| RELIGIÓN | ALJARANDA |
Juan de Tarifa
Allá por el año 1954, Año Santo Mariano, nuestra ciudad hervía enfervorizada y muy animada, como en las fiestas grandes, con motivo de la celebración del Primer Centenario del Dogma de la Inmaculada Concepción. Y tal era el gozo y el ambiente fervoroso que se respiraba en Tarifa, que la sagrada imagen de la Virgen tuvo que ser trasladada desde su santuario a la ciudad, para que la augusta Patrona presidiera aquellas imborrables misiones del Padre Huelin JS. Grandes fueron aquellos días, en acontecimientos que hoy día, después del tiempo transcurrido (cerca de cuatro decenios), al recordarlos, se nos ensancha el corazón y en nuestros semblantes, manifiestan la emoción vivida de aquellos días de cielo...
Es digno de reseñar algunos actos celebrados y que tuvieron caracteres de grandes relieves: La celebración jubilosa de las Bodas de Plata de la fundación de la Adoración Nocturna Española en nuestra ciudad. La solemnísima Misa de Campaña como clausura de la Santa Misión, celebrada en la Puerta del Mar, presidida con la sagrada imagen de la Virgen Santísima de la Luz. La eucarística bendición del Santísimo Sacramento, desde lo alto del Torreón-Fortaleza del Castillo de Guzmán el Bueno...
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| La Virgen de la Luz durante su paseo por el Estrecho (fotocolección S. Trujillo) |
Y como remate de aquella Misión mariana, fue la procesión marinera de la Virgen, por el Estrecho de Gibraltar. Nuestra Virgen de la Luz, ataviada con el precioso manto azul, donado por S.M. Doña Isabel II, fue trasladada desde aquel "solio-altar", tan majestuoso de la Puerta del Mar al muelle pesquero de nuestro puerto; acompañada por todo el pueblo en pleno. Y a los sones del himno de la Marcha Real, la bendita imagen de nuestra Patrona, era recibida en el falucho Río Salado, entre aclamaciones, vítores y aplausos de la muchedumbre enfervorizada.
Y con el fervor devoto de los tarifeños, la Reina y Madre, era embarcada en dicho falucho, con todos los honores que el pueblo de Tarifa, tributaba a su Excelsa Patrona. Y ya en alta mar, en la grandiosa calzada marítima del Estrecho, se inició la procesión marinera. Hubo instantes de intensa emoción: la ofrenda floral de las coronas, echadas a la mar, como homenaje póstumo a la sagrada memoria de los tarifeños ahogados. La Oración y el toque de clarín, fueron arropados en un impresionante silencio respetuoso, devoto y emotivo que rendía la muchedumbre por sus muertos...
La emoción y el cariño fervoroso a la Madre de Dios, bajo la tarifeñísima advocación de María Santísima de la Luz, se reflejaba en las lágrimas de la multitudinaria muchedumbre, tan enamorada de su augusta Patrona.
Esa fue, como colofón, la clausura de la Santa Misión del 54. Año Santo Mariano. Un acontecimiento impar, fervorosamente vivido en el alma de Tarifa: la marinera procesión de la Virgen de la Luz, por el Estrecho de Gibraltar.
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