| NECROLÓGICA | ALJARANDA |
Jesús Terán Gil
Cuando nuestro número anterior se encontraba en máquinas, conocimos la noticia del fallecimiento de Juan Ruiz Rios, amigo personal y a su vez, colaborador de nuestra revista ALJARANDA.
Todos conocíamos a Juan Ruiz y todos sentimos su muerte. Juan aunque vivía en Galicia donde tenía su trabajo en telégrafos, el corazón estaba en su Ciudad natal, en Tarifa, en esa calle Florinda en la que vivió durante muchos años, en la iglesia de San Francisco, donde durante tanto tiempo trabajó su padre junto al Reverendo Font de Benito y tantas veces estuvo él en las vigilias de la Adoración Nocturna. Pero sobre todo, sin duda alguna, Juan Ruiz tenía su pensamiento y corazón en la Virgen de la Luz, a la que -estoy seguro- se encomendaba diariamente.
Juanito Ruiz, así le llamábamos sus amigos, era un gran devoto de su patrona, y desde que por motivos de trabajo tuvo que marcharse al otro extremo del país, nunca se fue, cada vez que tenía ocasión y sus obligaciones laborales se lo permitían, Juan se daba una vueltecita por su Tarifa natal para saludar a la Virgen de la Luz y estar unos días con familiares y amigos.
Recuerdo que uno de los últimos años en que nos visitó por el mes de septiembre, precisamente el domingo de la Cabalgata Agrícola, Juan llegaba en el autobús de línea, y a la altura de la Venta del Tito, junto al cruce de la carretera con la del Santuario, pidió parar el autobús y dirigiéndose a la procesión, se arrodilló ante la imagen de la Virgen, la saludó y le dió gracias por estar con Ella, una vez finalizada sus oraciones comenzó a saludar a cuantos venían en la Cabalgata. No hay que aclarar, que el bueno de Juan Ruiz, siguió a pié acompañando a la Virgen de la Luz hasta su entrada en la parroquia mayor de San Mateo.
A pesar de residir a muchos cientos de kilómetros de Tarifa, Juan estaba al día de cuanto pasaba en nuestra Ciudad. Para ello contaba con un confidente amigo que le daba pelos y señales de lo que acontecía en este rincón.
Colaborador de ALJARANDA, se preocupaba y elogiaba la edición de la misma, incluso, si se retrasaba su envío nos lo recordaba mediante telegrama urgente.
Juan Ruiz no volverá a la blanca ermita de su Virgen de la Luz, allá en Caheruelas, donde hace años impartió clases a un nutrido grupo de alumnos, como lo hiciera en Las Moscas, pero estamos seguro que la patrona tarifeña lo habrá acogido bajo su manto.
Vaya desde estas líneas nuestro pequeño homenaje al amigo que se fué y desde aquí también, nuestro sincero pésame a su viuda e hijos.
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