MÚSICA TRADICIONAL

ALJARANDA

El fandango tarifeño

Alfonso Alba Escribano

Alfonso Alba Escribano, es un tarifeño que desde hace algunos años viene realizando una interesante labor de colaboración y dirección de diversos grupos y entidades culturales dedicadas a la conservación de nuestra música más tradicional y del cante flamenco. Nos ofrece un bonito artículo lleno de emoción en el que realiza una descripción del fandango tarifeño y sus tradiciones.

Intervención del Grupo de Fandango Tarifeño en uno de los Festivales Nacionales de Música Folk. (Foto M. Rojas)

    El estudio del origen del Fandango Tarifeño tropieza con un gran problema: la falta de documentacion escrita que sobre el particular tenemos.

    Hay quien se remonta al siglo XVI y le dan un origen morisco. Aunque para no aventurarnos en conjeturas, vamos a exponer los datos que por transmisión oral han llegado hasta nosotros.

    Estos datos nos remotan hasta principios del siglo XVIII, encontrándose ya el Fandango Tarifeño muy enraizado en nuestra campiña y sus puntos fuertes estaban enclavados en los siguientes lugares: Almarchal, Canchorreras, Betis, San José del Valle, Casas de Porro, Los Majales, Fuente Molín, El Cerro del Morá, Puerto Llano, Caheruelas, La Ahumada, Guadalmesí, Matamoros, Pedro Valiente, Poblana, Piedracana, Valdrés, Puerto de la Cruz y Santuario de la Luz. En algunas ocasiones este baile se asomó a la barriada de El Pelayo de Algeciras. En todos los lugares anteriores se ha bailado y cantado el mismo fandango. Abarcando un periodo de tiempo, de nada mas y nada menos, que de tres siglos.

    Las fechas más frecuentes para estas fiestas solían ser San José, el diecinueve de marzo; La Cruz, el tres de mayo; San Isidro, el quince de mayo; la Ascensión y el Corpus Christis; San Juan, el veinticuatro de junio. Esta última festividad se hizo muy popular en el Santuario de la Luz, en la que era la verdadera Romería hasta finales de 1950. Pero a raiz de ciertos incidentes entró en un deterioro total y rápidamente cambió a la fecha actual del tercer domingo de septiembre. También se producían celebraciones el día de San Pedro, veintinueve de junio y el de Santa Ana el veintiseis de julio. El día de San Lorenzo era muy celebrado en la ciudad de Tarifa y se bailaba y cantaba junto a la Puerta de Jerez, en donde hoy se encuentra la parada de taxis.

    Además de estos días había pequeñas fiestas que se hacían en las matanzas caseras, en los herraderos y en las ferias y fiestas de Zahara de los Atunes, Facinas y Tarifa. Montándose unos chiringuitos o chozos de cañas y helechos, en los que la gente del campo se reunía para bailar el Fandango Tarifeño.

    En la zona de Valdrés existía hace algunos años unos bailaores de renombre, como los hermanos Triviño, Concepción Alba, Luisa Romero y otros. En el Cerro de Mora destacaban Cristóbal Valencia y su hija Pura. En el Santuario de la Luz se encontraba Antonio Mena. En Matamoros estaba Diego Iglesias, mientras que en Guadalmesí sobresalía Juan González Román (Tirilla), que a sus más de setenta años es el actual tocador de guitarra del Grupo de Fandango Tarifeño Nuestra Señora de la Luz.

    En la actualidad y afortunadamente para nuestro baile, quedan buenos bailaores, aunque no nos atrevemos a dar nombres para evitar cometer el error de omitir algunos.

    En las cruces de mayo, fecha en lo que los equinos estan muy briosos, se ponían como iniciación de las fiestas las carreras de cintas a caballo. Por lo general participaban los más jóvenes y siempre con la doble intención de coger las cintas más bonitas y entregárselas en mano a la muchacha que rondaban. Para el que escribe, que ha participado en estos concursos, era algo que quitaba el sueño, por la pasión y el amor al caballo y la admiración y simpatía que sentíamos hacia aquellas jóvenes mujeres llenas de humildad y salud.

Fiesta de fandangos en un chiringuito de palma y cañizo de nuestra campiña. (Foto M. Rojas)

    Otras veces se hacían concursos de carreras de sacos y de "palo al gallo". Este último consistía en hacer un hoyo en el suelo, meter el gallo dentro, dejándole la cabeza fuera, a los participantes se les tapaban los ojos y... ¡a buscar el gallo!. Esta pobre ave terminaba con arroz a altas horas de la noche, rodeado de un grupo de amigos degustando su esquisitez.

    Una vez terminados estos concursos se empezaba el baile, en el que participaban los asistentes en pareja, en trío y en pocas ocasiones en grupo. La participación en el cante era individual y en algunas ocasiones a dúo. En este caso se cantaban coplas distintas, motivada por cierta rivalidad y picaresca, en la mayoría de los casos, entre jóvenes que tenían los ojos puestos en la misma jovenzuela. Aunque, una vez que esta joven entablaba relaciones con uno de los mozos, la rivalidad desaparecía y en muy raras ocasiones quedaba alguna huella.

    Entre los instrumentos utilizados, destaca el principal: la guitarra. Los que bailan utilizan las castañuelas. Algunos se acompañan en el baile con los platillos o la pandereta.

    Por lo general, la pandereta, los platillos de metal y las cascañetas (que son cañas con unos cortes) se suelen acompañar con la botella labrada y la mano de el almirez.

    Estos instrumentos son suficientes para acompañar y amenizar un buen FandangoTarifeño, conocido vulgarmente como Chacarrá. Nombre éste, que se empezó a utilizar por los años cuarenta. Se lo pusieron los militares que estaban destacados en la zona rural por aquellos años. Dicen que motivado por su sonoridad.

    El nombre de Chacarrá esta extendido en la actualidad, aunque impulsamos el nombre de Fandango Tarifeño, como se le conoce desde su origen y que tanto le dignifica.

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