PERSONAJE TARIFEÑO

ALJARANDA

Andrés Román Lozano

    Andrés Román Lozano, tarifeño, como no podía ser de otra manera. Hijo de una humilde familia, nace en Tarifa, calle Justino Pertíñez, número 1, el 14 de enero de 1936, en la que crece, forma y vive intensamente hasta los 18 años, que parte para la Línea de la Concepción, donde obtiene su primer destino e inicia su trayectoria profesional en Telégrafos (hoy Correos y Telégrafos).

    Trayectoria en la que influyó notablemente el muy querido y admirado César de Mosteyrín Castillo, por aquel tiempo Jefe de Telégrafos en Tarifa, (Don César), quien durante los años de aprendizaje le instruyó y marcó las pautas para el estudio y comportamiento.

Andrés Román Lozano.

    Sus primeros estudios los realiza en Tarifa. Luego Bachiller Superior de Ciencias, Preu de Letras, Magisterio y Licenciatura de Derecho. Estudios alternados siempre con sus obligaciones profesionales y gracias al apoyo de su esposa Carmen, con la que contrajo matrimonio en 1960 y el de sus hijos Andrés y Marisa, quienes han superado a su padre, lo que es motivo de enorme satisfacción para él.

    En su intensa y dilatada vida profesional obtiene, tras oposiciones, plaza en la Escala Auxiliar Mixta de Telecomunicación, Cuerpo Técnico de Telecomunicación y Cuerpo Superior Postal y de Telecomunicación y ocupando puestos de trabajo: Base, Jefe de Oficina (Las Palmas), Jefe de Servicio e Interventor (Tenerife), Delegado Jefe de Telecomunicación del Campo de Gibraltar (Algeciras), tiempos de gratos recuerdos. Delegado Jefe de Telecomunicación en Cádiz, ciudad donde fundó la Casa de Tarifa en Cádiz; Jefe de los Servicios de Telecomunicación de Sevilla, así como de los Servicios Comerciales de Correos y Telégrafos. Esta en posesión de la Medalla de Oro al Mérito Postal y, asimismo, de la Medalla de Oro al Mérito de Telecomunicación.

    Es Sevilla la ciudad en la que fijó su residencia en función de los estudios de sus hijos Andrés (Medicina) y Marisa (Ciencias Económicas y Empresariales). En 1985, recién llegado a esta ciudad, el Ayuntamiento tarifeño le nombró Pregonero de las fiestas, noche en la Alameda de imborrables recuerdos para él y su familia.

    Aunque vive a 225 Kilómetros de nuestra tierra, puntualmente y sin faltar, le vemos acompañando a nuestra patrona el último domingo de septiembre, tradición que siguen sus hijos.

    A pesar de la distancia física, los puntuales contactos aumentan el recuerdo y profundo sentir de este tarifeño cien por cien hacia la tierra en que nació y por la que siempre atendió a cuantos paisanos contactaron con él.

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