| POSTALES ANTIGUAS | ALJARANDA |
Manuel Liaño Rivera
En la tarde noche del día 5 de Marzo de 1909, el pueblo de Tarifa se ve sorprendido por un Bando de la Alcaldía, el cual les decía:
TARIFEÑOS:
¡ALBRICIAS! S. M. El Rey D. Alfonso XIII (Q.D.g) primer Monarca español que, en cerca de seis siglos, va a pisar el suelo de esta Ciudad, nos honrará hoy con su presencia. Confiando en la sensatez y cultura de este vecindario, entusiasta de la Monarquía, espero que se le tribute un recibimiento digno de S.M. y en armonía con los sentimientos de este noble pueblo.
La premura de tiempo y la falta de medios nos impide recibir como se merece al egregio continuador de la gloria de los Alfonsos, pero, más que materiales agasajos, estiman los reyes el amor de sus pueblos; y para demostrarle el nuestro, os invito a que engalanéis vuestras casas, colgando sus balcones (sic), y salgáis a recibirle, henchidos de entusiasmo y llenos de júbilo, diciéndole: "Señor, nada podemos ofrecerle que sea digno de vuestra realeza; pero sabed que los leales corazones de los hijos de Tarifa son de Vuestra Majestad".
Siendo un día de gran regocijo popular por tan fausto acontecimiento, espero que todos sabréis corresponder a mis deseos.
¡VIVA ESPAÑA! ¡VIVA EL REY!
¡VIVA EL PUEBLO DE TARIFA!
Tarifa 6 de Marzo de 1.909
Vuestro Alcalde, Miguel Navarro
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| Alfonso XIII durante su visita al Castillo. (Colección S. Trujillo) |
El aviso que hizo publicar la noche antes el Alcalde de la Ciudad, que entonces lo era Miguel Navarro, bastó para que desde las primeras horas de la mañana, la ciudad apareciera engalanada en las calles principales, haciéndose difícil el tránsito por ellas, y a las afueras de la población acudiera tal cantidad de gente de todas las clases sociales, que las amplias avenidas del Camino de Algeciras, (hoy avenida Amador de los Ríos), se vieran completamente cubiertas por ellas. Bien podía asegurarse que, en aquellos instantes, toda la población esperaba con entusiasmo al Rey.
Las doce del día era la hora anunciada por teléfono desde Algeciras para la entrada de Alfonso XIII a nuestra Ciudad y a las doce menos diez minutos, las aclamaciones de la multitud que avanzaba por la carretera, anunciaba la proximidad del Rey que en aquel momento apareció a caballo y a trote largo al frente de su brillante Estado Mayor de Generales y Ayudantes y seguido de un escuadrón de la Escolta Real.
El Ayuntamiento bajo mazas, autoridades locales y todas las personalidades de la población, se destacaron de enfrente de la torre del Castillo adelantándose el Alcalde para dar la bienvenida y ofrecer el homenaje de adhesión y respeto a su real persona, dándole las mas expresivas gracias por el altísimo honor que se nos concedía visitándonos. S.M. contestó con frases muy expresivas y rodeado por el pueblo que no cesaba de aclamarle, llegó a la Puerta de Jerez, donde estaba situado el Batallón de Cazadores de Segorbe nº 12 con bandera y música y después de recibir los honores de ordenanza, fue revistado por el Rey y estuvo evolucionando en su presencia en la ancha calle Cánovas del Castillo (actualmente avenida de Andalucía), terminando en un desfile en columna de honor ante S.M. que siguió a caballo por La Alameda con todo su séquito, entrando por La Puerta del Mar y calle del Arroyo (actual Sancho IV el Bravo), hasta la Iglesia Mayor de San Mateo, donde se cantó solemne Tedeum por tan singular motivo. Terminado el Tedeum el señor arcipreste le presentó varios pergaminos de privilegios reales otorgados a la ciudad por Sancho IV el Bravo y otros monarcas, (que entonces se conservaban en San Mateo y no en nuestro Ayuntamiento como actualmente), elogiando el Rey tales documentos así como la arquitectura del templo.
Sin declinar en lo más mínimo el entusiasmo del pueblo, pasó S.M. de la Iglesia Parroquial de San Mateo a la Torre del Castillo de Guzmán el Bueno, allí detuvo su caballo y estuvo leyendo la lápida conmemorativa del glorioso hecho y continuó hacia el Castillo en cuyo interior se alojaban las fuerzas del Batallón de Cazadores de Segorbe, pasando un minucioso reconocimiento a los cuarteles y revistó a los soldados, haciendo evoluciones una compañía en los patios del edificio.
Terminada la revista, pasó a pie a la casa Ayuntamiento completamente transformada, con rica plata, alfombras y mobiliarios en todas sus dependencias; allí fue recibido por la Corporación bajo mazas; descansó breves momentos en sus habitaciones reservadas y a las dos entró en el comedor con el Comandante General de Alabarderos, Jefe del Cuarto Militar, Conde de Serrallo y Comandante General del Campo de Gibraltar Julio Domingo Bazán.
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| Postal de la visita de Alfonso XIII a Tarifa. (Colección S. Trujillo) |
Terminada la comida y muy cerca ya de las cuatro, montó a caballo al pie del castillo y entre la apiñada multitud que incesantemente le aclamaba, salió de la población por la calle de la Luz y fue seguido entre manifestaciones de júbilo muy cerca de media legua fuera de nuestra ciudad. S.M. hizo entrega antes de marcharse de un espléndido donativo en metálico para los pobres tarifeños, dando así una prueba mas de sus caritativos sentimientos y amor al pueblo. Tal fue a grandes rasgos la visita regia que tuvo lugar en Tarifa a principios de siglo.
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