| HISTORIA |
ALJARANDA |
El I Marqués de Tarifa:
Peregrino y turista en Tierra Santa
Andrés Andrades Gómez
INTRODUCCIÓN
Corren los siglos XV y XVI. Siglos en los que en el Viejo Continente tienen lugar una serie de acontecimientos, como: Carlos VIII reina en Francia, iniciando las guerras de Italia, continuándolas Luis XII y Francisco I; Enrique VII funda la dinastía Tudor en Inglaterra, posteriormente reina Enrique VIII; Vasco de Gama llega a la India a través del Cabo de la Buena Esperanza; los Médicis señorean en Florencia; es la época de Lutero, Miguel Ángel, Tiziano, Rafael.
En el caso de España, donde reinan, sucesivamente, los Reyes Católicos, Juana I y Felipe el Hermoso, Fernando el Católico, Carlos I de España y V de Alemania, se suceden una serie de hechos, entre los que destacamos, en orden cronológico, algunos de los más relevantes: la creación de la Santa Hermandad; la constitución de la Inquisición en Castilla por bula de Sixto IV; el fin de la guerra con Portugal, fin de la Reconquista; Colón llega a América y realiza 3 viajes más; firma del tratado de Tordesillas; fin de la conquista de las Canarias, la toma de Melilla y el levantamiento de Las Alpujarras; creación de la Casa de Contratación de Sevilla; Cisneros conquista Mazalquivir y Orán; comienzo de la importación de esclavos a América; Magallanes encuentra el Pacífico y Elcano culmina la vuelta al mundo; el saqueo de Roma por las tropas imperiales; etc. Amén de lo acontecido en tierras de Ultramar (acciones de Colón en América, el trato a los indios, descubrimientos, Cortés, Pizarro, etc). Sin olvidar el mundo cultural: Jorge Manrique, Juan de la Encina, Fernando de Rojas, la Biblia Políglota, etc. (1).
Concretamente en Tarifa, uno de los hechos más destacables, aunque no el más importante, es el litigio con el I Marqués de Tarifa, el que muy ligeramente pasamos a referenciar, por ser hecho conocido por todos.
PROBLEMÁTICA CON EL MARQUÉS DE TARIFA
En este punto no vamos a profundizar pues ya hay escrita bastante literatura con respecto al tema del pleito Marqués-Tarifa. Para ello, vasta ver la amplia información sobre el mismo (2).
Lo que sí vamos a tratar son las causas por las cuales se "enzarzaron" ambos bandos. A nuestro entender, los detonantes de los hechos fueron dos grandes motivos:
En primer lugar, el Marqués estaba, como todo noble de la época, intentando conseguir nuevas tierras, tanto despojando a la villa de las tierras comunales (3) como enfrentándose a las grandes casas gaditanas: mantuvo pleitos con el Duque de Medina Sidonia por el control de las almadrabas gaditanas, así como por el establecimiento de "los límites territoriales con las villas de Gibraltar y Vejer" (4).
En segundo lugar, se falla en 1514 el pleito existente entre Tarifa y Jerez contra el concejo de Gibraltar y el duque de Medina Sidonia, por el cual se acata la donación hecha por el rey Enrique IV en 1462 a Gibraltar, por la cual Gibraltar obtenía los terrenos de las Algeciras para que pudieran "paçer con sus ganados e labrar e sembrar e plantar viñas e huertas", despojando de ese derecho a los tarifeños y jerezanos (5).
Todo esto unido a la ocupación de gran parte de las tierras concejiles (arrendándolas y cobrando terrazgo, vendiendo sus hierbas, acotando dehesas,...) dio lugar al pleito de 1530 que, aunque la Real Chancillería falló a favor de Tarifa en 1533, no fue respetada dicha decisión por parte del noble, lo que hizo que este tema continuara durante varias generaciones. Nos cuenta Bernal "(...) uno de los cambios de la concentración de la propiedad de la tierra fue la usurpación, pura y simple, de tierras de realengos y concejiles. (...) fue la nobleza y ricos hombres los que consiguieron redondear por este procedimiento grandes propiedades (...) en Andalucía eran los nobles los verdaderos dueños de los Concejos y que (...) no cesaban de extender sus personales dominios a costa de los del común o de los de propios; en los pueblos de señorío (...) no le resultaba difícil a unos señores terminar por adueñarse de las tierras de la colectividad pasando a ser señor territorial. Esta usurpación se hacía no sin fuerte resistencia del campesinado, lo que hizo decir a Castillo de Bobadilla: «Nunca vi un lugar sin pendencias que tenga muchos campos baldíos y esto nace de la gran codicia de los recios poderosos..., ni vi cosa más frecuentada que es apropiar para sí lo concejil»" (6).
Todo empezó a partir del 1500, sin embargo el hecho de tardar tanto los tarifeños en reaccionar valientemente hay que buscarlo en el temor a las posibles represalias por alguien perteneciente a la nobleza, así como por lo tratado anteriormente de la tranquilidad de tener terrenos suficientes en dirección a Algeciras. El perder esto último y el tener que pagar por algo del común, les dio la fortaleza suficiente a unos cuantos para llevar a término el litigio.
EL MARQUÉS DE TARIFA
Se habla mucho del I Marqués de Tarifa, pero, ¿quién fue el I Marqués de Tarifa?
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Arnés de don Fadrique Enríquez de Ribera, fue adquirido en Milán en el curso de su viaje a Jerusalem en 1519 y tiene repujada la cruz de Santiago. Diputación Provincial de Sevilla. |
Don Fadrique Enríquez de Ribera nació en 1476, hijo de segundas nupcias de don Pedro Enríquez de Quiñones con doña Catalina de Ribera y Mendoza (7). En 1485, a la edad de 9 años, recibe el hábito de la Orden de Santiago (8), siendo educado, según Pedro García Martín, en la escuela de nobles que llevaba Pedro Mártir de Anglería, teniendo contacto con el humanista italiano Lucio Marineo Sísculo (9).En los últimos años de la guerra de Granada, fue armado caballero en la frontera nazarí por el príncipe Juan, interviniendo con su padre y hermanastro en la toma de Alhama de Granada (10). En 1506 es nombrado Alcalde Mayor de Sevilla (11) y en 1511, tras la muerte de su hermanastro, es nombrado Adelantado Mayor de Andalucía (12).
Posteriormente, el 13 de enero de 1514 es nombrado I Marqués de Tarifa (13), donación que de alguna forma despreciaba los fueros y privilegios tarifeños, y en 1515 recibe el señorío de Alcalá de los Gazules (14).
En 1518, como veremos más adelante, a la edad de 42 años, parte hacia Tierra Santa, no sin antes jurar obediencia al rey don Carlos I, regresando de su periplo en 1520.
Ya en casa, en 1530 recibe la noticia del recurso por los Privilegios de Tarifa que realizan los vecinos, así como del fallo de la Chancillería de Granada a favor de los ciudadanos de la villa (15).
En 1539 don Carlos V le confía la Notaría Mayor de Andalucía, cargo que ocupará poco tiempo, pues fallece ese mismo año (16), sucediéndole su sobrino Per Afán de Ribera III (17).
EL VIAJERO
La parte más importante de este trabajo no va a versar, como hemos referido anteriormente, sobre el famoso encuentro litigio entre Tarifa-Marqués sino de un tema algo desconocido por muchos pero no menos interesante sobre un personaje ligado a esta zona: la de un peregrino del siglo XVI, pero no un peregrino cualquiera y "al uso", sino, como veremos, alguien muy especial.
Como era, y es, al uso entre los cristianos, la visita a los Santos Lugares era un referente con el fin de conseguir perdones, gracias, cumplir promesas, venerar a los santos, etc. Por ello, Santiago, Roma y Jerusalén, principalmente, eran puntos vitales a visitar. Sin embargo, esto no era el único punto a tener en cuenta por una parte de los peregrinos, pues también avivaba en ellos el deseo de conocer nuevos pueblos considerados exóticos (18).
Parece ser que nuestro viajero ya había visitado Santiago, amén de otros santuarios de la Península Ibérica (Montserrat, Guadalupe, etc.) (19). Por ello, el 24 de noviembre de 1518 decide emprender, junto a su séquito, viaje a Tierra Santa. Como veremos, tanto las escalas de ida, de vuelta y su estancia en Jerusalén, su viaje, en suma, no fue el del típico peregrino, sino más bien el del viajero ávido de todo tipo de experiencias, sobre todo en lo referente al arte, costumbres, leyes, ... de los distintos pueblos por los que pasó, quedando especialmente influenciado por el renacimiento italiano. De igual forma, aprovechó por otro lado el periplo al establecer sus contactos con nobles, mercaderes, banqueros, priores, hospitales, artistas, etc. con miras puestas en su viaje y en lo que iba a hacer a la vuelta en Sevilla. Así, a modo de ejemplos, obtuvo en marzo de 1519 licencia papal en Milán para los clérigos de Bornos facultándoles para excomulgar a todos los que atentasen contra sus posesiones; al igual que en Roma (1520) consigue de León X tres bulas: una "que le concedían jubileos e indulgencias, reducción de sus compromisos oratorios y (...), le dispensaban de la obligación de informar a su Orden Militar acerca del inventario de sus bienes y propiedades" (20). Asimismo, se interesó por piscifactorías, prestamistas y sus sistemas, sederías, abastecimientos de aceites, etc. todo ello desde que salió de Bornos.
EL VIAJE
Basándonos en su manuscrito, parte de Bornos el 24 de noviembre de 1518, a la edad de 42 años, según él mismo nos cuenta: "Myercoles veynte y quatro dias del mes de noviembre año de mill y quinientos y diez y ocho años, despues de comer que enllegando al monesterio de bornos dio las doze, partimos del dicho lugar de bornos y fuemos a çenar al coronil que son çinco leguas" (21). Por lógica, como caballero de cuna que era, no iba solo; le acompañaba un séquito formado por su mayordomo, un capellán y 8 criados (22).
El viaje no es realizado a la buena de Dios, sino que existió una gran documentación por su parte: poseía gran cantidad de libros de viajes, aventuras, portulanos y mapas diversos, por lo que el hecho fue minuciosamente estudiado y planeado (23). Prueba de ello lo tenemos en que por tierras españolas, por ejemplo, prefiere desviarse en tierras albaceteñas de Balazote a Lezuza, simplemente por saber el tema del mejor aposento (24).
La primera parte transcurre a pie y caballerías por tierras españolas, recorriendo lugares como: Bornos (salida), Jaén, Albacete, Valencia y, ya en Cataluña, llega en Navidad a Tortosa, donde pasan estas fechas. Mientras, viaja a Montserrat. A partir de aquí cruza los Pirineos y, tras un breve periplo por tierras francesas (25), se dirige a los Alpes. Pasando por Turín, Pavía y Milán, de todas ellas habla de lo que más le impresiona, como por ejemplo de hospitales de Milán, que recogían apestados, viudas y huérfanos y lugar donde él realiza varios negocios. Días después se dirigen a Verona y Bolonia, donde pasan la Semana Santa y se dedica a contemplar los monumentos (26). Posteriormente van a Ferrara donde, además de interesarse por la arquitectura, se permite ciertos escarceos al visitar unas mancebías (27).
Ya en Padua se recrea con los distintos edificios, aunque en el tema religioso siempre saca su habitual "y dicen que..." al referirse al tema de las reliquias. No se cree nada de lo que no ve o no cree a pie juntillas, como seguiremos observando en su peregrinar (28).
El 12 de mayo de 1519 llega a Venecia, primera gran parte de su largo viaje. El tiempo que pasa aquí lo dedica, además de a hacer negocios, a comentar sobre las casas, barrios, monumentos, iglesias, fiestas, mujeres, etc. Tras realizar las correspondientes capitulaciones legales para poder embarcar, haber pagado la mitad del viaje como era costumbre y hacer acopio de víveres y ropa para la travesía, parten, junto a los peregrinos existentes en ese momento, en dos naos, la Coreça y la Dolfina, hacia Tierra Santa, yendo nuestro protagonista en la primera (29). Durante el viaje, que sigue por tierras griegas y turcas, con el lógico temor de todos a los corsarios, conoce al poeta Juan del Enzina, que le dedicará a la vuelta su libro Trivagia. Llegan a Tierra Santa y después de desembarcar tras la obtención de los correspondientes salvoconductos, vituallas y pagos al señor de Siria por su seguridad en el viaje, se dirigen en comitiva (peregrinos y guardianes) hacia Jerusalén (30).
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Fachada de la residencia palaciega del I Marqués de Tarifa en Sevilla (Barrio de Santa Cruz), la Casa de Pilatos, con las tres cruces jerosolimitanas rodeadas todas con el mismo texto: "4 DIAS DE AGOSTO 1519 ENTRO EN IHERUSALEM". (Foto: Archivo ALJARANDA) |
En esta nueva fase, se aloja en el hospital el Patriarcado (31) y recorre la ciudad y los Santos Lugares, con sus correspondientes comentarios de todo lo que veía (32): la ingente cantidad de reliquias, la forma de los guardianes, el tipo de iluminación que existían en los citados lugares, el canto de los monjes, etc. (33). Recorrida la ciudad como grupos de turistas, empiezan las excursiones facultativas a los lugares exteriores: Betania, Josafat, río Jordán y Monte Sión, asistiendo, incluso, a la ceremonia de armar caballeros a 3 peregrinos, que por supuesto no se perdió nuestro ávido viajero (34).
En agosto de 1519 emprenden el regreso donde, tras las escalas obligadas por cuestiones de seguridad y avituallamiento en Chipre y Rodas, donde realiza todo tipo de observaciones (35), sufren las inclemencias del tiempo, por lo que deben recalar en la isla de Lango. Ya en noviembre regresan a Venecia. Aquí permanecen unos dos meses, donde realiza compras de antigüedades, artesanías, libros, ... toma contacto con maestros artesanos, escribe sobre la política veneciana, etc. (36).
Posteriormente se da una vuelta por Italia. Así, va a Padua (en Año Nuevo), Florencia, Siena, Roma (donde permanece unos 3 meses), Nápoles (donde visita y describe otra casa de placer), Asís, la Umbría, la región Toscana, Siena de nuevo, Poggibonsi, Castelfiorentino, San Miniato, Pisa, Florencia de nuevo (aquí asiste a la fiesta de San Juan y visita la casa de placer de la familia Médicis), Bolonia, Parma,... hasta llegar a Génova. Continuando con su labor descriptiva, en todos los sitios que cree importantes, realiza explicaciones tanto de los edificios, gente, paisaje, como de obras de arte que le impresionan y de los hechos festivos, tanto religiosos como paganos. Asimismo, toma contacto con personas para realizar sus negocios (37). Aquí realiza comentarios sobre una cosa que le llama poderosamente la atención: la libertad de las mujeres: "Las mujeres son más libertadas que en toda Italia. Están siempre en la calle sentadas, y aunque sus maridos los vean, se pasan delante. Andan por la ciudad hasta una hora o dos de la noche, y quando quieren cavalgar, cavalgan solas, o con una vieja en otra mula, en sillas de hombres" (38).
Continúa por tierras francesas: Monsenes, Chambéry, Grenoble, Valence y Bayona, para seguir ya en España, pero esta vez no continúa paralelo a la costa, por San Sebastián, Vitoria, Burgos, Valladolid, Guadalupe, hasta llegar a Sevilla el 20 de octubre de 1520 (39). En la portada del libro que escribió figura: "Este libro es del viaje que yo don fadrique enríquez de Ribera, marques de tarifa hize a jerusalen de todo y quantas cosas en el me pasaron, desde que salí de mi casa de bornos miercoles veyntiquatro de noviembre de (mil) quinientos y diez y ocho, hasta veynte de octubre de quinientos y veynte que entré en Seuilla". Murió 19 años más tarde. Sobre lo que ocurrió a su vuelta lo dejaremos para un próximo artículo.
REFERENCIAS Y BIBLIOGRAFÍA
(1) VARIOS. Crónica de España. Plaza
y Janés S.A. Madrid, 1991.
(2) Como ejemplo, señalamos: LIAÑO RIVERA, M. y GÓMEZ BARCELÓ, J.L.
"Confirmación de los privilegios y el pleito con el Marqués de
Tarifa". ALJARANDA nº 6. Septiembre, 1992; CUEVAS, J. y J. de las.
"Los mil años del castillo de Tarifa". Instituto de Estudios
Gaditanos. Cádiz, 1978; SARRIÁ MUÑOZ, A. "La lucha por la tierra: Breve
historia del pleito entre Tarifa y los Duques de Medinaceli". Almoraima
nº 9. Instituto de Estudios Campogibraltareños. Algeciras, 1993; CRIADO
ATALAYA, F.J. "El pleito entre los vecinos y el Marqués de Tarifa".
En Cuadernos divulgativos. pp. 50-51. Tarifa, 1992; SARRIÁ MUÑOZ, A.
"Uso y abuso de las tierras comunales en el antiguo régimen: el caso de
los baldíos de Bolonia (Tarifa)". En Actas del II ciclo de conferencias
universitarias del Campo de Gibraltar. pp. 200-201; Instituto de Estudios
Campogibraltareños. Algeciras, 1996; SARRIÁ MUÑOZ, A. "Tarifa a
comienzos del siglo XVIII: Una sociedad conflictiva en la encrucijada de
Gibraltar". pp. 110-114. Málaga, 1996.
(3) Este tema no fue exclusivo de Tarifa, pues tenemos casos de similares
características en los pleitos en el siglo XVI del concejo de Sevilla contra el
duque de Arcos, de Sanlúcar contra el duque de Medinasidonia o el de Morón de
la Frontera contra el conde Juan Girón, todos ellos por apropiaciones indebidas
de tierras concejiles. BERNAL, A.M. "Andalucía, siglo XVI: la economía
rural". En Historia de Andalucía. p. 567. Diario 16. Ed.
Planeta S.A. Barcelona,1992.
(4) CRIADO ATALAYA, F.J. "Tarifa: apuntes sobre su historia". p. 50.
En Cuadernos divulgativos. Tarifa, 1992.
(5) TORREMOCHA SILVA, A. y HUMANES JIMÉNEZ, F. "Historia económica del
Campo de Gibraltar". pp. 106-107. Cámara de Comercio, Industria y
Navegación del Campo de Gibraltar. Algeciras, 1989.
(6) BERNAL, A.M. "Andalucía, siglo XVI: la economía rural". En Historia
de Andalucía. p. 566. Diario 16. Ed. Planeta S.A. Barcelona,1992.
(7) CRIADO ATALAYA, F.J. Opus Cit. p. 28, y en GARCÍA MARTÍN, P. La
Cruzada Pacífica. La peregrinación a Jerusalén de Don Fadrique Enríquez de
Ribera. pp. 57-58. Ed. Del Serbal. Barcelona, 1997.
(8) Lo recibe de manos del Maestre don Alonso de Cárdenas. GARCÍA MARTÍN, P. Opus
Cit. p. 139. Durante su viaje lo porta a Tierra Santa tal y como nos lo
indica: "aquella noche en el Sepulcro comulgaron algunos: e yo con ellos
con mi hábito blanco de mi orden de Santiago". Ibídem. p. 140.
(9) Este autor nos hace pensar que don Fadrique se encontraba en Salamanca,
lugar donde don Pedro Mártir enseñaba, así como lugar donde nos encontramos
al humanista italiano, cronista de la corte de don Fernando e influyente en el
Renacimiento español, don Lucio Marineo Sísculo. GARCÍA MARTÍN, P. Opus
Cit. p. 59.
(10) GARCÍA MARTÍN, P. Opus Cit. p. 139. El príncipe Juan de Aragón
fue el único hijo varón de los Reyes Católicos. Moriría poco después de la
toma de Granada en 1497.
(11) Nombrado por el rey don Fernando el Católico. GARCÍA MARTÍN, P. Ibídem.
p. 59.
(12) Don Pedro Enríquez de Quiñones se casó en primeras nupcias con doña
Beatriz de Ribera, de cuya unión nació don Francisco Enríquez de Ribera,
Adelantado Mayor de Andalucía y Señor de Tarifa, Bornos, Alcalá de los
Gazules y Espera. Éste murió en 1509 sin descendencia. CRIADO ATALAYA, F.J. Opus
Cit. pp. 28-29 y en GARCÍA MARTÍN, P. Opus Cit. pp. 59 y 141.
(13) LIAÑO RIVERA, M. y GÓMEZ BARCELÓ, J.L. "Confirmación de los
privilegios y el pleito con el Marqués de Tarifa". ALJARANDA nº 6.
Septiembre, 1992. Según algunos autores, como Pedro García Martín, es
nombrado por don Felipe el Hermoso (Opus Cit. 141), cosa totalmente
incierta, pues éste murió en septiembre de 1506 y, por lógica, no pudo ser
así. Por ello, suponemos que debió ser efectivo por doña Juana en uno de los
momentos de lucidez que tuvo tras la muerte de su esposo o bien por el regente,
su padre, el rey Católico don Fernando. También en CRIADO ATALAYA, F.J. p. 49,
donde nos dice que: "como méritos para tal nombramiento, Fadrique
Enríquez, esgrimió como argumento los servicios prestados por sus antepasados
en la conquista de Tarifa y el mantenimiento de ésta en manos cristianas. Desde
su nombramiento como Marqués, antepuso este título a todos los demás en su
posesión y entre los cuales (...): señor de Alcalá, Bornos y Espera".
(14) GARCÍA MARTÍN, P. Opus Cit. p. 60.
(15) El tema ya ha sido tratado exhaustivamente por muchos investigadores, y
brevemente reflejado en el punto 2º.
(16) CRIADO ATALAYA, F.J. Opus Cit. p. 50; y en GARCÍA MARTÍN, P. Opus
Cit. pp. 141 y 148.
(17) Su sobrino fue el que le sucedió debido a que el I Marqués de Tarifa
murió sin hijos legítimos.
(18) GARCÍA MARTÍN, P. "Peregrinos en Jerusalén". En Aventura de
la Historia nº 8. p. 118. Arlanza Ediciones, S.A. Madrid, 1998. Y LADERO
QUESADA, M. A. "El declive del camino". En Aventura de la Historia
nº 8. p. 112. Arlanza Ediciones, S.A. Madrid, 1998.
(19) GARCÍA MARTÍN, P. "La Cruzada Pacífica....". Opus Cit.
p. 23. Posteriormente, a la vuelta, visita también Roma y Guadalupe, entre
otros lugares de obligada peregrinación. Ibídem. pp. 113 y 115.
(20) GARCÍA MARTÍN, P. "La Cruzada Pacífica...". Opus Cit.
p. 141.
(21) B.N. mans. 9.355. "Viaje de Don Fadrique Henríquez a Jerusalem".
Fol. 1 v. En GARCÍA MARTÍN, P. "La Cruzada Pacífica...". Opus
Cit. p. 62. En esta publicación aparecen multitud de páginas del libro
original del Marqués, a todo color y en blanco y negro.
(22) GARCÍA MARTÍN, P. "La Cruzada Pacífica...". Opus Cit.
p. 62.
(23) Parece ser que Don Fadrique tuvo una extensa biblioteca, formada
principalmente a partir de su "cambio" de las armas por los libros.
ÁLVAREZ MÁRQUEZ, Mª C. "La biblioteca de Don Fadrique Enríquez de
Ribera, I Marqués de Tarifa (1532)". En Historia, Instituciones,
Documentos nº 13. p. 8. Sevilla, 1986.
(24) "El camino derecho y más corto hera a Balaçoto, y por no haber
buen aposento ny buena agua, fuimos por Lezuza que es más largo". B.N.
sig. 9.355. "Viaje de Don Fadrique Henríquez a Jerusalem". Fol. 2. En
GARCÍA MARTÍN, P. Opus Cit. p. 62.
(25) Narbonne, Montpellier, donde destaca los monasterios, Tarascon, Aviñón,
Marsella, donde se impresiona por su puerto y donde aparece por primera vez una
tónica de sus escritos: el no creerse nada que no ve o que cree ser cierto. Por
ello, usa constantemente la expresión "dicen que", al
referirse, por ejemplo en este caso, a las reliquias allí existentes, Briançon.
GARCÍA MARTÍN, P. "La Cruzada Pacífica....". Opus Cit. pp.
62-63.
(26) Ibídem. pp. 63-64.
(27) B.N. sig. 9.355. "Viaje de Don Fadrique Henríquez a Jerusalem".
Fols. 21, 23, 26. En GARCÍA MARTÍN, P. Opus Cit. pp. 63-65. Describe
una mancebía como "mediana y llana y tiene buen aposento en ella,
hartas cámaras, y en cada una su cama" y otra como "harto
grande, con aposentamiento alto y baxo, bien pintado de oro y azul". Ibídem.
Fols. 31 y 31 v.
(28) "Y otros siete cuerpos de santos, y tres ynocentes, según dizen,
que yo no lo ví" y "así como lo cuentan los frayles del
monasterio, se dize aquí". Ibídem. p. 65. Como vemos, no cree,
a pesar de ser un fervoroso creyente, ni a los religiosos, siempre que él no lo
vea.
(29) Solían salir desde Venecia dos viajes: uno coincidiendo con la primavera y
otro en verano. B.N. sig. 9.355. "Viaje de Don Fadrique Henríquez a
Jerusalem". Fols. 36 a 50. En GARCÍA MARTÍN, P. Opus Cit. pp. 66 a
71. En las pp. 119 a 121 reproduce el contrato con el patrón Marco Antonio
Dándolo, en el que nos aclara que el patrón se compromete a llevarlos y a
recogerlos, a darles un lugar en el barco para que pongan sus arcas y puedan
andar. Asimismo, indica que donde duermen los peregrinos es encima de sus arcas;
el pago fraccionado del viaje, el itinerario oficial, alimentación en el barco
y fuera de él, servir de guía en Tierra Santa, la protección de los
embarcados, el no cambiar de barco, etc. El Marqués protesta por incumplimiento
de contrato, dejando constancia por escrito a la vuelta. Sin embargo, como los
demás peregrinos se van queriendo llegar cuanto antes a su casa, no encuentra
testigos de ello: "los fiadores que dizen dio, más en más penas
cayeran, nunca se lo pidieran: lo uno porque aquí no se hace justicia larga
contra los gentiles hombres: lo otro, porque en viniendo aquí los peregrinos,
se quieren yr cada uno a su tierra. Es tanta la gana que traen, que todo lo otro
tienen en poco, por no detenerse". B.N. Opus Cit. Fols. 50, 54,
55, 62 y 112. En GARCÍA MARTÍN, P. Opus Cit. pp. 128 a 132.
(30) Como hoy en día en cualquier viaje organizado, la peregrinación a Tierra
Santa se había convertido en una gran fuente de ingresos a los poderosos de la
zona. Por ello, se organizaban itinerarios "básicos" desde la salida,
siempre previo pago, así como otras rutas opcionales, también previo pago. En
dichas cuantías iban no sólo el traslado en mulos y asnos y/o a pie, sino
también la seguridad mientras duraba el "tour", así como las
entradas a diversos lugares con su guías correspondientes. Todo ello sin
importarles si eran o no cristianos, siempre y cuando pagasen. A los que no lo
hacían, realizaban el itinerario a su suerte, cosa no recomendable (recordemos
que en estas épocas existían desavenencias entre cristianos y musulmanes).
Como vemos, los viajes organizados existen desde hace mucho tiempo.
(31) No olvidemos que en estas épocas los hospitales no eran instituciones
sólo de cura de enfermos. Como nos cuenta Cherubini: "El hospital era
la manifestación más típica de la caridad para con los peregrinos. (...) no
descartaba curar a los enfermos, pero su actividad característica principal era
la asistencia al anciano, al pobre, al necesitado y al peregrino. No en vano era
éste (...) un pobre voluntario y un hermano necesitado de ayuda y protección
en un país lejano y lleno de peligros (...). Las comodidades materiales que se
ofrecían a los peregrinos eran un techo, un jergón para dormir, un hogar (...)
participar en las oraciones dentro del hospital o capilla aneja y la certidumbre
de disponer del imprescindible consuelo religioso en caso de hallarse en trance
de muerte". En CHERUBINI, G. "Compostela, meta de la piedad
medieval". En Aventura de la Historia nº 8. p. 43. Arlanza
Ediciones, S.A. Madrid, 1998. También en LÓPEZ TERRADA, Mª L.
"Misericordias". En Aventura de la Historia nº 8. pp. 83 a 95.
Arlanza Ediciones, S.A. Madrid, 1998.
(32) "Llegamos a Jerusalén este día jueves a vísperas poco más o
menos, que no fue poca la alegría (...) Fuímonos a pasear junto a una casa,
que está fuera, que solía ser de Mercaderes: y agora posan en ella los
peregrinos Moros, que van a la Meca. De allí fuimos a Monte Sión a pie: porque
a todos los Christianos hacen allí apear; y según el mucho sol habíamos
pasado, y mucha aspereza del camino, no nos fue muy apacible. Y fuimos por
defuera de la ciudad junto al Castillo de Pisano, que fue una fortaleza, que los
pisanos hicieron, cuando tuvieron a Jerusalém: que hoy está entera y no es
fuerte. Y así nos fuimos a Monte Sión, que habrá media milla: e allí dieron
de cenar a los peregrinos. Y después repartiéronse los de la otra nao en el
hospital de Santiago (...). Y los de nuestra nao fuimos, a posar al Patriarcado,
que es la casa de el Patriarcha de Jerusalém. La cual está incorporada con la
iglesia del Santo Sepulchro: y en ella reside hoy el Patriarcha de los
Griegos". GARCÍA MARTÍN, P. "Peregrinos en Jerusalén". En Aventura
de la Historia nº 8. p. 119. Arlanza Ediciones, S.A. Madrid, 1998.
(33) GARCÍA MARTÍN, P. Opus Cit. pp. 83-90.
(34) B.N. sig. 9.355. Fols.101 a 109. En GARCÍA MARTÍN, P. Opus Cit.
pp. 83-87. Ironiza sobre esta ceremonia, destacando que ningún español ni
italiano se prestó a ser armado caballero del Santo Sepulcro.
(35) Estas bases de abastecimiento y seguridad fueron conservadas hasta 1523,
poco después del culmen del periplo de nuestro personaje, por su pérdida a
manos de los turcos. Por ello, los caballeros de San Juan tuvieron que trasladar
su base a Malta. GARCÍA MARTÍN, P. "Peregrinos en Jerusalén". Opus
Cit. p. 120. Sobre el periplo rodio y la gran cantidad de observaciones, nos
lo encontramos en B.N. sig. 9.355. "Viaje de Don Fadrique Henríquez a
Jerusalem". Fols. 141 v-205 v. En GARCÍA MARTÍN, P. "La Cruzada
Pacífica....". Opus Cit. pp. 91-107.
(36) GARCÍA MARTÍN, P. "La Cruzada Pacífica....". Opus Cit.
pp. 109-110.
(37) B.N. sig. 9.355. "Viaje de Don Fadrique Henríquez a Jerusalem".
Fols. 205-243. En GARCÍA MARTÍN, P. Opus Cit. pp. 109-115.
(38) Ibídem. Fol. 243. En GARCÍA MARTÍN, P. Ibídem. p. 115.
(39) A la llegada anota simplemente "Deo Gratias". GARCÍA
MARTÍN, P. Ibídem. p. 115. Y B.N. mans. 9.355. Fol. 1. Parece que este
manuscrito estuvo a punto de sufrir la hoguera tal y como nos lo indica en la
portada el inquisidor: "No parece estar Comprehendido este libro en el
expurg. Novissimo de 1640. Fray Pedro de Carvajal. Predor. General". En
GARCÍA MARTÍN, P. "La Cruzada Pacífica....". Opus Cit. pp.
124 y 153.
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