CABILDOS

ALJARANDA

La ermita de San Telmo y la peste bubónica

Manuel Liaño Rivera

    Al hablar de la Peste bubónica, inguinaria, inginaria o levantina se trata de una enfermedad grave, epidémica, febril y caracterizada por la existencia de bubones en diferentes partes del cuerpo. Cuando se habla de peste sin ningún calificativo, en la actualidad, se refiere a la llamada bubónica.

    En la antigüedad se creía que la Peste era originada por la ira divina como castigo por los pecados cometidos por los humanos y acompañaba a otras plagas.

    Otras teorías sobre el origen de la peste la constituían las influencias astrológicas y telúricas. Se creyó que la corrupción del aire producida por aguas pútridas, cadáveres o terremotos y la ingestión de alimentos en mal estado era causa productora de la peste.

    Desde muy antiguo, se tiene conocimiento de la forma de propagación de la peste por medio de las ratas, y así para un autor de gran prestigio como Castellani, la enfermedad "con hemorroides" que figura en el libro de Samuel (V.6 VI 4 y 5) era la peste bubónica a causa de que las ratas morían y corrompían la tierra".

    Dentro de los roedores es de gran importancia la rata negra (mus ratius) originaria de la India y que llegó a Europa en el siglo XIV con el regreso de los Cruzados: Las ratas negras desplazaron a las ratas indígenas de Europa, viviendo en las casas y estaban parasitadas por unas pulgas que se alimentaban indistintamente con sangre humana o de rata.

    A principios del siglo XVIII llegaron a Europa procedente de Asia, muchos miles de ratas grises (rattus norvegicus) que atravesaron a nado el Volga en 1727 y 1730, siendo Inglaterra el primer pais invadido de manera masiva. La rata gris, más feroz y prolífera que la negra eliminó a ésta última de las casas y campos refugiándose en los barcos de madera y grandes veleros, donde estuvo desde entonces, siendo el elemento propagador de la peste, ya que las ratas grises son menos peligrosas como transmisoras del mal.

    La forma de transmisión de la peste, puede ser por contacto con los enfermos, por inhalación de bacilos existentes en el aire procedente de tos o estornudos (gotitas de Fflüger), contactos con objetos contaminados (fómites), y sobre todo por picaduras de las pulgas de las ratas.

Médico abriendo un bubón de peste.

    El mecanismo de la transmisión de la peste a través de la picadura de la pulga es la siguiente:
Un animal afectado por la peste es picado por la pulga y la sangre con bacilos pasa al proventrículo de la misma. En éste órgano, los bacilos se multiplican en tal número que obstruyen el tránsito intestinal y en estas condiciones al picar de nuevo la pulga regurguitan bacterias en cultivo prácticamente puro, y producen la enfermedad en el ser que ha sufrido la picadura y la forma clínica que aparece es la bubónica. Siendo los brazos y las piernas los sitios más afectados y los cordones ganglionares inguinal axilar los que dan lugar a los bubones, secas o landres como han sido llamados.

    Después de que el sistema defensivo queda roto, la invasión alcanza todo el cuerpo, empieza el delirio, se afectan todos los órganos, aparecen hemorragias y el enfermo muere entre el tercer y quinto día.

    El tratamiento de la peste ha sido muy variado a través de los tiempos y no es posible hacer un examen exhaustivo, nos limitamos a indicar algunos de los usados a través de las epidemias que ha habido en la humanidad.

    Los habitantes de la antigua Sarmacia, país de Europa entre el Vistula y el Volga, mataban perros y gatos y los dejaban en las calles y plaza hasta que se pudrían, para que el hedor actuase como antídoto.

    En 1199, Averroes, recomendó para el tratamiento de la peste que asolaba Córdoba, oler frecuentemente orina de macho cabrío en tiempo de contagio y pasear por las calles manadas de estas clases de animales.

    En 1345 el médico granadino Muhamad Al-Saquiri, recomendó vender agua fria con vinagre, comer granadas, manzanas, ciruelas, membrillo amargo, peras, dátiles y uvas. Prohibía los pasteles, salazones y carnes y solo permitía las aves de corral, especialmente el pollo.

    En 1542, el segoviano Andrés de Laguna, considerado como uno de los mejores médicos de Europa, trató en el Ducado de Lorena a los afectados de peste con una infusión de camaleón blanco, también llamada hierba del Espíritu Santo y carlina (Angelinca carlina).

    En la epidemia de 1679 en Granada se usaron las sangrías purgas y ventosas, junto con los jarabes de cidra, limón y granado, con aguas cordiales.

El "Triunfo de la Muerte" por Alfred Rethel.

    En España, la legislación sobre aislamiento y cuarentena de la peste, fue muy rigurosa en el siglo XV y en algunos documentos puede leerse:
"Se previene que de faltar las Guardias a sus obligaciones la de exigir fe de Sanidad lo mismo a cosa que a personas cerrando el paso al que no viniera con patente limpia (por soborno, corrupción, disimulo o fraude), serán castigados con la pena de muerte, sean oficiales, soldados, guardias de rentas, paisanos, u otros cualesquiera que cooperaren en tan grave delito". Los barcos que se arrimen a los navíos que no estan admitidos al comercio (por proceder de pais afectado) han de ser quemados... y los patrones castigados con las penas de Galera.

    En el siglo XVI, en Italia, los médicos encargados de tratar a los pestosos, llevaban un extraño ropaje profiláctico, formado por una larga toga roja o negra de una materia lisa, frecuentemente de cuero de Córdoba o Marruecos con gaunteletes de cuero y careta de igual material, con aberturas cubiertas de cristales para los ojos y un largo pico o trompa delante de la nariz conteniendo sustancias antisépticas y aromáticas.

    En 1596 la peste tiene invadida a toda España, la gente estaba aterrorizada y se tomaban muchas medidas, como tapiar las entradas y poner guardias distribuidas por casas y familias, prohibiendo "juntas y concursos, comedias, escuelas y aún sermones", que los cirujanos, barberos y todos los sirvientes de los hospitales vistieran cuero o bocací para resistir el contagio, "que cada día al ponerse el sol en las calles y plazas se incendiasen hogueras de enebro o cualquier otra madera olorosa, que los difuntos fuesen sepultados dentro de las seis horas a más tardar", "que las ropas de cama de las casas apestadas se lleven en carro a los lugares señalados para quemarlas".

GLOSARIO DE TÉRMINOS

SAN TELMO.- No sabemos su antigüedad, pero un plano del siglo XVI, nos la sitúa en un promontorio, entre la torre albarrana del Castillo de Guzmán el Bueno y la Caleta.
OFICIO DE BARBERO.- Antiguamente, el barbero, era considerado como un sanitario, siendo su labor más frecuente la de hacer sangrar al enfermo, las sangrías debían de hacerse con gran precisión y por una persona especializada en ello, que no era otro que el Barbero.
CASA DE CANTERIA.- Casa de piedra.
TÚNICA DE TAFETÁN.- Túnica de seda, distintivo del curador de enfermos apestados que en otros lugares podrían ser de otro material, como el cuero.
HOSPITAL.- Por aquel entonces existían dos hospitales en Tarifa, uno, ubicado donde actualmente se encuentra el Asilo de Ancianos de San José y no ha mucho, el Colegio de las R.R.M.M. de la Inmaculada Concepción, llamado de la Misericordia o San Bartolomé y el otro el de San Juan o la Concepción, aunque todo el mundo lo conocía por el Hospitalito. Actualmente todavía se puede contemplar la fachada principal del edificio, que antaño era de piedra roja todo su porticado y hoy está cubierta por innumerables capas de caí, en la Calzada, frente a la calle Madre Purificación, antes llamada calle del Sol. El edificio es ahora patio de Vecinos y ocupaba una extensa manzana que daba a las calles Arroyo, San Francisco y Cantarillo.
LANCETAS Y CAUTERIOS.- Instrumentos quirúrjicos. Los primeros, para sangrar y abrir también los bubones de los aquejados por la peste y los segundos para cerrar las heridas producidas quemando éstas.

CABILDO DEL 17 DE JULIO DE 1600.
Trata de la peste en Tarifa y adopción de medios.

    En este Cabildo se acordó se guarde el acuerdo de que no entre gente forastera y las que hay en ella se echasen fuera y los barcos que están en la Caleta se vayan luego y se echen con vigor y que salgan dentro de dos horas donde no se les quemen los barcos.

Uno de los dos hospitales que existían por entonces en Tarifa, llamado de la Misericordia o San Bartolomé. (Foto M. Rojas)

    En este Cabildo se trató de que una hija doncella de Pedro García Samuel y una esclava de Pedro Ríos están enfermas y porque se tiene alguna sospecha se acuerda se le ponga guarda en la puerta de las dos casas hasta ver en lo que para y el dicho Pedro García pague la guarda donde no se salga del lugar y saquen a su hija y que la dicha esclava atento a que su amo es pobre se medicine y désela de comer a costa del gasto que el Cabildo hace en la Peste. Acuérdase que la esclava vaya a San Telmo y allí se cure y medicine y acuérdase que acuda Pedro Alonso Pedroso y Juan de Grazales esta semana completa.

    También en este Cabildo se trató de que se dice que un esclavo de Pedro Martin de Páramo, negro, es fallecido y que se enterró en su casa y que se entienda es de mala enfermedad y que en la casa de Francisco Lucas está un muchacho enfermo y se tiene sospecha y en casa de Francisco de la Mota, una muchacha y para saber si es verdad se comete a Juan Fernandez de Gáliegos y Juan Gonzalez y Sebastian Daza, Regidores, a que se informen de la enfermedad que hay y lo que en esto pasa siendo así se dé aviso al Señor Corregidor y que se ponga remedio que convenga.(Había peste en Vejer, Cádiz, Ronda y otros puntos desde un año antes).

CABILDO DEL 27 DE JULIO DE 1600.
Un curador enfermero por veinte ducados.

    En este Cabildo se trató de que por nuestros pecados se van picando algunas personas del mal contagio y se han muerto dos o tres sin contarse y ahora hay tres personas enfermas y conviene que haya personas que las cuide a ellos y a otros si alguno cayera. Se llamo a este Cabildo a Cristóbal de Páramo Salugaño con el que se trato de que se haga la dicha cura a los que están y cayesen de la dicha enfermedad y dijo que lo hacía y se convino y concertó con el de que cure por veinte ducados y cure todos los enfermos que hubiere y se le dé por los dichos veinte ducados tres ducados cada día y los otros se los den que hay enfermos, que no los haya y si se echase fuera para desahogarse no habiendo enfermos pasados los dichos veinte ducados al tiempo que estuviera fuera se le dé once reales cada día y el dicho Cristóbal del Páramo lo aceptó y se le ordenó esté recogido en un aposento y no salga si no fuera a hacer las curas vestido de tafetán y que ha de curar y hacer oficio de barbero y se le den luego veinte ducados a cuenta de los suyos y que se le pague de la cuenta de los arbitrios y si hubiera alguna persona rica y la curase, cobre su cura el dicho salario y éste Consejo se obliga a pagarle los dichos sesenta ducados de las dichas rentas y más el ducado cada día.

CABILDO DEL 30 DE SEPTIEMBRE DE 1600

El otro Hospital existente en Tarifa, llamado de San Juan o de la Concepción. (Foto M. Rojas)

  En éste Cabildo se acordó que por cuanto que hay cinco personas heridas de peste y para que estos se curen y beneficien,

que son dos hijas de Juan de Lara y Francisco de Mora y dos hijos de la viuda de Juan Ramos y para estos y los demás que hubiere se acuerda que los dichos enfermos se pongan en las casas de cantería de Pedro Martínez de Páramo que están a extramuros de esta ciudad y que se ponga una persona que sea enfermero que cure y beneficie a los dichos enfermos y les dé de comer y que los Diputados busquen una persona que les lleve la comida y lo demás que fuera menester y se llamó a este Cabildo a Sebastián de Palermo que curó el año ochenta y dos de la peste y fue concertado con él, que cure los enfermos que hubiere y se le den dos camisas y dos pares de calzones y dos pares de medias calzas y una alonilla de paño y por este mes de Octubre se le acordó de dar cuarenta ducados por el dicho mes por los enfermos que hubiere, poco o muchos y a cuenta de los cuarenta ducados se le den a su mujer lo que él ordenase y así mismo además de esto le den de comer en el Hospital y le den lancetas y cauterios con que cure y si mas estuviese de dicho mes se le pagara al respecto de los dichos cuarenta ducados y su comida como arriba está dicho y el dicho Sebastián de Palermo se obligó de lo cumplir y este Consejo así mismo a lo cumplir y pagar y que todo se pague y gaste a costa de los gastos de la Peste.

    (Hubo otra epidemia de peste en 1582). Se leyó una Real provisión nombrando Corregidor al Capitán Gonzalo Single de Medinilla el que tomó posesión y juró.

BIBLIOGRAFÍA

ENRIQUE JARQUE ROS, Historiografía General de la Peste bubónica en Ceuta. Ilmo. Ayuntamiento de Ceuta, 1989.

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