| HISTORIA | ALJARANDA |
Wenceslao Segura González
La piratería turca durante el siglo XVI había llegado a tal situación que los estados cristianos mediterráneos toman la determinación de unirse para eliminar el constante peligro que representaban los turcos en el Mediterráneo.
En el año de 1571 se constituye la Liga Santa que reúne a 280 embarcaciones y 30.000 hombres, que se enfrentan a los turcos en el golfo de Lepanto. La batalla que duró cinco horas arrojó una victoria para la armada cristiana que al mando de Juan de Austria, consigue capturar 130 navíos enemigos.
Resultado de la acción militar de la batalla de Lepanto fue el freno a la expansión turca aunque de manera provisional, pues pronto se rehicieron de sus pérdidas. Ejemplo de este renacer de la piratería turca son las batallas que durante el siglo XVII tienen lugar en el Estrecho de Gibraltar, y en donde la ciudad y población de Tarifa juegan un papel importante.
EL ARBITRIO EN EL PASO DEL ESTRECHO
En un documento manuscrito fechado en 1610, encontrado en la Biblioteca Nacional y dirigido al rey de España se puede apreciar el nuevo interés que ofrece el Estrecho de Gibraltar. Se le propone al rey el establer una flota permanente en aguas del Estrecho, compuesta de dos navíos de 300 ó 400 toneladas y dos galeras, y a semejanza de lo que había hecho el rey de Dinamarca, imponer un arbitrio a pagar por los navíos de las otras potencias que quisieran cruzar el Estrecho.
La petición se basaba en el hecho de que las dos costas del Estrecho se encontraban bajo dominación española y se trataba con ello de limitar la acción de los navíos corsarios, mejorando la seguridad del comercio de España, a la vez que se aumentaría la reputación de sus armas.
La medida que tenía una clara finalidad económica al tratar de limitar la navegación de ingleses, franceses y holandeses, sería apoyada por hombres de negocios españoles que se encontraban en el extranjero, los que aportarían 500.000 ducados para llevar adelante la empresa.
Este proyecto tan optimista no se llevó a cabo, y bien al contrario el control del Estrecho por parte española se vería comprometido por el renacimiento de la piratería turca.
LA BATALLA DE 1637
El 7 de septiembre de 1637 la armada real pasa por el Estrecho con destino a Mahón en la isla de Menorca. Las malas condiciones de visibilidad, hacen que el navío Sansón al mando del capitán Luis de Campo pierda el farol de la Capitana Real, perdiéndose el citado navío en el paraje de Santi Petri. Al día siguiente, aún continuando la mala visibilidad, son avistadas cinco o seis velas que se suponen ser de la armada real. Al dirigirse el navío Sansón hacia ellas, que se encontraban en las cercanías del cabo Esparte, encuentran a 12 navíos turcos.
Conocida la inevitabilidad del enfrentamiento, el navío español se pone en armas, mientras que los barcos turcos de mayor fuerza se van acercando. El navío español hace intenso fuego, incluso de mosquetería, al igual que hacen los turcos. La batalla dura cuatro horas, tras la cual, el Sansón se encuentra desparejado de la vela gavia, roto el estay, la jarcia y muy rotas las demás velas, estando maltratado con muchos balazos.
Los turcos creen que el navío cristiano está imposibilitado y se acercan para el abordaje. Los españoles astutamente esperan y cuando la Almiranta turca se encuentra costado con costado con el Sansón, se lanza una fuerte descarga de mosquetería, logrando zafarse del inminente apresamiento por los turcos.
Toda la batalla será seguida desde Tarifa por el Capitán de Guerra y Gobernador de la plaza Alonso González de Calderón. La intensa batalla sólo consiguió herir a 20 marineros y dos encontraron la muerte. Se llegaron a disparar 177 piezas de artillería, con gran destreza, porque al día siguiente se aprecia como la Almiranta enemiga se había hundido, víctima de los múltiples impactos de la artillería española.
El Sansón logra entrar en el puerto de Gibraltar, siendo en una semana reparado y continuando posteriormente viaje para unirse con la armada real en las islas Baleares.
LA BATALLA DE 1662
De Matanzas en Cuba salen el cinco de abril de 1662 dos navíos con destino a Cádiz o Sanlúcar. Se trataban del Ntra. Sra. de la Soledad, de 600 toneladas, 36 piezas de artillería y 90 hombres, que venía de Honduras, al mando de su dueño el capitán Nicolás Justiniano Chavarri, caballero de la Orden de Calatrava. El otro barco era el Sol de la Esperanza, de 350 toneladas, 26 cañones y 100 hombres y que venía de la provincia de Campeche.
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Tras 76 días de navegación sin ver tierra alguna, divisa el cabo Espartel y la costa de Marruecos. Al día siguiente ven cuatro velas en la boca del Estrecho, que corresponden a cuatro navíos de 500 toneladas de porte y que por la forma de navegar se suponían eran piratas.
El viento adverso y las corrientes impiden a las embarcaciones españolas llegar a su destino, acercándose a los navíos avistados, que arrían las banderas holandesas que llevaban y enarbolan las turcas.
La batalla era inminente. Tres de los barcos turcos se dirigen hacia la nao Ntra. Sra de la Soledad. mientras que el cuarto se enfrenta al Sol de la Esperanza, que al segundo intento de abordaje se rinde. Pero el Ntra. Sra. de la Soledad resiste el ataque de los turcos, aunque no puede gobernarse y sólo se defiende con 18 piezas de artillería. Al atardecer aparece un nuevo navío turco, que lanza una cerrada carga de artillería sobre el barco español.
Viendo los turcos la fuerte resistencia cristiana intentan por tres veces prender fuego al Ntra. Sra. de la Soledad, sin que afortunadamente se incendie. Retirados los piratas, el navío español se dirige hacia el puerto de Tarifa, sin vela de gavia ni trinquete. La fuerte corriente y el temor a encontrarse nuevamente con los turcos, llevan al navío a embarrancar en el bajo de las Tres Cruces (Los Cabezos).
La batalla era seguida desde Tarifa por el Corregidor de la población, el Maestre de Campo Miguel Pacheco de Narváez, Caballero de la Orden de Santiago, que con prestanza hizo tocar arrebato y se llegó al barco con cincuenta hombres para ayudar a la defensa del navío.
De nuevo las cinco naos turcas continúan el ataque, y aunque el parecer general era abandonar el barco y prenderle fuego, el capitán Nicolás Justiniano y el Corregidor de Tarifa deciden la defensa. La batalla se desarrolla desde las 7 a las 10 de la mañana, abandonando los turcos la presa ante la valentía de la defensa.
El Ntra. Sra. de la Soledad quedó tan maltrecha que por todas partes de ella se podía entrar. En memoria de tan heroica defensa se puso en la capilla de Ntra. Sra. de la Soledad en Madrid, la imagen y retrato de esta Soberana Señora que con venir en la chopa del Navío le alcanzaron treinta y seis valaços.
REFERENCIAS
(1) Arbitrio para que el Rey de España haga pagar tributos
a todos los navíos que atraviesen el Estrecho, 1610 Biblioteca Nacional.
(2) Relación de la refriega que tuvo con catorce navíos de turcos a la vista de
Tarifa, 1638. Biblioteca Nacional.
(3) Relación del encuentro que tuvieron dos naos de las Indias Occidentales, con una
escuadra de fragatas de guerra turcas a la vista de Tarifa, 1662. Biblioteca Nacional.
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