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ALJARANDA |
Condecoraciones y Gracias concedidas a los Defensores de Tarifa (1811-1812)
Juan A. Patrón Sandoval
El 25 de julio de 1811, las Cortes de Cádiz decretaban el establecimiento de una nueva orden militar que habría de llamarse, La Orden Nacional de San Fernando (1).
Actualmente, la Cruz Laureada de San Fernando es la más preciada condecoración del Ejército Español y, sin duda, una de las más prestigiosas que se conceden al valor heroico en el mundo. Su categoría viene avalada por las elevadas exigencias que deben concurrir en los hechos que motivan la apertura de un expediente de concesión y el riguroso trámite que conlleva, habitualmente denominado juicio contradictorio.
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Placa de escamas de plata con orla de laurel y Cruz de la Orden Nacional de San Fernando. |
Y así era ya en 1813, cuando el general Francisco de Oliver-Copons y Méndez de Navía pidió sumaria información a la Regencia, a fin de que justificado en dicho juicio abierto y contradictorio el mérito que contrajo en la defensa de Tarifa, recayese en él el premio que señalaba el primer decreto de la orden militar nacional de San Fernando por las acciones distinguidas. Como consecuencia, el 30 de noviembre de 1813, obtendría el diploma honorífico por el que se le concedía la Gran Cruz de la Orden Militar de San Fernando con la venera coronada (2).
Según el decreto por el que se establecía la nueva orden, los generales en jefe recibirían por la primera acción además de la cruz, una placa de escamas de plata con orla de laurel, a la que se uniría una banda por la segunda.
Los expedientes por los que se otorgaba una Distinción, surgían de las solicitudes que se presentaban al ministro de la Guerra quien, tras su aprobación, elevaba al rey la propuesta de concesión de la medalla. Estas solicitudes debían de estar acompañadas por instancias bien informadas, que ratificasen la veracidad y valor de los hechos que se manifestaban. Unas veces eran los propios protagonistas de la acción los que pedían tal reconocimiento, otras los jefes militares e incluso los paisanos, llegándose a utilizar como fundamento informes franceses en los que se hacía referencia al valor de los españoles.
Así, en 1815, es el ya mariscal de Campo Isidro de Saso, quien por sí mismo y en nombre de los demás individuos del regimiento de Cantabria del que fue Coronel y con ese grado sirvió durante el Sitio de Tarifa, pedía a Fernando VII tuviese en consideración para sus gracias a los defensores de la plaza de Tarifa, respecto a que hasta aquella época solamente el general Copons, como ya hemos visto, había sido agraciado con la Cruz de San Fernando. El rey mandaría que el mismo Saso lo propusiese, haciéndolo éste el 22 de mayo de dicho año (3).
En consecuencia, el 4 de junio de 1815 Fernando VII creaba la Cruz de Distinción de la Defensa de Tarifa o del Cuarto Ejército, para premiar los servicios prestados por la guarnición de la plaza. La orden por la que se establecía la citada cruz, decía:
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Cruz de Distinción de Tarifa, dos de las cuales se encuentran expuestas en el Museo del Ejército de Madrid. |
"A LOS DEFENSORES DE TARIFA: Bien enterado el Rey N.S. de los señalados servicios que durante la defensa de la débil y mal artillada plaza de Tarifa, sitiada en diciembre de 1811 por fuerzas enemigas muy superiores en número, hicieron para su conservación las tropas destinadas a la referida defensa, así interior como exteriormente, pertenecientes unas y otras al Cuarto ejército, y lo mismo las cortas fuerzas de mar de su apostadero, pues que con su disciplina, constancia y bizarría, consiguieron frustrar el impetuoso orgullo de las enemigas, rechazándolas en el asalto que dieron después de tener abierta una espaciosa brecha, y poniéndolas en la precisión de abandonar su empresa con pérdida de gente y de toda su artillería; y queriendo S.M. dar a cuantos individuos de armas contribuyeron a la defensa de la expresada plaza un público testimonio de su aprecio y de lo satisfecho que se halla de sus buenos y distinguidos servicios, ha venido (entre tanto que adquiere noticias nominales de los sujetos dignos de premio por acciones particulares) en conceder a todos una cruz de distinción, que se compondrá de cuatro aspas esmaltadas de color de naranja, con tres globitos en los remates de cada una, teniendo sobre la principal una corona mural, pendiente de una cinta de color azul celeste con un filete a los cantos de color de naranja, y el centro de la cruz será circular, esmaltado de azul, con el lema siguiente: A los defensores de Tarifa (4). Debiendo de ser de oro para los Generales, Jefes y Oficiales, y de plata para las demás clases, etc., etc. Madrid, 4 de junio de 1815" (5).
Para evitar abusos en el goce de dicha distinción por los aspirantes a ella, había de elevarse instancia por conducto de los jefes inmediatos a la comisión o junta revalidadora establecida a tal efecto en Madrid con arreglo a una real disposición de 27 de mayo de aquel mismo año. Tal fue la circular expedida por orden del rey a la municipalidad de Tarifa para su efecto consiguiente y en virtud de la cual quedó creada la distinción (6).
El 16 de julio de 1815, el general Copons, a quien también se había mandado que hiciese propuesta a favor de los defensores de Tarifa, la remitía al Ministerio de la Guerra:
Propuso Copons para los Regimientos de Infantería de Cantabria e Irlanda "por la vizarría con que se portaron" que se les concediese poner en la bandera coronela "Reynando el Sr. Dn. Fernando Septimo, tal Regimiento fiel a su juramento la defendió en el sitio de Tarifa" y que además usaran de una corbata (7) del color de la cinta de la ya Real Orden Militar de San Fernando en el asta de ella.
Asimismo, solicitó la Cruz de San Fernando para los oficiales y sargentos primeros de las compañías de granaderos y cazadores del Segundo Regimiento de Sevilla, además del grado para el que habían sido propuestos, por ser los que defendieron la brecha el día del asalto, y el uso de una cinta de la misma orden para los demás individuos.
Propuso también para estas compañías y en honor al Regimiento a que pertenecían que en toda formación de armas llevasen una banderola de una vara (8) en cuadro, su lienzo de los colores de la cinta de la orden de San Fernando, en medio una corona de laurel y en su centro una cifra del Augusto nombre del Rey, debiéndose leer debajo de la corona "A la lealtad y valor de los defensores de la brecha de Tarifa".
Como última gracia pidió Copons el indulto para los presidiarios que existiesen aún en Tarifa de los que asistieron en la defensa de la plaza.
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Cruz de Distinción de la Marina. |
Para premiar a los individuos de la Real Armada fuera cual fuera la acción o acciones en que hubiesen tomado parte, el rey creó por Real Orden de 2 de febrero de 1816, la Cruz de Distinción de la Marina, a la que habría optado la escuadrilla de fuerzas sutiles españolas que, en combinación con las inglesas, también participó en la defensa de la plaza y que estuvo mandada por el comandante del apostadero, el tarifeño y Capitán de Fragata Lorenzo María de Parra y Villalba (9). Si así fuese, y es muy posible, Parra la habría solicitado, como siempre se hacía, para él y para quienes a sus órdenes formaron a finales de 1811 en el apostadero de Tarifa. Evidentemente, en el Decreto se especificaba claramente que las fuerzas sutiles de Tarifa participarían de los honores que algún tiempo después les concedió el Rey.
Esta condecoración estaba constituida por una cruz de brazos triangulares curvilíneos ensanchados esmaltados en blanco, rematados en las puntas en globillos de oro, sostenida por un ancla esmaltada en azul; en el centro ovalado el busto del rey sobre esmalte rojo y al reverso las leyendas sobre oro "F.VII" orlada con la inscripción "Al valor de los marinos".
Al igual que la del Cuarto Ejército, era de oro y esmalte para oficiales y de plata para el resto, uniéndose ésta por medio de una corona de laurel a una cinta roja, gualda y roja.
El Ayuntamiento de Tarifa, queriendo demostrar también la gratitud del pueblo por la defensa que hiciera de la plaza, nombraba mientras tanto Regidor Perpetuo de la ciudad al general Francisco de Copons. Título que, sin embargo, había venido solicitando insistentemente en el mismo año de 1815, el comandante del Presidio Antonio Molina, quien bajo las órdenes del intendente honorario del ejército Antonio González Salmón y con las brigadas de presidiarios venidos de Ceuta para las obras del arrecife de la Isla, había asistido a la defensa de la plaza y a sus obras de fortificación (10).
Por otra parte, es con fecha 19 de septiembre de 1820 cuando el Secretario del Despacho de Guerra Juan Labat, remitía a Consulta del Consejo de Estado el expediente relativo a las diversas gracias que se habían solicitado para los defensores de la plaza de Tarifa, de las cuales algunas aún no se habían realizado. Acompañaban a dicho expediente los informes de la Junta Consultiva de Guerra y los dictámenes de los fiscales militar y togado del tribunal especial de Guerra y Marina.
El expediente pasó a informe de una Comisión según se manifestaría en el Consejo de Estado de 23 de septiembre siguiente. Dos meses más tarde, el 27 de noviembre de 1820, la Comisión creada en el seno del Consejo de Estado emitía su resolución y el día 6 de diciembre el Consejo propondría al rey lo siguiente:
1º.- Que la distinción pedida para los Regimientos de Infantería de Irlanda y Cantabria de colocar en las banderas un lema; y además unas corbatas semejantes a la cinta de la orden de San Fernando, no tenía lugar, respecto que hallándose muchos regimientos en semejante caso sería necesario concederlas y resultaría una generalidad de dicho distintivo por lo cual perdería su mérito.
2º.- Que la proposición de que las compañías de granaderos y cazadores del Regimiento 2º de Sevilla se les concediese la Cruz de San Fernando de 1ª clase para los oficiales y sargentos 1º y cinta para tropa, pasase a la Asamblea de la misma orden para que la calificase con arreglo a sus institutos acompañando para el propio efecto la solicitud del teniente coronel Miguel Tenorio, capitán del Regimiento de Galicia que lo fue de las enunciadas compañías; teniéndose presente la circunstancia que decía el fiscal militar acerca del tiempo inhábil en que se presentó la última solicitud pues esperó a la resolución del expediente general.
3º.- Que al ya entonces subteniente del Regimiento Inmemorial del Rey José Villoslada, se le concediese dicho grado con la antigüedad de 12 de enero de 1812 conforme así lo había reclamado y puesto que se debía a una involuntaria equivocación el que el general Copons no le incluyese en las propuestas para el grado de Subteniente cuando entonces era cadete del citado Regimiento.
4º.- Sobre la propuesta del indulto a los presidiarios, los fiscales militar y togado habían opinado que se concediese, el primero rebajándoles cierto tiempo de sus recargos, y el segundo sin restricción. El tribunal especial en su vista se adhirió a la propuesta hecha por el fiscal militar, contándose para extinguir sus condenas, el tiempo que hubo desde 27 de agosto de 1815 hasta la extinción de sus primitivas sentencias, puesto que aquel tiempo lo sirvieron indebidamente. La Junta Consultiva fue del mismo parecer.
La Comisión opinaría que se accediese a que el indulto aprobado por el rey para los presidiarios que concurrieron en la defensa de Tarifa fuera extensivo a los que hubiesen pasado con notas a la plaza de Ceuta con recargos por delitos posteriores o que estuviesen con causa pendiente, sirviéndoles el tiempo que transcurrió desde el citado 27 de agosto de 1815, día en que se concedieron las primeras gracias, hasta el día de la extinción de las primeras condenas para completar el tiempo que les faltase por los recargos respectivos por sus posteriores delitos, ya que también aquel tiempo intermedio lo habían sufrido indebidamente.
Mientras, el 8 de junio de 1817, el duque de Wellington y Ciudad Rodrigo, por invitación de Fernando VII, había presentado las propuestas a favor de los oficiales españoles, ingleses, sicilianos y portugueses a quienes juzgó acreedores a la distinción de la Cruz de la Orden de San Fernando, según el nuevo reglamento de 10 de julio de 1815. La lista pasaría el 21 de abril de 1820 del Ministerio de Guerra a la Asamblea de la Orden, que con fecha 22 de diciembre resolvió aprobarla. Contenía un crecido número de oficiales ingleses y, en vistas a que Wellington recurría a las defensas de las plazas de Cádiz y Tarifa como una de sus acciones destacadas en la llamada por los británicos Guerra de la Península, no sería de extrañar que alguno de sus oficiales en Tarifa recibiera también tal distinción. Este expediente se resolvió en febrero de 1821, haciéndose notar para aquellos oficiales españoles a los que también se había propuesto, que para su concesión debía tenerse en cuenta su comportamiento posterior a la época de la guerra y si ya habían recibido tal condecoración con anterioridad (11).
En cualquier caso, de entre la oficialidad británica presente en Tarifa durante el Sitio, el coronel Hugh Gough (12) del 87º Regimiento (Prince of Wales’ Own Irish), quien ya por aquel entonces se había distinguido también en la Batalla de Chiclana, y el comandante de Ingenieros Charles F. Smith, artífice de las obras de defensa en la plaza, recibieron la también condecoración española correspondiente a la Gran Cruz de la Orden de Carlos III.
Al contrario de como ocurrió en España, donde acabaron por proliferar las cruces de Distinción, hasta un total de setenta, por parte británica fueron contadas las que se crearon para conmemorar sus acciones en la Península y ninguna medalla o "grapa" tuvo como motivo la defensa de Tarifa pero sí, sin embargo, Tarifa aparece entre los más destacados "Honores de Batalla", forma por la que se conmemoraban campañas y victorias permitiendo a los regimientos lucir el nombre de la misma, en las banderas, tambores, etc... y que, como hemos visto, en el caso de las tropas españolas se rechazaba por temor a la generalización.
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En los Colores de los actuales regimientos británicos "Queen's Lancashire" y "Royal Irish Fusiliers", sucesores respectivamente del 47º y 87º de Infantería, aún es posible encontrar el nombre de Tarifa en ellos. |
Durante este periodo, no todas las victorias o campañas fueron premiadas con tal distinción sino que de serlo lo fueron muy posteriormente, por lo que constituía un honor especial el recibir éstos en fecha tan temprana y aún en periodo de guerra. Los conmemorativos de la acción de Tarifa, fueron de los primeros: el segundo batallón del 87º Regimiento recibió el "Honor de Batalla" correspondiente a la defensa de la plaza el 7 de octubre de 1812, poco después de que la abandonaran tras haberla guarnecido por segunda vez tras el Sitio, desde mayo de ese mismo año hasta comienzos del mes de septiembre. El segundo batallón del 47º Regimiento (Lancashire), el otro regimiento británico en importancia de hombres presente en la defensa, sería agraciado con el "Honor de Batalla de Tarifa" el 13 de junio de 1816 (13).
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Lord Gough, coronel del 87º Rgto. durante el Sitio, quien porta en su escudo de armas una representación del Castillo y fortaleza de Tarifa. Retrato de 1851, por Dickinson. |
Un año antes, en 1815, el Príncipe Regente de Inglaterra ya había conferido el título de Caballero al que fuera coronel del 87º Regimiento y con éste, Comandante de la plaza de Tarifa, el primer vizconde Gough, al que por decisión del Parlamento británico se le permitió además adoptar como escudo de armas: en principal, una representación del Castillo de Tarifa, con la Cruz de la Orden de Carlos III prendida; y como una corona adicional, un brazo vestido con el uniforme de su regimiento, soportando un estandarte grabado con el número de éste, y agarrando al mismo tiempo un águila francés invertido, en conmemoración del tomado por ese Cuerpo en la Barrosa (14).
En España, sería con bastante posterioridad al resto de gracias y distinciones, cuando la reina regente María Cristina de Borbón, otorgaba a Francisco de Copons la dignidad nobiliaria de primer conde de Tarifa según Real Despacho de 27 de julio de 1836 (15).
REFERENCIAS Y NOTAS
(1) Según noticia inserta en el Gibraltar
Chronicle de 3 de agosto de 1811. Establecida en las Cortes de Cádiz el 31
de agosto de 1811, con la denominación de Orden Nacional de San Fernando,
Fernando VII le cambió su denominación inicial y pasó a denominarla Real y
Militar Orden de San Fernando, reformada en 19 de enero de 1815.
(2) YRAURGUI, E. Diario de las operaciones de la División expedicionaria al
mando del Mariscal de Campo Don Francisco de Copons y Navía. Vich: Imprenta
del Primer Ejercito a cargo de Antonio Brusi. Año 1814. Biblioteca del Palacio
Real. Sign. VIII/15829.
(3) "Expediente relativo a varias gracias concedidas a los defensores de la
plaza de Tarifa". Archivo Histórico Nacional (A.H.N.). Sección Estado.
Legajo 100. Expediente 10.
(4) Por el reverso, la cruz tendría grabado: "4º. Exto".
(5) GÓMEZ de ARTECHE Y MORO, J. Guerra de la Independencia: Historia Militar
de España de 1808 a 1814. Tomo XI. Imprenta y Litografía del Depósito de
la Guerra. Madrid, 1899. p. 92.
(6) TERÁN GIL, J. "El sitio y defensa de Tarifa (1811-1812)". ALJARANDA
nº 2. Septiembre 1991. p. 25.
(7) Banda o cinta guarnecida con bordadura o fleco de oro o plata, que con breve
lazo o nudo, y caídas a lo largo las puntas, se ata en las banderas y
estandartes en el cuello de la punta como insignia de honor.
(8) Medida de longitud equivalente a 835 milímetros y 9 décimas.
(9) Lorenzo María de Parra y Villalba, natural de Tarifa (1774), era hijo de
Sebastián de Parra y Arcos, Alférez de Milicias Urbanas de la plaza. Ingresó
en la Armada Real en 29 de julio de 1790. Su expediente en el Archivo General de
Marina tiene la signatura E. 1.931.
(10) Archivo Municipal de Tarifa. Actas de Cabildo. Varios. Véase sobre la
solicitud de título para el oficio de regidor perpetuo de Antonio Molina, Cabo
principal de las brigadas de presidiarios, el de 18 de agosto de 1815.
(11) A.H.N. Sección Estado. Legajo 103. Expediente 13.
(12) En agosto de 1814, Gough había sido ya recompensado con una pensión de
250 libras al año, incrementada en 1816 hasta 800 libras. Se le había
concedido también la medalla del ejército británico conmemorativa de la
batalla de Talavera, para la que Wellington le había recomendado personalmente.
(13) CHICHESTER, H. y BURGES-SHORT, G. Records and Badges of the British Army.
1900.
(14) RAIT S., R. The Life and Campaigns of Hugh First Viscount Gough Field-Marshal.
Vol. I. Westminster. Archibald Constable & Co. Ltd. Whitehall Gardens. 1903.
pp. 122-123.
(15) ARMENGOL TRIVIÑO, J. Tarifa en la historia. 1949. p. 136.
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