POSTALES ANTIGUAS

ALJARANDA

La pesca del atún. Salir por la vía de Tarifa

Manuel Liaño Rivera

    Cuando llega el mes de mayo, comenzamos a ver en nuestra playa de Los Lances, una imagen habitual, una imagen que han contemplado los ojos de nuestros antepasados a través de los siglos. Es la pesca del atún.

    Algunos investigadores se inclinan a asociar al neolítico con el desarrollo de la pesca marítima en numerosos puntos de nuestro litoral, tanto mediterráneo como atlántico.

    Parece probado que los grandes núcleos tartésicos se asentaron en Andalucía Occidental y que ello tuviese relación con la existencia de los grandes recursos pesqueros que existían en la confluencia de los dos mares.

    Antes de la colonización de Cádiz ya existía una industria conservera de pescados en nuestras aguas. Los restos arqueológicos submarinos así nos lo demuestran por la gran cantidad de ánforas de origen fénico-púnico, greco y romano que se han encontrado en nuestro término con restos óseos de peces.

    Estrabón, en el siglo I a.c. hace referencia a los [....] muchos atunes que del mar exterior llegan a estas costas, son grandes, gordos y grasosos. Nútrense de la bellota de cierta encina que crece en el mar que produce fruto en verdad abundante. Son estos peces una especie de cerdos de mar.

    Comúnmente, el reverso de las monedas de Baelo, Carteia y Gades era representado por atunes.

    Timaios nos decía: [....] dicen que los fenicios que habitan en la llamada Gadeira y navegan más allá de las Columnas de Heraklés llegan con viento apeliota en cuatro días a un paraje [....] en los que encuentran abundantes atunes, asombrosos por su longitud y grosor [....] los ponen en conservas y juntándolos en unos depósitos lo llevan a Carthago de donde no sólo lo exportan, sino que por su excelente calidad, los toman ellos mismos como alimento.

    En Baelo Claudia podemos contemplar como era la industria de salazón de pescados con sus cubas, pilas y dependencias a orillas del mar, se dice que en Baelo existían cuatro fábricas de salazones y se le calculaba una producción mensual en época de pesca de mil metros cúbicos de pescados.

    En el siglo XII, el geógrafo almeriense Al-Mahalli comentaba Los atunes cruzan el Estrecho de Gibraltar (az-Zuqaq) y llegan hasta la Isla de Creta (Iqritas), tras recorrer 1.400 leguas en un solo día, desde su origen, en el océano que baña el África negra, pues salen el 1 de mayo y a veces llegan a Creta el día 2 ya que es el pez marino más rápido. Durante todo el mes de Mayo siguen el mismo sentido y a primeros de junio emprenden el regreso a su lugar de origen. Se le pesca en al-Andalus en el lugar llamado Qant.b.k. (1) delante de la roca conocida por Hayar al Ayyil (2) al oes te de Yazirat al-jadra y se pescaba entre ella y Yazirat Tarif tantos atunes que sólo Dios lo sabe.
    No hay un pez más grueso y más sabroso. No se come fresco nada más que en al-Andalus. A veces se seca, se guarda y se exporta como mojama a todos los confines de la tierra.

    Cuando los reyes castellanos Fernando III "El Santo" y su hijo Alfonso X "El Sabio" llegaron por primera vez a estas costas tras las conquistas de Sevilla y Jerez, verían las primeras almadrabas en Rota.

    También encontraron las de Cádiz, que después le llamaron de Hércules, que acabaron perteneciendo a la corona que la arrendaba a particulares.

    El rey de Castilla, Fernando IV "El Emplazado", hijo de Sancho IV, concede a Don Alonso Pérez de Guzmán "El Bueno", el privilegio de calar almadrabas para pescar atunes entre cabo Roche hasta la playa de Los Lances, en la ciudad de Tarifa, gracias al cual, sus descendientes, los que serían Duques de Media Sidonia, se harán inmesamente ricos.

    Por ser Guzmán "El Bueno" Señor de Sanlúcar, título que conservaron sus descendientes, aunque pospuestos a otros concedidos posteriormente como Conde de Niebla y Duque de Medina Sidonia, es por lo que las pesquerías de los atunes que se llevaban a cabo en la costa donde se encontraban las localidades de Conil, Meca, Zahara y Tarifa, recibieron para diferenciarlas de las otras, el nombre de "Almadraba o Playas de los Señores de Sanlúcar", nombre que más adelante, el pueblo simplificó llamándole solamente "Playas de Sanlúcar".

Vista aérea de la almadraba de Tarifa. (Foto M. Rojas)

    Las almadrabas que van a llamarse Playas de Sanlúcar tenían su asiento en el trozo de costa que comprendía desde el Cabo de Troche (hoy Roche), siguiendo hacia el sureste por la Playa de Conil, en la desembocadura del río Salado (Huedi Coni en árabe) Castilobo (deformación de Castillo Nuevo), la gentil Torre de la Atalaya, la Playa de Los Caños de Meca, la población de Barbate, donde se construyó el castillo de Santiago, las playas de Zahara, los arenales donde se edificó el enorme castillo del mismo nombre, a cuyo alrededor se estableció un pequeño poblado que era cabecera de todas aquellas pesquerías, continuando por el Cabo de la Plata hasta la Ensenada de Bolonia y la Playa de Los Lances en Tarifa.

    A este especial recorrido, es a lo que los pícaros le llaman vía de Tarifa.

    En una sociedad profundamente religiosa como la española del Siglo de Oro, la palabra vía tenía una cierta implicación de "camino hacia la santidad o salvación eterna". Para alcanzar la santidad había que emprender "la vía ascética" y para obtener el perdón de los pecados la "vía de la penitencia". También se hablaba de la "vía jacobea" que conducía a Santiago de Compostela donde, por el hecho de tomarla, se lograban innumerables indulgencias por los peregrinos, según establecían bulas y disposiciones eclesiásticas. El Arcipreste de Hita habla en su "Libro del Buen Amor" de la "Vía del Calatraveño".

    Por su gran facilidad en cuanto a la invención de palabras y giros, los pícaros, van a crear expresiones que significaran no sólo el ir de un lugar a otro, sino también qué es lo que pretendían al andar de aquí para allá.

    Tarifa, desde su reconquista a los moros por el rey Sancho IV "El Bravo", era punto crucial de la frontera. Recuérdese el fecho del puñal y la Batalla del Salado, ganada en 1340 en las proximidades de la población por Alfonso XI, nieto de aquel rey.

    Este último monarca le concede a esta población el privilegio llamado de omicianos (3) por el cual quedan exentos de castigo los perseguidos por delito de homicidio, siempre que éste no fuera aleve o de lesa majestad, que fueran a habitar en dicha población y permanecieran en ella por el tiempo de un año y un día, porque, como decía la cédula real:

    [....] por razón que nuestra villa de Tarifa está en la frontera de tierra de moros, se precisa repoblación para su defensa [....]

    Desde entonces, Tarifa tenía mala fama por sus habitantes, gentes agresivas, dadas a las peleas y a la falta de respeto a las autoridades y el dicho popular, así lo reflejaba:

    En Tarifa no hay vergüenza,
    Alcalde ni Corregidor,
    ni mocita que tenga virgo,
    ni calle en que quepan dos [....]

    Y de ese carácter pendenciero, quedará en el habla el verbo "tarifar", por enemistarse.

    Salir por la vía de Tarifa era un dicho que llevaba en sí diversas implicaciones: huir de los Justicias Reales, porque el delincuente que la tomaba, conseguía que los alguaciles, corchetes, o los "cuadrilleros de la Santa Hermandad", los "Gurones" de la Justicia Real, hubieran de suspender su persecución, por ser las tierras de las almadrabas como una especie de "lugares de refugio" de hecho, aunque no lo fuera de derecho, y por ello, la de confirmarse en su condición de tal pícaro.

    La vía de Tarifa, tenía, como no, sus "descansaderos" a semejanza de las cañadas y vías pecuarias, el primero de los cuales era la llamada "banda de Chiclana", le seguía Cabo Roche y después Conil, del que decía la conceja popular: Mata al rey y vete a Conil por ser lugar donde se perdía el rastro de los que venían huyendo.

    Más adelante estaba Castilnovo, Zahora, Los Caños de Meca, Barbate con su Castillo de Santiago de los Guzmanes y Zahara, donde radicaba el finibusterre y la academia de la picaresca, como nos decía Miguel de Cervantes y Saavedra.

BIBLIOGRAFÍA Y REFERENCIAS

REGUEIRA, J. y REGUEIRA, E., Túnidos y tunantes en las almadrabas de las costas gaditanas, colección Castillo de Jimena, editorial Regueira.
BENÍTEZ CARRASCO, L., Dichos y cosas de Cádiz, Quorum libros editores, Cádiz.
(1) Debe corresponder a la Isla de Quantir, citada por al-Idrissi cerca de nuestra Isla de Las Palomas.
(2) La Roca del Cierno o Hayar al Ayyil, podemos identificarla como la Torre de la peña o Peña del Ciervo.
(3) 1333, octubre, 3, Sevilla. Privilegio de omicianos. Sepan quantos esta carta vieren, commo Nos don Alfonso, por la gracia de Dios rey de castilla, de Toledo, de León, de galizia, de sevilla, de Códova, de Murcia, de jahen, del Algarve e señor de Vizcaya e de molina, por razón que la nuestra villa de Tarifa está muy cerca de los moros e ha de menester muchas gentes para defendimiento de ella, más de las que y son moradores, tenemos por bien que todos los omes de todos nuestro sennorio, de qualquier estado o condición que sean, que quisieren ir a la dicha villa e moraren y un anno e un día todavía continuadamente en nuestro servicio e en defendiendo la dicha villa. Que sean perdonados de la nuestra justicia que nos podriamos aver contra ellos por razon de qualquier maleficios en que se ayan acescidos, asi de muertes de ommes como de robos e tomas e como de otras cosas qualesquer que hayan fecho o en que se hayan acaescido, salvo aleve o traición, e que cumplan de derecho a los querellosos. E sobre ésto mandamos a todos los concejos, alcalles, jurados, jueces, justicias, merinos, alguaziles, maestres de las ordenes, priores, comendadores e su comendadores, alcaides de los castillos e a todos los otros oficiales e aportellados de las villas e de los lugares del nuestro sennorio e a qualesquier de ellos a quien esta nuestra carta fuere mostrada o el treslado de ella signado de escrivano publico, sacado con abtoridat del alcalde, que a qualquier e a qualesquier que mostraren el traslado de esta nuestra carta signado de escrivano publico, sacada con abtoridat del alcalde como dicho es, e carta del concejo e de los alcaldes e del alguazil de la villa de Tarifa e otro si carta del nuestro alcaide que estoviere por Nos, en que se contenga que ha servido un anno e un dia en la dicha villa como dicho es, que quanto por la nuestra justicia que les non prendan nin los maten nin les tomen ninguna cosa de lo suyo. E los unos nin los otros non fagan ende al por ninguna manera so pena de la nuestra merced e de los cuerpos que lo han. E desto les mandamos dar esta nuestra carta sellada con nuestro sello de plomo. Dado en sevilla tres dias de otubre era de mil trezentos e setenta e un annos. Yo Pero Fernandez la fiz escrívir por mandado del rey -Ruy Martines- Iohan, vista.- Iohan Alfonso.- Juan Perez.

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