PRENSA

ALJARANDA

El Progreso

Manuel Liaño Rivera

    A un año de la terminación de la Dictadura y tras un periodo de siete años con un solo órgano de prensa en la ciudad, el 19 de marzo de 1931, hace su aparición en Tarifa EL PROGRESO, el cual se autotitula Periódico independiente defensor de los intereses generales.

    Ya hacía bastante tiempo que desde la vecina localidad de Barbate se mantenían réplicas y contrarréplicas entre el periódico de ésta LA INDEPENDENCIA DE BARBATE y el local tarifeño LA UNION DE TARIFA.

    Ante la inminencia de las elecciones municipales en Tarifa, a celebrar en el mes de abril próximo, Diego Piñero Moreno, del Partido Liberal, junto con Serafín Romeu, conde de Barbate, deciden fundar un periódico que sirva como órgano al Partido Liberal, ya que los conservadores tenían el suyo, La Unión de Tarifa.

    Por tanto, el director del Independiente de Barbate, José Miranda de Sardi, se incorpora a la dirección de El Progreso tarifeño y desde ése mismo momento los dos periódicos locales entran en pugna, siendo un fiel reflejo a pequeña escala de la España republicana, con el viejo enfrentamiento de dos concepciones clásicas: progresismo y conservadurismo.

    A un mes escaso de las elecciones municipales, y de la Imprenta Grossa, sita en la calle de la Luz, sale a la luz el primer número de El Progreso, con un número de páginas considerable (catorce), si bien es verdad, que las dos últimas iban íntegramente dedicadas a anuncios.

    Sus medidas eran 37x27 y se publicaba todos los Jueves. Tenía su redacción en la calle Legionario Rios Moya y la administración curiosamente en Cádiz, en la calle Rafael de la Viesca.

    Sus secciones: Editorial, Coplas al Viento, En la Región, Notas Políticas, Al Vuelo, Notas Regionales, Municipalerías, Quejas del Público, Página Literaria, Nuestros Cuentos, Taurinerías, De Marina, Información Pesquera, Última Hora, Notas de Barbate, De Política y De Sociedad.

    Sus colaboradores, aparte de su Director eran: José Miranda de Sardi, el cual firmaba algunos artículos (Coplas al Viento) con el seudónimo de A mi Prim, eran: J. Romero López, Máximo de Sardi, Juan Tralla, Ramón García Diego, Francisco Gil Esquerdo.

    El número suelto se vendía a diez céntimos. En su número 1 y como Editorial se publicaba:

Cabecera de El Progreso.

NUESTRO PROGRAMA

    Al aparecer en el estadio de la prensa es inveterada costumbre en toda publicación exponer su programa, anunciar a sus lectores y al público en general la senda que ha de seguir en su actuación periodística y los fines que trata de llevar a cabo si la opinión le presta, por lo menos, su apoyo moral.

    No queriendo nosotros romper con molde, aunque arcaico, de simpática tradición, expondremos, siquiera sea a grandes rasgos, con la concisión que ha de ser norma en nuestros trabajos, algo del ideario que anima e informa el espíritu de cuantos redactamos esta hoja impresa.

    Ante todo, vaya por delante la declaración que de modesta pero limpia ejecutoria intelectual hemos de desenvolver nuestra actuación en plano digno y elevado, con la alteza de mira propia del escultor que sabe rendir culto a su profesión y entiende y practica cuanto de noble ella encierra, sin descender jamás a las altisonancias y crudezas de quienes creen que la razón está de parte del que más escandaliza. Nuestro lenguaje ha de ser en todo momento propio de la escuela que aprendimos, de hombres ecuánimes y ponderados, en una palabra: de periodistas, no de redactores de un libelo. Nuestra crítica, exenta de pasión; nuestro proceder, correcto en demasía, sin que esto quiera decir que llegado el momento, nos opongamos al más rotundo y enérgico mentis a los exabruptos de algún desahogado que, valiéndose de malas artes y con vituperable prosa, se interponga en nuestro camino. Entes de ésta calaña existen, para oprobio de los sensatos, en todas partes, y contra ellos se ha de vivir siempre prevenidos al objeto de tenerlos a raya, evitando que su contacto perjudique a la colectividad. A procurar el bienestar y tranquilidad de Tarifa y sus vecinos, vienen a coadyuvar, en la medida de sus fuerzas, los que escribimos EL PROGRESO, exento de pasiones y sin ninguna clase de prejuicios, contando con la benevolencia de sus lectores y la ayuda de la opinión sensata y de orden, de la que demandan un plazo, aunque breve, para juzgar con imparcialidad (cualidad inherente a todo ser ecuánime y ponderado) de nuestros actos y de nuestra conducta.

    Defendemos, sin buscar la dádiva o merced, los intereses generales de esta encantadora ciudad, tan digna de la mejor suerte, no sirviendo de ariete a ninguna causa innoble ni aún sospechosa. El bien de la tierra que nos sostiene y el de los pueblos con quienes convivimos será asimismo nuestra preocupación y a prestarles nuestra modesta pero leal ayuda tendrán nuestras fuerzas.

    Atenderemos, con solicitud y cariño, cuantas quejas y reclamaciones sean acreedoras de los honores de la publicidad y comentarios.

    También hallarán eco en nuestras columnas toda aquella campaña cuyo fin tienda a redundar en beneficio de la localidad, tan necesitada hoy de la ayuda y protección de todos, grandes y pequeños.

    Fervientes enamorados de la verdad y constantes defensores del santo ideal de justicia, rendimos a aquella para que ésta impere el más sagrado culto en éstas páginas sin que la insidia ni la pasión (tan malas consejeras) nuble nuestro intelecto, ni nos amedrante ni nos haga retroceder en nuestra recta línea de conducta las insensateces de aquellos que tratan de molestarnos o zaherirnos clavándonos sus dardos, ya enmohecidos y sin veneno, en fuerza de mal emplearlos. Aunque abrigamos la honrada y firme creencia de que "no ofende quien quiere, sino quien puede" (que adelantamos para terminar estas líneas) ellas nos han de servir también y mucho, pera ir desbrozando la trayectoria que nos hemos trazado de limpiar de abrojos la senda que ha de conducirnos al logro de nuestras aspiraciones en pro de Tarifa y sus pueblos comarcanos.

    Nuestro cortés saludo, no por modestas nuestra personalidad menos efusivo y gentil, a la prensa tarifena, a los periodistas de la región y a la prensa en general, con quienes anhelamos vivir en la mayor paz y armonía. Por la redacción J. Romero López.

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