HISTORIA

ALJARANDA

Comunicados del general Copóns durante el sitio de Tarifa

Wenceslao Segura González

    En 1811 los franceses consiguen ocupar Andalucía y la mayor parte del país, siendo de los pocos rincones libres Cádiz desde donde actúa la Regencia y las Cortes Extraordinarias, hallándose hostigada la capital por las fuerzas de Victor y Soult. En Agosto del mismo año el general Ballesteros empieza a actuar por el Campo de Gibraltar atacando la retaguardia francesa, utilizando cuando era necesario el seguro refugio de Gibraltar, que resulta inexpugnable para los franceses.

    En octubre de 1811 se envía una expedición a mando del general Francisco de Copóns y Navia, que se dirige a Tarifa, para que juntamente con fuerzas inglesas actúen contra los invasores que amenazaban toda la costa y a la división del teniente general Ballesteros.

    Todas estas circunstancias hacen que Tarifa adquiera una importancia clave para todas la fuerzas contendientes. Los británicos deben impedir su pérdida, pues si Tarifa cae en manos francesas podrían mediante una base de corsarios impedir el suministro que recibía Gibraltar procedente de Tánger, a la vez que permitiría que los franceses recibieran los víveres que necesitaban del norte de África. La Junta gaditana utilizaba Tarifa para mantener contactos con las fuerzas insurgentes de la zona, enviándoles armas y municiones por su puerto.

    Había sido ya Tarifa escenario de algunas actuaciones de los contendientes. En marzo de 1810 en las cercanías de Tarifa hubo una refriega entre las tropas francesas y vecinos campogibraltareños, en donde pierden la vida 33 tarifeños. En marzo del siguiente año Tarifa es el lugar escogido para el reagrupamiento de las fuerzas españolas que posteriormente participarían en la batalla de Chiclana. Pero es a fines del año 1811 cuando el ejército francés toma la determinación de conquistar Tarifa, ante la imposiblidad de tomar Gibraltar. El día 25 de octubre de 1811 el general Francisco Copons consigue arribar a Tarifa con una división expedicionaria. Tras la llegada comprueba la debilidad de las defensas tarifeñas, que se pretenden corregir con diversas obras que prontamente comienzan a ejecutarse. Se encontraban ya en Tarifa 560 soldados de infantería inglesa al mando del mayor Kinqui y una brigada también inglesa de 1.149 hombres al mando del coronel Skerretz. A estas fuerzas había que añadirle los 1.261 españoles que trae Copons.

    Durante el mes de noviembre las tropas hispano-británica realizan diversas operaciones por la zona, en cumplimiento de los objetivos de la expedición; se reconquista Vejer, actúan por Alcalá de los Gazules, Medina Sidonia, teniendo varios enfrentamientos con el enemigo, con resultado diverso.

    A finales del mes de noviembre, el general Ballesteros es atacado por fuerzas muy superiores, lo que le obliga a retirarse a Gibraltar y a solicitar ayuda a las tropas de Copons que se reúne con Ballesteros en la colonia inglesa.

    El día uno de diciembre el general Ballesteros recibe noticias de Cádiz que le advierten de que el mariscal Victor con 5.000 hombres y 12 piezas de grueso calibre, se dirigen a conquistar la plaza de Tarifa, por lo que manda al general Copons para que se encarge de su defensa. En total se reagrupan en nuestra ciudad un total de 3.205 hombres contando las fuerzas españolas e inglesas.

    Durante los siguientes días se continúan con las fortificaciones, en especial con el fuerte de Santa Catalina, construyéndose además con estacas un pasadizo que permitiera en caso extremo, la salida de las tropas por la Puerta del Mar hacia el seguro recinto de la isla. En prevención de un asedio se establece en el castillo cincuenta camas para el hospital de sangre, con todos los útiles necesarios.

    Dentro de los preparativos que hace Copóns dirige al Gobernador de la plaza el siguiente oficio: Si el enemigo llega a poner sitio a esta plaza estoy resuelto a defenderla hasta el último extremo. V.S. como militar conoce los sucesos que ocurren en un sitio: quemas de edificios, clamores del vecindario, falta de víveres y brecha abierta; para todos estos casos es necesario estén con la debida anticipación tomados los recursos que se puedan. Por lo tanto en el primero es menester que se hallen nombrados y prontos cuadrillas de trabajadores en diferentes puntos del pueblo, en donde deberá haber útiles y cubos, o tinas con agua; los sitios serán el atrio de la iglesia mayor, plaza de Santa María y convento arruinado. Las cuadrillas se mandarán cada doce horas, o veinte y cuatro, y tendrá por gefe dos o tres personas señaladas de las condecoradas de este pueblo, que alternarán entre todas y serán responsables del cumplimiento de sus obligaciones, quales son acudir al momento con los trabajadores al parage donde se halle el fuego.

    Los clamores del vecindario son disminuidos con el exemplo de los caballeros y pudientes, sin embargo que esta parte, las consecuencias que puedieran tener quedan a mi cargo.

    Para que no lleguen a faltar víveres, formará V.S. una Junta compuesta de V.S. como presidente, el brigadier D. Isidoro del Sado, el Sr. Vicario y párrocos, dos regidores y quatro vecinos de los principales del pueblo, asistiendo el secretario del cabildo para autorizar los actos. Esta Junta tratará de extraer del que tenga para dar al infeliz, y hacerse cargo de todo lo que de fuera venga para que se haga un reparto con igualdad.

    Si la plaza tubiese brecha, mis tropas y yo seré quien la defienda, y para esto se necesita grande cantidad de colchones, como uno de los auxilios, y para que no falten, en el momento se extraerán de los vecinos del pueblo hasta trescientos, gran cantidad de cuerdas de toda clase y estacas.

    Esto es lo que la plaza necesita para defenderse en lo posible de las fuerzas superiores que intentan atacarla.

    Intensamente se siguen los preparativos para el previsible asedio, mientras las tropas del general Leval se reunen el día 15 en Facinas con las tropas del mariscal Victor, formando un total de 12.000 hombres y 12 piezas de artillería.

Cruz de Distinción de Tarifa. (Foto cortesía del Museo del Ejército)

    El general Copóns dando manifestaciones de una profesionalidad envidiable, no olvida a la población de Tarifa y el día 17 de diciembre le dirige la siguiente proclama: Habitantes de Tarifa: el enemigo se proxima a esta plaza con grandes fuerzas, pues se ha propuesto el objeto de tomarla; quando empezó su movimiento, me hallaba yo con las tropas de mi mando en la línea de Gibraltar con el comandante general de este cantón D. Francisco de Ballesteros, y con su acuerdo volví con mis tropas y las aliadas para acudir a su defensa. El supremo gobierno me la ha encargado, y yo no correspondería a esta confianza y a mis sentimientos de español, si no la defendiese hasta el extremo de que es susceptible. Si la suerte le fuese más propicia al enemigo que a mi, espero que sólo encontrará las ruinas de sus edificios y que no tendrá un palmo de terreno en donde pueda establecerse con comodidad. Mi corazón os habla según lo siente, y asi deseo que no experimentéis los riesgos que os amenazan. Librad vuestras personas y caudales trasladándolos a Algeciras, Gibraltar o Ceuta; pues vosotros en esta plaza será un cuydado el mayor para mi, y del que por mi obligación me será preciso desentenderme a vuestras privaciones y desgracias.

    Las tropas francesas se iban acercando a Tarifa, que se seguía fortaleciendo. El día 20 el empuje enemigo llega a ganar las alturas que rodean Tarifa, haciendo un fuego muy vivo de fusilería. Desde el interior de la plaza se contesta haciendo fuego de cañón, de igual manera que desde la isla y desde las lanchas cañoneras y otras embarcaciones. La intensidad de los combates lo manifiestan los 22 ingleses que murieron o fueron heridos, las 30 bajas españolas y las 300 que tuvieron los franceses por el acertado fuego de cañón, mortero y granadas. Este mismo día el general Copóns mandó publicar un bando para que todos los vecinos tuviesen sus puertas abiertas para resguardarse en los portales de los efectos de las granadas y bombas y desde aquella noche se mantuvieran luces en todos los balcones.

    El día 25 de diciembre el general dirige sendos oficios al párroco y al gobernador. A éste le dice lo siguiente: Disponga V.S. que los archivos de esta ciudad y los demás públicos se encaxonen y se pongan a bordo de un buque; precaución que debe tomarse, por si un suceso desgraciado tubiese esta ciudad. Al vicario se dirige en similares términos: Sin embargo de que por quantos medios me sean posibles, defenderé esta plaza para que no caiga en manos del tirano, no aseguro el feliz resultado, por causas que son bien conocidas. Una obstinada resistencia podría irritar al conquistador para no respetar nada de lo que encontrase; lo que hago a V.S. presente para que tome sus medidas, poniendo a salvo las riquezas que puedan tener las dos parroquias que hay en esta plaza, sus archivos y depósito de caudales.

    Ese mismo día hay que embarcar la caballería por lo difícil que sería su reembarco si la plaza se perdiese. El día 27 el general mandó se quitasen las rejas y balcones del pueblo para con ellos cerrar las comunicaciones de las calles y poner una línea entre la playa de poniente y Santa Catalina para contener un golpe de caballería, en caso de retirada desde la plaza a la isla.

    El día 29 concluida por los franceses sus trincheras, rompen el fuego, enfilando la cortina derecha de la Puerta del Retiro, dando indicación de donde pretendían abrir la brecha. A las cuatro de la tarde tiene ésta una longitud de 25 metros. El fuego enemigo fue incesante, alcanzando los 500 tiros y 100 granadas.

    El día 30 el enemigo continúa abriendo la brecha encontrándose ya casi practicable. A las dos de la tarde se recibió un parlamento del general Leval que literalmente decía: Campamento delante de Tarifa. 30 de Diciembre de 1811. El General de división barón del imperio, oficial mayor de la legión de honor, gran cruz de la orden de Carlos Federico, comandante de las tropas expedicionarias del sitio de Tarifa. Sr. Gobernador. Con la defensa que hace de esa plaza del mando de V.S. tiene suficientemente justificada aquella opinión que es la base de la opinión militar, a fin de que yo no dude de que penetrado V.S. de la inutilidad de una resistencia más larga, procurará evitar las funestas consecuencias que su obstinación pudiera atraer sobre la ciudad y habitantes de Tarifa. Desde ayer está abierta la brecha, la que en pocas horas será practicable. Elija V.S. pues entre una capitulación honrosa o los horrores de un asalto que la amenaza. Complázcome en creer que aceptará mi primera proposición siempre que se detenga en considerar, de que el mismo honor que le impele a la defensa, le prescribe al mismo tiempo, el ahorrar más bien la sangre de una población, cuya suerte estriva en V.S. antes de verla sepultada en las ruinas de esa plaza. Tenga V.S. a bien Sr. Gobernador el admitir las expresiones más distinguidas en que le tengo. Leval. P. D. Advierto a V.S. que únicamente tiene dos horas de tiempo para que embie su contextación. La contestación de Francisco Copóns es inmediata, sólo tarda quince minutos, el tiempo necesario para escribir la respuesta, y sin necesidad de consultarla con nadie, escribe: Señor general Leval. Sin duda ignorará V.S. que me hallo yo en esta plaza, quando propone a su gobernador el que admita una capitulación por hallarse la brecha próxima a ser practicable. Quando lo esté a la cabeza de mis tropas en ella para defenderla me encontrará V.S. y entonces hablaremos. Quedo a disposición de V.S. en la plaza de Tarifa a 30 de Diciembre de 1811 a las dos y quarto de la tarde. Copóns. P.D. Sirvase V.S. omitir en lo sucesivo parlamentos. De nuevo Tarifa era escenario de una gesta histórica. ¡Cuántos recuerdos y semejanzas con la de Guzmán el Bueno! Otra vez el sacrificio ante el enemigo, en esta ocasión el sacrificio de la tropa y la población. Otra vez el gesto decidido, envalentonado. Si en Guzmán fue el lanzamiento de su cuchillo y aquellas palabras que la Historia no recogió, en Copóns es la última línea de su escrito: Sírvase V.S. omitir en lo sucesivo parlamentos. En ambos casos la desproporción de las fuerzas era semejante. En ambos casos parecía haber un claro vencedor. Por ello los gestos, enloquecidos tal vez, adquieren la categoría de heroico. Inmediatamente Copóns se dirige a la guarnición: Soldados: El General Leval, gefe de las tropas francesas que tenéis a vuestro frente, temerariamente me ha intimado que esta plaza de nuestro amado rey Fernando VII se le entregue por medio de una capitulación, que de no hacerlo asaltará la brecha. Asegurado yo de vuestra lealtad y del valor que me habéis manifestado, le he contextado lo siguiente: (...) Mi corazón queda penetrado soldados, de que esta contextación que he dado al enemigo, el más bisoño de vosotros lo mismo hubiera hecho. Bien sabéis que a la cabeza de vosotros en los riesgos que hasta ahora se han presentado, me habéis visto y por esto me persuado mereceré vuestra confianza, para que me tengais por compañero, y el primero en la brecha, si el enemigo intenta atacarla. El día 31 de Diciembre se inicia el ataque francés por la amplia brecha del Retiro. Comienza a las nueve y media de la mañana y avanzan en columna 24 compañías. El ataque continúa hasta las once de la mañana, cuando el enemigo tuvo que desistir en su empeño, dejando tras ellos más de 500 bajas. Tras la retirada francesa, Copóns propone la suspensión del fuego para poder recoger a los heridos. La contestación del general Leval es la siguiente: Campamento de Tarifa el 31 de Diciembre de 1811. Al Sr. General Copóns. Sr. General. Quedo penetrado de más vivo agradecimiento por el loable proceder que el honor de V.S. le ha sugerido al proponerme una suspensión de hostilidades durante dos horas para acudir al socorro de mis heridos. Ruego a V.S. que viva persuadido de que no dudo de la generosa asistencia que tiene V.S. intención de prestarles; pero le estaré particularmente reconocido, si consintiere V.S. en que me sean restituidos. Esta súplica es motivada sobre los usos de la guerra en semejantes casos, en el que si por mi parte se ofreciera, prometo a V.S. tratar con reciprocidad. Sin embargo, como quiera que la humanidad, exige de que esos heridos no queden abandonados, se llega el lance de no acceder V.S. a mi proposición, le ruego los haga retirar; y les suministre los auxilios que reclama su situación. Renuevo a V.S. Sr. General las expresiones de más distinguida consideración que me merece. El General Comandante de las tropas imperiales delante de Tarifa. Leval.

    Ante esta súplica Copóns envía la siguiente contestación: Sr. General Leval: Tengo la mayor satisfacción de que V.S. conozca que la nación española respeta la humanidad, y sus Generales las leyes de la guerra. Estas razones me movieron a proporcionarles prontos auxilios a los valientes de V.S. que han atacado la brecha, y por esto propuse la suspensión de armas. Quedan retirados, y curándose los heridos encontrados a la inmediación de la brecha lo mismo que si fuera mi persona, en la que ha contribuido eficazamente el coronel Skerretz Gefe de las tropas británicas. Los heridos más distantes previene se llevaran por nuestros soldados a que se los entregaran a sus compañeros. Un oficial de V.S. podrá examinar hasta la mitad de la distancia que nos separa si hay alguno en el campo, y los soldados de V.S. podrán recogerlos. Quedo a disposición de V.S. con el mayor aprecio. Comienza el nuevo año 1812 y la situación francesa es desesperada, durante este primer día del año hacen poco fuego, en parte por la lluvia que sigue cayendo y que se mantendría continuamente durante varios días. En las jornadas sucesivas los franceses continúan en el asedio, más por la dificultad de retirar la artillería que por la esperanza de una victoria. Pero llevan a cabo, mientras tanto, algunos ataques. El día 5 de Enero se observa que las tropas francesas se han retirado y una columna española les persigue en la retirada, llegando a traer hasta 80 prisioneros. El reconocimiento de las baterías que han dejado los franceses en su huida, es desolador. Inutilizadas la mayoría, escondidas otras, como más tarde se sabrá, perdidos todos los tiros de mulas de los trenes y con una colosal baja en soldados.

Grabado del general Francisco de Copóns y Navia.

    Ante tan gloriosa victoria, el general dirige a sus soldados la siguiente proclama: Soldados. Mis esperanzas se cumplieron. Conté con vuestro valor para defender el asalto que el General Leval con 10.000 hombres me amenazó, el que verificado por sus tropas, volvieron la cara después de haber dexado en la brexa la pérdida horrorosa que por vuestras bayonetas y fuegos le causastéis. La brecha la ha tenido abierta, pero os ha temido, y a estos dignos aliados que con vosotros defienden la plaza. Hoy se ha retirado como habéis visto, dexando en sus baterias quatro cañones de 16 y tres de a 12, dos obuses, de 9 pulgadas, la mayor parte de su parque y la considerable porción de prisioneros que le habéis hecho. Esta victoria conseguida en nuestra santa revolución no tiene exemplar, por la desigualdad de fuerzas contra quien habéis peleado, por carecer esta plaza de artillería capaz de contrarrestar a la del enemigo, y por lo débil del recinto que la rodea: circunstancias todas que eleva vuestro mérito en la defensa, y que la patria os quedará reconocida. Yo por mi parte no puedo hacer más que publicar vuestro valor, obediencia y sufrimiento a la dura fatiga que habéis tenido: ser todo vuestro ahora y siempre, y recomendaros al supremo gobierno, para que atienda tan dignos defensores del soberano. El mismo día Copóns dirige una proclama al pueblo de Tarifa, que aunque no ha tenido un decisivo papel en la victoria militar, ha tenido que sufrir las incomodidades y el temor propio de un asedio: Habitantes de Tarifa. Llegó el día que vuestros corazones respiren 10.000 combatientes enemigos que tenían delante esta plaza, han abandonado con deshonor el intento de tomarla, después de 17 días de sitio, siete de brecha abierta, de la que fueron rechazados al asalto que a ella dieron. Ni el valor de las tropas que la defienden, ni mis desvelos, pudieran haber bastado al triunfo que hoy he conseguido con esta retirada del enemigo, dexando en sus baterias quatro cañones de a 16, tres de a 12 y dos obuses de 9 pulgadas, con una considerable porción de prisioneros que se les ha hecho, si la mano poderosa del ser supremo no me hubiera ayudado. Volved a vuestras casas, descansad tranquilos en ellas, y mañana acudid al templo en el que se cantará el Tedeum en acción de gracias.

    Pero las tropas hispano-británicas no descansan, es el momento de demoler las trincheras y construcciones que el enemigo había preparado, trayendo la artillería francesa al interior de la plaza. Los ingleses limpian la brecha y levantan el muro, que aún hoy día persisten, y de considerable mayor grosor que el que antes había. El día 21 de Enero alejado el peligro de un nuevo ataque, la brigada inglesa se embarca hacia Cádiz, después de haber jugado un papel decisivo en la defensa de Tarifa.

    Los informes que Copóns ha enviado sobre la victoria a su inmediato superior general Ballesteros, llegan a Cádiz, donde son recibidas con satisfacción. Con fecha 16 de Enero desde el Cuartel General de la Isla de León el marqués de Coupingni se dirige a Ballesteros: El consejo de Regencia ha visto con la mayor satisfacción la copia del parte que V.E. me acompaña, con su oficio de 10 del corriente del mariscal de campo D. Francisco de Copóns y Navia, en que manifiesta haber levantado la mañana del 5 el sitio de la plaza de Tarifa los enemigos, abandonado toda la artillería gruesa y demás efectos del parque, como asimismo el diario de lo ocurrido en aquel sitio desde el 19 de Diciembre último; y S.A. me manda decir a V.E. que en su nombre les de las más expresivas gracias al General Copóns y al coronel Skerretz, y a los gefes de todas las armas, oficiales y tropas que se han hallado en el sitio, y a las fuerzas sutiles españolas mandadas en unión con las inglesas, aquellas por el comandante del apostadero D. Lorenzo Parra, y que V.E. les manifieste ha mirado S.A. este servicio con el justo aprecio que se han hecho acreedores por el valor y constancia que han acreditado en esta heroica defensa, aprovechando todos los recursos del arte con la mayor intrepidez y valentía; quedando el Consejo de Regencia en tener presente el mérito contraido por el General Copóns, los oficiales de S.M., los gefes, oficiales y tropa de su mando para concederles en ocasión oportuna las recompensas a que pueden ser acreedores. También llega el agradecimiento de las Cortes Generales, que se expresan en estos términos en oficio enviado a Ballesteros: Las Cortes Generales y extraordinadas han oído con mucho agrado la relación de la defensa de Tarifa, y la buena conducta de los gefes, oficiales y tropa y demás individuos que han contribuido a ella según los partes remitidos por el mariscal de campo Don Francisco de Copóns y Navia, de que V.E. nos dirigió copias con fecha 12 del corriente, y al mismo tiempo que quieren las Cortes que el Consejo de Regencia lo exprese así a aquellos dignos gefes, oficiales y demás interesados, han dispuesto que S.A. dé las gracias en nombre de S.M. al coronel inglés Skerretz, y tropas de su mando por la mucha parte que han tenido en tan importante defensa. De orden de las Cortes lo comunicamos a V.E. para que teniéndolo entendido el consejo de Regencia, disponga su cumplimiento. Se continúan durante los últimos días de Enero la reparación de la muralla, se derriba la ermita del Sol y otras construcciones que circundaban la ciudad. Llega a la plaza el Comandante General de Ingenieros para acordar las obras que con urgencia deben realizarse para la mejor defensa de Tarifa, obras que empiezan a realizarse durante el mes de Febrero.

    El día 24 de Febrero de 1812, el General Copóns recibe la siguiente orden del Cuartel General: Muy satisfecha la Regencia del reyno de los distinguidos servicios y méritos de V.S. y del particular que últimamente ha contraido en la brillante defensa de Tarifa, se ha servido S.A. nombrara V.S. por comandante General interino del reyno de Valencia, baxo la inmediata dependencia del General en gefe dely 3º exército D. José O'Donell. La división que se encuentra en Tarifa quedaría al mando del Vizconde de Zolina y Copóns tras la llegada de aquel el día 8 dirige la siguiente despedida a los soldados que han estado a sus órdenes: Soldados del cuerpo expedicionario que habéis estado a mis órdenes: el Consejo de Regencia me separa de vosotros por haberme conferido el del reyno de Valencia como veréis por la orden que se me ha comunicado. Quando mi salud me lo permita pasaré a desempeñar esta nueva prueba de confianza que he merecido al gobierno. Ni la distancia a donde mi obediencia me conduzca, ni el tiempo, borrará de mi memoria que habéis sido dignos defensores de Tarifa, y viviré honrado toda mi vida con publicar que he sido compañero vuestro de armas. El día 10 de Marzo a las once de la mañana el General Copóns embarca hacia Cádiz, dejando tras de si una heroica victoria, por cuyo motivo el 30 de noviembre de 1813 sería recompesado con la Gran Cruz de la Orden Militar de San Fernando, recibiendo también la Cruz de Distinción de Tarifa.

    Pero Francisco de Copóns tendría aún una importante actuación en la Guerra de la Independencia. En 1814 es comisionado para ir a recibir a Fernando VII en la zona fronteriza que mantenían españoles y franceses en Cataluña, con el expreso encargo de presentarle la Constitución de 1812. Pero Copóns contraviniendo la orden, acata a Fernando VII como rey absoluto, actuación que después trataría de justificar en su libro de memorias. Más tarde, sospechoso de liberalismo fue destituido, volviendo posteriormente a ocupar cargos públicos y participando en la lucha contra los carlistas. En 1836 se le concede el título de Conde de Tarifa, en recuerdo de la defensa victoriosa que hizo de nuestra ciudad.

BIBLIOGRAFÍA

(1) YRAURGUI, Eugenio, Diario de las operaciones de la División expedicionaria al mando del mariscal de campo Don Francisco de Copóns y Navia, 1814, Biblioteca del Palacio Real, Madrid. En éste diario se encuentran las cartas y comunicados que aparecen en este artículo.
(2) CORTÉS MELGAR, María F., El asedio de Tarifa durante la guerra de la Independencia, Almoraima, núm. 12, 1994. En este magnifico y bien documentado trabajo puede encontrarse amplia bibliografía sobre el sitio de Tarifa.
(3) TERÁN GIL, Jesús, El sitio y defensa de Tarifa 1811-1812, ALJARANDA, núm. 2, 1991.
(4) Expediente personal de Francisco de Copóns y Navia, Archivo General del Ejército, Segovia. En este expediente se encuentra la documentación sobre la concesión a Copóns de la Gran Cruz de San Fernando por su actuación durante el sitio de Tarifa.
(5) La orden por la que se concede la Cruz de Distinción de Tarifa aparece en el libro Noticias de la Órdenes de Caballería de España. Cruces y medallas de distinción (Quaderno III), 1815, un ejemplar del cuál se encuentra en la Biblioteca Nacional. Encontrándose dos medallas de la Cruz de Distinción de Tarifa expuesta en el Museo del Ejército de Madrid.

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