| HISTORIA | ALJARANDA |
Wenceslao Segura González
El semáforo de Tarifa comenzó a funcionar en el año 1868 ubicándose en el cerro del Camorro y gestionándolo una empresa catalana. Su dependencia privada concluye en 1880 cuando el Ministerio de Marina expropia el edificio del semáforo y su gestión (1), con lo que se da cumplimiento a una serie de normativas legales que regularon el funcionamiento de los semáforos (reales decretos del 8 de febrero de 1871, del 6 de julio de 1872 y del 10 de octubre de 1876), cuyas competencias eran el atalayamiento del mar y la costa, las comunicaciones entre buques y tierra, el servicio meteorológico, la cooperación con el salvamento de náufragos, así como la colaboración para la represión del contrabando (2).
![]() |
Sobre una de las torres esquineras del Castillo se aprecia el semáforo del puerto. A su derecha los mástiles para señales ópticas. |
El mal estado de las instalaciones del Camorro exigen al Ministerio de Marina su reacondicionamiento, mientras tanto el semáforo es trasladado provisionalmente al Castillo de Guzmán el Bueno. Se construye una caseta en la torre esquinera del suroeste de la fortaleza, utilizándose otras zonas de la terraza del flanco sur para la colocación del mástil para las señales ópticas.
La guerra francoalemana mostró a los ejércitos europeos la importancia de las palomas mensajeras, por lo que en 1879 se creó en Guadalajara el primer palomar militar, ciudad en donde luego se crearía un centro de enseñanza de soldados palomeros, los que posteriormente eran destinados a los palomares militares que se van construyendo en el país (3).
La importancia de las palomas mensajeras queda patente en la reglamentación militar, en donde incluso se establecía que los palomares y palomas particulares estaban sometidas al derecho de requisa por el ramo de Guerra cuando fueran necesarias para sus operaciones militares, teniendo la autoridad militar el derecho de inspección de las palomas mensajeras de propiedad particular.
En este contexto la Capitanía General de Sevilla y Granada decide construir un palomar militar en Tarifa, entendiéndose el lugar más adecuado para establecerlo el Castillo de Guzmán el Bueno, precisamente en la misma torre en donde de forma provisional se encontraba el semáforo del puerto. En el marco de la reglamentación para el servicio de los semáforos en el interior de fuertes y castillos (real decreto del 26 de noviembre de 1883), el ramo de Guerra pide al Ministro de Marina que traslade el semáforo del Castillo de Guzmán el Bueno al cerro del Camorro, conociendo que las obras de acondicionamiento estaban ya concluidas. Se encuentra cierta resistencia por parte de Marina que quiere conservar sus instalaciones en el Castillo, al considerar que el semáforo de Tarifa es de sumo interés en momentos actuales, pero definitivamente el semáforo es nuevamente traslado al Camorro el día 25 de agosto de 1898.
Días antes y siguiendo una Real Orden de la Reina Regente de 11 de agosto de 1898, el Comandante Militar del Campo de Gibraltar autoriza al Gobernador Militar de Tarifa a que entregue las llaves del Castillo de los Guzmanes al Comandante de Ingenieros afín de establecer en ese Castillo el Palomar Militar, de donde se desprende la escasa utilización que por aquel entonces tenía el Castillo de Guzmán el Bueno, que diversos informes de la época nos indican que estaba en un pésimo estado de conservación. Rápidamente son trasladados al Castillo las palomas mensajeras, que desde hacía días se encontraban en Tarifa encerradas en habitaciones de una casa particular; con lo que se aliviaba los perjuicios que se siguen a la educación de las palomas.
![]() |
La misma caseta del semáforo se acondicionó como palomar militar. |
Un par de años después es necesario hacer un proyecto de ampliación del Palomar Militar de Tarifa fundándose en la poca capacidad del mismo. Con la típica lentitud de la administración se redacta el proyecto cuyo importe se elevó a 11.430 pesetas. Nuevas obras se realizan en el palomar, que era entendido como provisional, que se concluyen en noviembre de 1902, en esta ocasión por importe de 728,05 pesetas con cargo al crédito concedido por el Ministerio de Ultramar para atenciones urgentes de la campaña.
El palomar militar del Castillo tuvo una corta vida, a consecuencia de los adelantos técnicos de las comunicaciones por medio de las ondas, sin embargo, la caseta que sirviera para el semáforo y posteriormente para el palomar, permaneció en su lugar hasta la mitad de este siglo.
REFERENCIAS Y BIBLIOGRAFÍA
(1) GUERRERO GARCÍA, M., El
semáforo Internacional, ALJARANDA nº 30, pág. 20.
(2) Enciclopedia Universal Ilustrada, Espasa Calpe, Madrid, tomo LV, 1927, pág. 72 y ss,
voz Semáforo.
(3) Enciclopedia Universal Ilustrada, Espasa Calpe, Madrid, tomo XLI, 1920, pág. 486 y ss,
voz Palomar.
(4) Archivo General Militar de Segovia, sección 3ª, división 3ª, legajo 64, epígrafe
Tarifa 1773-1927.
[ Volver al Índice ]