PREHISTORIA

ALJARANDA

Pinturas prehistóricas del Extremo Sur

Lothar Bergmann

    Un estudio de este arte rupestre durante los dos últimos años en las sierras del término municipal de Tarifa aporta nuevos datos sobre este importante patrimonio. En su transcurso se han descubierto 19 nuevas estaciones con pinturas prehistóricas, algunas de éstas gracias a la colaboración de vecinos de distintas aldeas. También se ha podido localizar cinco cuevas perdidas, cuya situación era conocida hace más de medio siglo. Al mismo tiempo se puede demostrar por primera vez a partir de pinturas prehistóricas andaluzas, que existió ya durante la Edad del Bronce una comunicación entre el extremo Sur y el extremo Norte de Europa. Pero el descubrimiento más importante ha sido la existencia de jeroglíficos. Incluso se ha descifrado en parte ya estos signos enigmáticos, posiblemente de la época tartesia.

PARA EMPEZAR

    La culpa de tantos descubrimientos la tiene José Castiñeira Sánchez, Arqueólogo y Director del Conjunto Arqueológico de Baelo Claudia que me propuso al principio del año pasado, confeccionar una lista de las cuevas con pinturas prehistóricas existentes dentro del área administrada por la Consejería de Cultura y Medio Ambiente de la Junta de Andalucía.

    Mi primer paso era estudiar la literatura existente y durante los fines de semana traté de encontrar las distintas estaciones. Y aquí empezó la historia. Descubrí, que muchas cuevas con pinturas (conocidas hace más de medio siglo) eran totalmente desconocidas, también por los vecinos de las distintas regiones. Como ayuda en la búsqueda tuve que realizar un estudio estadístico sobre las características principales de las estaciones con pinturas y empecé a recorrer las sierras para encontrar las cuevas perdidas.

    Muy pronto, el 2 de mayo del año pasado, la búsqueda se convirtió en una aventura apasionante: al entrar en un abrigo de dimensiones reducidas, descubrí, que tenía pinturas prehistóricas hasta ahora desconocidas. Con esto empezó una serie de descubrimientos que han convertido a Tarifa con sus 39 estaciones en el centro del arte rupestre del conjunto de las Pinturas Prehistóricas del Extremo Sur.

UNO DE LOS PATRIMONIOS MAS IMPORTANTES

    El conjunto de las Pinturas Prehistóricas del Extremo Sur comprende 116 cuevas con pinturas rupestres y su distribución geográfica coincide aproximadamente con la extensión de la comarca del Campo de Gibraltar. Las pinturas plasmadas en las paredes por nuestros antepasados datan del Paleolítico Superior hasta las Edades de los Metales. Incluso encontramos aquí testimonios paleocristianos. De esta manera, aquí se puede estudiar la evolución de los estilos artísticos de un período que duró miles de años, y se puede clasificar este conjunto como uno de los patrimonios más importantes de Andalucía.

LAS CUEVAS

    El soporte físico de las pinturas es una roca, denominada por L. Gavala (1924) como Areniscas del Aljibe. Las cuevas que contienen pinturas generalmente son abrigos formados por la erosión y en casi la totalidad llega la luz del día hasta las expresiones pictóricas de los sacerdores prehistóricos.

    Por regla general se acepta la hipótesis, que las cuevas eran santuarios religiosos donde se celebraban los ritos estacionales, matrimoniales, funerarios, etc. Un dato muy interesante es el hecho, que la mayoría de las estaciones está asociada con tumbas antropomorfas excavadas en la roca y en varios casos se encuentran también otras estructuras arquitectónicas prehistóricas en la cercanía de las cuevas.

LAS PINTURAS

    Son tres las cuevas, que tienen pinturas en estilo naturalista, tal como lo conocemos del Paleolítico Superior. A partir de aquí se puede apreciar claramente una esquematización durante los milenios siguientes, que llegó en la Edad del Bronce a un simbolismo puro hasta que al final de aquella época aparecen jeroglíficos, signos antecesores de una escritura propia. Parece, que el proceso de esquematización no era algo uniforme, durante el transcurso de los milenios había renacimientos de estilos antiguos y esto hace muy difícil una datación solo por analogías.

    Todas las pinturas son monocromáticas, es decir, que están realizadas con un solo color. La mayoría de las pinturas están realizadas en color rojo. De este existen varias tonalidades. Hay también pinturas en color blanco, ocre y violeta.

Pintura que se encuentra en la cueva de Las Palomas I.

EL METODO DE TRABAJO

    Al principio solo iba a buscar cuevas perdidas y el primer trabajo a la hora de encontrarlas era tomar las medidas características de su topografía. Es un dato importante, que falta en muchas publicaciones.

    Pero muy pronto observé diferencias entre los calcos de pinturas realizados por anteriores investigadores. No sólo existen diferencias en los detalles de las pinturas, sino también en las perspectivas ópticas.

    Ahora bien, no soy un artista como por ejemplo H. Breuil (1) o U. Topper (2). Ellos se sentaron delante de las pinturas y las copiaron a mano libre en una hoja de papel. Yo tuve que valerme de otro método: para mis calcos empleo diapositivas, realizadas bajo distintas condiciones con distintos filtros y objetivos, desde distintos ángulos y distancias y con iluminación artificial y natural.

    El primer problema a la hora de elaborar esta clase de calcos es representar una pintura bidimensional, realizada en una roca que tiene una curvatura tridimensional en el espacio, en una hoja plana. La cosa se complica si la pintura está hecha encima de otra más antigua y no se puede diferenciar los detalles de las mismas. Pero los desperfectos causados por la erosión son el principal enemigo del investigador. Sobre todo, cuando sólo queda muy poco pigmento de una pintura, difícilmente se puede distinguir entre pintura y roca o líquenes del mismo color. Lo que una persona ve, otra la puede pasar por alto. Y esto no es todo.También la humedad del ambiente y el ángulo de incidencia de la luz son causantes, que influyen en la visibilidad de una pintura prehistórica.

    A la hora de remediar toda esta problemática, era esencial la ayuda de la Casa Foto Rojas (Tarifa), no sólo por los consejos valiosos de un fotógrafo profesional, sino también por el equipo técnico que me prestó, también para el tratamiento electrónico de la documentación fotográfica.

    No obstante, después de haber realizado los calcos, siempre tuve que volver a las cuevas para asegurar su correcta elaboración. Hay que resaltar, que también este método tiene su limitación, si sólo queda muy poco de la pintura y el estrato de roca contiene el mismo pigmento (óxidos de hierro) con que fue realizada la pintura y presenta por eso la misma banda de absorción.

    Está claro, que no puedo realizar un estudio completo de este importante patrimonio cultural por el simple hecho, que esto superaría mi capacidad económica. Es mi intención, animar con los trabajos realizados, que se realice un nuevo estudio, valiéndose de tecnología moderna y esto, antes que desaparezcan las pinturas a causa de visitantes desaprensivos.

NECESIDAD URGENTE DE UNA PROTECCIÓN DE ESTE PATRIMONIO

    Mientras las pinturas prehistóricas permanecieron intactas durante miles de años, en los últimos años se nota un deterioro progresivo a causa de excursionistas, que realizan sus pintadas encima de las expresiones pictóricas de nuestros antepasados.

    Numerosas denuncias realizadas por mi, también ante la Guardia Civil, no han podido parar este fenómeno.

    No me gusta que se siembre hierro en nuestras sierras, pero el único modo de proteger este patrimonio es poner rejas en algunas cuevas. Digo algunas porque muchas cuevas están bien protegidas por estar en lugares, donde un excursionista difícilmente puede llegar. En otros casos, como por ejemplo en el santuario rupestre del Bacinete, la mejor opción será el empleo de un guarda. Así quedarían protegidas todas las cuevas de su entorno y se podría publicar el lugar para visitas turísticas.

    Hasta ahora existen solo dos cuevas que están protegidas por parte de la Consejería de Cultura y Medio Ambiente de la Junta de Andalucía. Una es la Cueva de la Laja Alta, situada en el término municipal de Jimena de la Frontera. Esta tiene puesta una reja delante de la cueva y una puerta con candado, permitiendo así la entrada para visitas.

    La otra es la Cueva del Tajo de las Figuras. Esta cueva tiene un guarda desde hace 38 años. Pero las más de 500 pinturas que tenía esta cueva desaparecieron justo a causa del cabrero que las vigilaba. Hoy solo quedan unas cuantas pinturas, y también éstas están cubiertas de una gruesa capa de cal. Difícilmente se puede apreciar las pinturas. ¿Qué ocurrió?

    Esta cueva está sañalizada en todos los mapas turísticos y por eso visitada muy a menudo por turistas. Para que los turistas pudieran hacer fotos el guarda mojaba las pinturas con agua para que resaltasen mejor las pinturas prehistóricas. Esta práctica, llevada a cabo durante decenas de años, hizo perder las pinturas de la cueva, que H. Breuil calificó como la más importante de la provincia de Cádiz.

    Pero existe una esperanza. Desde hace dos años Martí Mas Cornella, un investigador catalán, que está realizando un estudio sobre los efectos dañinos de la erosión y los microorganismos en las pinturas rupestres, prohibió esta práctica. Desde entonces ya no se moja las pinturas y de momento se puede apreciar, como la cal se despide lentamente de las paredes en forma de un polvo fino.

    También en el término municipal de Tarifa existen ahora dos cuevas que están protegidas con rejas. Se trata de la Cueva de la Salamanquesa y de la Cueva de Juan Luis. La protección fue realizada por un grupo de amigos y por mi mismo como medida de urgencia, para impedir que buscadores de tesoros remuevan unos yacimientos de gran valor. Sólo dos semanas después, la Cueva de la Salamanquesa fue atacada por expoliadores. Pero los hierros que pusimos resistieron gracias a Manolo Flores que a la hora de soldar las rejas utilizó hierros gordos.

    En los últimos años se nota también un deterioro progresivo de las pinturas rupestres a causa de la contaminación atmosférica. Lo que eran maravillas de pinturas hace 70 años, medio siglo más tarde, se presentaron para U. Topper (2) como signos de débil pigmentación. Hoy, 20 años más tarde, sólo quedan en algunos casos restos de pinturas, difícilmente reconocibles. El aire, que parece tan transparente y limpio no lo es: contiene sustancias nocivas para las pinturas rupestres e igualmente para nuestra salud. También el cambio del microclima a causa de la desecación artificial de la Laguna de la Janda proporcionó lo suyo, acelerando el proceso.

NOTA FINAL

    El ensayo de Tarifa aporta otro dato más: las sierras del Campo de Gibraltar pueden tener más de 300 cuevas con pinturas rupestres. Esta es la conclusión del hecho, de que se ha multiplicado por dos el número de estaciones, situadas en el término municipal de Tarifa. Solo hace falta una prospección superficial para obtener un conocimiento más amplio de nuestros antepasados.

    Mientras hoy podemos apuntar sólo unos pocos aspectos de este importante patrimonio, el próximo número de esta revista estará dedicado enteramente a este tema. Publicaremos calcos de pinturas hasta ahora totalmente desconocidas. El lector de esta revista obtendrá también un listado completo de todas las cuevas con pinturas prehistóricas de la provincia de Cádiz, ordenado alfabéticamente y por municipio. Pero lo más excepcional será un artículo sobre el descubrimiento de jeroglíficos de la época tartesia (Edad de Bronce) y como se ha podido descifrar varios de estos signos enigmáticos.

BIBLIOGRAFÍA

1.- H. Breuil y M.C. Burkitt. Rockpaintings of southern Andalusia. A description of a Neolithic and copper age art group. Clarendon Press, Oxford 1929.
2.- Uwe y Uta Topper. Arte rupestre en la provincia de Cádiz. Diputación provincial de Cádiz, 1988.

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