POSTALES ANTIGUAS-HISTORIA

ALJARANDA

1898. Guerras de Cuba y Filipinas.
Su repercusión en Tarifa

Manuel Liaño Rivera

Los cruceros acorazados Vizcaya e Infanta María Teresa (buque-insignia que mandaba el almirante Cervera), antes de la batalla naval del 3 de julio de 1898. (Foto Archivo ALJARANDA)

    Mucho se ha escrito durante el año de los acontecimientos sucedidos hace un siglo, el más importante de los cuales fue la guerra de Cuba. Movidos por la curiosidad, hemos querido recoger lo que sucedía en nuestro pueblo hace cien años, de qué forma repercutió la guerra en él.

    Lamentablemente, las actas de Cabildo de 1898, no hace ninguna referencia a la misma, salvo un minucioso recogimiento en acta de las cantidades libradas para socorrer a los soldados enfermos y menesterosos a su paso por la población y en tránsito hacia la suya.

    Un año antes, por R.O. de 1897, S.M. el Rey y en su nombre la Reina Regente, había nombrado al concejal José Cazalla Sotomayor, alcalde de la ciudad para el bienio 97-98. Durante 1898, la Excma. Corporación tarifeña estuvo constituida como sigue:
Alcalde: José Cazalla Sotomayor
1º Tte. Alcalde: Miguel Navarro Notario
2º Tte. Alcalde: Agustín Otero Pérez
3º Tte. Alcalde: Luis Álvarez Blanco
4º Tte. Alcalde: Juan Serrano Escribano
Síndico Administrativo: Nicolás Gómez Huertas
Síndico de lo Contencioso: José Román Marín
Regidor 1º: Francisco Campos Castro
Regidor 2º: Juan Alba Fruzado
Regidor 3º: Joaquín Román Lozano
Regidor 4º: Francisco Serrano Escribano
Regidor 5º: Miguel Cabanes Torres
Regidor 6º: Antonio Triviño Román
Regidor 7º: Antonio Serrano Escribano
Regidor 8º: José Donda Valencia
Regidor 9º: Manuel Alba Hidalgo
Regidor 10º: José Matías Chamizo
Regidor 11º: Lorenzo Cabuja Rondón
Regidor 12º: Vacante

COMISIONES:
HACIENDA
José Cazalla Sotomayor, Nicolás Gómez Fuentes, Miguel Navarro Notario y Juan Alba Fruzado.
MONTES
Juan Serrano Escribano, Antonio Triviño Román, Miguel Cabanes Torres y Antonio Serrano Escribano.
PÓSITO
José Cazalla Sotomayor, Agustín Otero Pérez, Miguel Navarro Notario, Luis Álvarez Blanco y Francisco Campos Castro.
OBRAS
Miguel Navarro Notario, Nicolás Gómez Huertas, Luis Álvarez Blanco, Joaquín Román Lozano.
GUERRA
Juan Serrano Escribano, José Donda Valencia, José Román Marín, Manuel Alba Hidalgo.
INSTRUCCIÓN PÚBLICA
José Cazalla Sotomayor, Francisco Campos Castro, Agustín Otero Pérez, Juan Alba Fruzado.
BENEFICENCIA
Miguel Navarro Notario, Lorenzo Cabruja Rondón, Luis Álvarez Blanco, Juan Alba Fruzado.
CEMENTERIO
José Cazalla Sotomayor, Agustín Otero Pérez, Miguel Navarro Notario, Luis Álvarez Blanco.
FESTEJOS
José Cazalla Sotomayor, Antonio Triviño Román, Nicolás Gómez Huertas, Lorenzo Cabruja Rondón.

    El número de habitantes alcanzaba la cifra de 11.515 y su principal riqueza era la pesca. Entre la recolección de cereales, destacaba el trigo, que era vendido en las poblaciones cercanas.

    Las numerosas dehesas que poseía el término daba una gran producción de corcho y abundaba el ganado vacuno. Se explotaban canteras de piedra, que había tomado un extraordinario renombre como "piedra de Tarifa".

    Los días 5, 6 y 7 de septiembre y en honor de su Excelsa Patrona Ntra. Sra. de la Luz, celebraba Mercado de Ganado, Feria Real y Velada. El acontecimiento más importante en el año que nos ocupa fue el desvío del río Angorilla o "Arroyo de Papel" que pasaba por el centro de la ciudad, así como su abovedamiento y adoquinamiento a todo lo largo de la calle Arroyo, que ese mismo año, al desaparecer éste, pasa a llamarse de Sancho IV el Bravo (1).

    Se comienza a ajardinar el paseo de Alfonso XII, que luego seria nuestra popular Alameda y para ello, el Ayuntamiento libra la cantidad de cien pesetas para la compra de un mulo, la construcción de un carro y una bota de riego y cinco rollos de alambre para cercar los jardines.

    Miguel Puyol y José Gutiérrez, comienzan a instalar casetas de madera en dicho paseo a fin de abrir cervecerías de verano.

    En abril, se extiende por los barrios pobres de Tarifa, (San Sebastián y Barrio del Moral), una epidemia de varicela, causando la misma varios muertos, teniendo las autoridades que indemnizar a los inquilinos de las casas pues a continuación y una vez terminada la epidemia, le son quemados todos los enseres y en algunos casos, derruidas sus viviendas (2).

Autoridades militares durante un embarque de tropas peninsulares para la campaña de Cuba. (Foto Archivo ALJARANDA)

    El 28 de mayo llega a Tarifa el Batallón Expedicionario Valencia nº 3, procedente de Cuba.

    El Ayuntamiento está dividido entre celebrar o no la Feria Real, ya que el país está en guerra. Los abanderados del no están liderados por el concejal Alba Fruzado. Finalmente, ésta se celebra con un costo para las arcas municipales de 4.875 ptas.

    En el mes de septiembre se arreglan los pasos de ronda que bordean la población. De la puerta llamada de Jerez hasta la del Mar y de ésta a la del Retiro. Coste de la operación: 292 Ptas.

    También por la misma fecha se reconstruye la Cuesta de Almedina que se encontraba en muy mal estado.

    Al no recoger las Actas del Cabildo ningún suceso relacionado con las guerras de Cuba y Filipinas, nos remitiremos a los periódicos que se editaban en Tarifa por estas fechas y así podremos saber, que a primeros de enero llega de Cuba el soldado del 1º Batallón Constitucional Antonio Balongo Pizarro, con la Cruz del Mérito Militar ganada en la célebre Loma del Camarón. El periódico da una detallada descripción de la vida del pobre y heroico soldado en Cuba, del trato en los hospitales así como del viaje de repatriación en la Cía. Transatlántica. Y hace constar [...] tras la penosa enfermedad, se ve a este hijo de la patria de fuerte complexión y robusta naturaleza, convertido en una momia, sin fuerzas ni ánimos para dirigir la palabra.

    El 18 de mayo se celebra una corrida de toros a beneficio de dicho soldado que deja unos beneficios de más de cuarenta duros. Estos son repartidos entre éste y los soldados llegados de Cuba y Filipinas, Francisco Lomas y Francisco Fajardo.

    Más adelante, nos comunica la llegada a Tarifa del soldado hijo de este pueblo Jerónimo Sena Trujillo, que ha luchado en Filipinas por la integridad de la Patria. Viene enfermo y en muy mal estado y no teniendo familia ni recursos, la redacción del periódico abre una suscripción para éste y el soldado Antonio García Campos que también viene enfermo.

    De Filipinas llega también el encargado de la Oficina de Telégrafos de aquellas lejanas tierras, Miguel Lara Herrera, que fue el último en abandonar la isla y traerse la bandera nacional que él arrió por última vez.

    En junio, la editorial de La Voz del Pueblo gira en torno a la batalla de Cavite y nos dice:
   Hoy, primeros de Junio, fecha que escribimos, nos recuerda la terrible hecatombe de Cavite donde hallaron gloriosa muerte un puñado de españoles defendiendo heróicamente la Patria y la honra nacional, hollada por villanos, cobardes, piratas, bandidos y asesinos, que cínicamente osan sarcásticamente llamarse humanitaristas, cuando en realidad sólo son una cuadrilla de aventureros que, prevaleciéndose de nuestra inferioridad e impotencia, pretenden despojarnos de nuestras posesiones ultramarinas.
    Baldón, oprobio e ignominia para los latropiratas norteamericanos que al mentido grito de humanidad, roban y asesinan.
    Gloria, Paz e imperecedero recuerdo para los que heróicamente sucumbieron al noble grito de ¡Viva España! el aleve plomo de infames asesinos.

    Ya para finalizar el año, regresa de Cuba el joven oficial de Infantería. Damián Carrero, hijo del profesor de Instrucción Primaria de la aldea de Facinas, recibe una calurosa acogida. También tras una ausencia de tres años, regresa de Cuba el capitán Antonio Quiles, que había marchado allí como voluntario.

Portada Libreto Ayuntamiento 1898. (Archivo ALJARANDA)

    Sale a la luz El Nuevo Obrero, dirigido por el republicano y masón Juan Araujo Rodríguez, que se convierte en el látigo dialéctico del gobierno conservador (3). Éste, en una de sus primeras editoriales escribe sobre la guerra de Cuba:
   La pesadilla ha sido breve, pero dolorosa. Aún resuenan en nuestros oídos la Marcha de Cádiz y los vítores y adioses de la despedida del guerrero, nuestros hermanos.
    El silbato del vapor aún parece que la onda sonora lo lleva y reparte en la montaña. ¡Guerra, guerra! gritaba el pobre pueblo ¡A la guerra, a la guerra! decían tranquilos los magnates allá desde los dorados salones del ministerio.
    Medir nuestras fuerzas... calcular nuestros recursos... ¿Para qué? Con un pueblo de héroes y de mártires no se piensa en tales pequeñeces.
    ¡A la guerra...! A la pelea ese elemento joven, que desahogue sus ímpetus tanto tiempo comprimidos y luego, fuera ya de nuestro seno, esos españoles que nacieron en esta atmósfera de régimen y paz, después a los que quedan que son muy niños o los desengañados por sus años, por si se indignan o intentan recordar que aun las calles tienen adoquines y ellos brazos para formar barricadas, a esos se les quitan las garantías constitucionales y... ¡Venga ahora régimen y guerra!
    Están tan lejanas esas costas... que los estampidos del cañón y los ayes de la selva filipina o la manigua cubana ¿Cómo llegar hasta la villa y corte?. El telégrafo con su frío y monótono lenguaje igual en la victoria que en la catástrofe dijo primero que nuestra escuadra de Cavite la sepultó el abandono y el abismo de los mares.
    La misteriosa escuadra Occidental de Cervera era pasto de los más ridículos comentarios y fantásticas noticias.
    Quien desde el Café Inglés o desde Fornos habíala descubierto al ponerse el sol allá por Mozambique en dirección a Manila, otro verificando un desembarco en las costas de Filadelfia o Boston y otro, pariente de ordenanza de telégrafos gritaba: ¡Ha entrado en la Habana!
    Todo se desvaneció... la hecatombe de Santiago... el desembarco por aquel olvidado muelle de hierro... la rendición... de la comarca occidental toda, y luego, la entrada de Puerto Rico y después Filipinas desde París y además... pero ¡Basta!. Despertamos y... ¡Ya están los guerreros de regreso!... no vienen todos, es cierto.
    Pero 150.000 hombres que en ambos campos quedaron casi todos de fiebres y hambres, eso, ¿Qué representa para un país donde el hambre en los inviernos hace que los alcaldes de los pueblos agrícolas telegrafíen al gobierno pidiendo pan para los braceros?
    Había muchos brazos y pocas labores, muchos españoles y poco pan y un pueblo pletórico de energía y próximo a la congestión, pues se le sangra.
    El pueblo ansiaba luchas, desórdenes y pelear y nuestro gobierno paternal dijose pues a luchar con orden y pelear por nosotros los que aquí luchamos siempre por dirigiros por la buena senda.
    Ya tenemos aquí los que quedaron de la lucha, ya vinieron y por esas calles y por esos campos lucen las cruces conquistadas pero... oh, dolor, imploran la caridad de nosotros para no morir de hambre... la patria no tiene para pagar sus soldados, les ha entregado el cínico y terrible papel de crédito llamado ¡Abonaré! ¿Cuándo? y ¿Quién?
    Ese documento es el pago a tus sacrificios, a tu sagrada labor ¡Guárdalo, pobre repatriado! ¡No lo endoses a la miserable usura! hay que cotizarlo por lo que te lo dan y pronto, muy pronto, ese papel estará a la altura de las acciones del Banco, de la Tabacalera y otras...!. Guarda, oh, pueblo esos abonarés que el momento de la liquidación se acerca y cobrarás, noble hijo del pueblo, no lo dudes, cobrarás y quién sabe si hasta el interés por la demora, ¡Pobre Pueblo!
    A cobrar, pues cuando el momento llegue, pero sin intermediarios, ni corredores, recordar aquel principio filosófico que dice: ¡Hombre, bástate a ti mismo!

REFERENCIAS

(1) TERAN FERNÁNDEZ, E, La calzada, en ALJARANDA, núm. 0, pág. 7, Ayuntamiento de Tarifa.
(2) LIAÑO RIVERA, M., Rodrigo el de la Basura, ALJARANDA, núm. 19, pág. 4, Ayuntamiento de Tarifa.
(3) LIAÑO RIVERA, M., La Voz del Pueblo, ALJARANDA, núm. 4, Ayuntamiento de Tarifa.
(4) RODRÍGUEZ GURREA, P.J., A un amigo que se fue, ALJARANDA, núm. 22, pág. 20, Ayuntamiento de Tarifa.

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