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ALJARANDA |
Dos textos olvidados con temática tarifeña
(siglos XVII y XVIII)
Juan A. Patrón Sandoval
En un afán por encontrar y recuperar cuanto sobre nuestro pueblo se encuentra disperso en los diferentes archivos y bibliotecas, el turno le corresponde ahora a dos textos hallados fuera de nuestras fronteras y que han permanecido en el olvido desde su publicación en 1623 y 1760 respectivamente. Ambas obras se encontraban catalogadas en la sección de textos hispánicos de la Biblioteca Británica y constituyen por sí mismas dos muestras muy diferentes del día a día de la sociedad tarifeña, por la temática que abordan y porque entre sí guardan, como hemos visto, más de un siglo de diferencia.
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La primera de ellas, titulada "Relación de la traza y modo con que los soldados de Tarifa, guiados por el Capitán Don Lorenzo, y acompañados de Juan de Gálvez, cogieron dos barcos de moros, en que venía por Arraez (1) un morisco renegado natural de Osuna (2)", nos sitúa en el año de 1623 y es una muestra más del clima de inseguridad y de constante alerta que viviría Tarifa y las demás poblaciones castellanas del Estrecho a lo largo de la Edad Moderna, acrecentado tras la expulsión de los moriscos en 1609 en la que Tarifa había servido como punto de embarque hacia el norte de África. Los hechos que se narran vendrían a sumarse en importancia a otras dos incursiones piráticas acaecidas en los años 1565 y 1614, la primera de ellas ya recogida en las páginas de nuestra revista, allá por mayo de 1991 bajo el título de "Una cabalgada de moros".
La "Nueva Relación, en que se explican las honradas travessuras, y nobles hazañas de Don Pedro Natera, natural de la Ciudad de Tarifa (3)" nos lleva hasta el año 1708 y, aunque fue impreso en Valencia por Agustín Laborde muchos años más tarde, nos ofrece una visión más humana de la Tarifa "de capa y espada" que habría de enmarcarse dentro de una época tan agitada como es la que se sitúa años después de la pérdida de Gibraltar.
Para facilitar su lectura, en el primero de los textos se ha corregido la puntuación y ortografía adaptándola al uso actual, manteniendo la original en la trascripción del segundo de ellos por tratarse de una obra en verso.
TRANSCRIPCIÓN:
"Relación de la Traza y Modo con que los soldados de
Tarifa, guiados por el Capitán don Lorenzo, y acompañados de Juan de Gálvez,
cogieron dos barcos de Moros, en que venía por Arraez un morisco renegado
natural de Osuna
Sucedió Miércoles veinte y cuatro de octubre, día de San Crispín y
Crispiniano. Con licencia impreso en Málaga, por Juan Rene. Año de 1623.
Nunca a los moriscos expelidos de España pudieron estar quietos porque el odio que a los cristianos cobraron les está ordinariamente provocando a ejecutar sus dañinas intenciones, bien lo ha mostrado la experiencia, viéndoles armar cada día navíos, fragatas y aún armadas de muchos bajeles, para inquietar nuestras costas, y esto tanto con más dañina intención y con mayor odio, cuanto fue más lo
que perdieron en la expulsión. Vimos pocos días a la muerte del arraez Blanquillo, hombre tan conocido en toda esta costa de Andalucía, y tan atrevido, que no dio poco en que entender su vida, ni fue de menos importancia su muerte. Ahora se había levantado otro morisco, natural de Osuna, que antes de ser expelido se llamó Andrés Chinchón y ahora se llamaba el Arraez Hamete Boali. Éste había sido hijo de Diego Andrés Chinchón, que había tenido tienda de carbón en Osuna y el mozo andaba con un macho trayendo carbón del campo, en cuyo ejercicio anduvo algunos días, y siendo de poco más de quince años tuvo una pendencia con otro carbonero, por cuya causa le mató a traición, y se ausentó de Osuna. El padre que estaba rico, y no tenía otro lo procuró liberar, como lo hizo, y porque el mozo mientras se trataba su libertad, se había ido a Málaga y allí, ocupado en oficio de pescador, viéndose libre y contento de la tierra, persuadió a su padre viniese a ella por excusar los inconvenientes de encontrarse con los parientes del muerto, y así el padre se fue a vivir a Málaga un año antes de la expulsión, en la cual murió antes de salir de España. Andrés Chinchón pasó a Berberia, a donde fue favorecido de un moro rico, que viéndole mozo animoso e inclinado a hacer todo mal a los cristianos le armó un barco y metiéndole dentro toda la munición y pertrechos necesarios, acompañado de otros diez compañeros, saltó a la mar, y sucedióle también que en pocos días hizo algunas presas de importancia, así en barcos de pescadores, como en ganados y pastores que cogió de junto a Tarifa, con que él quedó tan ufano y su amo tan contento que se animó a ir reforzando más lo que había comenzado, armando otro barco, y metiendo más munición, pertrechos y soldados, prometiéndose que en pocos días se haría muy rico con las presas de su criado, el cual estaba tan soberbio con los buenos sucesos que todo le parecía poco, animándole más el haberle mirado con buenos ojos una hija de su amo con quien pensaba casarse, si la fortuna le ayudaba.
Estando las cosas de Andrés Chinchón, o Hamete Boali, en este estado, sus barcos aparejados y sus soldados (que eran treinta y seis) apercibidos para embarcarse, salieron a la vuelta de Tarifa, desde donde los vieron miércoles por la mañana, a veinte y cinco de octubre al amanecer, venían a remo y vela por meterse en una cala, que llaman Guadamecil, a donde llegaron cerca del Alborada. No oídos los barcos por la guarda de tierra porque divertido en otra cosa, dio lugar a que los moros se entraran, y aunque lo procuraron hacer con todo secreto, determinando salir de allí a la noche, para hacer más a su salvo alguna presa, no dejó de verlos un hombre que andaba arando con unos bueyes, el cual dio luego aviso a Tarifa a donde tocaron las campanas de rebato, a cuyo son se juntaron muchos soldados y gente del lugar, y apercibiendo de presto un barco con dieciocho soldados y por su capitán don Lorenzo, acompañado de Juan de Gálvez, bien conocido por su nombre y por sus honrados servicios. Diego de Aragón, soldado viejo y de mucha experiencia, salió por tierra con otros doce compañeros, por si acaso los moros varasen que no se les fuesen de las manos. Tuvo nuestro barco vista de los dos del enemigo junto al medio del estrecho y después de haber el capitán animado a sus soldados con una breve plática que les hizo, acometió a los moros tan valerosamente que a segunda rociada les había muerto gran cantidad de los compañeros y los demás estaban tan desanimados, por ver tantos muertos, que a boga arrancada empezaron a huir, el uno de los barcos hacia Ayamonte, a donde por ir muy desbaratado y hacer mucho agua de los balazos que había recibido varó en tierra y del lugar salieron muchos vecinos que cautivaron todos los moros, algunos de ellos tan mal heridos que luego murieron. El otro barco (que era el del renegado) varó también en tierra junto a Tarifa, a donde hallaron que los estaba esperando Diego de Aragón con sus diez compañeros que los hospedaron con muchas cuchilladas y lanzadas hasta tanto que llegó nuestro barco, y echando la gente en tierra acabó de rendir a los moros que los más de ellos estaban muy mal heridos. El Arraez Boali peleó valerosamente, dando que entender a los nuestros, pero un soldado llamado Pedro Vélez le tiró una lanzada que le hizo venir a tierra y aunque lo deseaban coger vivo no fue posible porque dentro de una hora murió, así de esta herida como de otras que ya había recibido.
Tomaronles a los moros estandarte azul con
una luna de plata, dos falconetes, más de cuarenta escopetas, las velas,
jarcias y otros instrumentos de navegar y de guerra. Los que en Tarifa cogieron
vivos fueron catorce. Con este buen suceso se volvieron a embarcar nuestros
soldados y porque el alimento que tenían era poco y les quedaba más cerca
Ceuta que Tarifa, determinaron ir a Ceuta, pero a este tiempo vieron que un
barco se venía hacia ellos, haciéndoles señal, que amainasen, aguardaron por
ver lo que quería y en llegado supieron como el excelentísimo señor Duque de
Medina, teniendo noticia del caso y que por la prisa habían salido con menos
bastimento (4) de lo que habían menester, los socorría con mucho pan
cocido, vinos, frutas y otras cosas de regalo, con lo cual se volvieron a
Tarifa, dando gracias a Dios por el buen suceso.
L.A.V.S. D.E.O."
REFERENCIAS Y NOTAS
(1) Caudillo árabe o morisco, a la sazón capitán de una
embarcación.
(2) Biblioteca Británica (B.B.). Sección Hispánica. Referencia 1322k3. "Relación
de la traza.....". Málaga 1623.
(3) (B.B.). Sección Hispánica. Referencia T1957(41). "Nueva Relación
(en verso) en que......". Valencia 1760.
(4) Provisiones para sustentar a los soldados.
Nota.- Por falta de espacio en este número, el segundo texto se incluirá en el siguiente número de ALJARANDA: Número 38. Tercer Trimestre. Septiembre 2000.
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