PATRIMONIO

ALJARANDA

Próxima restauración del Cristo de la Salud

Jesús Terán Gil

    La Hermandad del Cristo de la Salud ha acordado restaurar la valiosa talla de la imagen de su titular, un Cristo que figura en las procesiones de nuestra Semana Santa, desde el año 1928, y que por aquella fecha era sacado por la Hermandad del Nazareno, que siempre fue la encargada de organizar la Semana Mayor.

    Aún cuando su existencia está documentada en el año 1648, no tuvo Hermandad propia hasta 1944, en que un grupo de tarifeños comandado por Antonio Villanueva Ferrer, se echaron la manta a la cabeza y con el párroco de aquel entonces, José Gámez Coto, crearon la Hermandad de Penitencia del Santísimo Cristo de la Salud y Nuestra Señora de los Dolores, constituida con la aprobación del obispo de Cádiz-Ceuta, Tomás Gutiérrez Diaz, quedando aquella primera Junta de Gobierno formada por las siguientes personas: hermano mayor, Antonio Villanueva Ferrer; vice-hermano mayor, Vicente Sáenz Lozano; secretario, Pablo Manso Rondón; vicesecretario, Jacinto Sáenz Lozano; tesorero, Jaime Villanueva Ferrer; vocales: Manuel Rodríguez Soya, José Luis Villanueva Ferrer y Antonio Gil Santamaria; muñidor, José Castro Gutiérrez y camarista, Dolores Manso Vda. de Ramos.

    Como director espiritual figuraba el párroco José Gámez Coto, figurando asimismo, como hermanos de honor, Eduardo Sáenz de Buruaga y Polanco, general gobernador militar del Campo de Gibraltar, y Angel Sanz Vinajera, comandante militar de la Plaza.

    La imagen de este Cristo es una bonita talla que, en el año 1935 y con ocasión de una visita que giró a nuestra ciudad el escultor Mariano Beníliure, la catalogó como obra de Pedro de Mena.


Foto archivo del autor

    Este Cristo, siempre en la parroquia mayor de San Mateo Apóstol, en la antigüedad había tenido su capilla y en ella su altar. Capilla debido a la devoción y generosidad del beneficiado de Santiago y vicario de estas iglesias, Luis de Morales Rivera y Mesa, que había fundado mayorazgo y capellanía para la Misa del Alba de esta dicha parroquia mayor. Este Luis es el mismo que también tenía fundado mayorazgo para el sostenimiento de la Casa Hospicio, situado en la casa que después se llamó Casa Convento, por haber estado en ella los frailes franciscanos, al haber sido derribado el convento llamado de San Juan de Prado, en el barrio de afuera, cuando el asedio francés de 1811. Hay que aclarar que esa casa convento no es otra que donde hoy se encuentra nuestro Ayuntamiento.

    A los pies del Cristo de la Salud había una urna conteniendo tres relicarios: uno con un hueso de San Clemente, otro, con otro hueso de Santa Liberata y el tercero con las cenizas de San Hiscio, patrón de la ciudad. Estas cenizas fueron traídas desde Granada por el vicario de estas iglesias Francisco de Piña y Mendoza, en el año 1620.

    Ya en este siglo, y en tiempos del padre Santos Moreno -monseñor Santos Moreno- pues era camarero secreto de Su Santidad, el Cristo de la Salud se hallaba, no ya en su altar, sino en la sacristía. De allí lo sacó para ponerlo en la iglesia, junto a donde está hoy la puerta del campanario. Allí estuvo durante muchísimos años y recuerdo yo, había un dosel con un reclinatorio, todo tapizado en rojo. Al ponerlo allí, el padre Santos Moreno lo llamó como el Cristo del Silencio, para que las gentes -decía él- no hablaran en la iglesia. Verdaderamente era impactante, nada mas entrar en el templo, encontrarse con esa majestuosa imagen del crucificado.

    Volviendo a la visita de Mariano Benlliure, éste venia acompañado por su esposa, una elegante señora interesada por el arte y estando el matrimonio viendo la Plaza de Santa María, el alcalde de aquel entonces, al conocer al escultor, se presentó a ellos, ofreciéndose a enseñarles la ciudad. Visitaron la iglesia de San Francisco, donde estuvieron admirando al Cristo del Consuelo, la imagen de la Virgen de la Luz, en aquel Sagrario, y el bello grupo escultórico de la Sagrada Familia, luego, al visitar la parroquia de San Mateo quedaron maravillados del órgano, como igualmente de la Virgen del Sol y la imagen de San Mateo, obra de Montañés hecha por encargo de la Cofradía del Santo, en el año 1607. Al preguntarle el alcalde a la señora de Benlliure, qué le parecía el Cristo de la Salud, al que su marido acababa de catalogar como obra de Mena, ésta, después de mirar fijamente a la imagen, contestó que le impresionaba muchísimo la espiritualidad del Dios con la musculatura del hombre.

    El primer año que salió con Hermandad propia fue en 1945, ya que se había constituido, como hemos dicho, en 1944.

    Y fue, precisamente en ese año 44 cuando el padre Gámez Coto hizo aquellas Siete Palabras en verso, para la procesión del Viernes Santo, donde a la una de la tarde, el Santísimo Cristo de la Salud es sacado a hombros de sus cofrades. El sacerdote va desgranando las Siete Palabras, y durante el recorrido, las mujeres y los hombres cantan el Perdón.

    La verdad es que nunca se ha llevado a cabo una restauración a esta talla. Hace unos años, y por encargo de la Hermandad de aquel entonces, -principios de esta década-, unas jóvenes que tuvieron a su cargo la restauración de los dos grandes cuadros que se encuentran en el actual altar mayor y que pertenecían al retablo grecorromano, examinaron a las imágenes del Nazareno y la del Cristo de la Salud, dando un informe del mal estado que se encontraban, y se encuentran ambas tallas. Incluso yo mismo, perteneciendo a la junta directiva de la Cofradía, en el año 1992, hice gestiones con varios imagineros y escultores sevillanos, concretamente con Dubé de Luque y con Abascal Fuentes, éste último es el que tuvo a su cargo la restauración, magnifica por cierto, de la valiosa talla de caoba del Santo Cristo del Consuelo, gestiones que no llegaron a buen fin, pues el tema se enfrió.

    Parece que ahora el tema va en serio, y me alegra porque la verdad es que la imagen lo necesita, ya que corre el peligro de que cualquier día se desplome de la cruz.

    ¿El por qué este deterioro de nuestro Cristo? Las inclemencias del tiempo, el trato que se le dio en algunas Semana Santa y, porque las cosas, como es natural, se van deteriorando con el paso del tiempo. Una imagen que tiene varios siglos y a la que nunca se le hizo nada se estropea poco a poco y llega el momento en que un día se le desprenden dos dedos, se abre la madera, pierde la pátina, etc., máxime si es una talla que lleva consigo, todos los años, el tener que ser sacado en procesión, moviéndolo de un lado a otro, bajándolo de la cruz, cambiándolo de cruz, cayéndole la lluvia, etc. Todo esto hace posible que la referida imagen esté como está y no pueda procesionar este Martes Santo, que no es el primero que se queda en la parroquia, dicho sea de paso.

    Como en todos estos casos de restauración, el procedimiento a seguir es pedir varios presupuestos y, una vez que se ha estudiado el más factible, se envía al Obispado para su aprobación.

    En el proyecto que presentó Serbal, S.L. conservación y restauración de obras de arte, dentro del capitulo de descripción de la pieza, podemos leer los siguientes datos: Hombre barbado en talla completa, crucificado de pies y manos, pendiente de la cruz por tres clavos. Los pies cruzados. La cabeza gacha. Con los ojos aún abiertos y la boca entreabierta. Vestido solo con un sudario, muy anguloso. Tocado con corona de espinas y juego de potencias. Las dimensiones de la imagen son de 178 x 165 x 60 centimetros. El estilo es barroco de escuela andaluza. Está documentada su existencia ya en el año 1648, según consta en el archivo Diocesano de Cádiz. Sección Tarifa. Caja San Mateo. Memoria Histórica de la iglesia de San Mateo, realizada por el archivero municipal, Juan López, en el año 1886.

    Al examinar la imagen, Serbal, S.L. elaboró un amplio dossier y de él sacamos algunos datos referentes a los daños que tiene la misma.

    Tras el examen organoléptico efectuado in situ el 30 de octubre de 1998 a la venerada imagen del Santo Cristo de la Salud en su entorno habitual, extraemos las siguientes conclusiones: El estado general de la imagen puede calificarse de muy deficiente y extremadamente delicado, sobre todo en lo referente a las zonas de ensambles de sitios claves, como los hombros y parte posterior del sudario, estructura constitutiva y de sujeción. Esto hace que peligre gravemente su integridad y estabilidad, principalmente cuando es sometido a movimientos.

    El soporte o madera constitutiva de la obra es de algún tipo de conífera. Presenta indicios evidentes del ataque de insectos xilófagos, localizados principalmente en torno al paño de pureza, en su parte frontal y en el lateral extremo del muslo perteneciente a la pierna derecha, así como en la cara interna del pie izquierdo, lo cual es habitual en este tipo de maderas cuando las condiciones de temperatura y humedad relativa del ambiente en donde se encuentra ubicada la imagen permiten su proliferación y desarrollo, no obstante el escaso número de orificios practicados actualmente a la imagen, por dichos insectos para salir al exterior, indica que su presencia es reciente y no muy prolongada en el tiempo.

    El ensamble del brazo izquierdo al cuerpo se encuentra resuelto mediante la introducción de una espiga interna que une ambas zonas y varias piezas introducidas para conseguir el ángulo de abertura del brazo respecto al cuerpo. Sin embargo el ensamble del brazo derecho al cuerpo no evidencia la presencia de otras piezas, por lo que su unión al cuerpo se hace limpiamente por los planos de unión de ambas piezas.

    Una pésima sujeción de la imagen a la cruz, así como el envejecimiento natural de las colas de unión de los ensambles en estas zonas, que por otra parte son las más débiles que presentan este tipo de tallas, ha provocado el desensamblaje de ambos brazos al cuerpo y, en el caso del brazo izquierdo las fisuras de las piezas anteriormente descritas, presentando una abertura que oscila entre más o menos 5 milímetros. Todos estos daños se agudizan cada vez que la imagen es cambiada de cruz para su salida procesional, por lo tanto seria cuestión prioritaria encontrar una solución para que esta circunstancia no se produjera en lo sucesivo.

    Se ha producido pérdida de soporte en las eminencias tenar de ambas manos por rozamiento del clavo al entrar y salir cuando se cambia de cruz. Este hecho es especialmente significativo en la mano derecha, que asimismo, presenta la pérdida de las primeras falanges de los dedos anular y corazón, estando el dedo meñique fuertemente erosionado. Esta misma circunstancia se repite en la mano izquierda, a excepción de la patología observada en el dedo meñique.

    El costado del lado izquierdo presenta marcada, fisurada y con un desplazamiento de algunos milímetros las dos piezas de unión que conforman la espalda y el tórax.

    La pieza que da forma a la rodilla izquierda aparece marcada y fisurada en gran parte de su recorrido. La unión de ambas piezas presenta sus filos levemente levantados y oscurecidos debido a la acumulación de suciedad, ello es indicativo de la cantidad de tiempo que se encuentra en esta circunstancia. La cara posterior de dicha zona presenta otro ensamble abierto, con un desplazamiento milimétrico en las mismas condiciones expuestas anteriormente.

    El lateral izquierdo del muslo izquierdo presenta otra abertura longitudinal que afecta a dicha zona y a parte del sudario.

    En la zona posterior del paño de pureza observamos la ausencia de dos pequeñas piezas de madera.

    La imagen del Santo Cristo de la Salud posee dos coronas de espinas de fábrica natural, muy deterioradas y en muy mal estado de conservación. Una se usa para las salidas procesionales y la otra mientras permanece en su retablo, ambas se sujetan a la cabeza de la imagen mediante presión lo que viene provocando una fuerte erosión de las zonas de contactos, siendo esta más evidente en la frente, en donde las pérdidas del soporte son cuantiosas.

    La zona craneal presenta varios orificios practicados para sujetar las potencias. La sujeción se lleva a efecto introduciendo la punta angulosa del perno de la potencia en el agujero, presionando fuertemente para evitar su caída. Los cambios de ubicación de las mismas debido a los cambios en los gustos estéticos de presentación o bien la ineficacia del sistema, por la holgura que llega a adquirir estos orificios con el paso del tiempo y el uso, ha obligado a practicar otros nuevos agujeros de menor calibre para sujetarlas nuevamente.

    El mechón de cabellos que cae sobre el hombro derecho se encuentra roto y mal ensamblado, dado el desplazamiento lateral de dicha pieza al no haber sido enfrentados correctamente sus planos de unión. La pérdida de madera que presenta es más significativa en su zona interior, es decir, entre los cabellos tallados cercanos al pómulo, ya que observamos la ausencia de la oreja derecha.

    Igualmente está en pésimo estado, con fisuras y mal ensamblaje, el lateral derecho de la imagen, el cordón del sudario, y así la totalidad de la talla.

    Hasta aquí, prácticamente, lo que dicen los técnicos. Se da como plazo para la perfecta ejecución de los trabajos, un tiempo no superior a seis meses, siendo el coste de los mismos, incluidos los materiales mas la realización de una cruz arbórea y cajillo metálico para la zona inferior, la cantidad de un millón ochocientas sesenta y cinco mil pesetas.

    Por lo tanto, de todos lo tarifeños depende que se pueda restaurar esta valiosa talla, así como que podamos verla procesionar el próximo año por la calles de Tarifa.

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