HISTORIA

ALJARANDA

El Telégrafo y un tarifeño que
con sus méritos destacó en él

Carlos Núñez Jiménez

    Sirva este mi primer artículo después de algún tiempo, debido a los males que he padecido y que a D. G. de nuevo me siento restablecido.

    En primer lugar quiero dar las gracias al Consejo de Redacción de nuestra querida revista ALJARANDA y a su director el amigo Jesús Terán por la magnífica metopa con la que me ha galardonado por mi modesta colaboración.

    Diez años hace ya que ALJARANDA cada trimestre ve la luz, gracias al trabajo desinteresado de unas personas que sienten gran alegría cada vez que de nuevo sale la revista; estas personas y otras que a través de dicho tiempo también pertenecieron al Consejo de Redacción, y que han trabajado sin descanso con sólo la ilusión de que nuestro Pueblo cuente con una publicación de esta categoría y que traspasa nuestras fronteras.

    Trata este artículo de un tarifeño que destacó en el servicio del telégrafo y del importante avance en la telegrafía sin hilo que significó el invento de un vecino de nuestra ciudad.

    D. Miguel de Lara Herrera nació en Tarifa el día 7 de abril de 1862 y vivió en Plaza Nueva, 8. Eran sus padres don Antonio Lara Derqui y doña Dolores Herrera de los Ríos. Contrajo matrimonio con doña Aurora García Grinda. Su hijo D. Jesús de Lara García Grinda se casó con doña María de la Luz Pérez Martínez de Arcos, hija de D. Antonio Pérez de Roldán.

Antiguo impreso utilizado en la estación de telégrafo de Tarifa.

    En el periódico El tarifeño de 7 de agosto de 1893 en el número 82 se podía leer: "D. Miguel de Lara Herrera, administrador principal de comunicaciones de Bácalod (Negro Occidental) Manila, regresa de Puerto Rico. El oficial de Telégrafo fue el último en abandonar su puesto arriando la bandera de España por última vez".

    En carta dirigida por D. Miguel a su amigo D. José Núñez Reynoso, diputado a Cortes por el distrito de Medina Sidonia, le relataba lo siguiente:

    "A las nueve de la mañana del día 25 de noviembre de mil ochocientos noventa y ocho, tuvo lugar la evacuación de Cápiz, capital de la provincia de su nombre, en la isla de Panay del Archipiélago Filipino, retirándose las autoridades, funcionarios públicos y tropas leales con todos los residentes de la Colonia española al campamento militar de Bay-bay situado en la playa a cuatro kilómetros de la cabecera ó capital, en donde instalé los aparatos telegráficos para sostener la comunicación por el cable con Manila y España.

    La última bandera de la patria española que allí ondeó fue en la administración principal de comunicaciones de aquella provincia, de la que yo era Jefe, siendo arriada por mí a las nueve menos cinco minutos de aquel triste día. Ella guarda las lágrimas que derramé en aquellos momentos de profundo dolor y que como profunda reliquia, la he conservado hasta hoy, que te la entrego gustosísimo para que la poseas como recuerdo histórico y como prueba del sincero cariño que desde la niñez te profesa tu mejor amigo: Miguel de Lara Herrera". (Desconozco el paradero de dicha bandera).

    En el número 89 del periódico La Unión de Tarifa, de fecha 24 de julio del año 1926, se decía: "Próximo homenaje D. Miguel de Lara Herrera. Sabemos que por el Cuerpo de Telégrafo se está organizando un homenaje de admiración y respeto hacia nuestro querido paisano, el Inspector General de dicho Cuerpo, D. Miguel de Lara Herrera, glorioso fundador y director del Colegio de huérfanos de dichos funcionarios. El homenaje consistirá en la erección de un busto en uno de los jardines de dicho hermoso Colegio situado en las alegres afueras de Madrid".

    En la revista Blanco y Negro del 22 de febrero de 1902 se relataba la siguiente noticia:

    "Con patriótica satisfacción podemos consignar el gran progreso que la ciencia y la humanidad deben al Ilustre comandante de Ingenieros don Julio Cervera Baviera, quien ha perfeccionado por medio de ingeniosos aparatos inventados por él, las prácticas de telégrafo sin hilo ensayados en Inglaterra y Estados Unidos por Marconi, en Alemania por Slaby, en Francia por Tissot y en Rusia por Popoft.

    Durante tres meses consecutivos ha realizado el comandante Cervera felicísimas experiencias de telegrafías sin hilo a través del Estrecho de Gibraltar, entre las plazas de Tarifa y Ceuta, auxiliados eficazmente por los ilustrados tenientes de Ingenieros don Antonio Pelaez Campomanes y don Tomás Fernández Quintana.

    La comunicación se establece desde la estación de Tarifa, situada en el cerro del Camorro hasta la estación de Ceuta, colocada en el alto del Hacho, es decir, que la corriente atraviesa una distancia de 34 Km. Los postes que sirven para la comunicación tienen 56 metros de altura.

    La ventaja enorme del sistema Cervera consiste en que nuestro insigne compatriota ha llegado a transmitir de treinta y seis a cuarenta palabras por minuto, merced a un multiplicador de su invención. Marconi y Slaby sólo han llegado hasta ahora a transmitir seis palabras en el mismo tiempo.

    En breve el Sr. Cervera establecerá por cuenta del Gobierno, el telégrafo sin hilos entre Valencia y Las Baleares, entonces tal vez se empezará a hablar en el extranjero de que existe en España un hombre de tanta valía y un progreso tan importante".

    El Sr. D. Julio Cervera Baviera inventó en el año 1903 la enseñanza por correspondencia.

Cerro del Camorro, donde estuvo el Semáforo hasta 1972. (Foto: M. Rojas)

    Las estaciones telegráficas en la provincia de Cádiz que al 9 de marzo de 1904 tenían servicios permanentes eran las de Cádiz, Jerez y las estaciones de la vía férrea. Durante todo el día y la noche se hacía servicio completo en la de San Fernando, Capitanía General del Departamento, Carraca, Puerto de Santa María, Sanlúcar, Algeciras, Tarifa, San Roque, Ceuta, La Línea y Tánger desde las 7 de la mañana a las 21 horas y servicios limitados en Arcos, Chipiona, Los Barrios, Medina Sidonia, Puerto Real, Semáforo de Tarifa, Vejer, Rota, Villamartín, Algodonales, Zahara, Grazalema, Alcalá de los Gazules, Olvera y Bornos de 9 a 12 y de 14 a 19 y los domingos de 9 a 12.

    Los telegramas debían ofrecer un sentido claro y en caracteres romanos y en algunos de los idiomas Español, Francés, Italiano, Portugués, Inglés ó Alemán. Tenían que ir acompañados de los sellos correspondientes al número de palabras de que constaba.

    El precio por las 15 primeras palabras era de 55 céntimos y cinco céntimos por cada palabra más.

    En el año de 1985 era de telégrafo Joaquín Chico Fernández, más tarde Antonio Núñez Morales, también trabajó en telégrafo, pero yo recuerdo a partir de D. César de Mosteyrin, fallecido el año pasado que era una persona admirable, un gran padre de familia y que dio clases de Inglés y de Física y Química a muchos tarifeños que lo recordarán con cariño y afecto.

    Creo que el último de telégrafo fue el amigo Enrique Martínez González, ya que después Telégrafos se fusionó con Correos.

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