PATRIMONIO

ALJARANDA

Sobre el derribo de las murallas (I)

Wenceslao Segura González

INTRODUCCIÓN

    La mayoría de las poblaciones que en su día fueron cerradas por una muralla defensiva, la han perdido, fundamentalmente por exigencias del crecimiento urbano. Por ello no deja de sorprender que haya perdurado hasta el presente más de las tres cuartas partes de la muralla de la cerca de Tarifa y que tras su restauración, representan uno de los principales monumentos de la ciudad.

    Que aún queden en pie las murallas de Tarifa es debido al carácter de plaza fuerte que tuvo esta ciudad y que obligó hasta bien entrado el siglo XIX a que tuviera que estar fuertemente defendida. Lo que narraremos en este articulo, representa un ejemplo de esa característica que ha mantenido Tarifa hasta el presente: su sometimiento a los requerimientos de orden militar.

LAS MURALLAS

    Tarifa cuenta con dos sistemas defensivos, correspondientes a dos épocas distintas. El primer sistema correspondé al cerramiento de la ciudad árabe, mientras que el segundo, que comparte amplios trozos con la anterior, corresponde al amurallamiento de la época cristiana.

    En el plano número 1 se representan las murallas cristianas con indicación de los nombres que han recibido a lo largo del tiempo. En el mismo plano se ha dibujado la muralla árabe, que corre por el interior de las viviendas, conservándose amplios trozos de élla, así como tres de sus torres.

Plano núm. 1 Recinto amurallado de Tarifa. También se representa un hipotético trazado de la cerca de origen musulmán.

LA PUERTA DE LA ALJARANDA O ANTIGUA PUERTA DE JEREZ

    La ciudad musulmana, tal como la conocieron los cristianos tras su toma, comprendía tres partes. En primer lugar el castillo, que se encontraba completamente cerrado por un antemuro en donde se abría la puerta de la barbacana. Otra parte era la medina, que poseía una puerta (aún hoy día existente), que la comunicaba con el exterior. Y por último se encontraba la aljaranda, o barrio periférico, la cual poseía a su vez una puerta para su comunicación con el exterior: la puerta de la Aljaranda o antigua puerta de Jerez, por donde según una antigua tradición entró Sancho IV el Bravo, tras la capitulacón de la Tarifa musulmana.

    La puerta de la Aljaranda existía a mediados del siglo pasado y se encontraba en la hoy inexistencia calle del Aguila (1). Según el informe que en la misma época realizara el Comandante de Ingenieros de Tarifa, sitúa la puerta de la Aljaranda en la casa número 1 de la calle del Aguila. propiedad de los Sres. Núñez. (2).

LAS MURALLAS TRAS LA GUERRA DE LA INDEPENDENCIA

    Las murallas de Tarifa jugaron un papel decisivo durante el sitio por los franceses, que lo más que pudieron hacer fue una brecha en el lienzo izquierdo a la puerta del Retiro. Inmediatamente después de finalizar la guerra de la independencia, durante los años 1812 y 1813, se realizan proyectos para el fortalecimiento de las murallas de la ciudad (3). Como se aprecia en el plano número 2, dichos proyectos tenían como finalidad crear dos baluartes en las torres del Corchuelo y San Sebastián (4 y 5), el establecimiento de una batería de artillería junto al torreón de Jesús (Batería de Flores) (6), ejecución de un foso por los flancos norte y este, así como una fortificación separada del recinto amurallado, situado en el camino de Algeciras y sobre un montículo desde el que se domina toda la ciudad. Sin embargo, a pesar de existir orden expresa para realizar las citadas obras, éstas ni siquiera se iniciaron.

    La situación de dejadez del mando militar, originada en la cada día menos estratégicas murallas de Tarifa, conjuntamente con el paso del tiempo, hacen que a mitad del siglo pasado las murallas presentasen un estado ruinoso, lo que dio origen a un largo pleito mantenido por la municipalidad tarifeña, en su pretensión de derribar las murallas; pleito que perduró hasta finalizar el siglo.

EL PROBLEMA DE LAS MURALLAS

    A principios del año 1863 tiene lugar una reunión del Ayuntamiento con los mayores contribuyentes para deliberar sobre el derribo de las murallas por cuya mejora se ha pronunciado vivamente la opinión pública (7), determinándose solicitar a la Reina el citado derribo, limitado a parte de los lienzos norte y sur así como abrir una puerta por el desague del arroyo.

    ¿Pero qué es lo que movía a la población y al Ayuntamiento de Tarifa a hacer esta petición? Eran varias las razones. La más inmediata se refería al peligro de inundación, a consecuencia del malísimo estado en que se encontraba la cortina que da sobre el desagüe del arroyo que atraviesa la ciudad, ya que si desgraciadamente ocurriera el derumbe inminente que se teme en un día de lluvia, interceptando la salida de las aguas, inundaría el pueblo y destruiría los edificios próximos (8), y en efecto ya en el año 1864 había tenido lugar un derrumbe en dicha zona, teniéndose con urgencia que descombrar el lugar (9).

    Otra razón para la petición del derribo de las murallas, era el debido al mal estado en que se encontraban, con el consiguiente peligro para los viandantes. La Corporación municipal estimaba que son trece con más o menos extensión las partes de la muralla que inspira temor, o más exactamente dicho, casi todo el recinto (10). En razón del peligro hacia los transeuntes, los trozos que se encontraban en peor estado eran la parte que daba al interior de la Plaza de Abastos, la torre del Corchuelo, el tambor de la Puerta de Jerez (8), la torre de San Sebastián y la cortina izquierda de la Puerta de Jerez (11). Sin embargo, el estado de las murallas no era considerado de igual manera por el mando militar, puesto que en un informe del Director Subinspector de Ingenieros de 1865 afirmaba que a pesar de los desperfectos de los lienzos de la muralla, no existe peligro próximo a amenazar la seguridad de las personas ni de los caseríos de la Población (12).

    Otra de las razones que servían de fundamento a la petición de derribo de las murallas, se refería al ensanche de la población (13), que permitiría el desarrollo de la ciudad a través del barrio de extramuros.

    Y por último, otra razón no menos importante que subyacía en la petición de derribo de las murallas, era la referida a la utilización de los materiales de desechos obtenidos en el derribo. El Ayuntamiento necesitaba dichos materiales para concluir diversas obras públicas, en particular la terminación del Paseo de la Alameda, en la época conocido consecutivamente como Paseo Príncipe Alfonso, de la República, de Guzmán el Bueno y de nuevo Principe Alfonso (14). El valor de los materiales del derribo era alto, pues se los disputaban el Ejército y el Ayuntamiento. Se zanja la cuestión emitiéndose una Real Ordén (15) por la cual se disponía que los materiales producidos y que produzcan los derrumbos de las murallas se le entreguen al Ayuntamiento de Tarifa (14).

Plano nº 2. recinto de la Plaza de Tarifa donde se aprecian las obras que se pretendían hacer. (Servicio Geográfico del Ejercito)

EL EMPLAZAMIENTO DE UNA FORTALEZA DE PRIMER ORDEN

    Reiteradamente el Ayuntamiento se dirigió al Gobierno Civil, expresándole el peligro real en que se encontraba la ruinosa muralla, a la vez que consideraba imposible impedir el paso por las zonas peligrosas mediante empalizadas por ser operación de mucho coste que produciría el inconveniente de cortar la comunicación con la población y hasta que la carretera se interrumpiría en todo el trayecto paralelo a la muralla (15).

    Pero es a principios de 1865 cuando la situación da un vuelco significativo. Según una Real Orden (16), originada en una petición de la Junta Cunsultiva de Guerra, se establece que el Cuerpo de Ingenieros proceda a estudiar un proyecto para el emplazamiento de una fortaleza de primer orden en Tarifa. Desde la que pudiera vigilarse Gibraltar y por medio de una corta fuerza naval abrigada en el Puerto que debería construirse, dominar el paso del Estrecho (17). Como presumiblemente parte de las antiguas murallas serían aprovechadas para construir la nueva fortaleza, la petición municipal del derribo de las murallas debería retrasarse, hasta que el citado proyecto del Cuerpo de Ingenieros fuera concluido.

    Pocos meses después se emite una extraña Real Orden (18), por la que se recomienda al Ministerio de Hacienda haga entrega al Ayuntamiento de Tarifa de las murallas, con objeto de mejorar y ensanchar la población (19). Esta orden no se llevó a efectos, ante la imposibilidad del Ministerio de Hacienda de entregar las murallas, pues estas eran propiedad del Ministerio de la Guerra, quien efectivamente entregaría las murallas a la Hacienda Civil, pero... cinco años más tarde.

REFERENCIAS

(1).- MADOZ, P. Diccionario Geográfico, estadístico, histórico de España y sus posesiones de ultramar. Madrid, 1849, Vol. 14, p. 606.
(2).- Memoria del Ramo de Guerra sobre las murallas de Tarifa, 1868. Archivo de la Real Academia de Bellas Artes San Fernando de Madrid.
(3).- DE OROMI, J. Plano del recinto de Tarifa... obras concluidas y proyectadas. Servicio Geográfico del Ejercito, cartoteca núm. 898, Madrid, 1812.
(4).-YRAURGUI, E. Plano segundo de una Parte del Recinto. 1813. Servicio Geográfico del Ejercito, catorteca núm. 901, Madrid.
(5).- YRAURGUI, E. Plano tercero de una Parte del Recinto, 1813. Servicio Geográfico del Ejercito, catorteca núm. 902, Madrid.
(6).- YRAURGUI, E. Plano primero de una parte del recinto, 1813. Servicio Geográfico del Ejercito, catorteca núm. 900, Madrid.
(7).- Archivo Municipal de Tarifa (A.M.T.). Actas Capitulares. Cabildo del 26 de enero de 1863.
(8).- Idem. Actas capitulares. Cabildo del 7 de enero de 1864.
(9).- Idem. Actas capitulares. Cabildo del 4 de febrero de 1864.
(10).- Idem. Actas capitulares. Cabildo del 4 de febrero de 1867.
(11).- Idem. Actas capitulares. Cabildo del 15 de mayo de 1866.
(12).- Idem. Actas capitulares. Cabildo del 10 de junio de 1865.
(13).- Idem. Actas capitulares. Cabildo del 6 de julio de 1867.
(14).- Idem. Actas capitulares. Cabildo del 29 de julio de 1869.
(15).- Real Orden del Ministerio de la Guerra de fecha 31 de enero 1869.
(16).- Real Orden del Ministerio de la Guerra de fecha 31 de enero de 1865.
(17).- AMT. Actas Capitulares. Cabildo de l8 de febrero 1865.
(18).- Real Orden del Ministerio de la Guerra de fecha 31 de agosto de 1865.
(19).- AMT. Actas Capitulares. Cabildo de 30 de septiembre de 1865.

Nota de la Redacción: La segunda parte de este artículo se publicará en el próximo número.

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