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FLOR
Parece que el mestizaje,
se anidara en tu Ser.
En la levedad de tus caderas,
en la curva de tus hombros.
La ternura que envuelve tus caricias,
la calidez de tu mirada,
la sensualidad en tu boca,
la noche en tu piel.
Cálida y salada.
Mestizaje en tu cintura.
Una noche estrellada, tu pelo.
Un lastre lleno de esperanzas, tus manos.
Tus piernas, pilares que aguantan mi existencia.
Parece que el mestizaje,
se anidara en tu Ser.
Nudos marineros, tus brazos.
Tu pecho, isla por habitar.
Tu espalda, acantilado por escalar.
Tu cuello.
Tu cuello, la cima.
Manto de fuego, tu lengua,
cuchillos plateados, tus dientes.
Late fuerte, tu corazón.
Tus pies, mi dirección.
Y por fin, tu vientre.
Mestizaje.
Piel, Ser, Alma, Flor, Vida.
Flor de la Vida.
Mujer.
Tú.
Inmaculada Cuellar López (Tarifa)
Primer Premio
MARZO
¿Alguna vez Avellaneda se olvidará de
mí? He aquí el misterio:
antes de empezar a olvidarse, tienen que acordarse,
que empezar a acordarse.
Mario Benedetti. La tregua.
Poco sé de ti amor,
apenas tu nombre
y unas cuantas palabras
dichas al teléfono,
cuando, a veces, al caer la tarde
llamas y tu voz permanece
desnuda sin rostro.
Jamás he visto el color
de tus ojos, y desconozco
si volverás ligeramente
la cabeza, con cierta triste dulzura,
cuando pronuncie tu nombre.
Poco sé de ti amor, poco sé de la vida,
aprendí que es corta:
sobre esta tierra,
llueve ahora, como ha llovido siempre,
como seguirá lloviendo
cuando todos los lechos estén fríos
y el agua resbale -como siempre hizo-
en la piedra grabada
con cualquiera de nuestros nombres.
Poco sé de ti amor. Poco sé de la vida.
Ahora tan sólo me importa
contemplar tu rostro durante
largos y minuciosos instantes,
desvertirse y doblar con cuidado tu ropa,
amarnos y prolongar las despedidas,
porque, si tal vez, un día nos olvidamos,
hemos de aprender primero a recordarnos.
Ismael Cabezas González (La Línea)
Segundo Premio
YA NO HAY ROSAS EN EL MAR
Ya no hay rosas en el mar ...
son cadáveres que navegan a la deriva
empujados por las corrientes del Estrecho
hacia el inmenso Océano,
fin del Mundo en otros tiempos
principio de la Nada en estos.
Ya no hay rosas en el mar ...
son los pétalos que quedaron
de los nombrados años sesenta,
que tanto amor prometieron
y que hoy cierran las puertas,
a cal y canto, al hermano negro.
Ya no hay rosas en el mar ...
son lamentos que bailan en el aire
al son de las músicas de otros tiempos,
cargadas de mensajes al viento,
que hoy endurecen los corazones
y los tímpanos han hecho de hierro.
Ya no hay rosas en el mar ...
son manos extendidas de balseros
que llegan cansados, extenuados, en cueros,
esperando la ayuda del blanco
o, tal vez, el temido regreso
hacia las tierras que maltrataron
su yerto y aterido cuerpo.
Ya no hay rosas en el mar ...
al final la muerte es el premio
en el inmenso mar o en las calles
de una ciudad de cemento,
con brea y asfalto en las venas
y por corazón un basurero.
Bartolomé Rodríguez Oliva (Tarifa)
Tercer Premio
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