| HISTORIA |
ALJARANDA |
El destierro de dos vascos
en Tarifa en el siglo XIV
Andrés Andrades Gómez
En el presente artículo vamos a tratar de introducir nuevos temas de Tarifa con el fin de dar a conocer aspectos poco sabidos o desconocidos. En éste seguiremos en la línea de buscar y sondear en los distintos archivos existentes y que nos puedan arrojar luz sobre distintas temáticas tarifeñas. Concretamente, el siguiente, que vamos a esbozar y transcribir, es el caso de unos personajes vascos que estuvieron en Tarifa en el siglo XIV con motivo de un lance sangriento y que tras permanecer en nuestra localidad fueron perdonados por el rey, aunque con la mala fortuna que murió uno de ellos, antes de volver a su tierra, como veremos a continuación.
En Istoria de las bienandanzas e fortunas de Lope García de Salazar (1) aparece un texto, correspondiente al libro XXII de las Bienandanzas, en el cual nos da el encabezamiento de: "Título de cómo mataron Juan de la Guerra e Martín de Legiçamón a Diego Sánchez de Vasurto e la causa d’ello e de cómo mató un [p]asmo a este Juan de la Guerra en Tarifa" (2). Éste es el que transcribiremos más adelante. Sin embargo, antes de ello, daremos un breve repaso al contenido del mismo con el fin de que su posterior lectura resulte más asequible y comprensible.
Los hechos transcurren en la época del rey Enrique III de Castilla (1390-1406), concretamente en el año 1395 (5 años después de la subida al trono de este monarca). En el valle del Ibaizábal (3) están enfrentadas dos familias, la de Martín Sánchez de Legiçamón y la de Diego Sánchez de Vasurto. Es época de grandes luchas familiares en la zona vasca.
Para situarnos un poco, vamos a hacer un alto para recorrer muy brevemente algo sobre la historia de estos dos linajes, que existieron entre Bermeo y Bilbao (4) y de esta forma comprender un poco el motivo de sus disputas y posterior traslado a Tarifa. La primera, que era la más antigua, considerándola como descendiente del Cid Campeador, se asentó en la zona "multiplicando allí grandes tienpos antes que Vilvao fuese poblada" (5). Participó desde el principio en poblamientos de distintas localidades así como en la guerra de Granada, poseyendo escudo de armas ("e avía por armas varras atravesadas") (6).
La segunda, la de los Vasurto, son descendientes del señor de Ayala (7), de la que sus sucesores fueron "buenos escuderos e mercaderos en la dicha villa e su comarca" (8). Ambas familias hicieron distintos casamientos con personajes más o menos influyentes en la comarca, de lo que nos da buena cuenta dicho libro de las Bienandanzas.
El inicio de las hostilidades lo podemos situar en el año 1362, en el que se pelearon dos grandes grupos familiares formados por: Legiçamón y Urista, en un bando, y Gecho, Vasurto, Arsúa y Zurbarán, en el otro (9). Aquí se sucedieron muertes y heridos por ambas partes, ocurriendo que "esta fue la primera sangre vertida (...), por donde suçedió e suçede enemistad e omeçidas fasta oy entre ellos". Posteriormente, hubo otra gran confrontación entre las mismas familias (en 1393), también con gran saldo de muertos y heridos por ambos grupos (10).
Retomando la historia, la gota que colmó el vaso, o la excusa perfecta para otra nueva lucha de grupos, fue la presencia de un salmón, creemos que un buen ejemplar, en el río Ibaizábal, el cual van a pescar los hijos del primero de ellos junto a su cuadrilla correspondiente (11). Enterado el segundo, apostó sus hombres en unas casonas derruidas, "(...) casas, de mucho mal contienente (...)" (12), indicándoles a los hijos de Martín Sánchez que todo pez que apareciese en la zona les pertenecía a ellos, con lo que deberían marcharse. La cosa no quedó así, pues empezaron los ataques verbales (13), siguiendo a mayores, pues hicieron uso de sus armas. Ante esto, Diego Sánchez se escondió en una casa con tan mala fortuna que fue herido de muerte en un ojo por un ballestero del primer grupo. Martín Sánchez, ante el temor al castigo de la Justicia, no los admitió en su casa, por lo que los hijos tuvieron que huir a la localidad vizcaína de Somorrostro, cercana a Santurce. Parece ser que en esta población la familia tenía conocidos o parientes. Los participantes en la fatal trifulca fueron arrestados y ajusticiados, siendo el castigo inicial los azotes y posteriormente la pérdida de sus posesiones, con el descrédito que ello conllevaba (14). A este respecto, creemos que su marcha a otra población fue motivada por acogerse al Derecho de Asilo (15), con el fin de protegerse, pues esto se encontraba legislado, en el Decreto de Graciano (s. XII), en el Fuero Juzgo (s. XIII) y en el Concilio de Trento (s. XVI), entre otros. En el segundo, concretamente, se recogía que: "nengun omne non ose sacar por fuerza al que fuye a la eglesia, fueras ende si se defendier con armas (...) si algun onme saca a su siervo o su debdor de la eglesia o del altar por fuerza que lo non de el sacerdote, o el que guarda el iglesia, el que lo saca, si es omne de gran guisa, pues que lo sopiere el iuez fagal pechar C sueldos a la eglesia por la desondra. E si fuere omne de menor guisa, peche treinta sueldos; e si non oviere onde los pague, reciba C azotes y el sennor aya su siervo quittamientre, y el otro aya su debdor". Mientras que el tercero, promulgaba la inmunidad local como "Institución Divina", siendo considerada su violación un sacrilegio "castigando la misma con la Excomunión Mayor" (16).
Continuando con nuestros personajes, suponemos que pidieron dicha protección en algún oratorio o ermita de Somorrostro o incluso en una posible capilla de la casa-torre que existía en la localidad desde mediados del siglo XIII (17). Esto explicaría varias cosas: en primer lugar, el que no les pudieran hacer nada las Autoridades civiles; en segundo lugar, que fueran castigados los demás participantes en la lid, así como el constante hostigamiento a su padre por Martín Ruiz de Avendaño (18), como nos indica el texto, según parece, con el fin de "hacerles salir" y prenderles y ajusticiarles; y, en tercer lugar, también explicaría que la forma de salir de Somorrostro fue sólo tras el canje del perdón Real a cambio del destierro.
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Enrique III de Castilla y León. Imagen del Libro de retratos de los Reyes. 1594. Miniatura. (Archivo del autor) |
Posteriormente fueron perdonados por el rey Enrique III (19), siempre y cuando permaneciesen desterrados en Tarifa (20) por un tiempo no inferior a 3 años (21). Cumplida la condena, el mayor de los hijos, Juan de la Guerra, fue a cazar osos (lo que nos indica la excelente caza que existía en estos parajes) (22). Por lo que se desprende del texto, era bastante valiente, por lo que siguió al plantígrado por unos riscos y lo mató, no sin antes éste se defendiese mordiéndole. Al cabo de tres días los médicos tarifeños le indicaron que para salvar la vida debía permitir amputarle la pierna, cosa a la que Juan se negó aduciendo que sus enemigos, cuando regresara, estarían complacidos viéndole inútil. Ante esta negativa, empeoró muriendo al cabo de 40 días, de tétanos (23), nos imaginamos que con grandes dolores, y siendo enterrado aquí en Tarifa. Por su parte, su hermano volvió a la casa familiar perdonado por haber cumplido la imposición real.
Una vez aclarado el contenido del texto, pasamos a transcribirlo:
[400 r] "En el año del Señor de mil CCCXCV años mataron Juan de la Guerra e Martín de Legiçamón, fijos de Martín Sánchez de Ligiçamón, a Diego Sánchez de Vasurtu en Ibaiçával. E la su muerte e la causa d’ella fue ésta: commo dicho es, los de Ligiçamón e de Vasurtu e de Çurbarán eran enemistados por las cosas susodichas e porque los fijos de Martín Sánchez eran venidos de corte e andavan orgullosos e poderosos e echaron con omes levantados de sus linajes aquel Diego Sánchez de Vasurtu, que era mançevo asás e esforçado. E andando en sus contenentes con ellos / [Fol. 400 v., col. a] e andando por topar, el diablo, que trata tales cosas, demostró un salmón en la presa de las azeñas (24) de Ibaiçával e los fijos de Martín Sánchez tomaron redes e fueron con los dichos Juan de la Guerra e Martín de Ligiçamón con todos los mançevos del linaje, que fueron XXVII omes, a Ibaiçával por tomar aquel salmón. E commo lo sopo Diego Sánchez de Vasurtu, púsoseles con unos XV omes en unas casas, de mucho mal continente, e díxoles que si salmón o pescado pareçía en Iyaiçával, qu’ellos no tenían allí qué fazer. E sobresto venieron en palabras. E poniendo manos a las armas, (e) ençerróse el dicho [Diego] Sánchez en la casa primera; e así entrado dentro, posiéndose a una ventana pequeña, diole un vallestero, que se llamava Sancho de Durandio, que era criado de Martín Sánchez e mançevo atrevido, con una saeta por el ojo de vaxo arriba e salióle por los meollos de la caveça arriba e cayó luego muerto en el sobrado dentro de casa. E fuéronse a la villa e el padre no los osó acoger por temor de las hermandades e justiçia e fuéronse a Somorrostro. E fueron todos açotados e talados los vienes d’ellos e Martín Sánchez, su padre, fue mucho fatigado (25) de Martín Roiz de Avendaño, que era poderoso, por quanto los de Vasurtu eran suyos e el solar de Butrón estava mucho decaído, como dicho es (26).
Después fueron perdonados del rey don Enrique Terçero los dichos Juan de la Guerra e Martín de Ligiçamón por que serviesen destierro de tres años en Tarifa. E servidos los dos, morió el dicho Juan de la Guerra, fijo mayor e mejor del dicho Martín Sánchez, de una mordida que le fizo un oso, matándolo él en el monte d’ençima de un ginete, que le travó del calcaño e morió de pasmo a cavo de XL días. E yaze enterrado allí. E Martín de Ligiçamo, su hermano, vino a la tierra serviendo su destierro.
Este Juan de la Guerra era mucho lijero e fazedor de toda cosa e, atreviéndose más que los otros, entró en unos riscos acometer aquel oso; e como fue mordido [col. b] e lo ovo muerto, a cavo de tres días le dixieron los físicos que si quería escapar, que se dexase cortar la pierna por la rodilla e que escaparía antes qu’el pasmo le tomase. E díxoles que Dios nunca quisiese qu’él tornase adonde sus enemigos le viesen lastimado por que tomasen d’ello plazer e que Dios fiziese d’él lo que le ploguiese. E así morió".
REFERENCIAS Y BIBLIOGRAFÍA
(1) Existen varios
manuscritos que tratan sobre las Bienandanzas (hemos encontrado 12 en
distintas bibliotecas del país), así como diversos estudios sobre las mismas
(como por ejemplo, Las bienandanças e fortunas que escribió Lope García de
Salazar en la su torre de Sant Martín de Muñatones. Ed. M. Camarón.
Madrid. SÁNCHEZ, G. 1884; entre otros), sin embargo usaremos el manuscrito Ms.
9-19-2/2100 R. A. H. (Ed. MARÍN SÁNCHEZ, A. M. Zaragoza. Universidad de
Zaragoza. 1993), que aparece publicado en microfichas, de la tesis de
licenciatura del mismo título, por parecernos el más completo y antiguo de los
que hemos visto.
(2) Bienandanzas. Libro XXII. Fol. 400 r y v. Cols. a y b.
(3) Ibaizábal: Afluente derecho del río Nervión. Forma un valle que pertenece
al partido judicial de Durango (Vizcaya).
(4) Bienandanzas. Libro XXI. "Titulo de los linajes de las villas de
Vermeo e de Vilvao e donde suçedieron". Fol. 376 v. Col. b.
(5) Bienandanzas. Libro XXI. Fol. 377 r. Col. a.
(6) Ibídem. Libro XXI. Aquí también se nos dice que la hermana de
Martín Sánchez fue la manceba del Sr. de Vizcaya, Pero Núñez de Lara.
Asimismo, nos indica que este Martín Sánchez "fue cavallero e el que
más valió e ganó en su linaje".
(7) Bienandanzas. Libro XXI. Fol. 377 r. Col. b.
(8) Ídem. Libro XXI.
(9) Bienandanzas. Libro XXII. "Titulo de las peleas e muertes de la
villa de Vilvao e de sus comarcanos e de la causa d´ello". Fol. 399 v.
Col. a.
(10) Ídem. Libro XXII.
(11) 27 hombres, según nos cuenta el relato.
(12) 25 hombres, según el relato.
(13) "E sobreesto venieron en palabras".
(14) En el texto aparece "talado los vienes de ellos". Si nos
atenemos fielmente al significado de esta palabra, tenemos que no fueron
despojados de sus bienes, sino que éstos fueron destruidos y arrasados,
incluyendo campos, casas, ...
(15) Este Derecho es reconocido, en el mundo cristiano, desde muy antiguo (392
d. C y, en la Península, desde el año 610), permaneciendo intocable en España
hasta Felipe V, que fue el primero que se atrevió a recortar dicho Privilegio.
Esta protección no sólo era considerada para las iglesias, también eran
válidas, para dicho asilo, cualquier edificio consagrado al culto así como las
zonas que lo circundaban (oratorios, cementerios, conventos, habitaciones de
obispos, ...). MORGADO GARCÍA, A. Derecho de asilo y delincuencia en la
diócesis de Cádiz. Diputación Provincial de Cádiz. 1991. pp. 11 a 14.
(16) Ibídem. p. 14.
(17) Somorrostro no tendrá iglesia como tal hasta su construcción en el siglo
XVII.
(18) Por lo que se deduce del texto, parece ser que este poderoso personaje era
familia o allegado del difunto: "que era poderoso, por quanto los de
Vasurtu eran suyos". Lo único que hemos encontrado, por ahora de
éste, es que era un noble vizcaíno, de gran poder en la Corte, que participó
en expediciones para la posterior conquista de Las Canarias. En Lanzarote fue
invitado por el rey local Zonzamas a hospedarse en su propia casa. Martín Ruiz
le pagó dejando encinta a la mujer del monarca. También hemos deducido, de
capítulos anteriores de las Bienandanzas, que dada la enemistad entre
familias, arrastrada de años atrás, pudo ser otro de los motivos por los que
el padre fue molestado e instigado constantemente por los del bando contrario.
(19) No creemos que fuesen perdonados, como aquí se dice, pues, de haber
ocurrido esto, no hubiesen sido desterrados, como sucedió en realidad. Creemos
que el texto se refiere a que a cambio del destierro en Tarifa serían
perdonados.
(20) Desde el 10 de noviembre de 1334 Tarifa posee un documento en el que
Alfonso XI hace referencia al privilegio de la Villa concediendo el perdón a
todo reo que habite en ella un año y un día, estableciéndole garantías
durante su estancia: "(...) por bien de faser merçed a la nuestra villa
de Tarifa por que podiese seer mejor e mas poblada de lo que agora es, e
franqueasmosla que todos aquellos que fuesen servir o morasen y un anno e un dia
por sus cuerpos, que fuesen quitos e perdonados de la nuestra justiçia que nos
podriamos aver contra ellos, asi por muertes de omes commo por robos e tomas
(...) et que por la nuestra justiçia non fuesen presos nin muertos nin les
tomasedes ninguna cosa de lo suyo (...)". Estos privilegios, con
carácter general, fueron confirmados posteriormente por Pedro I (22/9/1351),
Juan I (15/8/1379) y Enrique III (27/4/1391), rey que nos ocupa en el presente
artículo: "(...) les confirmo todos los previlleios e cartas e alvalas
e sentençias e franquesas e libertades e graçias e merçedes e donaçiones que
tienen de los dichos reyes onde yo vengo (...)". Transcripción de
VIDAL BELTRÁN, E. En Hispania XVII. Nº LXVI. 1957. En DE LAS CUEVAS, J.
y J. Los mil años del castillo de Tarifa. pp. 98-109. Instituto de
Estudios Gaditanos. Cádiz, 1978.
(21) Como hemos visto anteriormente, el destierro en Tarifa, por delitos, era de
un año y un día; sin embargo, a estos personajes se les castiga con tres
años. Esto puede deberse a la gravedad del hecho: ser las víctimas linajes
importantes, sufriendo el rey presiones para apartar a los culpados por bastante
tiempo. Ejemplo de esta presión lo tenemos en el texto al señalarnos que la
familia de Juan de la Guerra e Martín de Legiçamón fue constantemente
hostigada por Martín Ruiz de Avendaño, "que era poderoso".
(22) Esto mismo nos cuenta el Libro de la montería de Alfonso XI: "...
es bueno de puerco en todo tiempo. Et a las vezes ay osso...". (Lentiscar,
Quebrantamichos, Bolonia, Torre Vaqueros, Sierra de Enmedio, etc.) o también: "...
es un buen monte de oso et de puerco en yuierno et en verano ...". (En
el caso de Guadalmecil, por ejemplo). Capítulo XXX: "de los montes del
termino de Tarifa et de Algezira", estudio y edición crítica por
MONTOYA RAMÍREZ, M. I. Granada. Servicio de Publicaciones de la Universidad.
1992.
(23) En el texto aparece la palabra "pasmo", que una de sus
traducciones médicas es la de Tétanos. Esta creemos que pudo ser la causa de
la muerte de Juan de la Guerra, dado que fue mordido por un animal.
(24) Aceña: Molino harinero instalado dentro del cauce de un río.
(25) Fatigar: molestar.
(26) Butrón: Localidad vizcaína próxima a Bilbao. En sus cercanías existe un
castillo o atalaya. Pudiera tratarse de la que constantemente localizan las Bienandanzas
en los Libros XXI y XXII como el lugar donde ocurrieron los dos primeros grandes
enfrentamientos, y que pertenecía a la familia de los Legiçamón.
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