| HISTORIA | ALJARANDA |
Comentario sobre las Descripciones de la Tarifa Musulmana
Enrique Díaz Rodríguez
Releyendo el artículo del epígrafe de Enrique Gozalves Cravioto, publicado en ALJARANDA núm. 9, observo sin demasiado esfuerzo su falta en el detalle al enfocar diferentes temas relacionados con la ciudad de Tarifa, me explicaré con datos.
Al comienzo dice que [...]en los siglos XI y XII los Almorávides y Almohades convirtieron Tarifa en un puerto con activa relación con el litoral africano del Estrecho y que según diferentes geógrafos y escritores árabes [...]se destacaron las actividades económicas y el volumen de la relación (comercial, se supone) con el norte de África. Más adelante transcribe lo que al-Idrisi dice de nuestra ciudad: [...] es una pequena ciudad, con murallas de tierra y la cruza un pequeño río. Tiene mercados, alhóndigas (casas públicas para la compraventa y depósito de mercancías) y baños [...].
Después de esta cita es cuando dice que de esta descripción se deducen varios hechos, en primer lugar, se destaca la escasa población de Tarifa.
Esta afirmación no se prueba con los datos que más arriba se citan. Sobre todo si incluimos lo indicado en el mismo artículo por Az-Zuhri más adelante [...] entre la isla de al- Quantir (isla de las Palomas) y La Peña se pescan tantos atunes que únicamente Dios lo sabe [...] que es la actividad económica fundamental, realizada en Tarifa. Además de otras afirmaciones que coinciden con al-Idrisi respecto a que es una ciudad pequeña, también hay otras (de el Dikr-al-Aqualim y Gazani al-Andalus) que dicen que Tarifa es una ciudad mediana o de tamaño medio.
Como decía A. García y Bellido: Los documentos deben hablar por sí solos y el historiador permanecer al margen de ellos, porque si interviniese los distorsionaría. De todas formas no está de más aclarar que ni en tales andanzas ni en ninguna otra me incumben funciones de adelantado pues sólo leo, comparo y transcribo lo leído. No más explicaciones y al tema.
UN VEJAMEN DE TARIFA Y ALGECIRAS
Después de exponer lo referente al puente sobre el Estrecho, tema de sumo interés histórico, pasa en el párrafo siguiente a exponer como Una opinión negativa de Tarifa [...] lo extrapolado del texto que el arabista Emilio García Gómez titula Un velamen de Tarifa y Algeciras.
Se podría considerar vejamen como una opinión negativa, cuando alguien emite un juicio o denuncia de hechos o situaciones aciagas o nefastas comprobadas históricamente. Pero en este caso, aparte de acción o efecto de vejar, es el discurso o composición poética de "índole burlesca" que se pronunciaba o leía en las universidades o academias antiguas. Para entender esto merece la pena leer antes lo que dice el traductor de su propio texto traducido. El texto se publica en la revista parisien Studial Slamica y cuenta antes que: A su vez lo publicó el profesor Mohamed Benchefira de la universidad de Mohamed V de Rabat en árabe, directo del original.
El texto es de escaso valor literario, pero de gran interés histórico y sociológico. Es acéfalo (le falta un folio por delante) y hasta ahora único. Benchefira, basándose en las alusiones del relato y algunas afinidades de temas, sugiere que el autor puede ser Abd al-Aziz al-Malzuzi, poeta oficial del soberano mariní Yaqub ibn Abd al-Haqq. La fecha del relato, como indica Benchefira, puede ser 1274-1275 (o 673-674 de la héjira), tiempo en que Yaqub residió en Algeciras. Según el biógrafo de Yaqub, Ibn al-khatlb, el poeta de al-Malzuzi murió encarcelado en Fez el año 1297-1298.
Como indica el título del texto, éste entra en el género de disputas entre las dos riberas del Estrecho de Gibraltar; que se llamaban mutuamente El Magrib y España. Tales disputas eran, como ocurre en estos casos, las habituales entre vecinos, encadenados por la geografía y obligados por la historia a vivir juntos, es decir, a amarse y a odiarse al mismo tiempo; en todo caso, a rivalizar, compararse, etc, recíprocamente según las épocas, e insultarse más a menudo que a elogiarse. Esto ocurre siempre. Pero ahora tenemos que limitarnos al tiempo de la dominación musulmana. Los motivos de fricción no escasearon. Los principales eran:
-Entrada de beréberes con los conquistadores árabes.
-Luchas entre ambos grupos.
-Intervención de los Omeyas en el norte de África.
-Llegada a al-Andalus de beréberes con Almanzor.
-Existencia de la taifa beréber de Granada.
-Intervenciones Almorávides y Almohades en al-Andalus.
-Necesidad de la Granada Nazarí del apoyo militar y diplomático de los sultanes
magribíes.
![]() |
| Grupo de guerreros del siglo XII. |
Estos hechos históricos crearon la situación antes mencionada, la cual ha recibido nombres demasiado fuertes, el más indicado, sin cargar mucho su sentido, es el de repulsión instintiva. Dejando a un lado los apasionados insultos, puede decirse que los andaluces se apoyan, sobre todo, en su mayor nobleza de origen árabe, en el poderío del Califato Omeya y en su superioridad cultural durante dicho Califato y los reinos de taifas, mientras que los magrebies insisten en su magnanimidad, en su hospitalidad y en la razón religiosa de haber contribuido eficazmente a la implantación del Islam en España; y en tiempos granadinos, con la intervención de los sultanes mariníes y las masas de combatientes en la guerra santa contra los cristianos. Esta lucha ideológica y esta rivalidad se ha reflejado en la literatura de ambos países.
Señaló, entre otras, tres campos: el poético, el de los historiadores y el de los proverbios o refranes.
Para los tiempos mariníes está, del lado andaluz la Mufakharat Málaga wa-Salá de Ibn al-Khatib y del lado magribí el texto que nos ocupa: Turfat az-zarif fi ahl al- Jazira wa-Tarif de Abd al-Aziz al-Malzuzi. El texto andaluz fue escrito 75 años después y no hizo más que responder a la agresión, injusticia y posible ingratitud con que al-Malzuzi escribió el de Tarifa y Algeciras. El texto no es de gran calidad literaria y los motivos de sus más acres censuras son:
-Vejamen de Tarifa y Algeciras.
-Deformación grotesca y caricaturesca de los andaluces (increíble en esos extremos).
-Sobre el esnobismo nobiliario de los andaluces.
-Sobre la imitación servil que hacían los andaluces de los cristianos.
-Sobre las peculiaridades del habla andaluza, como confusión de la k y la q
y la imela (2).
TEXTO
(Como es acéfalo, la traducción de este comienzo tiene por fuerza algo de supuesto).
... dijo Abd al-Aiziz: "Lo oculté con ruido de mis tripas". Mandaron a uno de ellos: "Tú que eres hombre listo, toma nuestro dinero y tráenos con el buenas cosas de Tarifa". Volvió ese tal con un envoltorio de buenas cosas, en un abrir y cerrar de ojos. Yo me dije; "Este jefe dice la verdad y sabe bien lo que hay que hacer".
Me levanté sin temer de ellos mal; pero luego comprendí que eso era uno de sus engaños. Porque cuando los aviste y llegue a ellos, los vi tragar sin decir "en el nombre de Dios". Comían sin hacerme el menor caso. Cada uno de ellos tomaba su parte. Sin dar nada de ella a su huésped ni a su pariente, les oi mencionar el egoísmo y que decían: "A cada cual lo suyo", cada cual miraba de reojo a su compañero, para no darle ánimos de pedirle nada, y el engullía y embaulaba sin perder bocado. Apenas comieron, se juntaron y se pusieron a oír y prestar atención a su recitador. Yo les dije: "¡Dios os desampare, os afee y os hunda sin cesar en vileza! ¿Por que os veía antes como hermanos y luego os distanció el contenido de los platos?" y les recité con dureza y desprecio, sin pretender echarles en cara todo lo que sentía:
¿Por que no comeis juntos miserables,
tomando cada cual su
parte justa?.
Como huérfanos sois
que, muerto el padre,
sacan cuentas, avaros
de herencia,
o cual perros en torno
a una carroña:
coge uno algo y tras
él otro se lanza.
Esto es prueba
-andaluces- de que os falta
todo merecimiento y
noble cuna.
Vinieron a mi corriendo, pero no me asustaron. "Tocante a la nobleza -dijeron- salió de nuestras tribus y la hicieron famosa nuestros antepasados". "El auténtico noble, les repliqué, se jacta de sí mismo y no de su padre. Pero exponedme vuestros linajes, exhibidme vuestras genealogías". El primero dijo: "Soy de Aws, me llamo Taws y mi oficio es ballestero". (A partir de aquel se dan nueve nombres más de ciudadanos de Tarifa con sus respectivos linajes y oficios: al-Mudraj, Shinda, Hassan, Mihyar, Qinana, Dakhm, Judam, Nizar y Zurratay). Una vez que me dijeron sus tribus, antepasados y títulos, dije: "¿Y estos son los que pasaron la mar con Tariq, conquistaron al-Andalus y mataron a los patriarcas?". (Parece se refiere a los eclesiásticos visigodos). Púseme entonces a llamar a cada uno por su tribu y a ponderar la gloria de esta al par que la vileza de su sucesor. Empecé por Taws el descendiente de los Aws:
"Tu, oh Tawsillo, procedes al contrario:
No tienes otro afán
que pan y vino.
¡Oh Tawsillo! ¿De
cuándo se ciñeron
tus abuelos groseros
cinturones?
Si los Aws engendrado
no te hubieran
-¡ojalá!- gozarían
de mejor fama...
Luego llamé al descendiente de los Khazraj, de apodo al-Mudraj cuyo
oficio era cambiar oro por moneda de baja ley:
...
Te veo en amistad con los cristianos
y que en todo les
sigues la corriente.
Los perros de
cristianos se atavían
y tú con ese atuendo
te paseas.
Les vendes
quintaesencias de oro puro
por falsa moneda que
fabrican.
Luego llamé a Shinda, descendiente de los Kinda
de
tejer en su estilo, se gloriarán
contigo tiempos,
tierras y ciudades;
pero como tejistes a
nuestro estilo,
vencióte el sino y te
abrumó la prueba.
Luego llamé a Hassan, descendiente de Gassan:
No
fuiste tú el primero en ser apóstata
ni en perder la cabeza
por las cruces.
Una moral te inspiran y
te enseñan
y una ley que complace
al demonio...
..., por bizantinas
blancas cual muñecas
que enjoyaban jacintos
y corales
cristianos y mudéjares
se hicieron,
tras haberse apoyado en
los muslines.
Tus abuelos son
francos. Ve con ellos;
que allí tienes
hermanos y parientes.
Así continúa hasta el último que es Zurratay.
"Al oir los demás versos de Zurratay se murieron de risa. Y yo los dejé a todos sin temer lo que me pudiera pasar. De no haberme sincerado así, me habría expuesto a la muerte. Y Dios sabe que no he dicho mas que la verdad y que no he enseñado mas que de el lobo un pelo".
"Entré en Tarifa y la encontré contraria a su nombre (aquí dice el traductor que Tarifa tomó su nombre del primer expedicionario Tarif, pero que el sentido de la palabra en árabe es nuevo, extraordinario).
A Dios pedí que la borrase del mapa. Vi su alcazaba, más estrecha que el cañuto de la calavera, y había estado a pique de morir por su repugnante hedor de no llevar almizcle del bueno. Recite:
¡Andaluces! Bien errasteis cuando
dísteis nombre a
Algeciras y a Tarifa.
A una;
"Verde" llamasteis, y es lo inverso,
y Tarifa no es nada
"extraordinario".
Juré entonces por Él que abajo la tierra y levantó el cielo que me dirigiría a Algeciras.
Salí de Tarifa remangándome y me fui a Algeciras enojado.
Entré en Algeciras, dejando tras de mí comida, equipaje y a mi amigo, un día de mucho calor.
Se me aparecieron enseguida las tachas de sus habitantes. Y es que yo no sabía que eran "la gente del muro" (2), a los que se suele poner como prototipo de avaricia. Dijeles : "Dadme un sorbo de agua, porque tengo una sed angustiosa". Y me contestó uno de ellos: "Daca su precio y la tendrás. Si no, agua hay fuera de Algeciras; que las fuentes son caudalosas". Después les recite:
Vivir en Algeciras deseaba
cierto tiempo y morar
con mi familia;
pero vi gente en ella
incomparable
por envidia, avaricia y
por vileza.
Si vas a pedir agua de
sus casas
te dicen: "Cógela
fuera del pueblo",
y si buscas el fuego en
una hoguera:
"Paga, y después
arrimarás tu astilla...".
Salí de su compañía y me fui a beber de su río; pero no lo encontré dulce ni abundante, sino como sal amarga, con el color alterado. Su ser era como el no ser. Recitó:
Por
el Señor Altísimo y Honrado:
¿El río de la miel
llamáis a esto?
¿Es que queréis darle
aire refranesco
o es que ignoráis la
miel a lo que sabe?
Me volví como el sediento al que engañó el espejismo, pues lo encontré "Como el bronce fundido que abrasa los rostros", "¡Que asquerosa bebida!"
De allí me dirigí al "muro" cuya construcción arruinó el tiempo y al cual nadie dedicó cuidados. Luego dije a un algecireño que andaba por allí y que acababa de llenar de agua su tinaja: "¿Por qué está derruido este muro? ¿Vive su dueño o ha muerto?". Me respondió: "Era de los dos muchachos huérfanos y pobres, que murieron. Lo encontró al-Khadir cuando iba a derrumbarse, y lo reparó; pero no pudo repararlo, de acuerdo con su Compañero (a quien Dios bendiga y salve). Porque este pueblo es aquel en que ambos pidieron de comer a sus habitantes, los cuales negáronse a hospedarlos, mostrándose con ellos avaros de comida, e insultándolos. El mal agüero del "muro" es sabido, y la avaricia de los habitantes del pueblo en que se encuentra la describe el Corán". Entonces recité:
¿De
las gentes del "muro "esperas algo?
... Juro por Dios que,
si embarcarme impiden
me arrojaré del mar
entre las olas
¿Qué puede esperarse de gente que han corrompido sus lenguas y palabras y cambiado sus tradiciones y costumbres; que creen cierto el error y mérito el crimen; que estudian la traición antes que la religión y aprenden antes de la lactancia el envilecimiento?.
No distinguen entre "esfera astronómica" (falak) y "estrella" (falaq) (a continuación múltiples ejemplos en la confusión de pronunciación entre la k y la q) (2).
Su "salam" (saludo) se convierte en "salim" (sano); su "kalam" (lenguaje) en "kalim" (interlocutor).
"Calcula con estos ejemplos y verás, pues por ese estilo anda todo." (A continuación narra su encuentro a un imán, y la de pronunciar sentencias el cadí, por su pronunciación árabe-española).
![]() |
| Bandera almohade del año 1212. |
Al alargarse en Algeciras mi estancia continuaba, en el séquito de la Alta Majestad, temí que se envileciera mi carácter; que los leones se volvieran corderos; que la brasa se apagase al contacto de la ceniza, y que la ruindad de Algeciras influyera hasta en lo inanimado. No cesé, por tanto, de pedir a Dios que facilitase al Sultán cruzar la mar, haciéndonos retornar a la patria.
El día que por fin había de salir de Algeciras, me reuní antes con el ilustre faquí Abu Faris Abd al-Aziz al-lmrani, secretario del Califato, cuya amistad prefería a cualquier otra. No parábamos de resolver nuestros pensamientos en torno a la partida y desearla de continuo, cuando graznó un cuervo, dejando a las gentes atónitas con su "aq" aq. Entonces recité:
"Si oyes que grazna el cuervo en Algeciras
alégrate, pues pronto
has de dejarla.
Y el mencionado faquí continuó:
...
Confía, sin dudar, que bogaremos;
que hay mucha maravilla
en este mundo.
Y por Dios, no habíamos acabado de improvisar estos dos versos cuando el Emir de los Musulmanes resolvió partir.
Al dejar Algeciras tras de mí, deseando reunirme con los míos, la miraba conforme iba quedásemos lejos, y cojiéndome la barba entre las manos, le dije a Algeciras:
"Si vuelvo a ti, a navaja me la rapas,
tras mesarla, o con pez
me la depilas".
Y dije al Creador de Algeciras:
"Si me embarco otra vez para Algeciras
húndeme en la mar la
nao en que navegue,
pues no vi en Algeciras
más que rostros
en los que está
patente la vileza".
La riqueza histórica del texto, fechada, como se ha dicho en 1274, recoge cómo está en la memoria 563 años después de la invasión árabe su lucha contra los visigodos para la conquista de al-Andalus. Y dato curioso es la influencia cristiana en los habitantes de la zona, 18 años antes de la toma de Tarifa. Y aunque el traductor dice que es una distorsión geográfica o anacronismo (error en suponer acaecido un hecho antes o después que sucediera), se mencionan a los mudéjares, que eran los árabes que vivieron entre cristianos, así como el uso del cinturón especial que estaban obligados a llevar los cristianos como distintivos. También se les acusa de comer marrano y beber vino, aunque quizás no fuera cierto, pues recuérdese el sentido de "vejamen".
También es singular la relación de oficios profesionales, como, ballestero, cambista, tejedor de redes, tejedor de tailasanes (3), barrendero, cartero, bordador, el que hace cinturones, vendedor de especias y vendedor de telas.
NOTAS
(1) El traductor dice que es una historia, la del muro, sacada
del Corán XVIII-59, pues habla de una confluencia entre dos mares que hizo pensar a
algunos que era el Estrecho de Gibraltar e identificaron la ciudad inhóspita con
Algeciras. De eso se hace eco al-Malzuzi con la peor intención. A continuación el
mismo relata la historia del muro.
(2) La imela es el fenómeno lingüístico del coloquial árabe-español que transformaba
la a en e o en i.
(3) Esta palabra no la encontré en el diccionario de la R.A.E.
Una vez entregado este artículo y preparándose en redacción, conocemos la triste noticia del fallecimiento de Emilio García Gómez, traductor del texto Un vejamen de Tarifa y Algeciras, arabista nacional cuya labor, poco frecuente en la historia, supo convencernos por lo claro y certero de sus ideas, unido todo a un inconfundible estilo que siempre tiene la palabra justa para definir cada momento.
Su indudable preferencia por la poesía estuvo patente en todas sus obras. El conocimiento de la lengua árabe, de la latina y de la poesía española se unieron en él para formar un todo inseparable. La poesía popular de al-Andalus fué uno de sus temas favoritos. Hagamos justo recuerdo a un sabio cuya vida transcurrió entre siglos y zejeles, entre jarchas, moxajas y poemas de amor.
[ Volver al Índice ]