PATRIMONIO

ALJARANDA

Apuntes sobre un Castillo milenario

Wenceslao Segura González

    Entre las notables virtudes del milenario Castillo de Guzmán el Bueno se encuentra el rico ingenio que tuvieron los alarifes árabes para idear un complejo sistema defensivo prácticamente inexpugnable. Algunas de estas construcciones hoy día se encuentran desaparecidas, pero han dejado su huella en la fortaleza. De éstas y de algunos otros detalles menores vamos a tratar en lo que sigue.

LOS CANES

    Los matacanes son estructuras voladizas, que sobresalen de las torres y muros y cuyo suelo se encuentra parcialmente ahuecado, lo que permite poder hostigar verticalmente al enemigo, arrojándoles piedras, flechas, aceite o agua hirviendo. A veces aparecen como simples balcones, denominados ladroneras, colocados encima de puertas y ventanas. Este tipo de construcción surge en el siglo XII, por lo que originariamente el Castillo de Tarifa, terminado en el 960, no dispuso de tales matacanes.

    Con el paso del tiempo y advertido de las ventajas defensivas de los matacanes, se levantaron en el castillo tarifeño estructuras similares, realizadas de madera y sin carácter fijo, lo que ha dado en denominarse los cadalsos o buhardas. Que el Castillo de Guzmán el Bueno tuvo este tipo de construcciones amatacanadas lo atestiguan los canes, o salientes de mampostería, que sobresalen de dos de las torres del frente del mar, sobre los que se asentaría las construcciones provisionales y de madera del cadalso.

LA LETRINA

Restos de los canes que soportaban a una de las letrinas.

    En el lateral de una de las torres del frente del mar puede observarse que aún existen dos canes labrados, separados por una corta distancia, de forma muy similar a los balcones amatacados o ladroneras. Tal podría ser, pero se advierte que no tiene ninguna función defensiva, pues perpendicularmente bajo ella no se encuentra ni ventana ni puerta que guarnecer. Como advierte Sebastián Trujillo Martínez, los referidos canes serían los soportes de la letrina, utilizada para obvios fines por los ocupantes de los adarves del castillo. Esta curiosa construcción, que aún parcialmente pervive, se repite en otros castillos, aunque resultan ser muy poco frecuentes.

LA TORRE DE LA CORACHA

    El Castillo de Tarifa se encontraba rodeado en su totalidad por un antemuro o barbacana que aumentaba su capacidad defensiva. Por si esto fuera poco, cuando los almohades se apoderan del castillo, aumentan sus defensas, construyendo un largo muro con camino de ronda (denominado coracha), que termina en la colosal torre octogonal, conocida igualmente como torre albarrana, del cubo, de Guzmán el Bueno o de Don Juan, en referencia al infante que intentó vencer la resistencia del héroe leonés asesinando a su primogénito. Este sistema defensivo coracha-torre albarrana estaba aún más fortalecido por la torre de la coracha, hoy día desaparecida y que se elevaba al inicio de la coracha. Como se puede observar en el plano de Andrés de Castillejos de 1611, era una torre hueca y cuadrada que tenía una puerta de codo, formando ángulo recto y que daba a la torre de Guzmán el Bueno una autonomía defensiva a la manera de la torres de homenajes de los castillos cristianos, pudiendo mantener la defensa aún en el caso de que el resto del castillo cayera en posesión del enemigo.

Marcado con una "x", la desaparecida Torre de la Coracha.

LA BUHERA

    Dentro de los elementos defensivos del Castillo de Tarifa sobresale la puerta en recodo. Abierta en la barbacana, tiene su particular forma de dos ángulos rectos a izquierda y derecha, dificultando el ingreso recto del enemigo. Aunque defendida desde sus adarves, tiene sobre el techo de la puerta en recodo.

EL FOSO

    Siguiendo a Ángel Lorenzo Celorio en su Compendio de vocablos referidos a los castillos, es el castillo de Tarifa una alcazaba, es decir fortaleza ubicada en el interior de otro recinto amurallado (el albácar) en donde se encuentra la almedina.

    Haciendo un estudio comparativo con otra gran construcción militar califal del siglo X, como es el caso del castillo soriano de Gormaz, no es aventurado pensar que de igual manera el Castillo de Tarifa, tras la barbacana del lado este que le separaba de la almedina, tuviera un foso artificial, que actuará como continuación de los otros dos fosos naturales de los flancos norte y sur.

LA TORRE DEL HOMENAJE

    Se denomina torre del homenaje a una torre de grandes proporciones, que podía independizarse del resto de la fortificación y que albergaba las dependencias del señor del castillo. Es una construcción típicamente cristiana, por lo que originalmente no la tuvo el Castillo de Tarifa.

    Tras la ocupación cristiana, se construyó por el flanco este del castillo y englobando a una de las torres califales, una torre de mayor tamaño y saliente que las originales. Hoy día esa torre, llamada del homenaje, se encuentra rebajada hasta el mismo nivel de los adarves del castillo. Pero en el siglo pasado aún tenía el cuerpo superior, con lo que adquiría un tamaño casi doble que el actual. La parte inferior que hoy se conserva es completamente maciza, lo que no ocurría con el cuerpo superior; que como se observa en el plano de Andrés de Castillo, abría ventanas al exterior. En su interior corría una escalera, que daba acceso a la parte superior, en donde se elevaba asimétricamente otra pequeña construcción, a manera de una torre caballera, como se desprende del plano de Mariano González de 1891.

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