SOCIEDAD

ALJARANDA

Una aproximación a la evolución
del comercio y las profesiones en el
casco histórico de Tarifa

Francisco Javier Jiménez Perea

    En la actualidad, los centros históricos de las ciudades están experimentando una transformación en cuanto a su uso se refiere. Después de unas décadas en las que la población comenzó a despoblar el centro histórico quedándose éste con una población residente envejecida y con unos establecimientos comerciales en crisis a excepción de determinadas áreas en desarrollo, a favor de las áreas periféricas por todas las ventajas que ello conllevaba (descongestión, espacios abiertos y zonas verdes, viviendas con mejores condiciones, nuevos centros comerciales de grandes superficies, etc). Ahora se deja notar en los últimos años una notable recuperación de estos centros históricos. Dicha recuperación viene determinada o es consecuencia de la revalorización del centro como lugar de cierta categoría social frente a los inconvenientes de las zonas periféricas y con ello la rehabilitación de los edificios. A su vez el comercio ha variado su estrategia y se ha reconvertido en un comercio más selecto para satisfacer las necesidades de esa nueva población, o bien en otros muchos casos orientados a una actividad destinada al turismo. Por tanto, hoy los edificios han adquirido otros nuevos usos, en unos casos destinados a la administración pública y en otros a la actividad privada. Estas transformaciones a las que estamos haciendo referencia también se han producido en el casco histórico de Tarifa, por lo que el presente artículo intentará esbozar un análisis exclusivo de la evolución del comercio sin detenernos en los edificios en sí, cosa que podrá formar parte de otro estudio. Para ello vamos a tomar como fuentes de información la Guía de Tarifa 1928 editada por Antonio Cazalla Morales y Francisco Terán Fernández para dicho año, los datos de la Contribución Industrial de Comercio y Profesiones de 1956, y el Padrón Impuesto Actividades Económicas de 1995 procedentes del Ayuntamiento de Tarifa, con el objeto de ver dicha evolución desde comienzos de siglo hasta nuestros días. El número total de calles analizadas y que pertenecen al casco histórico únicamente son un total de 63, sumándoles las plazas también.

Análisis de 1928

    Comenzaremos analizando las calles que poseen mayor número de establecimientos y profesionales, cuya totalidad en el casco histórico son de 153:

1º. Sancho IV el Bravo: 26 (representando el 16´9% del comercio total en el casco histórico).
2º. Nuestra Señora de la Luz: 22 (el 14´3%).
3º. Santísima Trinidad: 19 (el 12´4%).
4º. Guzmán el Bueno: 16 (el 10´4%).
5º. Jerez (General Primo de Rivera): 11 (el 7´1%).
6º. San Francisco: 8 (el 5´2%).
7º. Coronel Moscardó: 7 (el 4´5%).
8º. María Antonia: 4 (el 2´6%).
9º. Carnicería y Capitán Menéndez Arango: 3 (representando cada calle el 1´9% del comercio total en el casco histórico).
10º. Aljaranda, Castelar, General Copons, Inválidos, Moreno de Mora, Pedro Cortes, San Donato, Silo (Reina Regente): 2 (representando cada calle el 1‘3% del comercio total en el casco histórico).

    Del total del callejero, 32 calles y plazas no poseen actividad y 10 calles sólo poseen un comercio o actividad, lo cual supone el 68% de las calles. Esto nos está indicando que existe una fuerte concentración de la actividad en un grupo de calles que se corresponden con las principales vías de comunicación de la ciudad. Dentro de este grupo se distinguen tres subgrupos en cuanto al número de estas actividades. Así se destacan las cuatro primeras calles que abarcan la máxima concentración coincidiendo con los ejes principales, un segundo grupo que abarca desde la quinta a la séptima calle correspondiendo a ejes secundarios y un tercer grupo con el resto de calles que comunican los barrios internos.

Calzada de Solís en el primer tercio del siglo XX. (Foto: Archivo José Donda).

    Los comercios y actividades existentes así como su número son los siguientes:

    Ultramarinos 16, Armadores 9, Despachos de vino 8, Modistas 8, Cafés 7, Barberías 7, Comisionistas 6, Carnicerías-Charcuterías 6, Zapaterías 5, Médicos, Profesores de música, Carpinterías, Ferreterías, Prensas, Carbonerías, Carpinteros de ribera y Panaderías 4, Administradores de fincas, Hojalaterías, Automóviles de alquiler, Profesoras de parto, Fruterías y verduras y Pescados 3, Funerarias, Herrerías, Carnicerías, Confiterías, Almacenes de muebles, Farmacias y Fotógrafos 2, y un Tonelero, Automóviles (servicio de viajeros), Notaría, Electricidad, Maestro de obra, Azulejos y baldosas, cemento y materiales de construcción, Corredor de ganado, Aguardientes y licores, Estanco, Banco, Imprenta y librería, Fábrica de gaseosas, Fonda, Tratante de carnes, Droguería, Máquinas de coser, Practicante, Cerería, Comestibles, Electrodomésticos, Banquero, y Comercio menor de prendas de vestir y tocado.

    De estos datos obtenemos que las actividades que más predominan en las calles principales son las siguientes, no siendo consideradas el resto debido a su gran variedad y número:

- Sancho IV el Bravo: 6 sobre restauración, 4 barberías, 3 relacionadas con la alimentación y 2 en muebles, farmacias, fotógrafos e imprentas.
- Nuestra Señora de la Luz: 3 sobre la construcción y en restauración, 2 barberías, calzados, alimentación, muebles y administración de fincas.
- Santísima Trinidad: 3 armadores, 2 cafés, comisionistas, zapaterías y profesoras de parto.
- Guzmán el Bueno: 4 armadores, 3 carpinterías y 2 herrerías.

Análisis de 1956

    Primeramente debemos comentar que el total de actividades en este año eran de 111. Las calles con mayor número de comercios y actividades comerciales son las siguientes:

1º. Sancho IV el Bravo: 20 (representando el 18% del comercio total en el casco histórico).
2º. Nuestra Señora de la Luz: 15 (el 13´5%).
3º. Guzmán el Bueno y Santísima Trinidad: 12 (el 10´8%).
4º. San Francisco: 8 (el 7´2%).
5º. Colón, Abastos: 5 (representando cada calle el 4´5% del comercio total en el casco histórico).
6º. Coronel Moscardó, María Antonia, San Julián: 3 (representando cada calle el 2´7% del comercio total en el casco histórico).
7º. Aljaranda, Peñita, San Donato, Santa Teresa, Plaza de la Paz y Plaza de Oviedo: 2 (representando cada calle el 1´8% del comercio total en el casco histórico).

Comercios en la calle Sancho IV en la década de los 70. (Foto: Archivo José Donda).

    Del total del callejero, 31 calles no poseen comercio o actividad y 10 de ellas tan sólo poseen una, las cuales corresponden al 67% del total de las calles, concentrándose de nuevo en las calles principales tal y como ha sucedido en 1928.

    El tipo de comercio y actividades así como su número en el total del casco son las siguientes:

    Venta por menor de garbanzos 16, Venta por menor de frutas 11, Comestibles y Tabernas (grupo 7º) 9, Venta por menor de carbón 5, Practicantes y Zapaterías 4, Herrerías, Acopiador de pescados, Venta tejidos y sedas, Ferreterías, y Ventas de libros nuevos 3, Maestros carpinteros, Vinos y aguardientes, Confiterías, Talleres de labrar la madera, Peluquerías, Panaderías, Farmacéuticos, Lecherías, Venta de carne fresca y Buñuelos 2, y un Fabricante exportador de cría, Mesa de billar, Médico, Ultramarinos, Venta de explosivos, Venta de camas de hierro, Venta por menor de vinos, Carpintería, Sastrería, Máquinas de coser, Venta de ropas hechas para hombres, Venta de instrumentos de radios, Taller imprimir la prensa y una Prensa de cera a mano.

    De estos datos obtenemos las principales actividades sin mencionar el resto que las completan en las cuatro principales calles:

- Sancho IV el Bravo: 5 relacionados con la alimentación, 4 peluquerías, 3 relacionados con las prendas de vestir y 3 tabernas.
- Nuestra Señora de la Luz: 4 relacionadas con las prendas de vestir, 3 con la alimentación y 2 tabernas.
- Guzmán el Bueno: 5 relacionados con la alimentación y 3 carpinterías.
- Santísima Trinidad: 6 relacionadas con la alimentación, 3 tabernas y 2 carbonerías.

Análisis del año 2000

    El total de actividades para esta año es de 181 y las calles principales en comercios son las siguientes:

1º. Sancho IV el Bravo: 49 (representando el 27% del comercio total en el casco histórico).
2º. San Francisco: 15 (el 8´2%).
3º. Colón: 12 (el 6´6%).
4º. Santísima Trinidad y Nuestra Señora de la Luz: 10 (representando el 5´5% del comercio total cada calle).
5º. Guzmán el Bueno: 8 (el 4´4%).
6º. María Antonia: 7 (el 3´8%).
7º. Cervantes y Pedro Cortés: 5 (representando cada calle el 2´7% del comercio total).
8º. Aljaranda, General Copons, Pintor Segura, San Julián, Jerez y Silos: 3 (representando cada calle el 1´6% del comercio total).

    Del total del callejero 29 calles no poseen actividad y tan sólo 9 poseen una y 8 dos, representando el 75% del total, lo cual nos demuestra una mayor concentración del comercio en este año con referencia a los anteriores.

    Los tipos de comercios y actividades así como su número son los siguientes:

    Otros cafés y bares 24, Bares categoría especial 9, Peluquerías 7, Charcuterías y carnicerías 8, Comercios menores productos alimenticios y bebidas 7, Comercios menores prendas de vestir y tocado, Restaurantes un tenedor y Comercios menores calzados y complementos piel 6, Comercios menores pan, pasteles, confitería y lácteos y Comercios menores masas fritas 5, Comercios menores productos textiles para el hogar, tapicería y Comercios menores pescados 4, Comercios menores aparatos médicos, ortopédicos, Comercios menores artículos menaje, ferretería, adornos, Venta electrodomésticos y ferretería, Farmacias y Comercios menores de frutas y verduras 3, Comercios menores productos alimenticios y bebidas menor a 120 m², Cafeterías una taza, Comercios menores de artículos de joyería, relojería y bisutería, Comercios menores semillas, abonos, flores y plantas, Comercios menores productos de perfumería y cosmética, Comercios menores de juguetes, artículos deportes, armas, Comercios menores de prendas de vestir y tocado, Comercios menores de aparatos uso doméstico, Expendedores oficiales de loterías, Comercios menores productos droguería y perfumería, Cajas de ahorros, Salones recreativos y de juegos, Panaderías, Comercios menores de libros, periódicos y revistas y Cafés y bares 2, y un establecimiento de Otros servicios de alimentación y restauración, Hostal, pensión, Cafetería dos tazas, Comercio menor de bienes usados, Alojamiento turístico extrahotelero, Autoescuela, Banco, Sala de baile y discoteca, Comercio mayorista calzado, peletería, marroquinería, Carpintería metálica, Comercio menor tabacos en expendiduría, Escuela y servicios del deporte, Café, bares en quioscos, cajones, barracas, Instalaciones eléctricas en general, Electrodomésticos, carpintería, Despacho de pan, pan especial, Construcción completa, reparación y conservación, Ferretería, Confección artículos textiles del hogar, Venta de ropa mercería, Comercio menor mercería y paquetería, Comercio menor mercería y corsetería, Salones e institutos de belleza, Comercio menor carnes, huevo, caza y granja, Comercio menor de muebles, Comercio menor plantas, hierbas y herbolarios. En cuanto los profesionales aparecen 2 médicos, 2 de profesiones en actividades financieras, jurídicas y seguros, 2 en servicios financieros y contables, un diplomado en ciencias empresariales, un graduado social, un abogado, un ATS, fisio-terapeuta, un óptico y podólogo, un farmacéutico, un dibujante técnico, un gestor administrativo, una maquilladora y esteticista, un pintor, escultor, ceramista y artesano y un profesional de otras actividades en enseñanza.

    De los datos de las actividades podemos decir que las que más predominan en las calles principales son las siguientes, conformando el resto otras que no se mencionan:

- Sancho IV el Bravo: 13 relacionadas con la restauración, 6 con la alimentación, 5 con productos textiles, 3 farmacias, zapaterías y ferreterías, y 2 joyerías y bancos.
- San Francisco: 8 relacionadas con la restauración, 2 ferreterías y 2 ópticas.
- Colón: 5 relacionadas con la alimentación y 4 con prendas textiles.
- Santísima Trinidad: 2 relacionadas con la belleza, alimentación y prendas textiles.
- Nuestra Señora de la Luz: 2 zapaterías y varios restaurantes.

Valoración de los datos

    Ante todos estos datos recogidos podemos establecer que el comercio en lo referente a su distribución y ubicación en el casco histórico no ha variado nada con el paso de los años. Es decir, los ejes principales donde se concentra el mayor número de comercios coinciden con los ejes de comunicación más importantes de la ciudad histórica, es decir, Sancho IV que atraviesa el casco de oeste a este y paralela prácticamente a la línea de playa, y Nuestra Señora de la Luz que recorre el casco de norte a sur. Ambas calles unían las tres antiguas puertas de entrada a la ciudad por la muralla árabe. Son las que poseen un trazado más uniforme o rectilíneo a la vez que una mayor anchura, así como la construcción a lo largo de ellas de las mejores casas solariegas. Esto les ha permitido la mejor adaptación al tráfico rodado en detrimento del resto de las otras calles más estrechas y sinuosas típicas del trazado urbanístico con influencias árabes. Las otras vías principales secundarias son Guzmán el Bueno que va bordeando el castillo o alcazaba, Santísima Trinidad que comunica con el mercado y con la otra calle secundaria San Francisco y que comunica con la iglesia del mismo nombre y une la anterior mencionada con Sancho IV. La propia configuración urbana que no permite una buena accesibilidad ha relegado a muchas calles a no tener presencia alguna comercial, siendo estas zonas únicamente residenciales. Como ya hemos mencionado, se produce una gran concentración de las actividades en un número reducido de calles siendo ésta mucho mayor en los últimos años, donde una sola calle, la principal, concentra prácticamente la mitad de todas las actividades.

Modernos comercios en el Barrio de Afuera. (Foto: M. Rojas).

    Por el contrario, debemos decir que el tipo de comercio sí ha sufrido una gran evolución y una profunda transformación propia de las necesidades de cada momento histórico. Lo primero que llama la atención es el cambio en la catalogación de los comercios y actividades. Esta va pasando de ser simple, es decir, las actividades están generalizadas, englobadas en unos tipos muy concretos, a complejas. Cada actividad se subdivide en otras más específicas. Esto no es más que otra cosa que la respuesta a la cada vez mayor especialización de las actividades en consonancia con las cada vez más concretas necesidades del individuo dentro de este mundo tan complejo de nuestra sociedad del bienestar y del consumismo. Tarifa también se ve inmersa en este proceso e intenta dar respuestas a esas nuevas demandas. En el año 1928 las actividades responden a profesiones poco desarrolladas hoy, incluso algunas han desaparecido, ya sólo se abastecen las necesidades básicas de los ciudadanos. También nos encontramos con actividades que actualmente han sido relegadas a las zonas periféricas. Para el año 1956 y debido al momento histórico tras pasar por la guerra civil, los comercios que más abundan son los relacionados con la alimentación y productos muy básicos, apareciendo otros también actualmente desaparecidos como la venta de carbón o explosivos. Para ambos períodos sí destacan profesiones relacionadas con la mar, algo normal teniendo en cuenta que estamos en una ciudad costera. En cambio hoy día ese mismo carácter costero e histórico ha originado que la respuesta sea diferente en cuanto a comercios se refiere, ya que lo que se demanda es diferente. Al embarcarse en una nueva actividad económica como es el turismo, la ciudad ha tenido que adaptarse a un tipo concreto de servicios, que no es otro que aquel que demanda ese turismo. Así tenemos la proliferación de actividades relacionadas con el alojamiento, la restauración y alimentación, locales de copas y comercios de ropas específicas. A su vez esta nueva actividad ha logrado aumentar el poder adquisitivo de los residentes, lo que hace que aparezcan nuevos comercios encaminados a satisfacer a parte de las necesidades básicas, otras más específicas, aunque debemos resaltar que son muchos los ciudadanos que se desplazan a localidades vecinas (Algeciras) para realizar algunas de sus compras, ya que en estos lugares los precios son más bajos gracias a una mayor competitividad y no ser zona turística. La génesis de estos nuevos comercios y la recuperación de otros muchos están en su mayoría en manos de individuos de fuera de la ciudad ya que los residentes carecen del capital suficiente que requiere la inversión en éstos.

    Un hecho que debemos destacar de esta nueva actividad en referencia al patrimonio histórico, en lo que respecta a las edificaciones, es que ha conllevado aspectos negativos y aspectos positivos. En cuanto a los primeros comentar que en muchos casos se ha permitido la instalación de comercios que han roto con la fisionomía del edificio, destrozando muros, pintando de colores llamativos, colocando objetos antiestéticos,... En cuanto a los positivos, decir que esta regeneración económica ha permitido que se recuperen numerosos edificios que se encontraban en estado casi ruinoso, incluso volviendo a su fisionomía original o bien dándole esas características que definen la arquitectura tarifeña.

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