
Calle Batalla del Salado
Manuel Liaño Rivera
Lamentablemente, la historia de las calles se acaba. Hemos querido dejar para el final una de las calles que mayor transformación ha tenido en el curso de cuarenta años. Las calles de mi pueblo apenas han perdido su fisonomía. Basta ver una postal de los años cincuenta para darnos cuenta. Pero "la carretera", como todos hemos conocido de siempre a la calle BATALLA DEL SALADO ha perdido su encanto pueblerino para convertirse en una vía comercial y moderna.
Antaño, fue conocida por calle REAL, por estar en el camino Real a Jerez, para, posteriormente, denominarse como hasta ahora.
Pero es a raíz de la circunvalación de la carretera general, cuando todo cambia... y donde estaban el café de Salvatierra, la herrería de Eulogio Díaz, la talabartería de Rodríguez, se han convertido en sucursales de oficinas bancarias y despachos de prensa nacional y extranjera... la barbería de Moreno, sigue... no está el maestro Moreno... pero sigue. La taberna de Palma, el colegio de Don José Alonso, la lechería de María Salvatierra,`la zapatería de Chamizo... pasaron a mejor vida. La taberna del Grifo sigue también en buena hora muy remozada.
Patios clásicos como el de Roballo el municipal y el de Andrés el de la Salvadora ya no son lo que eran, el antiguo Cuartel de la Guardia Civil se ha convertido en un almacén de venta de muebles, el patio de Cepillo lo ocupa hoy una firma comercial de windsurf, prevalece todavía la casa de los hermanos Barrios y la casa solariega de los Masardo Núñez... pero la gasolinera de Orozco y el abrevadero de bestias han pasado a convertirse en un mastodóntico edificio plagado de tiendas deportivas y pizzerías... La fábrica del Consorcio, fue transformada por los hermanos Pérez Chico en sus viviendas particulares. Ya no existe el patio de Estefanía ni la herrería de Rivas... la bodega de Rafael Jiménez ha pasado a tienda de tablas de windsurf así como también la fábrica de Gaseosas y sifones de Salvador Pérez... en la taberna de Filito hoy alquilan bicicletas y en la tienda de Rafaela Balongo existe hoy un mesón... Las tiendas de Joaquín Castro y de las hermanas Rodríguez, más conocidas por "Las Marinas", reconvertidas en tiendas de colores alegres y ropas deportivas... y la esquina final, donde estaba la taberna de Pacheco, la carbonería de María Moreno, la zapatería del Cojo, la barbería de "Follones", la taberna del señor Luis, el café de Antonio Rodríguez y la tienda de Salvador Pérez se han convertido en un maremagno de tiendas de regalos, prendas deportivas, pub, cafeterías y oficinas bancarias.
Sirvan estas líneas como pequeño homenaje a aquellos industriales y trabajadores de entonces, que daban a "la carretera" otro color, otro sabor y, porque no decirlo, otro olor, más de pueblo.
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