| HISTORIA |
ALJARANDA |
Amador Mora Rojas y la II República
Wenceslao Segura González
INTRODUCCIÓN
Uno de los problemas del estudio de la Historia Contemporánea reside en la dificultad de poder analizar hechos históricos acaecidos en épocas recientes, ya que sus circunstancias pueden ser similares a las que vive el propio historiador, pudiendo ocurrir que el estudio de esos acontecimientos pueda hacerse parcial o sesgadamente. Aún a sabiendas de este problema, no es menos cierto que es necesario el estudio de la historia reciente, más cuando se trata de sucesos tan importantes y tan intensos como los que ocurrieron durante la II República. Además, una parte importante de la información requerida para construir esa historia se encuentra en los recuerdos de personas mayores, por lo que urge su recuperación.
El período republicano en Tarifa corre parejo con el del resto del país. La vida política, social y económica de nuestra población se va alterando sensiblemente y acompasando sus cambios a los movimientos políticos que se suceden a nivel nacional (1).
La época que estudiamos cabe dividirla en tres partes. Una primera, la pre-republicana, se inicia con la caída de la dictadura de Primo de Rivera, que trae consigo el inmediato cese, por orden gubernativa, de los Ayuntamientos que se habían constituido bajo los auspicios de la Unión Patriótica. En Tarifa este cambio significa el cese de Carlos Núñez y Manso al frente de la alcaldía (2). Finaliza esta primera parte con la proclamación de la República, que en Tarifa se produce el 15 de abril de 1931. Esta etapa se caracteriza en Tarifa por las pretensiones del conde de Barbate, Serafín Romeu, de sustituir como cacique local y comarcal a Carlos Núñez y Manso (3). Es cierto que el conde de Barbate acusa a Núñez de cacique, contraponiendo esta actitud a la democrática que él decía defender, pero utiliza las técnicas propias del caciquismo de la época: rodearse de un equipo de personas "fieles y leales", la compra de periódicos, la creación de nuevas publicaciones partidistas o el apoyo a partidos políticos y candidaturas electorales que surgen al amparo del cacique de turno (4).
El enfrentamiento entre el conde de Barbate y Carlos Núñez se centró en la presunta mala gestión económica de este último mientras fue alcalde (5). La disputa llegó a los tribunales, que dictaminaron a favor de Carlos Núñez (6), que no sólo salió airoso de esos ataques, sino que continuó durante todo el período republicano teniendo una notable actividad política.
La segunda parte del período que impropiamente hemos llamado republicano, comienza con la llegada de la República y finaliza con el alzamiento militar, que en el caso de Tarifa coincide con la llegada de las tropas sublevadas el día 24 de julio de 1936. Esta etapa comienza en Tarifa con un gobierno republicano que se ve modificado tras la victoria electoral a nivel nacional de la CEDA en noviembre de 1933, que trajo consigo en nuestra población un cambio en la composición de los miembros de la corporación municipal, que incluyó cambios en la alcaldía. El bienio conservador concluyó en Tarifa a la par que lo hacía en el resto de España, pues en febrero del 36 vuelven los genuinos republicanos y socialistas a hacerse con el poder municipal con el apoyo que les da la victoria del Frente Popular en las elecciones legislativas.
La tercera y última etapa (que podríamos llamar post-republicana) en que podemos dividir el período republicano, comienza tras la sublevación militar o más concretamente con la ocupación de Tarifa por las fuerzas provenientes de Marruecos que desembarcaron en Algeciras compuestas de regulares y moros. Esta etapa la podemos considerar concluida ya entrado el año 1937 y que quedó caracterizada por la represión política que se ejerció contra los representantes y simpatizantes de las organizaciones republicanas, socialistas y obreras. La represión política fue durante los primeros meses muy intensa, selectiva y efectivamente programada, realizada por las fuerzas militares, por la Guardia Civil y por elementos falangistas incontrolados que actuaban con la anuencia del mando militar y civil. La represión política fue relajándose, y de los "paseos" nocturnos se pasó a los pocos meses a juicios sumarísimos, que aún con escasas garantías procesales, dieron cierto matiz legalista a la represión.
AMADOR MORA ROJAS Y LA PROCLAMACIÓN DE LA REPÚBLICA
Amador Mora Rojas fue el más significativo personaje político del bando republicano-socialista durante el período que estudiamos. La narración pormenorizada de la actividad de este político en los años republicanos es excesivamente larga y sobrepasaría las escasas páginas de esta publicación. Por lo que en este trabajo sólo pretendemos hacer un resumen del papel que jugó Amador Mora, haciendo sólo referencia de los hechos políticos más sobresalientes en que se vio implicado.
Hoy día la figura de Amador Mora Rojas encuentra simpatías y oposición, lo que no deja de sorprender en alguien que llegó a la alcaldía tarifeña hace unos setenta años y que murió hace sesenta y dos años, teniendo en cuenta que apenas ejerció el cargo de alcalde durante dos años y medio. No se trata en este estudio histórico considerar si su gestión fue buena o mala, sino describirla, teniendo siempre presente que no es posible hacer una valoración de aquella época desde la perspectiva actual.
Mora Rojas era maestro nacional, siguiendo así la tradición familiar por vía paterna. Natural de Almedenejos (Córdoba) llega a Tarifa a mitad de los años veinte, cuando se vio ascendido en el escalafón, eligiendo la plaza de Tarifa que se encontraba vacante. Desde su llegada fue director del Colegio Miguel de Cervantes (7). Lo reducido de su sueldo le obligaba a dar clases particulares en su casa, preparando a los alumnos para los exámenes de bachillerato, al no existir entonces colegios de segunda enseñanza en nuestra ciudad. Estaba casado con Antonia Marín Muñoz, jienense e hija de un coronel del Ejército y que recibió una educación muy superior a lo que se estilaba en las niñas de principio de siglo. Su preparación le permitía ayudar en las clases particulares a su marido en las materias de Música y Latín.
Ya a su llegada a Tarifa tenía cuatro hijos, Miguel, Carmen, Antonia y Juan. El mayor de ellos seguiría la tradición familiar, realizando sus estudios de magisterio en Cádiz.
Su actividad política se inicia con la campaña para las elecciones municipales que propiciaron la llegada de la República. Pero con antelación ya mantenía relaciones, que al menos eran de amistad, con personajes que luego fueron significativos en el mundo político local, como eran el teniente de carabineros Galán o el dirigente de la UGT José Gurrea Caballero.
El período pre-republicano se inicia con uno de los primeros actos del nuevo gobierno nacional dirigido por el general Berenguer, que cesaba a los Ayuntamientos creados al amparo de la Dictadura de Primo de Rivera. El 25 de febrero de 1930 se constituyen las nuevas Corporaciones, que se encontraban constituidas por ex-concejales (los que existían en 1923) y los mayores contribuyentes, lo que fue llamado los "Ayuntamientos automáticos". Como resultado de este cambio cesa como alcalde de Tarifa Carlos Núñez y Manso, siendo nombrado para ese cargo José Utrera Martínez, industrial y armador, ligado políticamente al conde de Barbate y que ya había sido alcalde antes de la Dictadura.
El gobierno nacional programa la realización de elecciones municipales después de veinte años de gobiernos locales no electos. La animación para los comicios que van a celebrarse el 12 de abril de 1931 es grande en todo el país y en particular en Tarifa, que como hemos dicho va reflejando fielmente lo que ocurre a nivel nacional. Se van formando las organizaciones políticas después del letargo que representó la Dictadura. A principios de marzo de 1931 se constituye en Tarifa la Agrupación de Derecha Republicana, de cuyo Comité Ejecutivo era presidente Amador Mora Rojas (8). En su declaración de principios propugna la abolición del latifundio, la enseñanza obligatoria para todos los ciudadanos y el respeto para la religión católica, literalmente el manifiesto dice: Este será, en definitiva, el papel salvador de la República: una República conservadora que, respetando la religión y el actual concordato con el Vaticano, respetará igualmente toda propiedad, con tal que sea bien regida. El día 31 del mismo mes tiene lugar la presentación del nuevo partido republicano en el Salón Medina, en donde intervinieron oradores de Algeciras, La Línea y un representante sevillano del Partido Socialista (9). También se dio a conocer la lista de los candidatos de la conjunción republicano-socialista para las próximas elecciones municipales, en la que no se encontraba Amador Mora, a pesar de haber sido nombrado presidente del Comité Republicano Local. (10)
Las elecciones municipales en Tarifa se celebran el día 12 de abril y tienen como resultado una amplia victoria de los monárquicos agrupados en torno a Carlos Núñez en la Candidatura Popular Independiente (11). La revista Unión de Tarifa del día 18 de abril titula de esta peculiar manera la victoria: Resonante triunfo de la Candidatura Popular independiente que preside Carlos Núñez y Manso. El día 12 de abril de 1931 fue una fecha gloriosa para Tarifa y nosotros. El sufragio universal dio el triunfo a la candidatura popular independiente en toda su integridad por 1.302 votos emitidos, en contra de 863 por parte de la candidatura liberal-demócrata, apoyada por el conde de Barbate y por 167 sufragios obtenidos por los republicanos. Se manifestó el 85% del cuerpo electoral, caso inaudito en la historia política de Tarifa, que en medio del mayor entusiasmo después de enconada lucha sacó triunfante de las urnas a todos los amigos del ex-alcalde señor Núñez y Manso, caudillo de esta singular victoria.
Las elecciones fueron por distritos, y el reparto de concejalías fue 13 para la Candidatura Popular Independiente, 6 para el Partido Liberal-Demócrata (12) y ninguna para la Conjunción Republicano-Socialista. Pero estos resultados electorales iban a cambiar radicalmente a consecuencia de los cambios políticos que en breve se iban a vivir a nivel nacional.
El día 14 de abril es proclamada la República en la capital del Estado y el rey Alfonso XIII abandona el trono. El día 13 por la noche llegan a Tarifa las primeras noticias sobre la inminente proclamación de la República. Ya el día 14 se produce a las cuatro y media una de las escasas alteraciones del orden de por aquellos días. De Algeciras vinieron algunos republicanos que estuvieron manifestando su alegría por toda la ciudad, lo que animó más a los tarifeños, que a las 6 de la tarde preparan una manifestación que recorre las calles de la ciudad, llevando a la cabeza los retratos de los capitanes Galán y García Hernández, que fueron fusilados tras el fracaso de la intentona que protagonizaron en Jaca, a los que El Progreso llama los últimos mártires inmolados en holocausto del despotismo español. En la propia manifestación va el hermano del capitán Galán, que se encontraba destinado en Tarifa como teniente de carabineros, a quien el pueblo estruja entre millares de brazos que quieren demostrar así al hermano vivo la intensa admiración que España siente hacia el héroe muerto. Durante la masiva manifestación no hubo ningún incidente, a excepción de quitar la corona del escudo que estaba en la puerta de Telégrafos. En un ambiente festivo el día termina con un concierto de la banda municipal en el paseo de la Alameda.
Como resultado del profundo cambio que se está realizando en el país, el Comité Republicano Local, que encabeza Amador Mora, decide proclamar el nuevo régimen en Tarifa. El mismo día 15 de abril se distribuyen unas hojillas con el siguiente texto: Tarifeños: a las 12 del día de hoy será solemnemente proclamada la república en Tarifa en la casa Ayuntamiento. A dicho acto, que tendrá carácter oficial, deberá acudir el pueblo en masa ya que el régimen cuya consagración se ha de llevar a cabo tiene por objeto principal devolver al pueblo sus derechos y prerrogativas que le fueron usurpadas por la monarquía derrocada. Ciudadanos, al recabar vuestra presencia en el referido acto recomendamos a todos la mayor compostura y orden para dar al mundo que nos mira la sensación que los republicanos tenemos en esta hora única el sentido constitutivo y creador que la patria reclama para aceptar sobre inconmovible base los cimientos de su prosperidad y progreso. ¡Viva la República Española! El Comité Republicano Local.
![]() |
|
Amador Mora Rojas (en el centro) con algunos de sus alumnos. |
La Unión de Tarifa relata la proclamación de la República en Tarifa con estas palabras: Al citado acto concurrió buen público estacionado frente al edificio de la casa consistorial. En el balcón principal de ésta fue izada la bandera republicana. Desde aquel el alcalde monárquico actual en breves palabras proclamó el nuevo régimen, terminando con un viva a la república. Además hablaron el presidente del Comité Local, señor Mora Rojas, y otros elementos republicanos. Durante el acto en donde se dieron vivas a la república actuó la banda municipal. Los otros oradores del acto fueron Juan Pérez Fernández y José Miranda de Sardi. Después de las alocuciones al público y ya en el Salón de Plenos, el anterior alcalde José Utrera entregó el bastón de mando a Amador Mora Rojas, como representante del Comité Republicano, pues en tales momentos nadie podría velar tan celosamente por el mantenimiento del orden público como los elementos republicanos. Al día siguiente, 16 de abril, el gobernador civil de la provincia autoriza a Amador Mora a dirigir la nueva corporación municipal en la que también se encontraban como concejales José Chamizo Morano, como primer teniente de alcalde, José Pérez Pérez, Antonio Barrios Delgado y Antonio Sánchez Jiménez. Durante estos días de inestabilidad y cambio político no se registraron alteraciones del orden. Aunque la tranquilidad reinaba en la ciudad, momentos antes de la proclamación de la República fue llevada al templo de San Mateo envuelta en telas la imagen del Corazón de Jesús que se encontraba en el salón de Plenos (13). El retrato del rey Alfonso XIII también fue retirado sin ningún tipo de violencia.
Los triunfantes de las pasadas elecciones esperaban que tras la proclamación de la República se respetaran los resultados, pero poco a poco fueron comprobando que no era esa la intención de los republicanos. Días después de la celebración de las elecciones, los republicanos envían al gobernador civil una denuncia sobre coacciones, amenazas y compra de votos que cometieron los monárquicos en las elecciones. La denuncia iba apoyada por un centenar de firmas. También los representantes del partido liberal demócrata hacen lo mismo. Solicitándose en ambas denuncias que volvieran a repetirse las elecciones en la localidad.
El gobierno de la nación decidió, a los pocos días de las elecciones, convocarlas de nuevo en aquellos lugares en que hubiesen sido impugnadas, tal como era el caso de Tarifa, en donde se volvieron a celebrar las elecciones municipales el 24 de mayo del mismo año. En la nueva campaña electoral vuelve Amador Mora a ser orador en los mítines que se celebran, en algunos de ellos le acompaña otro destacado republicano local, como era el ingeniero de puertos y caminos Manuel Díaz Ronda (14).
Los simpatizantes de Carlos Núñez y Manso no se presentan a las nuevas elecciones, al considerar que ellos ya han vencido en las anteriores y suponer que no había garantías en las nuevas que se iban a celebrar. El estado de inseguridad aconsejó al propio Carlos Núñez a salir de Tarifa y dirigirse a Sevilla, según sus propias palabras en su libro Por la Justicia y por la Verdad: Apartado circunstancialmente de mi ciudad natal, donde no hay ahora la seguridad personal y las garantías ciudadanas exigibles en una ciudad como Tarifa, donde siempre reinó la paz en todos los órdenes. A pesar de esta posición los antiguos dirigentes de la Unión Patriótica apoyan con ciertas reservas a la candidatura que con el nombre de republicanos autónomos, intenta representar a la vertiente conservadora (15). La otra candidatura que se presenta es la conjunción republicano-socialista, cuyos candidatos varían poco de las elecciones pasadas (16), notándose la significativa presencia en esta ocasión de Amador Mora Rojas.
Los resultados de las elecciones dieron un abultado triunfo a los republicanos que consiguieron un total de 1.408 sufragios, contra los 531 de los republicanos autónomos. Estos resultados dieron 13 concejales a los republicanos y 6 a la candidatura conservadora. Al igual que había ocurrido en las pasadas elecciones, también éstas son tachadas como manipuladas, pero en este caso las denuncias proceden de los conservadores.
AMADOR MORA ALCALDE DE TARIFA
El día 5 de junio toman los concejales posesión de sus cargos, y a la vez se realiza la votación para el cargo de alcalde. El escrutinio trajo como resultado 12 votos para Amador Mora, 5 votos para Antonio Barrios Delgado y 1 voto en blanco. Posteriormente fueron elegidos los tenientes de alcalde, que recayeron sobre los siguientes concejales: primer teniente de alcalde José Chamizo Morando, segundo teniente de alcalde José Pérez Pérez, tercer teniente de alcalde Antonio Barrios Delgado y cuarto teniente de alcalde Antonio Sánchez Jiménez, como se ve todos pertenecientes a los electos por la candidatura republicano-socialista.
La primera etapa del período republicano municipal en Tarifa que se extiende hasta final del 1933 en que es suspendido Amador Mora, se caracteriza por una parte por el apoyo al gobierno central en su intento de consolidar el nuevo régimen y por otra por el deseo de solucionar problemas sociales, entre ellos el del desempleo y el de la subida de salarios.
El nuevo régimen republicano aprueba diversas normas, que aún siendo en esencia un intento de convertir al Estado en laico, son entendidas por los sectores religiosos y conservadores como anticlericales. En Tarifa se le achaca directamente al alcalde la autoría de esas normas, cuando o bien eran directamente tomadas de la Constitución o bien habían sido aprobadas por el Parlamento o el Gobierno. También es cierto que por los sectores más radicales del republicanismo tarifeño, que encabezaba José Chamizo, las presentan como medidas contra la iglesia católica. Un ejemplo de lo que decimos se encuentra en la secularización del cementerio y la ley que lo pone bajo autoridad municipal, que siendo una medida que cualquier gobierno no confesional debía de tomar, se convirtió en Tarifa en una manifestación anticlerical. Una multitud de tarifeños acudieron al cementerio a presenciar el acto de derribo del muro que separaba el cementerio civil del católico, incluso Chamizo consigue que el Ayuntamiento apruebe que los maestros lleven a sus alumnos a ese acto (17).
Otras medidas secularizadoras de la vida pública y que originaron viva polémica fue la retirada de los crucifijos de los colegios sostenidos con fondos públicos (acatando con ello una resolución gubernamental) o la anulación de la ayuda económica que el Ayuntamiento daba para el sostenimiento de la iglesia católica, una medida que se encontraba contenida explícitamente en la Constitución republicana.
Las medidas sociales que persigue el gobierno municipal que encabeza Amador Mora se encaminan en la adopción de medidas urgentes que paliaran el enorme paro que tenía nuestra población, que en ausencia de cualquier subsidio originaba lamentables estados de calamidad en una importante parte de la población tarifeña. Ya desde un principio de la gestión republicana se tiene la esperanza de que le sean devueltas al municipio las tierras que en el siglo XVI le fueron arrebatadas por el marqués de Tarifa. Son varios los viajes que Mora realiza a Madrid para entrevistarse con responsables del Ministerio de Agricultura al objeto de que en la nueva Ley de Reforma Agraria que se estaba debatiendo, fuera contemplada la recuperación, por los que se consideraban sus legítimos dueños, de las tierras que en el pasado fueron usurpadas.
En los problemas laborales que durante esos años se prodigan, el alcalde de la ciudad interviene ya sea como mediador entre obreros y patronos o como interlocutor ante el gobierno de la nación, como ocurrió tras la petición de subidas de sueldo que pedían los obreros de las obras del puerto.
Una tónica en la actividad municipal de estos años se encuentra en el protagonismo de José Chamizo, verdadero "enfant terrible" de la corporación municipal. Son frecuentes los enfrentamientos verbales que mantiene con el alcalde y que éste capea como bien puede. De la lectura de las actas municipales de la época parece desprenderse que Chamizo es el representante de la oposición al gobierno, cuando tal cosa formalmente no existía. En las ocasiones en que por votación debía dictaminarse la medida a adoptar, lo más frecuente era que las posiciones defendidas por Chamizo fueran las triunfadoras.
Otro rasgo de la actividad municipal de la época se encuentra en la escasa asistencia de los concejales a los plenos municipales que se celebraban semanalmente. En más de una ocasión es necesario aplazarlos ante la ausencia total de concejales, siendo en otras ocasiones celebrados con la presencia de un sólo concejal.
Al principio de su gestión municipal, Amador Mora alternaba su profesión de maestro con la de alcalde, lo que reiteradamente fue denunciado por la oposición política que argumentaba la incompatibilidad de las dos ocupaciones. Así era frecuente que durante los desplazamientos a Cádiz o Madrid que tenía que hacer Amador Mora, le sustituyera en el colegio su hijo Miguel. Esta anómala situación se regularizó cuando al alcalde le concedieron la excedencia, con las tres cuartas partes de su sueldo más una gratificación que obtenía del Ayuntamiento, lo que le permitía ejercer como alcalde por tiempo completo.
Durante estos años que comentamos, la animadversión e incluso odio se fue gestando hacia Amador Mora desde ciertos sectores conservadores. Estaban los que habían ocupado el poder político desde siempre, que se sentían relegados de los cargos municipales por concejales de origen humilde, de trabajadores de humildísima condición, como se llega a decir en uno de los plenos (18). Estaban los sectores religiosos, que achacaban a Mora la responsabilidad de las medidas que ellos suponían antirreligiosas, cuando el propio alcalde no era anticlerical (19). Por último, también se ganó la enemistad de aquellos a los que con más o menos acierto tuvo que aplicar medidas coercitivas, tales como arrestos (20) o expedientes a funcionarios municipales. Pero lo que a buen seguro hicieron de Amador Mora un personaje temido radicaba en ser la única persona en Tarifa que podía dirigir con ciertas garantías de éxito el asentamiento del nuevo régimen político (21). Por ello, no son raros todos los intentos que los conservadores permanentemente hicieron para desprenderlo del cargo de alcalde, como así fue recién ganadas las elecciones por la CEDA y partidos coaligados. Al mismo tiempo Amador Mora se fue ganando las simpatías de buena parte de la población, a lo que se unían las simpatías de los que fueron sus alumnos durante su actividad docente. Es significativo que la valoración de persona bonacible dirigida a Amador Mora era incluso reconocida por sus enemigos políticos.
BIBLIOGRAFÍA Y REFERENCIAS
(1) La bibliografía sobre el período
republicano en Tarifa es muy escasa, lo cual no significa que exista poca
información o que los sucesos que se vivieron no fueran importantes, sino que
debe interpretarse por lo delicado del tema, ya que algunas informaciones pueden
herir a los protagonistas supervivientes o a sus inmediatos descendientes. Los
escasos trabajos sobre esta época histórica se encuentran en: "La guerra
civil en la provincia de Cádiz: Tarifa 1936-1939", Moreno Lozano, C. Almoraima
nº 6. Mancomunidad de Municipios del Campo de Gibraltar, Algeciras; Historia
de los pueblos de la provincia de Cádiz: Tarifa. Corzo, R. y otros.
Diputación Provincial de Cádiz, 1984; "Primer ayuntamiento republicano en
Tarifa". Ruiz Álvarez, M. Tarik, suplemento, Tarifa, 1999;
"Don Amador Mora Rojas", Navarro Cortecejo, J. Vox Populi nº
2. Tarifa, Enero 1997; "La Guerra Civil en Tarifa". Navarro Cortecejo,
J. Tarik, suplemento, Tarifa, 1999. Amplia información sobre esta época
se encuentra en los periódicos locales Unión de Tarifa, El Progreso,
La Verdad, Vox Populi, El Sur, La Sirena y La
República (esta última publicación salía en Algeciras, pero fue el
órgano de expresión de las agrupaciones republicanas de Tarifa); importante
fuente documental son las actas de los plenos del Ayuntamiento que se encuentran
en el Archivo Municipal de Tarifa; también existe información dispersa en los
archivos particulares. Se han consultado documentos en el Registro Civil de
Tarifa y en los archivos eclesiásticos. Otra importantísima fuente sobre este
período se encuentra en la información oral suministrada por personas que
vivieron aquella época o que conservan referencias directas de aquel período.
(2) Carlos Núñez y Manso es uno de los grandes personajes tarifeños del siglo
XX. Abogado de profesión, ejerció la política durante un corto pero
significativo período histórico. Fue miembro destacado de la Unión
Patriótica, para pasar tras el descalabro de la Dictadura a formar parte de la
Unión Nacional Monárquica, aunque en las elecciones municipales de abril del
31 se presenta encabezando la Candidatura Popular Independiente. Fue alcalde de
Tarifa desde ...... a 1930, destacando durante su gestión la realización de
importantes obras públicas que aún hoy día permanecen. Encuadrado durante la
República en el partido Acción Popular Agraria, consiguió el acta de diputado
al Congreso por la provincia de Cádiz por la coalición de derechas Unión
Ciudadana y Agraria, cargo que ejerció durante el bienio conservador. Durante
su gestión como diputado defendió los intereses comarcales, pero sin dejar de
intervenir en la política municipal tarifeña, apoyando a las fuerzas
conservadoras locales. Creó y apoyó económicamente la publicación semanal Unión
de Tarifa, en donde escribía con frecuencia y en donde destacó su buen
estilo literario. También fue propietario y director de la publicación semanal
La Sirena, que tuvo escasa vida. Aunque se retiró de la actividad
política municipal tras la proclamación de la República, fue vocal de la
gestora municipal que se creó en nuestra ciudad tras el levantamiento militar y
que dirigió Mora Figueroa. Meses después se retiró definitivamente de la
política, sin inclinarse a pertenecer a la nueva fuerza política emergente,
como era la Falange, a pesar de haber tenido posibilidades de hacer carrera en
el nuevo régimen político. Como empresario logró impulsar una de las más
famosas ganaderías de reses bravas.
(3) La palabra cacique es hoy utilizada en forma peyorativa, incluso como un
insulto político. Lo que puede llevar desde nuestra perspectiva actual a
considerar a esa manifestación política como nefasta. Sin embargo, no debe
hacerse ligeramente ese análisis. La gestión de los caciques, al menos en lo
que a Tarifa se refiere, fue frecuentemente positiva para nuestra ciudad, por lo
que el término tal como lo utilizamos en nuestro texto no debe ser entendido
como una recriminación, sino como una palabra para describir una forma de hacer
política.
(4) El conde de Barbate había tenido una intensa relación con Tarifa, viviendo
incluso en nuestra ciudad. Contó en un principio con el importante apoyo de
José Miranda de Sardi, agudo periodista que dirigió publicaciones apoyadas
económicamente por Serafín Romeu, como La Verdad y El Progreso.
También se unieron al conde de Barbate buena parte de los industriales
conserveros y pesqueros tarifeños como Salvador Pérez Gutiérrez, José Utrera
Martínez o Diego Piñero Moreno. Las pretensiones del conde de Barbate no se
limitaron a nuestra ciudad y comarca, sino que alcanzaron también nivel
nacional, buen ejemplo de lo que decimos fue la compra de la mayoría de las
acciones de los periódicos madrileños La Voz y El Sol.
(5) La razón de crearse el periódico tarifeño La Verdad no fue más
que atacar a Carlos Núñez, al que se le imputaba haber dejado embargado el
Ayuntamiento por el préstamo que para la realización de obras públicas
solicitó al Banco de Crédito Local a un interés que sus oponentes políticos
consideraban excesivo. Otro asunto que se le recriminó a Núñez y Manso fue la
gestión de la plaza de toros de Tarifa.
(6) Carlos Núñez y Manso publicó un libreto sobre las incidencias del juicio,
con el título Por la Justicia y por la Verdad. Sevilla, 1933. En
realidad fueron denunciados todos los concejales que apoyaron la resolución que
modificaba los presupuestos en el pleno municipal del 30 de noviembre de 1929.
La Comisión Permanente del Ayuntamiento que sustituyó al equipo de Carlos
Núñez y que dirigía José Utrera aprobó llevar adelante la denuncia, pero no
fue hasta el año 1931, con el gobierno republicano, que se hizo efectiva la
denuncia. El 9 de junio de 1933 el Tribunal de lo Contencioso Administrativo de
Cádiz absolvió a Núñez y a los demás imputados.
(7) El colegio Miguel de Cervantes ocupó varios locales, estando antes de la
República en el antiguo pósito de grano, durante la República en el edificio
que construido para tal fin se encuentra en el Retiro, para pasar
posteriormente, hasta que desapareció ese establecimiento, en el colegio de la
plaza de Santa María.
(8) A mitad del mes de marzo de 1931 ya se había constituido la denominada
Agrupación Nacional al Servicio de la República, cuyo principal dirigente y
promotor era José Chamizo Morando, que es otro de los personajes más
destacados de este período. Es, sin lugar a dudas, el representante más
genuino del republicanismo local. Sus enemigos políticos le acusaron su pasado
como concejal de la Unión Patriótica y miembro del somatén local. Pertenecía
a la masonería, que tenía escasa representación en Tarifa, con Chamizo se
encontraban como miembros de esta organización Antonio González y José
Pérez, perteneciendo los tres a la logia de La Línea. Cuando Amador Mora fue
retirado del puesto de alcalde, Chamizo ejerció durante un año el cargo de
alcalde accidental (desde el 15 de noviembre de 1933 al 12 de septiembre de
1934) por ser el primer teniente de alcalde. Tras la victoria a nivel nacional
de la CEDA y sus coaligados fue obligado a dejar la alcaldía. Fue miembro
fundador de la Imprenta Grossa (Gráficas Republicanas Obreras Sociedad
Anónima), que tuvo considerable importancia política, en particular en esa
imprenta se publicaba el órgano de los socialistas locales Vox Populi.
Tenía una carnicería en la esquina de la calle Legionario Ríos Moya. La
llegada de las tropas sublevadas le obligó a abandonar Tarifa, primero
ocultándose en el campo y posteriormente embarcando clandestinamente hacia
Gibraltar. De ahí pasó a Murcia en donde fue ayudado por el ingeniero
tarifeño Manuel Díaz Ronda. La victoria definitiva de los nacionales le
obligó a exiliarse a Argelia, pasando posteriormente a Marruecos en donde
murió.
(9) En Tarifa se constituyó la Agrupación Local del Partido Socialista Obrero
Español el día 21 de septiembre de 1931, ya triunfante la República. Los
promotores fueron Juan Atalaya, Romero y José Miranda de Sardi (periodista
autodidacta natural de Chipiona, afincado provisionalmente en Tarifa que
popularizó el seudónimo A Mi Prim, fue posteriormente concejal en Cádiz y fue
fusilado en aquella ciudad tras el levantamiento militar de 1936).
(10) La candidatura republicano-socialista estaba formada por Emilio Piqueras
Macías, Antonio Barrios Delgado, José Pérez Pérez, Domingo López Valencia,
Luis Aragón Serrano, José Chamizo Morando, José Gurrea Nozaleda, Juan
Rodríguez Franco, Antonio Vicente Moronta, Juan Pérez Álvarez y Antonio
Ortega Pichardo.
(11) La Candidatura Popular Independiente presentaba a concejales las siguientes
personas: Lorenzo Jiménez González, Juan Labao Díaz, Antonio Gutiérrez
Fuentes, Marcos Núñez y Manso, Juan Trujillo Arcos, Miguel Gil Gómez, Antonio
Casas Silva, Carlos Núñez y Manso, Roberto de la Presilla y Consuegra, Juan
González Gutiérrez, Juan Vaca Triviño, Fernando Pérez Meléndez y Joaquín
Núñez y Manso.
(12) La candidatura liberal demócrata estuvo formada por José Fuentes Galeto,
Domingo Pérez Búa, Francisco Castro Vera, José Utrera Martínez, Diego
Piñero Moreno, Salvador Pérez Gutiérrez, Manuel Sarriás Acedo, Antonio
Morales Lara, Francisco Castro Canas, Antonio Alba Tribiño, Miguel Castro
Díaz, Juan Cuesta Serrano y Antonio Vallecillo Almenta.
(13) Dicha imagen se encuentra actualmente en perfecto estado en la sacristía
de la iglesia mayor de San Mateo.
(14) Manuel Díaz Ronda fue ingeniero jefe del puerto de Algeciras.
Posteriormente fue director de la confederación hidrográfica del Segura.
También fue antiguo socialista y como tal colaboró con Pablo Iglesias. Durante
su estancia en Murcia ayudó, poco después del inicio de la guerra civil, a
José Chamizo, que allí había llegado a través de Gibraltar (tomado de Memorias
de un combatiente por la libertad, la democracia y la paz. Díaz Doña, M.
no publicado). Su hermano Eulogio Díaz Ronda tuvo también un papel destacado
en la vida política tarifeña como miembro del Partido Comunista de España.
Ambos eran tíos de Manuel Díaz Doña, que durante la dictadura franquista
destacó en la oposición política al régimen y que al final de su vida fue
Juez de Paz de Tarifa.
(15) La candidatura republicana autónoma estaba formada por Fermín
Santamaría, Ernesto Sarrías Acedo, Jerónimo Romero Oliva, Ramón Pérez Búa,
Sebastián Vera Santos, Miguel Vera Santos, Miguel Gil Santamaría, Francisco
Pelayo Silva, Rafael Rodríguez Franco, Francisco Benítez Behemerid y Francisco
Cantero Criado. Por lo que no aparecen los hermanos Núñez y Manso y los otros
propietarios que habían ganado las elecciones del 12 de abril.
(16) Los candidatos de la conjunción republicano-socialista fueron José Pérez
Pérez, Luis Aragón Serrano, Serafín Parra Muñoz, Antonio Barrios Delgado,
Ambrosio Núñez Márquez, José Gurrea Nozaleda, Juan Villalta Mora, Antonio
Sánchez Jiménez, Emilio Piqueras Macías, José Chamizo Morando, Amador Mora
Rojas, Antonio Ortega Pichardo, Juan Pérez Álvarez, Sebastián Romero Pérez,
Manuel Manso Serrano, José Rodríguez Gil, Cristóbal Rodríguez Rodríguez y
Juan Rodríguez Franco.
(17) Aunque se contaba con la aprobación municipal, los maestros ni se
presentan ni llevan a sus alumnos, lo que originó una severa crítica de
Chamizo en el siguiente pleno municipal. No hubiese sido extraño que aquí
hubiera intervenido Amador Mora pues en más de una ocasión defendió la
independencia del trabajo de los maestros.
(18) Esta manifestación surge en el transcurso de un debate en el pleno
municipal, justificando de esa manera que el Ayuntamiento pagara los
desplazamientos de los ediles que iban a Madrid para tratar asuntos municipales.
(19) Tampoco era especialmente religioso. Nótese al respecto que su hija mayor
pertenecía a las Hijas de María. Y que entre las pertenencias que fueron
saqueadas de su casa en el inicio de la guerra civil se encontraba un grabado
del Nazareno, que durante años se encontró en las dependencias del antiguo
sindicato. Tampoco era Amador Mora masón, lo que personalmente consideraba una
"tontería".
(20) La más sonada de las detenciones que dicta Amador Mora siendo alcalde fue
contra Francisco Terán Fernández y Fermín Santamaría al considerar que
estaban implicados en el golpe de mano que dirije Sanjurjo en Sevilla. Durante
12 días estuvieron Terán y Santamaría detenidos en la cárcel local. El
motivo de la detención fue que a Mora le llegaron informes de que el viaje que
días antes habían realizado los detenidos a Gibraltar tenía como objeto
preparar los apoyos a los militares que iban a sublevarse.
(21) En el trabajo antes citado de Catalina Moreno Lozano se manifiesta que
Chamizo estaba de teniente de alcalde para frenar los excesos de Amador Mora,
nosotros más bien pensamos todo lo contrario.
[ Volver al Índice ]