PATRIMONIO

ALJARANDA

Sobre el derribo de las murallas (y II)

Wenceslao Segura González

Vista de Tarifa en el siglo XVIII (1)

LA RESOLUCION DEL MINISTERIO DE LA GUERRA

Plano número 1. Recinto amurallado de Tarifa (3)

    La cada vez mayor insistencia del Ayuntamiento, hace que definitivamente el Ministerio de la Guerra proponga a la Reina Isabel II la enajenación de las murallas de Tarifa, en beneficio de la Hacienda Civil, para posteriormente entregarlas al Ayuntamiento de Tarifa (2). La Real Orden de 27 de junio de 1868 declara inútil para el servicio de guerra todo el recinto de Tarifa, a excepción del Castillo de los Guzmanes y el torreón de Guzmán el Bueno; aceptando la total demolición de las murallas, pero bajo diversas condiciones. En primer lugar, se exigía que el derribo debería de ser total, emprendiéndose dentro del plazo de un año desde el día en que se realizara la entrega, prohibiéndose expresamente que el derribo se limite a abrir brechas o boquetes en algunos puntos. En segundo lugar, la Real Orden expresa que quedarán exceptuados de la demolición los lienzos y muros interiores de los torreones comprendidos entre el B y el H (ver plano número 1), que podrán subsistir aunque sólo en la altura puramente indispensable para que continúen cumpliendo su función de muros de contención. En tercer lugar, se estima que podrían quedar exceptuados de la demolición el lienzo comprendido entre las torres K y J, que cierran la brecha bravamente defendida contra los franceses en 1811 por el general Copons, así como las torres K y J que lo limitan a fin de facilitar la conservación del citado lienzo. En cuarto lugar la Real Orden considera que también convendría conservar la Puerta de la Aljaranda, recomendando a la Comisión Nacional de Monumentos que realizase las gestiones con los Señores de Núñez para que cediesen o enajenasen el citado torreón. Por último, la citada Real Orden solicita a la Comisión de Monumentos exprese su opinión sobre el particular.

    A finales de 1868 se reune la Comisión de Monumentos (4) para tratar entre otros asuntos el derribo de las murallas de Tarifa, acordándose trasladar el asunto a la Comisión Provincial de Monumentos de Cádiz, para que sea ella quien obre en consecuencia (5).

    Es de interés, para ver como se trataban estos asuntos en la época, la carta que por el motivo que nos interesa dirige el Presidente de la Academia de Bellas Artes al Director General de Ingenieros del Ejército. En la citada carta y en referencia al derribo de las antiguas murallas de Tarifa se expresa que la Academia ha acordado significar a V.E. su gratitud por el celo y patriotismo que manifiesta (6)

    Enterado el Ayuntamiento de Tarifa de la Real Orden anterior, acuerda se pida la entrega de las murallas al Excmo. Sr. Ministro de Hacienda, a la vez que se indica la imposibilidad de hacer la demolición de todo el recinto, porque en su mayor parte sirve de apoyo a edificios de propiedad particular (7), aspecto éste que no era contemplado en la resolución del Ministerio de la Guerra.

SOBRE EL DERRIBO DE LA PUERTA DE JEREZ

    Septiembre de 1868 es un mes de profundas convulsiones en España. Tiene lugar la Revolución de Septiembre o Gloriosa, dirigida contra la actitud reaccionaria de Isabel II y que conduciría a la proclamación de la I República. Esta situación tiene su reflejo en nuestra población. El 21 de septiembre de 1868 se produce un alzamiento en Tarifa, constituyéndose una Junta Provisional de Gobierno, que dirigida por Pablo Gómez Moure (8) se forma en apoyo al movimiento revolucionario. Inmediatamente se decreta la disolución del anterior Ayuntamiento, haciéndose cargo de éste la citada Junta de Gobierno, siendo nombrado Alcalde el doctor en Farmacia Gómez Moure (9).

    Probablemente la situación de interinidad que vive la administración española, es aprovechada por la Junta de Gobierno que decide el derribo de la actual puerta de Jerez, saliendo a subasta la obra y obteniendo su adjudicación el contratista Juan Gómez Cuadro, por un montante de catorce mil reales. Con el derribo de la puerta de Jerez se pretendía el necesario ensanche y comodidad de la población (10).

    La Junta Provisional de Gobierno revolucionario, que con alto riesgo y valentía dirigiera Gómez Moure, es disuelta al poco tiempo por orden del Gobernador Militar del Distrito. El nuevo Ayuntamiento acuerda que el expediente sobre el derribo de la puerta de Jerez y los demás antecedentes relativos al asunto queden en suspenso para deliberar a su debido tiempo (11). Sin embargo, aprovechando la situación, es permitido que se inicien las obras de derribo. El monumento emblemático de Tarifa, estaba siendo destruido. Afortunadamente una insólita premura de la superioridad civil de la provincia paraliza las comenzadas obras.

    ¿Pero cuál fue el daño causado a la puerta de Jerez? La obra adjudicada al contratista Gómez Cuadro consistía en la demolición de la puerta de Jerez y torreón que sobre la misma se encuentra (10). Es decir que la puerta de Jerez tal como la conocemos hoy, tenía en el siglo pasado una torre sobre ella (12). Paralizadas las obras, el contratista solicita al Ayuntamiento el pago de dos mil trescientos veinte y un reales y noventa y cinco céntimos, importe correspondiente al derribo del citado torreón (13). El Ayuntamiento insiste ante el Gobierno Civil para que se puedan continuar las obras, pero no es concedida la autorización.

Plano nº 2. Proyecto de arrabal para Tarifa (14)

    La puerta de Jerez se había salvado. Pero no fue la primera vez. En efecto, ya en 1796, se aprueba por Carlos IV,y con fecha 12 de mayo, el proyecto del arrabal de Tarifa. En dicho proyecto se pretendía ampliar la Ciudad, creando un arrabal o barrio de extramuros (ver plano número 2). En este proyecto se preveía el derribo de todo el flanco norte de las murallas, las que van desde la torre de San Sebastián hasta la torre del Corchuelo, incluyendo así la puerta de Jerez. A su vez, el nuevo arrabal, de unas dimensiones similares a la ciudad intramuros, estaría a su vez protegida por una muralla, que tal como se aprecia en el citado plano; debería de tener forma de estrella por la zona que daría a la playa de los Lances.

    También se tenía previsto abrir dos nuevas puertas, con sus correspondientes cuerpos de guardia. La nueva puerta de Jerez, se pensaba situar, en el camino hacia Cádiz, a la altura de lo que hoy es Barriada Francisco Franco, popularmente conocida como "El Congo". Mientras que la puerta que comunicaba con Algeciras y que debería de llamarse de la Trinidad, quedaría colocada junto a la torre del Corchuelo.

    Sin embargo, este proyecto, a pesar de su aprobación por orden superior, no se llevó a acabo. Lamentablemente, pues hubiera permitido una razonable urbanización del Barrio de Extramuros, con la consiguiente expansión de la Ciudad.

NOTA FINAL

    Los intentos municipales para conseguir el derribo de las murallas continuaron. Pero la actitud frente a esta demolición había cambiado radicalmente. Así en la sesión celebrada en 1876 por la Comisión Provincial de Monumentos de Cádiz, se aprobó protestar contra la demolición de las murallas pues quitaría todo el carácter árabe a la ciudad (15).

    De manera similar cuando por nueva Real Orden de Ministerio de Guerra de enero de 1897 se determinan diversas transformaciones a experimentar en la plaza de Tarifa, la Real Academia de Bellas Artes interviene, expresando la necesidad de perservar la puerta de Jerez, así como el lienzo de muralla defendido por Copons y en particular protestando por la contravención del Alcalde de Tarifa a un soberano mandato, al demolir el torreón del Retiro, que era uno de los mandados conservar (16).

    Afortunadamente, este cambio de actitud de los organismos encargados de velar por la riqueza histórica, permitió que en la actualidad Tarifa siga conservando buena parte de sus antiguas murallas, que representan uno de los principales patrimonios con los que cuenta nuestra ciudad.

REFERENCIAS

(1) ESPINALT, Vista de Tarifa, 1778-1800, Gm-M14, Biblioteca Nacional.
(2) Memoria del Ramo de Guerra sobre las murallas de Tarifa, 1868. Archivo de la Real Academia de Bellas Artes San Fernando de Madrid.
(3) Reproducido del Plano del recinto de la plaza de Tarifa que se acompaña a los inventarios de entrega a la Hacienda Civil, 6 de abril de 1870, Museo Municipal de Tarifa.
(4) Acta de la Comisión de Monumentos, 5 de diciembre de 1868, Archivo Real Academia de Bellas Artes San Fernando de Madrid.
(5) Carta dirigida al Sr. Vicepresidente de la Comisión de Monumentos de la Provincia de Cádiz, 15 de diciembre de 1868, R.A. de B.A. San Fernando.
(6) Carta dirigida al Excmo. Sr. Director General de Ingenieros del Ejército, 10 de diciembre de 1868, R.A. de Bellas Artes San Fernando de Madrid.
(7) Archivo Municipal de Tarifa, Actas Capitulares, Cabildo de 1 de agosto de 1868.
(8) NÚÑEZ JIMÉNEZ, Carlos. Pablo Gómez Moure, ALJARANDA número 6, 1992, Tarifa.
(9) A.M.T., Actas Capitulares, Cabildo de 1 de octubre de 1868.
(10) Idem, Cabildo de 14 de febrero de 1869.
(11) Idem, Cabildo de 8 de noviembre de 1868.
(12) SATHOU CARRERAS, Carlos, Castillos de España, Espasa Calpe, Madrid, 1943, página 42. Se reproduce un dibujo de las Fortificaciones de Tarifa, en donde se aprecia una torre sobre la puerta de Jerez.
(13) A.M.T., Actas Capitulares, Cabildo de 10 de enero de 1869.
(14) Reproducido del Plano de la plaza de Tarifa y sus isla e inmediaciones, con el proyecto del arrabal, G-4-122, 1796. Servicio Histórico Militar.
(15) ROMERO DE TORRES, Enrique, Catálogo Monumental de la Provincia de Cádiz (1908-1909), Madrid, 1934.
(16) Boletín de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, número 161, enero de 1897, páginas 22 y 23, Archivo de la R.A.. de Bellas Artes San Fernando de Madrid.

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