| PERSONAJE TARIFEÑO |
ALJARANDA |
Juan Gil Núñez, molinero
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Juan Gil Núñez. (Foto: Francisco Ruiz León) |
Traemos a esta página a este tarifeño nacido en el año 1919, fruto del matrimonio de Francisco Gil Jiménez y María Núñez, todos ellos naturales de ese precioso enclave de nuestra campiña llamado Puertollano.
Nuestro personaje, casado con doña María Gil Marín tuvo cuatro hijos: María, Dolores, Luis (q.e.p.d.) y Francisco, que le han dado doce nietos.
En su vida laboral ha trabajado en labores propias del campo: cuidando el ganado, sembrando la tierra, haciendo carbón, en la saca del corcho, etc. Actualmente, Juan Gil mantiene vivo el oficio de molinero, de hecho, a sus ochenta y dos años todavía continúa faenando en el molino hidráulico de piedra horizontal (rodezno) que posee en la zona de la Garganta del Rayo (Puertollano), uno de los últimos tres existentes en la Sierra de Fate, donde antaño el número de molinos harineros que aprovechaban la fuerza del agua era mucho mayor.
Además de su labor diaria en el molino, Juan también hace por conservar y preservar esta tradicional actividad de la campiña tarifeña atendiendo amablemente a toda aquella persona que lo visita, dándole toda clase de información de la forma de trabajar de estos antiquísimos artilugios que han subsistido a través de los siglos y que funcionan movidos por el empuje de la corriente de agua que baja de la garganta y que, convenientemente encauzada y con un sencillo mecanismo, hace rotar la rueda que muele el trigo.
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Exterior del molino de Juan Gil, situado en la Garganta del Rayo. En la parte superior la tajea o torre que canaliza el agua que mueve la rueda del molino. (Foto: Francisco Ruiz León) |
Los campesinos de la Garganta del Rayo, como nuestro personaje, compran el trigo que necesitan y lo almacenan en estos molinos denominados maquileros, porque no cobran en dinero (ni por supuesto en euros) sino que se quedan con una proporción determinada del trigo que muelen, la llamada maquila. Esta proporción es escasa, ya que se reduce simplemente a la necesaria para su autoabastecimiento.
Como reconocimiento por mantener una tradición casi extinguida en nuestro término y que se remonta a varios siglos, le traemos a este número de ALJARANDA como nuestro personaje tarifeño.
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