PRENSA

ALJARANDA

La Sirena

Manuel Liaño Rivera

    Hoy traemos a estas páginas un semanario que, aunque editado en Sevilla mucho tiene que ver con la pequeña historia de la prensa tarifeña

    Nada más acabar la Dictadura de Primo de Rivera, Carlos Núñez y Manso, que ha sido jefe local de Unión Patriótica y Alcalde de la Ciudad, ante la presión ejercida por las "fuerzas vivas" tarifeñas, dimite de la Alcaldía y se retira a sus cuarteles de invierno en Sevilla.

    El relevo se produce por un conglomerado heterogéneo de señores que ya antes habían sido Concejales, siendo nombrado Alcalde por edad, Emilio Masardo Calzamilla, el cual ocupa la presidencia del Ayuntamiento menos de un mes, desde el 26 de febrero de 1930 al 8 de marzo del mismo año.

    En las elecciones que se producen a continuación, sale elegido José Utrera Martínez, adepto al Partido Liberal de Serafín Romeu, conde de Barbate.

    Para contrarrestar la opinión de la UNION DE TARIFA, que aunque dirigida por el señor Terán, y sin representar ya a la Unión Patriótica, es adepta a los intereses del señor Núñez, el Partido Liberal de la población, saca a la luz un nuevo semanario, o mejor dicho, una hoja informativa semanal, en la cual, se critica todo lo realizado por la anterior Corporación Municipal.

    Ante este hecho, Carlos Núñez, contraataca desde Sevilla, con un semanario, que de modo satírico, intenta defenderse de lo publicado en LA VERDAD, que así era llamado el órgano del Partido Liberal.

Cabecera de LA SIRENA

    El día 19 de junio de 1930, hace su aparición en Tarifa LA SIRENA, Órgano Oficial del Sentido Común, según se autotitula, con unas medidas de 42x30 y a cuatro columnas, tenía su Redacción en la calle Santa Rufina número 19, de la ciudad de Sevilla. Su precio era de 0,10 ptas. el número suelto, 0,50 ptas. un mes y para enviar fuera 1,50 ptas. el trimestre. Firmaban los artículos, en clave de humor, Trompetilla y Largavista, aunque nos consta que todo salía de la misma pluma.

    En su número 3, de fecha 2 de julio, en un artículo titulado PARA EL... nos decía lo siguiente: Señores que desde Tarifa nos felicitan, con y sin firma: ¡Muchas gracias a todos! Ya sabemos nosotros que LA SIRENA tenía que ser escuchada con gusto, porque todo el mundo agradece que se diga la verdad (la del pozo y el espejo, no el "confetti") y cuando se dice claro y alto, la gente se baña en agua de rosas.

    Y sobre todo, no sé que diablo revoltoso llevamos todos dentro, que baila de gusto cada vez que se hace un estropicio. Es el que nos lleva a soltar los cuartos en las veladas, con tal de romper cacharros y botijos: el que nos hace dar dinero por tirar un negro al agua, y el que goza lo indecible cuando sale uno de esos fantasmones, tan comunes en los pueblos, dándosela de personaje y se le deja en cueros en plena vía pública.

    ¡Así ha tenido LA SIRENA este exitazo sin precedente en la vida pública local!, hasta la veterana y prestigiosa "Unión" va a acabar por envidiarnos esta manera de agotar las ediciones en cuanto se ponen a la venta. Porque estos son triunfos y no los que se apuntan en su segundo disparo cierto papelucho, al que no queremos nombrar para no llenar de.... eso nuestras honradas columnas.

    Y a propósito de tal papelucho. Cuando se jactaba de unos éxitos imaginarios (aquí lo sabemos todo) le decíamos que no le leían ni en ese cuartito de las casas, donde el forzado aburrimiento disculpa que se lea el primer recorte de periódico que se encuentre colgado de un clavo. Ahora, después de ver su último número, tenemos que felicitar a los lectores de Tarifa por su fina intuición, por su olfato. ¡Lo habían ustedes adivinado! Eso, no se puede leer ni en... ese cuartito. Allí es, y lo apestaría.

    Tenemos a la espalda los años suficientes para conocer a las cosas y los hombres. Sabemos que cuando no se tiene razón y se empeña uno en tenerla, sobreviene fatalmente la pataleta, al acabarse los argumentos. Si no tiene educación, con la pataleta suele irse del seguro. Lo que no es tan corriente, es salvar ese limite que separa el borracho peleón del macho romo, y empeñarse en imitar los respingos, coces y relinchos del burdégano.

    Aquí no nos asustamos de nada. Por nuestra parte pueden seguir ustedes revolcándose en la verde alfombra de los prados y graznar a su antojo, que no por ello perderemos el respeto que nos merecemos nosotros mismos. Pero ¡siquiera por respeto al público de Tarifa que tan inocentemente mete el periódico en sus casas, un poquito de compostura!.

Ayuntamiento de Tarifa

    Bien que hagan ustedes unas berzas fusiables porque, si no saben escribir con prosa corriente y moliente ¿cómo van a escribir en verso? Pero aunque digan ustedes "haiga" y versifiquen como el finado Carulla, a quien Dios haya perdonado su Biblia en verso, ¡no hagan ustedes cosas raras llevando el cirial!

    Por el camino que ustedes iban, no nos parecía muy verosímil, que convencieran a la opinión de que Don Carlos Núñez fue un mal alcalde que encontró una Hacienda municipal floreciente en una ciudad maravillosa y dejó un pueblo en ruinas y entrampado. No: muy derechos no iban ustedes, porque a todas sus soflamas está la realidad, que entra por los ojos a cada paso que se da en Tarifa.

    Pero ahora, ¡ahora la han hecho ustedes buena! No van a leer el "confetti" ni en las cuadras, por miedo a que se ruboricen las poderosas mulas. Y cuando nadie les lea, cuando estén ustedes y el Katipunán solos y rebozados en su propia... salsa, ¿a quién van ustedes a predicar?.

    Parece que los prohombres del Katipunán están consternados porque los concejales han dicho que no va a hacer bulto al pleno, ni a las de tres.

    Y es lo que decía Catastro, con las lágrimas en los ojos: "Si han bastado dos bocinazos de LA SIRENA para que la gente no quiera ni pasear por la calle con nosotros, por lo de los insectos, ¿cómo los va acarrear Cachiporra a la sesión para que voten el contra Dios que se ha discurrido?

    Conste que nosotros no queremos coaccionar a nadie: al contrario, estamos deseando que vayan muchos. ¡Pues poco que les divierten a la gente nuestros "Intervius a contrapelo"!.

NOTA DEL AUTOR
Sentimos no poder ofrecer al lector el correspondiente artículo sobre LA VERDAD, pero no se ha podido encontrar ningún ejemplar del mismo.

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