. 18º, empleado (Orador); Bartolomé Bohórquez Gil, simb. "Catón", gr. 18º, Maestro de Instrucción Pública (Primer Vigilante); Isidoro Rivas Cabezas, simb. "Castelar", gr. 9º, armero (Segundo Vigilante); Manuel Muñoz Idueñas, simb. "Pierrat", gr. 17º, comerciante (Experto); Francisco Díaz Nutiz, simb. "Mirabeau", gr. 5º, comerciante (Maestro de Ceremonias); Antonio Cárdenas Padilla, simb. "Impasible", gr. 4º, empleado (Limosnero); Antonio Gurrea Moreno, simb. "Arquímedes", gr. 2º, carpintero (Guarda del Templo); y Fabián López Martín, simb. "Volta", gr. 3º, pericial de ad. (Secretario Adjunto) (12).
Se abría con ello una nueva etapa en la vida de "Bercelius". El relevo en la cabeza del taller iba a coincidir con un punto de inflexión en la trayectoria de la logia. La etapa que ahora comenzaba estaría caracterizada por la agudización de la crisis interna. Ello se reflejaría en la escasa actividad que iba a tener ahora la masonería en Tarifa. Aunque no podemos negar la existencia de causas específicas, la crisis que ahora se iniciaba en Tarifa habría que enmarcarla, también, dentro del clima de crisis general que vivió la masonería española durante los años finales de siglo XIX y primeros del XX, que iba a desencadenar el desmantelamiento de los orientes y la práctica disolución de la inmensa mayoría de los talleres radicados en la Península (13). Pero en Tarifa esta crisis se iba a iniciar unos años antes, en 1892, cuando comenzó la decadencia del taller. El Grande Oriente, por medio de su boletín oficial, se dirigía a los miembros de "Bercelius" para animarles a continuar con los trabajos masónicos. Pero se hacía difícil ocultar la realidad interna.
Así, en julio de 1893, el poder ejecutivo del Grande Oriente tenía que ratificar un acuerdo de la logia tarifeña consistente en anular el acta de la tenida celebrada el 23 de marzo. Aunque la fuente consultada no lo precisa, este episodio reflejaría una disputa interna. Y se quería superar esta situación haciendo borrón y cuenta nueva. Se pretendía con ello llegar a una solución de compromiso entre los miembros, antes de aplicar estrictamente la ley, ya que se advertía a los hermanos implicados que la resolución se adoptaba "(...) sin perjuicio de ajustarse estrictamente a la Ley en sus resoluciones, si los hermanos por tal acto beneficiados no aceptasen las facilidades que la logia les ofrece en su acta de 8 de junio" (14). En el desenlace de la crisis se veía todavía la mano del antiguo Venerable de la logia. La Obediencia reconocía el "buen tino del Ilustre Hermano Bercelius, en la manera de solventar estos asuntos". En cualquier caso ya no podía obviarse la existencia de unas diferencias que dividían a los hermanos y que iban a verse incrementadas en el futuro. Por lo que la solución iba a ser sólo provisional. Un mes después, el Grande Oriente, con motivo del pésame enviado por el fallecimiento de la madre de Gómez Moure, animaba a éste a "mantener el fuego sagrado de la Institución que tantos beneficios reporta y ha reportado a la patria, el progreso y a la humanidad" (15).
Pero la crisis –y aún la parálisis– que atravesaba la masonería en Tarifa era cada vez más evidente. Ello afectaría no sólo a la proyección del taller en el mundo profano, sino también al normal funcionamiento de su estructura interna. Así, en el mes de octubre la Obediencia a través del boletín oficial "excitaba" a los hermanos de taller a "recuperar el tiempo perdido, y ajustar a lo ordenado toda la documentación pendiente". Y se pedía a sus miembros que entrasen en "constante y definitiva actividad". Los episodios vividos en el interior de la logia debían servir de "útil enseñanza para el porvenir". Y se apelaba a la larga trayectoria francmasónica y a la perseverancia de los miembros de "Bercelius" para superar unas dificultades que ya nadie podía negar porque habían afectado profundamente al taller. Pero ello –según la Obediencia– no debía condicionar su futuro ya que se trataría de "pequeñas miserias que pasaron ya" (16).
El Grande Oriente volvía a aprovechar una noticia aparecida en el boletín oficial que tenía como protagonista, una vez más, a Gómez Moure –en esta ocasión por una breve visita que había girado a la sede del GONE en Madrid camino de su Galicia natal– para señalar que "dentro de unos días debe regresar al seno de su logia, la que sin duda aguardará impaciente su regreso, puesto que hace muchos años que es en aquellos Valles la piedra angular de la Institución Francmasónica" (17). Sin duda, la Obediencia masónica seguía confiando en este hermano para liderar la recuperación del taller tarifeño.
Pero durante los primeros meses de 1894 pareció deteriorarse aún más la situación del taller, que ni siquiera enviaba, pese a la insistencia del Grande Oriente, su cuadro lógico con la relación de los miembros activos que tenía en ese momento (18). Finalmente, la crisis estallaba durante el verano de 1894 cuando eran expulsados del taller seis hermanos. Ello confirmaba que en el interior de la logia se habían ido formando dos sectores enfrentados. Esta situación se quiso saldar con la salida de uno de los grupos. Estos hermanos serían irradiados de la logia por falta de asistencia a las tenidas y de pago de las cuotas masónicas. Algunos de ellos habían tenido un importante peso en el taller y un gran protagonismo en el desarrollo del masonismo en la localidad. Además, la expulsión alcanzaba a algunos masones que venían ocupando cargos desde 1892, como el propio Venerable de la logia Martín Muñoz, y a otros hermanos como Francisco Díaz Nutiz, ahora grado 7º, iniciado en las filas de la logia en 1886, anterior Teniente de Alcalde del Ayuntamiento y elegido concejal de la corporación ese mismo año de 1894; Isidoro Rivas Cabezas, grado 10º, también con una amplia trayectoria en el taller, habiendo ocupado el cargo de Primer Vigilante; Manuel Muñoz Idueñas, iniciado en la masonería en 1879, que había sido uno de los fundadores de la logia tarifeña en 1885 y ocupó los cargos de Tesorero y Primer Vigilante; Antonio Gurrea Moreno, anterior Guarda del Templo y Joaquín Núñez Mena, simbólico "Libertad", grado 1º. El ejecutivo del Grande Oriente esperaba que con esta medida el taller pudiese continuar con "los gloriosos trabajos comenzados en 1885 y que sus columnas se reforzarán con elementos tan valiosos como se merece la Institución y esa valiosa logia" (19).
En un primer momento pareció que "Bercelius" recuperaba el pulso. Ello se desprendía al menos de los deseos expresados por sus miembros activos tras la celebración de un banquete solsticial, o de las observaciones del Grande Oriente que destacaba el "levantado espíritu" de la masonería tarifeña, así como los nobles propósitos que parecían transmitir sus componentes (20). Incluso, la Obediencia instaba al nuevo Venerable a iniciar una profunda renovación en el taller con el ingreso de nuevos miembros. Y para animar a esta tarea no se dudaba en apelar al héroe local Guzmán El Bueno, cuyo ejemplo debían seguir. En este sentido, el Venerable recibía el encargo de reforzar sus columnas "con elementos tan valiosos, como el personaje histórico que dió gloria a esa ciudad" (21).
Estas apelaciones de la Obediencia iban a ser ahora constantes y reiteradas durante los últimos meses de 1894 y los primeros del año siguiente. Se animaba a los masones tarifeños a fortalecer sus columnas para recuperar "la envidiable altura en que estuvo en algún tiempo", desplegando para ello una mayor actividad y activando sus trabajos para que volviesen a proyectar sus ideales de progreso y fraternidad sobre la sociedad tarifeña y así "responder dignamente al buen nombre de esa ciudad, cuya brillante historia impone a sus moradores el exacto cumplimiento de sagrados deberes" (22). La logia, a su vez, se dirigía al GONE durante la primavera de 1895. Ese escrito contenía buenos deseos y promesas de iniciar la normalización de los trabajos. Pero sería ésta la última señal que iba a emitir la masonería en Tarifa (23). Después de este documento ya no volveremos a tener ningún testimonio de su existencia.
Como se ha destacado, sería necesario enmarcar la crisis de "Bercelius" dentro de otra más general que afectó al masonismo español durante la coyuntura finisecular, que iba a suponer prácticamente su desmantelamiento de la Península. En la provincia gaditana sólo un taller superaría el umbral del nuevo siglo permaneciendo activo (24) antes de que el nuevo siglo alumbrara un nuevo masonismo que iba a extenderse por casi todas las localidades del Campo de Gibraltar. En Tarifa esta situación de crisis se anticiparía a1892 y resultaría definitiva, porque el taller fundado en 1885 no iba a resurgir, ni iba a constituirse otra nueva entidad local. Además, quien había sido el principal impulsor del masonismo local –Gómez Moure–, iba a morir en esta ciudad en el año 1897. Tarifa no iba a participar ya en el resurgimiento de la institución masónica en el Campo de Gibraltar que iba a producirse durante el primer tercio del siglo XX. Los masones tarifeños del nuevo siglo se iban a integrar en talleres de otras localidades de la comarca, continuando así una tradición que se había iniciado en Tarifa en 1885.
REFERENCIAS Y BIBLIOGRAFÍA
(1) Boletín Oficial del Grande Oriente
Nacional de España (en adelante BOGONE), nº 2, 30/7/1887, p. 5; nº 14,
31/1/1888, pp. 8-9 y nº 71, 15/6/1890, p. 9.
(2) Ibídem, nº 14, p. 9, 31/1/1888 y nº 16, 29/2/1888, p. 2.
(3) Ibídem, nº 32, 30/10/1888, p. 4 y nº 38, 30/1/1889, p. 5.
(4) Ibídem, nº 115, 15/4/1892, p. 7.
(5) MORALES BENÍTEZ, A. "Masonería y Política en Tarifa a fines del
siglo XIX". Almoraima, nº 13. Mancomunidad de Municipios del Campo
de Gibraltar. Algeciras, 1995. pp. 363-368. En el período comprendido entre
1868 y 1894 obtuvieron acta de concejal los siguientes miembros de "Bercelius":
Pablo Gómez Moure –que además sería alcalde en 1869–, Manuel Manso Abreu,
Guillermo Labado No, Francisco Díaz Nutiz, Miguel Ulibarrena Ortiz, Hiscio
Rivas León y Sebastián Valencia Ruiz.
(6) Archivo General de la Guerra Civil (AGGC). Salamanca. Masonería.
Exp. 743-A-24. Cuadro lógico de 17 de agosto de 1885 y de 1 de enero de 1892.
Los fundadores de la logia serían Pablo Gómez Moure, Ricardo de Mendoza
Sánchez, Andrés Morales Escribano, Hiscio de Rivas León, Ángel Sotillo
Manrique, Antonio López Guerra y Manuel Muñoz Idueñas.
(7) MORALES BENÍTEZ, A. "Los miembros de la masonería tarifeña entre
1885 y 1895". ALJARANDA, nº 33. Ayuntamiento. Tarifa, 1999. pp.
16-22.
(8) MORALES BENÍTEZ, A. "Implantación de la masonería en el Campo de
Gibraltar durante el primer tercio del siglo XX". Almoraima, nº 17.
Mancomunidad de Municipios del Campo de Gibraltar. Algeciras, 1997. pp. 249-263.
(9) BOGONE, nº 71,15/6/1890,p.8 y nº 104.30/10/1891,p.5.
(10) NÚÑEZ JIMÉNEZ, C. "Pablo Gómez Moure". ALJA-RANDA, nº
5. Ayuntamiento. Tarifa, 1992. pp. 34-35; y MORALES BENÍTEZ, A. "La
trayectoria política, social y masónica de Pablo Gómez Moure (1833-1897) en
Tarifa". ALJARANDA, nº 26. Ayto. Tarifa, 1997. pp. 16-24.
(11) BOGONE, nº 129, 15/11/1892, p. 7 y nº 132, 30/12/1892, p. 5.
(12) AGGC. Salamanca. Masonería. Exp. 743-A- 24. "Cuadro de todos
los Obreros activos, durmientes, irradiados y honoríficos de esta Respetable
logia desde el día 15 de Agosto del año 1885 (...) que levantó sus Columnas
hasta la fecha en que se expide" (1893).
(13) FERRER BENIMELI, J. A. Masonería española contemporánea. Vol. II.
Siglo XXI. Madrid, 1987. p. 52. Se culpó a la masonería española de estar
implicada en la insurrección de Cuba y Filipinas.
(14) BOGONE, nº 145, 15/7/1893, p. 4.
(15) Ibídem, nº 147, 15/8/1893, p. 7.
(16) Ibídem, nº 152, 30/10/1893, p. 3.
(17) Ibídem, p. 7.
(18) Ibídem, nº 167, 15/6/1894, p. 3 y nº 168, 30/6/1894, p. 4.
(19) Ibídem, nº 169, 15/7/1894, p. 4. A los expulsados se les
reconocía el derecho de apelación contra esta medida, e incluso se le quería
dejar abierta la puerta para "reingresar en activo previo cumplimiento
de sus compromisos y ejecución de lo que disponían los artículos 120 y
121" de la Ley de Gobierno y Administración de esta federación
masónica.
(20) Ibídem, nº 170, 30/7/1894, p. 5.
(21) Ibídem, nº 173, 15/9/1894, p. 4.
(22) Estos llamamientos del Grande Oriente a la logia de Tarifa están recogidos
en los boletines oficiales nº 174, 176, 182, 183 y 185.
(23) BOGONE, nº 191. Con posterioridad a este escrito sólo existe una
referencia al Capítulo masónico del mismo nombre. Sería un nuevo llamamiento
a sus miembros en septiembre del mismo año (BOGONE, nº 194, 15 y 30 de
septiembre de 1895, p.2).
(24) ENRÍQUEZ DEL ÁRBOL, E. "La Masonería en Andalucía en el último
tercio del siglo XIX. Listado y mapa de logias existentes en fechas puntuales.
Problemática y rectificación". En La Masonería en la España del
siglo XIX. I. Junta de Castilla y León. Valladolid, 1897. pp. 217-245. Se
trataría de la logia de Cádiz "Tolerancia y Fraternidad".
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