SOCIEDAD

ALJARANDA

Grupo Scout 319 Guzmán el Bueno, un Grupo Juvenil al comienzo de la Democracia

Juan Antonio Criado Atalaya

JUSTIFICACIÓN

    Con las siguientes páginas se trata de responder a varios objetivos al mismo tiempo, siendo para mi de igual importancia cada uno de ellos aunque por necesidades obvias los enumeramos con el siguiente orden:

    En primer lugar realizar otra colaboración con la revista ALJARANDA, para que su vida siga siendo larga y fructífera, al tiempo que se incite a otros Tarifeños (de hecho y de derecho) a utilizar este bien público cultural.

    En segundo lugar dar salida a una gran inquietud personal que tengo desde hace varios años (sobre todo desde que comienzo a trabajar en el mundo de la EDUCACIÓN) por hacer una reflexión en voz alta sobre un fenómeno socioeducativo que aconteció en la época de la transición democrática en nuestra localidad y en el cual tuve la suerte de participar. No quisiera con este artículo hacer un mero diario de fechas y datos de aquella experiencia, ni tampoco entrar a analizar los fundamentos ideologicos-educativos del movimiento scout (lo cual llevaría sin duda un mayor numero de páginas). Por tanto aun teniendo presente ambos aspectos lo que pretenderemos será más bien hacer una pequena reflexión sobre como se desarrolló la vida de aquel grupo desde su nacimiento hasta su desaparición, valorando la importancia que podemos dar a este tipo de agencias de educación no formal, teniendo para ello como referencia los principales cambios aparecidos en el organigrama y las consecuencias que tuvieron.

    Este análisis nos puede proporcionar a todos un marco concreto desde el cual afrontar la necesidad de poder canalizar o ayudar a los jóvenes a realizar experiencias de tipo colectivo.

    Por último y como se acerca la fecha de celebración de la gesta de Guzmán el Bueno, presentar este artículo prueba evidente de lo arraigado que ha estado siempre el nombre de Guzmán el Bueno con cualquier tipo de acontecimiento en nuestra localidad.

    No es de extrañar que al leerlo pueda haber alguna persona y amigo que compartiendo la misma experiencia que yo no comparta sin embargo mis puntos de vista. Yo no tengo intención de sentar cátedra, mi ilusión sería que mis opiniones (cualificadas por mis conocimientos en Ciencias de la Educación, así como por la experiencia vivida y por tanto en ningún caso arbitrarias) sirvieran como revulsivo en las memorias de los que vivimos aquella experiencia y aportara nuevas visiones para los que simplemente sin conocerla se dedicaron a difamarla.

A MODO DE INTRODUCCIÓN

    Hemos comentado en la justificación que no trataríamos de entrar en profundidad en los principios ideologicos-educativos de la organización scout, pero si consideramos indispensable para que todos los lectores tengan un mismo punto de partida dar una serie de pinceladas sobre el mismo. Quisiéramos para fundamentar la importancia del movimiento scout tomar un pequeño párrafo del libro PEDAGOGÍA de Dante Morando el cual es sin duda un clásico entre los manuales de las Ciencias de la Educación. En su página 368 analizando los principios de la pedagogía contemporánea nos dice lo siguiente: [...] es notable el movimiento del escultismo (boys scouts, jovenes exploradores) fundado por Robert Baden-Powell en 1908, que, a través de la organización espontánea y los campamentos al Aire libre, preparaba a los jovenes en los futuros deberes del hombre y el ciudadano. No es un método escolástico, sino un método educativo basado en la adquisición de dos principios fundamentales: la adquisición y el entendimiento de la buena salud para alcanzar la alegría de vivir, y la habituación al sentido del honor, de la libertad, de la caballerosidad , de la genialidad inventiva del espíritu de la aventura, de la solidaridad con respecto a los compañeros y de la ayuda al prójimo [...].

    Consideramos que estas palabras pueden resumir con claridad cuales eran los principios en los que se basaba el Movimiento Scout. En definitiva lo anteriormente expuesto llenaba de contenido lo que era la ley scout, las virtudes del scout y todo lo que respecta a la convivencia y actividades que se realizan dentro de los grupos scouts. Creemos recordar que en algunos de los numerosísimos manuales scouts de que se disponía podíamos leer una definición aún más corta y que decía más o menos los scouts son una escuela de ciudadanos por medio de actividades al aire libre. No cabe duda que era un buen empeño.

    Entendemos también como necesario, para facilitar la comprensión de lo que sigue, mencionar que en los scouts existen distintos niveles diferenciados por las edades, y que básicamente son: los lobatos (8 a 11 años), los scouts (de 11 a 14), esculta (14 a 16 años) y los rovers (a partir de los 16).

    Pues bien estos principios educativos-ideológicos entran de nuevo en la Tarifa a mediados de los 70 (digo esto pues ya a principios de siglo parece que existió un grupo de exploradores en nuestra localidad), y lo hace en cierta forma ocupando el lugar vacío que estaba dejando la desaparición paulatina de las organizaciones juveniles afines al anterior régimen, concretamente la OJE.

    Con paso lento pero seguro se comienza la andadura que duró aproximadamente una década, y en la cual se produjo una serie de cambios que entramos a comentar a continuación.

PEQUEÑO RECORRIDO POR LA HISTORIA DEL GRUPO SCOUT GUZMÁN EL BUENO

   Como dijimos en un principio no quisiéramos caer en un simple diario de la vida de los grupos. Para evitarlo comentaremos cada etapa en las que creo se puede dividir a grosso modo dicha vida y haremos un comentario con las principales notas de tipo educativo de cada etapa. Por motivos obvios no detallaremos los datos personales e individuales, aunque nos basamos en ellos y algún día se puede enfocar el tema desde un enfoque cuantitativo mas que cualitativo como hoy nos ocupa.

1º LA PATRULLA LIEBRE NÚCLEO ORIGINARIO

    Hemos comentado que aproximadamente y a mediados de los años 70 un grupo de 7 jovenes que oscilaba en edades comprendidas entre los 11 y 16 años se aglutinan en torno a un adulto Sebastián Hidalgo Ríos. Las inquietudes de esta persona por organizar un grupo juvenil en la localidad hace que se ponga en contacto con organizaciones de localidades cercanas. De esta forma entran en conexión con un grupo Scout existente en Ceuta. Una vez decidido el pertenecer a este movimiento formarán la patrulla Liebre engendrando lo que será el núcleo originario de los scout de Tarifa. Esta patrulla (unidad mínima en la organización scout) realizaría durante varios años una autoformación en el escultismo y prepararían la entrada de nuevos miembros.

    En esta primera fase los datos parecen indicar que la entrada quedó reservada a aquellos que parecían podrían ocuparse luego de nuevas responsabilidades, al tiempo que sus padres estarían de acuerdo con actividades al aire libre. No debemos negar la evidencia de un cierto "elitismo" en esta primera selección pero quizás era necesario seguir unos criterios claros para la formación del grupo. De esta forma los primeros miembros pertenecían a la clase media acomodada, principalmente de familias militares. Este hermetismo en torno a los scouts hacía que muchos de los que aún estábamos fuera encontráramos el hecho como algo raro. Sin embargo creemos que salvando el dato de la procedencia familiar (que pudo discriminar a otros muchos jovenes) la estrategia fue acertada y pronto se empezaron a notar los frutos. Entradas individuales y luego colectivas hizo que el grupo poco a poco se hiciera mayor y se abriera más a la sociedad.

    Este pues sería el primer punto para realizar una reflexión ¿Qué criterios podemos usar para seleccionar a aquellos que deben realizar un trabajo serio y responsable? Desde el punto de vista de la dinámica de grupos podemos decir que los pasos dados nos parecen acertados del todo. Aunque es evidente que se podrían haber tomados otros criterios. Creemos que fue una gran labor por parte del responsable adulto de aquel grupo cohesionar de esa forma a los distintos miembros. Las estrategias utilizadas en esta primera fase, entre las cuales podemos destacar el marcar unos objetivos comunes y aceptados por todos (tales como realizar la autoformación), limitar la entrada de miembros, etc., sin duda permitió crear ese grado de cohesión necesario para dotar de una buena salud y atractivo a esa organización.

LA TROPA SCOUT Y LA PATRULLA CASTORES. EL INICIO DE LA VIDA DE GRUPO

    Tras estos primeros compases se crean dos patrullas de la tropa Scout los Lobos y los Halcones. Posteriormente una nueva patrulla esculta los Castores hace que el grupo supere la treintena de miembros. La base social del grupo se hacía más heterogénea aunque seguían predominando las profesiones medias, creemos que esto también estaba motivado por que quizás eran estas familias las que valoraban en mayor grado las virtudes educativas de este tipo de organizaciones.

    Se empiezan a realizar actividades de grupo algunas de tipo comunitario tales como limpieza de playas, retirada de carteles de las calles, otras para obtener recursos económicos entre otras rifas, sorteos, casetas de feria, etc,. Esto da una mayor imagen al mismo. Los campamentos, salidas y otras actividades de aire libre son más vistosas y llaman aún más la atención de los que estaban fuera. Poco a poco se van demilitando responsabilidades, las jefaturas de tropas y de grupo asumen la responsabilidad del funcionamiento. Los intercambios y actividades comunes con grupos de otras localidades dan una visión más global al hecho presentando el escultismo como algo universal.

    Los principios scouts empiezan a circular por entre nosotros. El respeto a la naturaleza, el amor por el trabajo bien hecho, la ayuda a los demás, etc., van modelando casi al unísono una forma de pensar en un buen sector de la juventud (es cierto que no todos asumimos con la misma rapidez la puesta en práctica de esos principios pero también es verdad que más temprano que tarde empezaron a serlos).

    El trabajo realizado en la primera fase da sus frutos y comienza como hemos dicho la etapa de grupo. En la misma se aprecian nuevas y valiosas potencialidades del Movimiento Scouts, entre otras:

    La responsabilidad que cada miembro tomaba al pertenecer al grupo. No sólo los jefes de Tropas eran responsables, cada miembro asume su parcela.

    Esta responsabilidad individual se conjuga con otro elemento educativo, este era el trabajo en equipo que se realizaba en las patrullas. Como hemos dicho se trata de la unidad mínima organizativa, y posibilita el trabajo en pequeño grupo. Cada uno asume un cargo y su trabajo bien hecho repercute en la vida de la misma (llevar las cuentas, mantener la biblioteca, responsabilizarse del material, etc.,   suponía a cada miembro un compromiso formal). Las reuniones semanales con la elaboración de la correspondiente acta significaba más que un mero formalismo la elaboración de un pequeño planing de trabajo el cual todos asumimos el compromiso de realizar.

    También en las actividades de aire libre se apreciaba este trabajo en común. Cuando se realizaba un campamento todos colaborábamos primero en las tareas a nivel de patrulla (montar la tienda, preparar el rincón de la patrulla, el mochilero, etc.) y luego en la realización de los espacios comunes del grupo (cocina, comedor, fuego campamento, letrinas, etc.).

    De esta forma al tiempo que se realizaba una maduración personal de cada miembro se fomentaba la dimensión social de la persona. Todo esto por medio de actividades gratas y sin un dirigismo férreo por parte de los adultos. Compruébese por tanto el valor educativo formativo de dicha experiencia.

LA MANADA DE LOBATOS Y EL GRUPO MIXTO

    Poco tiempo después de esta gran entrada se producen unos cambios significativos en la vida DEL GRUPO marcados sobre todo por la puesta en juego de dos nuevas variables educativas como son la entrada de los padres y las prácticas coeducativas.

    El primero de los hechos se produce con la creación de la Manada de Lobatos (compuesta por menores entre 8 y 11 años). Sabemos que cuanto más pequeños son los hijos existe mayor necesidad por parte de los padres por estar informados de forma directa de aquello que hacen sus hijos (este hecho se constata a diario en la escuelas donde en educación infantil los contactos padres profesores son mayores y mejores que en los años posteriores).

    Los padres de los mas pequeños empiezan a colaborar cada vez más, hasta tal punto que algunos de ellos (lamentablemente menos de los que debieron) terminaron integrándose en el grupo como un miembro más. La ayuda en la preparación de los campamentos, el transporte a los lugares de acampadas, la jornada de convivencia en el campamento, etc., acercan aun más a los padres. Estos conocen de forma directa cuales son las actividades que realizan sus hijos, como conviven bajo una misma tienda, como alcanzan mayor autonomía lejos de ellos, como superan situaciones fuera del hogar algunas de ellas impensables (habituarse a una comida de campamento era para algunos un verdadero reto). Los padres tras comprobar esto se convirtieron en la mejor publicidad que pudo tener la experiencia.

    El segundo de los hechos vino marcado por una orientación más global de la organización a nivel provincial y no tanto a nivel local. La puesta en marcha de grupos coeducativos se produce de forma más o menos general en toda la provincia. El grupo Guzmán el Bueno opta por este modelo y de forma llamaríamos valiente decide prepararse para comenzar la experiencia. Cursillos y jornadas permiten hacer una análisis serio por parte de los que en aquel momento tenían la responsabilidad del grupo. La entrada de las mujeres en el grupo fue todo un acontecimiento. Para ello se siguió una estrategia más o menos parecida a la utilizada en la creación del grupo. La localización de pocos miembros que conocieran de una u otra forma el movimiento scout.

    Este núcleo femenino dio entrada a un grupo mayor que desde edades pequeñas entraron de forma plena en la vida del grupo. La experiencia de actividades mixtas sobre todo aquellas que suponían dormir fuera de casa se desarrollaron con total normalidad. Compartir largas marchas, grandes esfuerzos, juegos, noches de fuego, y tantas y tantas actividades dio sin duda un mayor valor educativo a la experiencia Scout del Grupo Guzmán el Bueno. Para aquellos que no estén muy relacionados con el tema educativo podemos aportar el dato de que en los colegios la coeducación es un área Transversal del Curriculum, es decir los profesores/as deben tener en cuenta en todas las áreas la necesidad de realizar una educación donde se propicie una igualdad de derechos y respeto a los dos sexos.

EL CLAN ROVER Y EL DECLIVE DEL GRUPO

    Para terminar con esta pequeña exposición nos centraremos en la última unidad que se creo en el grupo el Clan Rover.

    El Clan venía a completar el organigrama del grupo, dotándolo de las unidades esenciales. Al mismo tiempo proporcionaba la posibilidad de actuar en una banda edad que hasta ahora estaba sin tocar. Originariamente se hizo con los escultas que superaban la edad y no tenía cargos de scouters (jefes) y apenas si se abrió a nuevas incorporaciones. Con él los mayores debían servir de ejemplo a los más pequeños a la vez que asumían responsabilidades en las tareas de infraestructura y servicios.

    Paradójicamente la aparición del Clan coincide con la etapa de declive. ¿Por qué sucede esto?, ¿Que factores inciden para que se produzca el declive si teóricamente con el organigrama prácticamente completo la operatividad del grupo debía ser mayor y mejor?

    A modo de hipótesis nos atreveríamos a comentar algunos factores que pudieron entrar en juego, entre otros:

    - Los primeros miembros asumieron posteriormente las responsabilidades de las nuevas unidades, pero sin darse cuenta de la provisionalidad de las personas. Pronto la cohesión del grupo se iba rompiendo por que a los objetivos del mismo se le anteponían otros de tipo individual y realmente importantes. La continuación de los estudios fuera de nuestra localidad hizo que en cuestión de poco tiempo los mayores responsables trasladaran sus inquietudes a otros campos. Consideramos que a pesar de los esfuerzos por mantener vivo el grupo no se produjo un debate y análisis serio que hubiera permitido a la experiencia continuar algunos años más. Faltó lo que podemos denominar una visión de futuro.

    - Otro factor que pudo incidir y que consideramos esta relacionado con lo anterior fue el no saber canalizar el potencial de aquellos que habían entrado en el grupo con muy poca edad que se habían formado en el escultismo desde primeras edades y que sin duda tenían la preparación y fuerza necesaria para seguir en los cargos de responsabilidad. En vez de esto se produjo la entrada de nuevos miembros, los cuales en poco tiempo se vieron dirigiendo una tropa de chavales que pedían más. Se perpetuaban 108 mismos roles y con ello el caldo de cultivo para el aburrimiento y el hastío estaba servido. Creemos sin temor a equivocarnos que los que venían detrás nuestra pedían a voces responsabilidades y sin embargo no se oyeron. Ellos quizás hubieran tenido la suficiente fuerza para mantener la cohesión, ya que entre otros factores tenían más facilidades y mejores ventajas para estar relacionados (los mayores estaban dispersos por otras ciudades).

    - Por último también pudo incidir no aprovechar en su máxima dimensión la participación de los padres. Quizás algunos de ellos podrían haber asumido responsabilidades en los momentos difíciles y bajos, y de esta forma haber mantenido el grupo vivo. Por tanto cualquier organización infantil-juvenil debe contar con un apoyo de adultos, respetando claro está las decisiones de los jovenes.

A MODO DE CONCLUSIÓN

    Planteamos que si bien fue acertada la forma de crear el grupo (los resultados como se han narrado así lo demuestran), este modelo se perpetuó demasiado en el tiempo. Por tanto la primera conclusión que podemos extraer es la precaución de no ligar en exceso las responsabilidades a un grupo cerrado, se debe favorecer y dar paso para que otros las asuman. Es conveniente que un grupo pueda remodelarse cuantas veces haga falta para poder seguir manteniendo su operatividad. También sería necesario recoger la importancia que el apoyo de los adultos puede prestar a este tipo de organizaciones sobre todo en los momentos difíciles.

    Pero como conclusión final nos gustaría remarcar el éxito de la experiencia desde distintos puntos de vista entre otros el educativo y el social. Entre las razones del éxito ya hemos apuntado algunas, pero recordemos entre otras:

    - La buena y acertada labor de la persona adulto líder en la creación del primer núcleo.

    - El crecimiento paulatino y lento pero seguro en los distintos años.

    - El ofertar a la sociedad una serie de actividades de aire libre que en aquel momento no podían ser canalizadas de otra forma (la acampada libre, los albergues juveniles, etc., son experiencias posteriores).

    - La introducción de temas complicados como la coeducación con una cierta sutileza.

    Quizás desde el recuerdo y con el paso del tiempo podemos afirmar que el grupo Scout Guzmán el Bueno aglutinó durante varios años a una serie de niños/as y jóvenes ofertándoles la posibilidad de realizar actividades de aire libre, de autoorganizarse y responsabilizarse los unos de los otros, y quizás lo que es más importante una verdadera vía de educación no formal lejos de 108 valores del régimen anterior. Una vía que aunque algunos pudieron tachar de algo elitista era democrática en su concepción y con valores universales como fundamento de su existencia. Como aspecto más negativo de esta experiencia la dificultad que tuvo para abrirse a toda la sociedad tarifeña e incluso la imposibilidad de poder continuar en el tiempo por la falta de previsión.

    Hoy en día algunos de los que vivimos aquella experiencia y que nos vemos en las labores de padres quizás empecemos por buscar vías parecidas para que nuestros hijos e hijas se desarrollen en convivencia con otros. Sabemos que los tiempos no son los mismos y que no debemos caer en el reduccionismo de cualquier tiempo pasado fue mejor.

    Los niños y jóvenes de hoy pueden tener otros gustos y preferencias, pueden contar con nuevos recursos y medios, pueden optar por modelos cooperativos menos "rígidos", etc.,  pero en el fondo necesitan al igual que siempre sucederá continuar formándose no sólo en las escuelas sino también fuera de ellas, acrecentando y definiendo sus valores personales al tiempo que desarrollando su dimensión social entre los iguales. Estas vías independientemente de los nombres o siglas deben ofrecer al menos una escala de valores que respeten a las personas, la naturaleza, y a uno mismo, tal y como nosotros tuvimos.

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