BIOGRAFÍA

ALJARANDA

A un amigo que se fue

Pedro Jesús Rodríguez Gurrea

    Hace ya algunos años que me atrajo, de nuestro Campo Santo, un rincón apartado, situado arriba a la izquierda, donde se enterraban aquellos que en un tiempo, por una y otra causa, eran separados del resto de los difuntos.

    Allí, un amigo y yo descubrimos en una antigua lápida, flores que se sucedían con el correr del tiempo.

    Pasó el lento discurrir de la vida, mi amigo ya se fue, y cerquita de allí tiene su propia lápida; pero las flores y aquella tumba que un buen día ambos descubrimos, siguen en aquel recóndito paraje de paz.

    Hoy sé quien coloca aquellas flores, y le admiro y respeto por tan sincero reconocimiento hacia quien yace allí. También he podido averiguar, amigo Domingo, a quién se le rendía tal homenaje.

    Ayer mismo, y bajo los rayos del sol que atravesaban las ramas del árbol que le da sombra a nuestra interrogante tumba, pude leer la inscripción que a ambos nos sedujo:

Tumba de Juan Araújo Rodríguez en el cementerio de Tarifa. (Foto Juan Luis)

    "Aquí yacen los restos mortales de Juan Araújo Rodríguez, que falleció en esta ciudad el día 13 de Junio de 1900. Los amigos y admiradores de tan batallador y consecuente republicano de vida ejemplar y de sacrificio en bien de la clase obrera, a la que constantemente defendió, dedícanle por suscripción este homenaje a su memoria. 14 Julio 1931".

    ¿Sabes, Domingo? nuestro homenajeado se bautizó con el nombre completo de Juan Mª de la Candelaria Francisco de Paula, y nació un día dos de Febrero de mil ochocientos sesenta, a las tres de la tarde, en la calle Amargura, número cuatro, segundo piso. Su padre fue honrado jornalero de nuestra tierra, Francisco Araújo Ruiz, y su madre, una mujer de bandera, Antonia Rodríguez Villalba, de la que dicho hijo aprendió que en la vida el bien y la defensa de la justicia social son dos pilares importantísimos.

    No es de extrañar, amigo mío, que nuestro consecuente republicano pertenecería a la masonería tarifeña, ya que con treinta y tres años es Orador de dicha logia, llamada Bercelius, con grado 18 y utilizando como nombre simbólico uno que le venía como anillo al dedo: "Constante".

    Su esposa, Dolores Herrera, y sus hijos: Sabino, Domingo, María y Bernabé, como siempre ocurre, son los que mejor nos adentrarían en el aspecto humano de tan batallador defensor de la clase obrera. Pero al igual que tú, Domingo, ellos también partieron hacia esa otra orilla, como lo hizo Juan en la noche del trece de Julio de mil novecientos, cuando en el reloj de San Mateo daban exactamente las ocho, en la calle de la Luz, número seis, a causa de una peritonitis aguda y con tan sólo cuarenta años.

    Amigo mío, sé que allí son vanas la mayoría de las cosas que aquí nos inquietan; pero si quiero que le digas a Juan, si te lo encuentras en algún momento de esa eternidad, que su obra no quedó en el olvido, y que las flores siguen floreciendo ¡No se marchitan!.

[ Volver al Índice ]