PRENSA

ALJARANDA

La Verdad, El Trípode y la Abeja

Manuel Liaño Rivera

LAVERDAD

    El 8 de octubre de 1893, de la imprenta de José O'Ferral, en la calle de San Francisco número 4, sale LA VERDAD, que en su cabecera se autotitula Diario Defensor de Intereses Locales y su emisión se producía los jueves.

    Publicado a tres columnas, sus medidas eran 32x20 centímetros. Sus colaboradores más frecuentes eran: Manuel Grosso, "Juanillo" y "Omelocopat". Sus secciones: Editorial, Nuestras Calles, Rincón del Poeta, Noticias Locales y Anuncios de Interés.

    Su precio era de una peseta al trimestre para los suscritores tariteños y 1,50 pesetas para el resto de la península.

    Los anuncios no podían exceder de cuatro líneas y eran gratis para los suscritores del periódico.

    El 3 de diciembre de 1893, en su número nueve, publicaba el siguiente comentario o noticia en relación al arreglo de las calles:
LA CALLE DE LOS TROPEZONES.- La tenemos en Tarifa. ¿ Qué cuál es?, se preguntará más de un tarifeño. Yo voy a decirlo por si no lo saben: Es la conocida por Sancho IV el Bravo; pero como estamos en tiempos de clarividencias, hay que variar el nombre que hasta aquí ha llevado.

    Al efecto voy a tener ahora un ratito de solaz recordando algunos de los chascos que da esta calle; porque a pesar de todo tiene gracia, digo si, con perdón de los lectores, me permiten llamar gracia a los tropezones.

Calle Sancho IV el Bravo a principios de siglo. (Foto Archivo M. Rojas)

    Los hay para todos los gustos o disgustos, más grandes, más chicos, más cortos, más largos, más gordos, más flacos, más buenos, más malos. Conozco a un individuo que en una semana ha tenido que llevar a componer los zapatos 29 veces; porque no cabe duda que le sale mejor cuenta ésto que exponerse a que la piel se le haga trizas. Así es que habla el zapatero de esta o parecida forma: 'Maestro, haga el favor de tapar este boquete con un pedazo de suela que pueda competir con la calle Sancho el Bravo; porque de lo contrario mañana estaré aquí a importunar a Vd. y gastarme el dinero; y vé Vd. que soy "marchante" y el dinero anda escaso". Si interesante es el diálogo del peticionario no lo es menos el que espeta el maestro zapatero; éste está concebido en una fórmula lacónica y sencilla: "Mal rayo me parta a mí, por no decir a quien tiene la culpa de que esa calle la central y mejor del pueblo, llana como mi barquilla, tenga tantos inconvenientes. De otro individuo, sé, que cayendo de bruces a un charco estuvo a pique de ahogarse".

    El que traza estas líneas, ha tenido hasta ahora las siguientes aventuras: Tropiezo con dos piedras javalunas que me hicieron ver todas las estrellas, altas y bajas, negras y blancas, contusión en los pantalones con rotura de un pernil y contusiones en las nalgas.

    Estas peripecias y otras que podría relatar y omito por no hacer interminable este artículo y porque para muestra un botón basta, son motivos sobrados para pensar si esto tendrá remedio y de quien depende el lamentable estado de esta mal llamada calle.

    Unos le echan las culpas al municipio, otros al alcalde solo. Yo, por no ser menos, voy a dar el parecer de quien la tiene: EL PUEBLO. Omelocopato".

EL TRÍPODE

    Unos días después de La Verdad, concretamente el 17 de octubre de 1893, sale a la luz, el semanario EL TRÍPODE, que se autotitula LIBERAL, y es el órgano del PARTIDO LIBERAL DINÁSTICO. No tenemos más intormación sobre él, que una hoja suelta, muy deteriorada, cedída gentilmente por Benito Flores Millán, y por ahí hemos podido entresacar que se editaba en la Imprenta Tarifeña, y sale para contrarrestar al periódico EL TARIFEÑO; su enemigo declarado pués éste actuaba como órgano del Partido Conservador.

Vista general de Tarifa a principios de siglo. (Foto Archivo M. Rojas)

    Sus medidas eran 32x20 centímetros, se editaba a tres columnas. Constaban de cuatro páginas, y su precio de inscripción 1,50 pesetas el trimestre. Como para muestra bien vale un botón, en la única página que conservamos de éste periódico, correspondiente a su número 10 de fecha 10 de diciembre de 1893, hacía el siguiente comentario sobre El Tarifeño:
    "No causa asombro ya en nuestro ánimo ni en el de las personas sensatas de Tarifa, que afortunadamente son muchas, la osadía y el descaro de "El Tarifeño" pero desde luego, despierta el más soberano desprecio; las calumnias, las denuncias contra todo lo que intercepten sus ambiciosos proyectos, la tergiversación de todos hechos, el pueril empeño de interpretar las leyes extrayendo un espíritu distinto de la letra, cualidades impertinentes para suspender toda clase de inteligencias con quienes aparecen o están reñidos con el sentido común, inútiles en la réplica con quienes cierran sistemáticamente sus ojos a la luz que brota de tantas verdades como [...].
    Adopta el semanario frecuentemente un mutismo convencional, sobre muchos particulares asuntos que desde luego, admiten discusión, y cuando debería callar, bajo la lógica de los hechos, de la verdad y de la razón, se descuelga con artículos como el de "El Tarifeño", número 102 titulado ELECCIONES MUNICIPALES.
    Bien, muy bien, continúen injuriando a éste pueblo; no le ha bastado llamarles galeotes y más de una vez juzgarle con menos piedad que usaría ocupándose del Riff, sino que ahora con verdadero furor público por el estupendo revolcón que ha sufrido, como órgano petulante del liliputiense areópago, zahiere a todos, tratándolo de vanales e ignorantes y sobre todo de serviles. Enteramente parece que no han tenido el alto honor de nacer entre nosotros; quienes así insultan a un pueblo cuyo carácter es la dignidad y que jamás ha sufrido imposiciones de ningún género. Con el orgullo más ridículo que puede darse, escribir no para nosotros a quien no podeis hacerlo negro blanco y viceversa, pretendiendo con una intención no poco servil que vuestro eco llegue a altas regiones, aparentando lágrimas de mártires. las que solo vertís por la rabia y en despecho de vuestra inmensa derrota del 19 del pasado.
    Es un buen golpe diplomático cantar como victoria a tan mayúsculo revolcón; es un arranque propio de la más extremada facultad, pero muy del agrado de vuestro grupito que siempre forma la cola del cuerpo electoral por lo pequeña, como por lo igualmente rígida y espinosa"

    En el trienio 1890-1893, contamos en nuestra población con tres periódicos: El Tarifeño (conservador), El Trípode (liberal) y La Verdad, en el que colaboran los que unos años después, fundan en nuestro pueblo lo que sería el órgano del partido Republicano Socialista.

LA ABEJA

    A primeros del mes de marzo de 1895, Fernando de Llanos León, médico titular de la plaza en aquel entonces, funda un periódico de publicación decenal, llamado LA ABEJA. Dirigido por su Director-Propietario, tuvo la colaboración de Juan Herrera, tarifeño que más tarde fuese redactor político de "La Correspondencia de España".

    La Abeja, salía de la casa número 10 de la calle Santísima Trinidad, de la imprenta que fué de Angel de Llanos León.

    No hemos conseguido ningún ejemplar de éste periódico y estas son las únicas noticias que tenemos.

[ Volver al Índice ]